- TSMC planea adelantar a 2027 la producción en masa de chips de 3 nm en su segunda planta de Arizona.
- La primera fábrica en Arizona ya produce a 4 nm y la demanda de IA y HPC obliga a ampliar capacidad avanzada.
- La presión competitiva de Intel y Samsung en nodos de 18A y 2 nm impulsa la aceleración del plan.
- La inversión prevista en EEUU podría rozar los 300.000 millones de dólares, con retos de costes y talento especializado.
El gigante taiwanés de la fabricación de semiconductores estaría a punto de dar un giro de timón en su estrategia en Estados Unidos. Diversas informaciones procedentes de Asia apuntan a que TSMC tiene sobre la mesa la posibilidad de adelantar la producción en masa de chips de 3 nanómetros en su complejo industrial de Arizona, modificando así el calendario que manejaba hasta ahora.
Según estas filtraciones, la compañía barajaría poner en marcha las líneas de fabricación avanzada de 3 nm casi un año antes de lo contemplado inicialmente, de forma que la segunda planta en Arizona arrancaría con este nodo en 2027 y no a finales de 2027 o 2028 como se había sugerido en planes preliminares. Este movimiento encajaría con la necesidad de reforzar la capacidad en procesos punteros en territorio estadounidense para atender una demanda que no deja de crecer.
De 4 nm a 3 nm en Arizona: un salto acelerado

La primera fábrica de TSMC en Arizona ya está operativa y se centra actualmente en la producción con tecnología de 4 nanómetros, un nodo todavía muy competitivo para una parte importante del mercado. Sin embargo, la segunda instalación del complejo se concibió desde el principio para nodos más avanzados, y es ahí donde entran en juego los 3 nm, clave en la siguiente generación de chips para centros de datos, dispositivos móviles de gama alta y soluciones de inteligencia artificial.
De acuerdo con los reportes, esta segunda planta podría iniciar la producción en volumen de 3 nm a lo largo de 2027, adelantándose al cronograma que situaba ese hito más hacia 2028. El objetivo sería que, en un plazo relativamente corto, Estados Unidos contara con una capacidad significativa para fabricar chips de vanguardia sin depender tanto de las instalaciones de Taiwán, algo que preocupa especialmente a gobiernos y grandes clientes por motivos geopolíticos y de seguridad de suministro.
Para el mercado europeo, y en particular para compañías tecnológicas españolas y comunitarias que recurren a TSMC como socio de fabricación, este giro puede suponer una mayor diversificación geográfica en la producción de nodos avanzados. Aunque Europa también avanza con sus propios planes de fábricas y ayudas públicas, buena parte de los diseños de chips para automoción, telecomunicaciones y equipos de red siguen dependiendo de la capacidad de fundiciones asiáticas y estadounidenses.
Este posible adelanto en Arizona se enmarca en un contexto en el que los grandes clientes de TSMC, especialmente los ligados a computación de alto rendimiento (HPC) y a infraestructuras de IA, están acaparando gran parte de la capacidad disponible en 3 nm. Firmas que desarrollan aceleradores, GPUs y procesadores específicos para inteligencia artificial demandan más obleas que nunca, algo que ya está tensionando las fábricas en Asia y empujando a la compañía a acelerar su expansión global.
La inteligencia artificial y la computación de alto rendimiento tiran del carro

La presión principal para mover ficha no viene tanto del mercado de consumo tradicional como de la explosión de la inteligencia artificial generativa y de las cargas de trabajo de HPC. Los grandes centros de datos que dan servicio a modelos de IA, servicios en la nube y supercomputación necesitan chips cada vez más eficientes y potentes, lo que hace que nodos como los 3 nm y los futuros 2 nm se conviertan en piezas estratégicas.
En este escenario, los procesos de 3 nm de TSMC se han convertido en un estándar de facto para muchos diseños de alto rendimiento, y la compañía debe equilibrar la distribución de su capacidad entre clientes de IA, fabricantes de móviles, PC y soluciones industriales. Para el ecosistema europeo, donde proliferan proyectos de supercomputación, plataformas de análisis de datos y startups de IA, disponer de una oferta más robusta de obleas avanzadas fabricadas en Estados Unidos puede reducir incertidumbres y mejorar plazos de entrega.
Además, la mirada no se queda solo en los 3 nm. Los planes de TSMC incluyen una progresión hacia 2 nm y nodos aún más avanzados en los próximos años, también muy ligados a aplicaciones de IA y computación intensiva. El paso de adelantar la producción de 3 nm en Arizona se interpreta como una forma de preparar el terreno para futuras migraciones a nodos aún más complejos, con cadenas de suministro, equipos y talento ya asentados en suelo estadounidense.
