- WhatsApp trabaja en una nueva opción “después de leer” que hará que los mensajes se borren automáticamente tras su lectura.
- Los mensajes se eliminarán 15 minutos después de ser enviados o leídos, y como máximo permanecerán 24 horas si no se abren.
- La función amplía los actuales mensajes temporales (24 horas, 7 días o 90 días) y se podrá activar chat por chat o de forma global.
- La novedad, detectada en la beta para Android 2.26.12.2, refuerza la privacidad y el control de la información en la app.

WhatsApp sigue dando pasos para que los usuarios tengan más control sobre cuánto tiempo permanecen visibles sus mensajes. La compañía está trabajando en una nueva opción dentro de los mensajes temporales que permitirá que el contenido se borre automáticamente al poco tiempo de ser leído por el destinatario.
Esta función, que aún se encuentra en plena fase de desarrollo y pruebas internas, se ha dejado ver en versiones beta de la aplicación para Android. Aunque todavía tardará en llegar a todo el mundo, perfila un cambio importante en la forma de entender las conversaciones efímeras dentro de la plataforma.
Cómo funcionan hoy los mensajes temporales en WhatsApp
Antes de esta novedad, WhatsApp ya contaba con un sistema de mensajes temporales que se autodestruyen tras un plazo fijo. Actualmente se puede configurar cualquier chat para que los mensajes se eliminen al cabo de 24 horas, 7 días o 90 días, según el nivel de permanencia que quiera cada usuario.
Esta configuración afecta al conjunto de la conversación y se puede activar tanto en chats individuales como en grupos, lo que permite mantener los historiales más limpios y limitar la acumulación de información que se queda guardada en los dispositivos.
Además, la app ofrece desde hace tiempo las conocidas imágenes y vídeos de visualización única: archivos multimedia que solo se pueden abrir una vez y desaparecen en cuanto el receptor los ve. No obstante, se trata de una solución pensada únicamente para fotos y clips, y no cubre los mensajes de texto normales.
El planteamiento actual es útil para muchas situaciones cotidianas, pero puede quedarse corto cuando se comparten datos sensibles que no deberían permanecer horas o días en el móvil, como contraseñas, códigos de acceso o información personal delicada.
En ese contexto surge la nueva opción en desarrollo, orientada justamente a aquellos mensajes que el usuario prefiere que «no se queden rondando» en el chat más tiempo del estrictamente necesario.
Nueva opción “después de leer”: mensajes que se borran solos
La gran novedad que prepara la plataforma es una modalidad adicional dentro de los mensajes temporales, bautizada internamente como “Después de leer”. Con esta opción activada, los mensajes de texto enviados en un chat se eliminarán de forma automática poco después de haber sido vistos.
Según la información adelantada por el portal especializado WABetaInfo, el comportamiento será el siguiente: en el móvil del remitente, el mensaje se borra 15 minutos después de haber sido enviado, mientras que en el dispositivo del destinatario desaparece 15 minutos después de abrirlo.
En el caso de que el mensaje nunca llegue a leerse, se aplicará un límite máximo de tiempo: la aplicación lo eliminará de forma automática tras 24 horas. De este modo, nada se queda almacenado de manera indefinida, aunque el receptor no llegue a abrir la conversación.
Este enfoque introduce un matiz importante frente a los temporizadores clásicos: ahora el momento clave ya no es solo el envío, sino la propia lectura del mensaje por parte del receptor. La duración real de la información en el chat queda así mucho más acotada.
Puede darse, eso sí, una situación curiosa: que el mensaje enviado se borre del móvil de quien lo envía a los 15 minutos, pero siga disponible en el teléfono del destinatario durante varias horas, siempre dentro de ese máximo de 24 horas, si todavía no lo ha abierto.
Privacidad reforzada y control fino de la información
Esta nueva capa de temporización encaja con la apuesta de WhatsApp por reforzar la privacidad y la sensación de control sobre lo que se comparte. La opción “Después de leer” está especialmente pensada para mensajes que contienen información puntual que solo tiene sentido durante un corto espacio de tiempo.
Ejemplos típicos serían el envío de códigos de verificación, claves temporales, datos bancarios puntuales o instrucciones sensibles que no interesa que se queden guardadas en el historial del chat. Para este tipo de casos, los plazos de 24 horas, 7 días o 90 días resultan excesivos.
A diferencia de las fotos y vídeos de visualización única, aquí no se trata de un solo archivo aislado, sino de mensajes de texto dentro de una conversación completa. La función permitirá aplicar este comportamiento a todo un chat o habilitarlo únicamente en determinadas conversaciones.
Otra ventaja relevante es que el sistema está pensado para funcionar incluso si el usuario tiene desactivadas las confirmaciones de lectura. Es decir, la autodestrucción del mensaje no depende de que aparezcan los clásicos “doble check” azules, sino del propio evento interno de apertura en el dispositivo del destinatario.
En paralelo, la compañía también está explorando la posibilidad de ofrecer temporizadores más cortos para los mensajes temporales tradicionales, como intervalos de una hora o 12 horas, lo que ampliaría todavía más el abanico de opciones de caducidad del contenido dentro de la app.
