Todo sobre las nuevas etiquetas energéticas en iPhone y iPad: Lo que necesitas saber en 2025

Última actualización: 22 de junio de 2025
Autor: Isaac
  • Las etiquetas energéticas para iPhone y iPad ya son obligatorias en la Unión Europea desde junio de 2025.
  • Incluyen nueva información sobre eficiencia, durabilidad, reparabilidad, batería y protección frente a daños.
  • Apple ha ajustado voluntariamente sus calificaciones y muestra reservas ante algunos métodos de prueba de la UE.
  • Estas etiquetas buscan fomentar la transparencia y la sostenibilidad en el sector de la tecnología.

Etiqueta energética de iPhone y iPad

La llegada de las nuevas etiquetas energéticas a los iPhone y iPad marca el inicio de una etapa de mayor transparencia para quienes compran tecnología dentro de la Unión Europea. Desde el 20 de junio de 2025, tanto Apple como otras marcas están obligadas a mostrar información mucho más detallada sobre el rendimiento y la sostenibilidad de sus dispositivos móviles en el momento de la compra y también en los canales digitales y físicos.

Esta iniciativa se enmarca dentro de un conjunto de normativas europeas cuyo objetivo es mejorar la información al consumidor y poner el foco en la eficiencia energética, la durabilidad, la facilidad de reparación y el impacto ambiental de productos como los smartphones y las tabletas. Así, se busca no solo reducir el consumo energético y la generación de residuos electrónicos, sino también incentivar la fabricación de dispositivos que duren y puedan arreglarse con mayor facilidad.

¿Qué cambia con las nuevas etiquetas energéticas para iPhone y iPad?

Todo dispositivo vendido en la Unión Europea incorpora ahora una etiqueta visible que muestra datos clave para el usuario. Esta etiqueta, desarrollada según el Reglamento Delegado (UE) 2023/1669, evalúa y hace públicos aspectos críticos agrupados en una escala de la A a la G. Entre estos factores destacan:

  • La eficiencia energética por carga, que permite saber cuánta electricidad consume el dispositivo al recargarlo.
  • Duración de la batería, con referencias a la autonomía por ciclo de uso (en horas y minutos) y al número estimado de ciclos completos de carga que puede soportar antes de perder capacidad, asegurando que después de 800 ciclos la batería conserve al menos el 80% de su capacidad inicial.
  • Reparabilidad, un indicador inédito que puntúa la facilidad para reparar el terminal o reemplazar componentes como batería o pantalla.
  • Resistencia a caídas, agua y polvo, mediante la escala IP y pruebas estandarizadas que miden la tolerancia a impactos accidentales y la protección contra agentes externos.

Además, cada etiqueta lleva un código QR que enlaza directamente con la base de datos EPREL de la Unión Europea, donde se puede consultar la ficha completa del producto con aún más detalles.

Obligaciones para fabricantes y distribuidores

Con el nuevo sistema, las páginas web y los establecimientos físicos deben exponer la etiqueta energética de forma clara e incluir la clase energética en publicidad y materiales promocionales. Los fabricantes también tienen la obligación de proporcionar una hoja impresa con la información detallada del dispositivo y registrar los datos en el sistema europeo EPREL.

La regulación impone además requisitos de diseño ecológico: mayor resistencia a golpes, uso de componentes más duraderos, piezas de recambio disponibles durante hasta siete años tras la venta del modelo, y la obligación de ofrecer actualizaciones de sistema operativo por un mínimo de cinco años.

Asimismo, los talleres de reparación profesionales deben poder acceder sin restricciones a cualquier software necesario para realizar sustituciones o arreglos, promoviendo un mercado de reparación más competitivo y transparente.

Cómo se valoran los dispositivos: el caso de Apple

Apple, siguiendo las directrices, ha publicado documentación técnica que detalla sus procesos de prueba y justificación de calificaciones. La compañía señala que la normativa de la UE aún permite diferentes interpretaciones, tanto por fabricantes como por laboratorios encargados de certificar los productos.

Por ello, Apple ha autoasignado a sus modelos de iPhone la calificación energética «B» en lugar de «A» como una medida de prudencia, a la espera de mayor consenso y estabilización de los protocolos. Lo mismo ocurre con la resistencia a caídas: la empresa sostiene que las pruebas de laboratorio no siempre reflejan la experiencia real del usuario, ya que influyen múltiples factores, como el tipo de superficie de impacto.

Este enfoque conservador también afecta a aspectos como la resistencia a rayones, valorada según la escala de Mohs, y la capacidad de la batería, expresada en miliamperios-hora (mAh). Además, Apple detalla los años garantizados para actualizaciones de seguridad en cada dispositivo, asegurando la atención a la longevidad del producto.

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Más información al alcance del consumidor

Las nuevas etiquetas no solo aparecen en las páginas de producto y en la web; se incluirán versiones impresas en las cajas de los nuevos iPhone y iPad comercializados en la UE. De este modo, el comprador puede comparar fácilmente entre modelos y marcas tanto en tienda física como online.

Este cambio responde a la creciente preocupación de los consumidores por la sostenibilidad: el 68% de los europeos ya considera estos aspectos al comprar tecnología, según estudios recientes. Además, la UE lidera el reciclaje de residuos electrónicos per cápita a nivel mundial y busca seguir elevando los estándares ambientales en la industria.

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