- Apple prepara el primer gran rediseño del MacBook Pro en unos cinco años, previsto para finales de este año o inicios del próximo.
- El cambio estrella será la adopción de pantallas OLED en tándem, más brillantes y con mejor contraste que los paneles miniLED actuales.
- Se espera un diseño más delgado y ligero, posibles versiones con pantalla táctil y opciones de conectividad móvil.
- La hoja de ruta apunta a una transición desde los chips M5 Pro/M5 Max hacia un MacBook Pro rediseñado con nuevo silicio de próxima generación.
Apple se prepara para un cambio profundo en la gama MacBook Pro que, salvo giro de guion, según los rumores y retrasos, se presentará a finales de este año o se estirará hasta los primeros compases del próximo. No se trata de una simple actualización de procesador, sino del primer rediseño relevante del portátil profesional de la compañía en aproximadamente cinco años, con impacto directo en pantalla, chasis y forma de interactuar con el equipo.
Las filtraciones procedentes de Asia y los informes de analistas especializados apuntan a que este futuro modelo supondrá un punto de inflexión en la estrategia de Apple para el MacBook Pro en Europa y el resto de mercados. Pantalla OLED, diseño más delgado, posible pantalla táctil y nuevas opciones de conectividad se combinan con una hoja de ruta de chips que va escalando desde los actuales M5 Pro y M5 Max hacia un silicio de nueva generación, conocido extraoficialmente como M6.
Un rediseño mayor tras cinco años de continuidad
Desde hace meses se repite el mismo mensaje en los círculos de rumores: Apple trabaja en un MacBook Pro completamente renovado que vería la luz a finales de este año o, como muy tarde, a comienzos de 2027. Sería el primer cambio de diseño de calado desde los modelos lanzados hace unos cinco años, que consolidaron el aspecto actual con marcos ajustados y la conocida muesca en pantalla.
Los reportes coinciden en que este nuevo portátil profesional llegará en los formatos habituales de 14 y 16 pulgadas, pero con un chasis revisado, más fino y ligero. Apple intentará reducir el grosor, especialmente en el modelo de 16 pulgadas, que muchos usuarios en España y Europa consideran voluminoso para mover a diario en mochila o maletín.
La compañía ya vivió una etapa complicada con los MacBook Pro de 2016 a 2020, cuando la obsesión por adelgazar el equipo trajo consigo problemas de teclado y gestión térmica. Precisamente por ese antecedente, las fuentes apuntan a que el enfoque ahora será más prudente: un diseño algo más delgado pero sin penalizar la refrigeración ni el rendimiento sostenido, apoyándose en soluciones térmicas más eficientes.
En paralelo, la hoja de ruta de Apple prevé una fase intermedia antes del gran rediseño: modelos MacBook Pro con chips M5 Pro y M5 Max, centrados casi exclusivamente en actualizar el procesador y el rendimiento de memoria y almacenamiento, sin cambios destacables en el exterior.
Ese escalón previo tendría lugar en la primera mitad del año, dejando el MacBook Pro completamente renovado para el tramo final del calendario o, si hubiera retrasos, para comienzos del siguiente ejercicio.

Pantallas OLED en tándem: salto de calidad en imagen
El gran protagonista del rediseño será la pantalla. Todo indica que Apple pasará de los actuales paneles miniLED a pantallas OLED en tándem, una tecnología que la marca ya ha estrenado en el iPad Pro y que ahora daría el salto a la gama MacBook Pro.
Según filtraciones publicadas en Corea del Sur, Samsung Display se ha posicionado como proveedor clave de estos paneles OLED para los portátiles de Apple. Inicialmente se esperaba que la producción en masa arrancara en el segundo trimestre, pero fuentes del sector sugieren que la fabricación habría comenzado antes de lo previsto, lo que abriría la puerta a un lanzamiento más ambicioso hacia finales de año.
La tecnología OLED en tándem combina dos capas emisivas para lograr mayor brillo máximo, mejor contraste y una vida útil superior respecto a un OLED convencional. Frente a los paneles miniLED actuales, los usuarios europeos pueden esperar negros más profundos, colores más intensos y una reducción aún mayor del efecto halo en escenas de alto contraste.
Distintos informes llegan a calificar estos paneles como las pantallas OLED de mayor calidad vistas hasta ahora en un portátil, al menos sobre el papel. Aunque habrá que esperar a las pruebas independientes, la apuesta se alinea con la tendencia del mercado profesional, donde la fidelidad de color y el control de brillo son esenciales para editores de vídeo, fotógrafos y creadores de contenido.