Disponibilidad, pruebas y futuro despliegue
La nueva modalidad de mensajes que desaparecen tras leerlos se ha detectado en la versión beta de WhatsApp para Android 2.26.12.2, lo que deja claro que por ahora sigue siendo una función en desarrollo y no está disponible en la versión estable de la aplicación.
Como suele ser habitual, la compañía probará primero esta novedad con los usuarios que participan en el programa de WhatsApp Beta, donde se pulen detalles de funcionamiento, se corrigen errores y se ajusta la experiencia antes de dar el paso a un lanzamiento global.
Una vez superada esta fase, la función debería integrarse en la versión estable y llegar progresivamente al resto de usuarios mediante una actualización de la app desde Google Play y, previsiblemente, también para otras plataformas móviles más adelante.
Las filtraciones procedentes de WABetaInfo y otras fuentes especializadas apuntan a que la función tardará aún varios meses en estar al alcance de todo el mundo. No hay una fecha oficial de lanzamiento y, como ocurre con otras novedades, WhatsApp podría introducir cambios en la interfaz o en los tiempos exactos de borrado antes de la versión definitiva.
Esta mejora se suma a un paquete más amplio de cambios que la compañía viene preparando en torno a la privacidad y a las interacciones dentro de la aplicación, como el impulso a los Estados, la integración de Meta AI en distintas secciones o la gestión avanzada de chats con invitados.
Mensajería cada vez más efímera y centrada en la privacidad
La apuesta por que los mensajes desaparezcan después de ser leídos encaja en una tendencia global hacia la comunicación efímera que ya se ha consolidado en otras plataformas de mensajería y redes sociales.
Aplicaciones como Signal, Telegram o Snapchat llevan tiempo ofreciendo diversas fórmulas de mensajes autodestructivos, temporizadores y contenidos de corta duración. WhatsApp, que ya implementó los mensajes temporales y la visualización única, sigue así el mismo camino, pero con un enfoque orientado a su enorme base de usuarios.
En Europa y en España, donde WhatsApp es la herramienta de mensajería predominante tanto a nivel personal como profesional, este tipo de funciones tiene un impacto directo en el día a día: desde chats familiares hasta grupos de trabajo o conversaciones con empresas.
En entornos laborales, muchos usuarios utilizan la app para coordinar tareas rápidas, enviar instrucciones puntuales o compartir documentos que solo tienen vigencia durante unas horas. La posibilidad de limitar de forma estricta el tiempo de vida de esos mensajes ayuda a evitar historiales interminables y reduce el riesgo de que cierta información se mantenga accesible más tiempo del necesario.
También abre la puerta a que marcas y servicios utilicen estos mensajes efímeros para enviar códigos, enlaces temporales o avisos sensibles sabiendo que se borrarán automáticamente poco después, lo que puede reforzar la percepción de seguridad para el usuario final.
Todo ello se suma al cifrado de extremo a extremo que ya protege los chats en WhatsApp, de forma que la información solo puede ser leída por emisor y receptor. La capa de autodestrucción tras la lectura no sustituye ese cifrado, pero sí añade una barrera adicional frente a accesos físicos no deseados al dispositivo o frente a consultas posteriores del propio historial.
Qué puede esperar el usuario cuando llegue la función
Cuando la opción «Después de leer» esté disponible para todo el mundo, se integrará previsiblemente dentro del apartado de mensajes temporales en la configuración de cada chat. Allí el usuario podrá elegir entre los plazos actuales (24 horas, 7 días, 90 días) o activar este nuevo temporizador ligado a la lectura.
La activación será opcional, por lo que no afectará a los mensajes antiguos ni a las conversaciones ya existentes salvo que el usuario decida modificar la configuración. Tampoco cambiará el funcionamiento de las fotos y vídeos de visualización única, que seguirán estando disponibles como hasta ahora.
Lo previsible es que, al seleccionar esta modalidad, la app muestre un aviso indicando que los mensajes del chat se borrarán 15 minutos después de ser leídos o, en cualquier caso, pasadas 24 horas si no se abren. De este modo, todas las personas que participen en la conversación conocerán cómo se gestionará la caducidad del contenido.
En la práctica, los usuarios podrán combinar esta función con otras herramientas de privacidad ya existentes, como el bloqueo por huella o PIN, la ocultación de la última hora de conexión y de la foto de perfil o el control sobre quién puede añadirles a grupos, para construir una experiencia más ajustada a sus necesidades.
Con este movimiento, WhatsApp da otro paso para consolidar una mensajería más flexible, donde los usuarios deciden no solo qué comparten, sino también hasta cuándo quieren que permanezca visible esa información en sus conversaciones.
La llegada de los mensajes que desaparecen tras ser leídos supone, en definitiva, un giro más hacia chats menos permanentes y más adaptados al ritmo real de la comunicación diaria, en los que privacidad, sencillez y control van de la mano sin necesidad de que el usuario tenga que estar pendiente de borrar manualmente cada mensaje sensible que envía.