Para muchas empresas tecnológicas en España y en otros países europeos, este movimiento puede ayudar a reducir el riesgo de depender en exceso de una sola región ante posibles tensiones geopolíticas en Asia. Si bien el coste de producción en Estados Unidos suele ser más elevado, la estabilidad regulatoria, la cercanía a grandes mercados y la existencia de acuerdos comerciales con la UE pueden hacer atractiva la opción de asegurar parte del suministro desde Arizona.
Intel y Samsung aprietan: la competencia en nodos avanzados se intensifica
Otro de los factores que explican la aceleración de TSMC es el avance de sus grandes rivales en la carrera por los nodos de última generación. Por un lado, Intel progresa con su proceso 18A, que la compañía estadounidense presenta como un salto cualitativo en rendimiento y eficiencia energética, y que aspira a competir de tú a tú con las tecnologías más avanzadas de TSMC.
Por otro, Samsung Foundry ha redoblado su apuesta en Estados Unidos con la fábrica de Taylor (Texas), concebida ya para dar el salto directo a procesos de 2 nm (SF2). Esta planta está llamada a convertirse en uno de los pilares de la estrategia de Samsung para captar clientes de alto perfil en sectores como la automoción, los centros de datos y la electrónica de consumo, y ya se han mencionado nombres como Tesla entre sus socios.
En este contexto, TSMC busca evitar que Intel y Samsung ganen demasiado terreno en su propio campo: la fabricación por contrato de chips de vanguardia para terceros. Si sus rivales logran ofrecer antes o con mejores condiciones nodos como 2 nm o equivalentes, parte de los pedidos que hoy van a TSMC podrían reorientarse hacia otras fundiciones, algo que la compañía quiere atajar reforzando su presencia en Estados Unidos y garantizando capacidad en 3 nm con rapidez.
Para las empresas europeas que diseñan sus propios chips o dependen de socios tecnológicos estadounidenses y asiáticos, esta disputa tiene una lectura clara: habrá más opciones y potencialmente más competencia en precios y capacidades, pero también una fase de transición en la que pueden darse cuellos de botella mientras se levantan y optimizan las nuevas fábricas. Estar bien posicionado en la cadena de suministro será clave para asegurar acceso a los nodos punteros.
Un plan de inversión descomunal y retos sobre el terreno
La expansión de TSMC en Estados Unidos no es un proyecto menor. Las proyecciones que circulan en el sector hablan de compromisos de inversión que podrían aproximarse a los 300.000 millones de dólares si se tienen en cuenta todas las fases de construcción, equipamiento y ampliación de capacidad en los próximos años. Este esfuerzo encaja con la narrativa de «Made in USA» impulsada por Washington, que busca atraer a su territorio la producción de componentes críticos.
No obstante, el reto es significativo. La compañía se enfrenta a un aumento muy notable del gasto de capital (CapEx), en un momento en el que también está destinando recursos a nuevas instalaciones en Japón y a la posible expansión en otras regiones. Crear una red de fábricas avanzadas repartidas entre varios países implica coordinar cadenas de suministro complejas, proveedores de maquinaria de litografía y un flujo constante de talento altamente cualificado.
Precisamente, la escasez de mano de obra especializada en Estados Unidos se ha convertido en uno de los puntos críticos del proyecto de Arizona. Formar y atraer a ingenieros, técnicos y personal con experiencia en procesos de fabricación tan avanzados no es sencillo, y se han reportado ya retrasos vinculados a esta dificultad. Se trata de un desafío que también conocen de cerca las iniciativas europeas para levantar nuevas fundiciones en el marco del European Chips Act.
Aun así, la presión del mercado hace complicado que TSMC levante el pie del acelerador. La demanda de procesos de 3 nm, 2 nm y futuros nodos continúa disparada por el auge de la IA y de la computación intensiva, por lo que la compañía tiene poco margen para aplazar decisiones. Si los planes para adelantar la producción de 3 nm en Arizona se mantienen, el complejo estadounidense podría convertirse en una pieza clave del mapa global de semiconductores avanzados antes de que acabe la década.
Para España y el resto de Europa, el desarrollo de esta macrofábrica norteamericana y su salto temprano a 3 nm abre la puerta a nuevas alianzas industriales, acuerdos de suministro y proyectos conjuntos con actores estadounidenses y asiáticos. A medida que se concreten los calendarios de producción y disponibilidad de capacidad, el ecosistema europeo tendrá que decidir hasta qué punto quiere apoyarse en Arizona, en las fábricas asiáticas tradicionales de TSMC o en la futura oferta local que impulsa Bruselas.
Todo apunta a que la apuesta de TSMC por acelerar los 3 nm en Estados Unidos responde a una combinación de fuerza mayor del mercado, rivalidad tecnológica y estrategia geopolítica: un movimiento que, si se confirma, reconfigurará el mapa de la fabricación de chips de última generación y tendrá un impacto directo en cómo se planifican los proyectos de hardware y de inteligencia artificial tanto en Europa como en el resto del mundo.