- Tim Cook ha confirmado una subida de precios debido al encarecimiento histórico de los módulos de memoria RAM y almacenamiento NAND.
- La cámara principal contará con un sistema de apertura variable físico, lo que aumentará el tamaño del módulo trasero notablemente.
- Apple dividirá el lanzamiento de la gama, manteniendo los modelos Pro para septiembre pero retrasando el iPhone 18 básico hasta 2027.
- El nuevo procesador A20 Pro fabricado en 2 nanómetros promete una eficiencia energética superior junto a mejoras en la conectividad 5G.

El ambiente en torno al próximo gran lanzamiento de Apple está más caldeado que nunca, y no es para menos tras las recientes declaraciones de sus máximos responsables. Por primera vez en mucho tiempo, no han sido los filtradores habituales los que han dado la voz de alarma, sino el propio Tim Cook quien ha dejado caer que los precios de los nuevos dispositivos experimentarán un incremento inevitable. Esta situación viene motivada por una tormenta perfecta en la cadena de suministros que está obligando a los de Cupertino a replantearse sus márgenes de beneficio para no perder rentabilidad frente a los costes de fabricación.
La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre los seguidores de la manzana, especialmente en el territorio europeo donde los ajustes de divisas suelen ser menos benévolos. Se comenta en los mentideros tecnológicos que la compañía está haciendo encaje de bolillos para absorber parte de estos sobrecostes, pero la realidad es que fabricar tecnología de vanguardia hoy en día sale por un ojo de la cara. A pesar de este panorama económico algo gris, el iPhone 18 Pro promete ser una bestia técnica que intentará justificar cada euro de su etiqueta con avances que llevábamos años esperando ver en un smartphone.
El impacto real de la crisis de las memorias
El meollo de la cuestión reside en los chips de memoria DRAM y el almacenamiento flash, cuyos precios se han disparado por la altísima demanda de los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial. Según diversos informes de análisis de mercado, a Apple le costará alrededor de 726 dólares fabricar cada unidad del modelo Pro, lo que supone un aumento del 25% respecto a la generación anterior. Esto se traduce en que, para mantener el tipo, el precio de salida en España podría rondar tranquilamente los 1.500 euros, una cifra que asusta a cualquiera pero que parece ser la nueva realidad del mercado premium.
Innovaciones en fotografía y rendimiento

En el apartado puramente técnico, la gran estrella será la cámara principal de 48 megapíxeles, que por fin incorporará un mecanismo físico de apertura variable. Este sistema permitirá a los usuarios más avanzados controlar la luz y la profundidad de campo de forma real, tal y como sucede en las cámaras réflex profesionales, alejándose de los procesados artificiales por software que vemos actualmente. Como consecuencia directa de esta mejora, las maquetas filtradas muestran un módulo de cámaras más prominente y grueso, algo que ya nos adelanta que el dispositivo no será precisamente ligero en el bolsillo.
Bajo el capó, el iPhone 18 Pro estrenará el flamante chip A20 Pro, el cual será el primero de la casa en utilizar una arquitectura de 2 nanómetros. Este avance no solo significa que el teléfono irá volado en cualquier tarea, sino que la gestión de la batería será mucho más eficiente, compensando el aumento de consumo de las nuevas pantallas LTPO+. Además, se espera que el modelo Pro Max aumente su capacidad de batería hasta los 5.000 mAh, lo que unido a la optimización del nuevo silicio, debería darnos una autonomía de esas que te permiten olvidarte del cargador durante todo el día.
Un cambio radical en la estrategia de ventas
Lo que más ha sorprendido a los expertos es el giro que Apple va a dar a su calendario habitual de presentaciones, rompiendo con la tradición de lanzar toda la familia de golpe. Las informaciones que llegan de los proveedores en Taiwán sugieren que en septiembre solo veremos los modelos iPhone 18 Pro, Pro Max y el nuevo plegable, dejando el modelo estándar para el primer trimestre de 2027. Esta fragmentación busca evitar el colapso en las líneas de producción y asegurar que los modelos con mayor margen de beneficio tengan todo el protagonismo durante la campaña navideña en Europa y el resto del mundo.
En cuanto a los acabados, parece que en Cupertino han tomado nota de las críticas sobre la durabilidad de los modelos anteriores y han refinado el proceso de anodizado del aluminio. Se rumorea que veremos una paleta de colores más elegante y resistente, donde el tono Dark Cherry o cereza oscuro se perfila como el gran favorito para sustituir a los colores más chillones del pasado. La intención es que el chasis soporte mejor el trote diario y no sufra esos microarañazos que tanto molestan cuando te gastas un dineral en un teléfono de gama alta.
El panorama que se nos presenta para finales de año es el de una Apple que apuesta todo a la exclusividad y la potencia bruta mientras capea el temporal de los costes de producción. Aunque el bolsillo de los usuarios se resienta con esta subida confirmada por la propia directiva, la llegada de la apertura variable y los 2 nanómetros sitúan al iPhone 18 Pro como un salto generacional de los de verdad, de esos que marcan un antes y un después. Habrá que estar atentos a la conferencia de septiembre para ver cómo encaja el público estos cambios, pero lo que está claro es que la experiencia Pro va a ser más elitista y avanzada que nunca.