Otra novedad asociada a este cambio de panel sería la desaparición de la muesca actual en la parte superior de la pantalla. En su lugar, se baraja un orificio más discreto para la cámara frontal, reduciendo el impacto visual en la zona central de la barra de menú de macOS.

Más fino, más ligero y con posibles funciones táctiles
En el terreno del diseño físico, los rumores coinciden en que Apple planea un MacBook Pro sensiblemente más delgado, aunque sin llegar a los extremos de generaciones pasadas. El objetivo sería hacer más cómodo el transporte, especialmente del modelo de 16 pulgadas, que hoy muchos usuarios describen como aparatoso para desplazamientos diarios.
El rediseño partiría del chasis actual, que está pensado para gestionar con holgura el calor de los chips de la familia M4 y M4 Pro. Esa base permitiría a Apple recortar algunos milímetros sin degradar el comportamiento térmico, apoyándose en mejoras en ventiladores, canalización de aire y eficiencia del silicio.
Donde sí se espera una ruptura clara con el pasado es en la interacción con la pantalla. Tras años resistiéndose, múltiples filtraciones coinciden en que Apple estaría lista para llevar la pantalla táctil al MacBook Pro. Sería la primera vez que un Mac de este tipo permite tocar directamente la interfaz, algo habitual desde hace años en portátiles con Windows.
El movimiento tendría sentido si se tiene en cuenta que la compañía tiene una amplia experiencia en paneles táctiles en iPhone y iPad, y que la antigua Touch Bar de los modelos de 2016-2020 no terminó de cuajar como sustituto. La duda ahora es cómo adaptará macOS a esa nueva forma de uso: si se limitará a gestos básicos o si veremos una evolución más profunda de la interfaz.
Además, se ha llegado a mencionar la posible llegada de una versión de Dynamic Island al entorno Mac, aprovechando el nuevo diseño de la zona superior de la pantalla. En cualquier caso, estos aspectos de software todavía se mueven en el terreno de la especulación y no hay detalles firmes sobre su implementación.
Hoja de ruta de chips: del M5 Pro/M5 Max al salto al M6
Más allá del diseño, el rediseño del MacBook Pro se enmarca en una transición progresiva del silicio de Apple dentro de la gama Mac. En la primera mitad del año, la compañía tendría en el horno modelos de MacBook Pro con chips M5 Pro y M5 Max, concebidos como una actualización incremental de rendimiento.
Estas configuraciones se centrarían en aumentar la potencia de CPU y GPU, mejorar el ancho de banda de memoria y optimizar el rendimiento del SSD, manteniendo prácticamente intacto el diseño actual. Serían, en la práctica, una generación puente antes del gran cambio estético y funcional de finales de año.
Los informes más recientes sitúan el gran rediseño del MacBook Pro junto al estreno de un nuevo chip de la serie M6, fabricado previsiblemente con un proceso de 2 nm. Este salto permitiría mejoras notables en eficiencia energética y potencia sostenida, algo clave para sacar partido a pantallas OLED de alto brillo y posibles funciones táctiles sin disparar el consumo.
Algunos analistas matizan que el M6 podría llegar antes de lo que se pensaba inicialmente y que Apple reorganiza la hoja de ruta, aunque no está claro si debutará precisamente en el MacBook Pro rediseñado o en otras configuraciones de sobremesa. En cualquier caso, la sensación general es que Apple prepara un cambio de generación completo alrededor del final de año.
En paralelo, se contempla que este nuevo MacBook Pro ofrezca, al menos en ciertas variantes, conectividad móvil integrada. Gracias al desarrollo de módems propios, la compañía tendría margen para lanzar modelos con soporte de redes celulares, algo que podría resultar especialmente interesante en Europa para profesionales que trabajan en movilidad y no quieren depender de compartir datos desde el móvil.
Con todas estas piezas sobre la mesa, el próximo MacBook Pro se perfila como uno de los lanzamientos más relevantes de Apple en el segmento profesional de los últimos años en España y el resto de Europa. Cambio de pantalla, nuevo chasis, posible interfaz táctil y salto de chip conforman una combinación que va bastante más allá de la típica actualización anual, y que puede marcar el rumbo de los portátiles de la marca durante buena parte de la próxima década.
