Todo lo que se sabe del primer iPhone plegable de Apple

Última actualización: 8 de diciembre de 2025
Autor: Isaac
  • Apple trabaja en un iPhone plegable tipo libro para integrarlo en la futura familia iPhone 18
  • Las filtraciones apuntan a pantallas OLED LTPO de hasta 7,8 pulgadas y chip A20 Pro de 2 nm
  • El precio se movería en torno a los 2.000 euros, con previsiones de ventas de hasta 10 millones de unidades el primer año
  • La bisagra, los materiales prémium y una batería superior a los 5.000 mAh serán claves para diferenciarse de los plegables Android

iPhone plegable de Apple

Más de un lustro después de que los primeros móviles plegables llegasen a las tiendas, Apple se prepara para dar el salto con su propio iPhone plegable. Durante años solo había rumores aislados y prototipos internos, pero ahora las filtraciones dibujan ya un plan bastante concreto de lanzamiento, especificaciones y posicionamiento dentro del catálogo de la marca.

La compañía no ha hecho ningún anuncio oficial, pero las fuentes de la cadena de suministro, analistas y filtradores con buen historial coinciden en que el proyecto está muy avanzado. Sobre la mesa están una fecha orientativa, un diseño claramente plegable tipo libro, una batería muy por encima de lo habitual en un iPhone y un precio que apunta alto, pensado para competir en la gama más premium del mercado, tanto en Europa como a nivel global.

Calendario previsto: ventana de lanzamiento y encaje en la gama

Si nada se tuerce, el primer iPhone plegable debutaría dentro de la familia iPhone 18, en el mismo ciclo tradicional de lanzamientos que Apple reserva cada otoño para sus móviles estrella. La referencia más repetida sitúa la presentación en torno a septiembre de 2026, con un evento a mediados de mes y llegada a las tiendas una semana más tarde.

Distintas filtraciones provenientes de analistas como Mark Gurman, Ming-Chi Kuo o medios como The Information apuntan en la misma dirección: Apple habría reajustado internamente su calendario para hacer hueco a este nuevo modelo plegable, que conviviría con los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max. Los iPhone 18 “clásicos” y otros modelos de gama superior, como un posible sucesor del iPhone Air, quedarían desplazados hacia la primavera de 2027.

Pese a que en la cadena de suministros se ha hablado de la posibilidad de retrasar el proyecto a 2027 para pulir todavía más el diseño y la durabilidad, esa opción se contempla como un plan B. La mayoría de informes señalan que Apple ya ha asegurado los materiales clave y que los socios industriales están listos para arrancar la producción en masa cuando reciban la orden.

Con el histórico de fechas de Apple en mente, los analistas incluso han puesto números sobre el calendario tentativo: presentación en la semana del 7 de septiembre, reservas a partir del 11 y venta general el 18 de septiembre. Obviamente, son estimaciones sin confirmación oficial, pero encajan con la forma de operar de la marca en los últimos años.

Diseño tipo libro del iPhone plegable

Formato y diseño: un plegable tipo libro con ambición de mini tablet

En cuanto al formato, todo indica que el primer intento de Apple será un plegable tipo libro, similar en concepto a los Galaxy Z Fold de Samsung y otros modelos de la competencia. Plegado tendría unas dimensiones cercanas a las de un iPhone convencional, mientras que desplegado se aproximaría en tamaño a un iPad mini, combinando así las funciones de móvil y pequeña tablet.

Apple habría experimentado con conceptos tipo concha (flip) e incluso con ideas más arriesgadas, pero la decisión inicial pasaría por un único modelo orientado a productividad y consumo de contenidos. La compañía se reservaría otros formatos plegables para más adelante, una vez analice la respuesta del mercado y detecte qué nichos tienen más sentido.

Uno de los puntos en los que más se estaría insistiendo es la bisagra. Los rumores describen una bisagra muy refinada, prácticamente invisible al tacto y con un pliegue apenas apreciable, algo que ha sido el talón de Aquiles de muchos Android plegables. Internamente, Apple habría descartado numerosos diseños durante los últimos dos años hasta dar con una solución que considerase realmente a la altura.

También se habla de que el plegable de Apple tendría un grosor muy contenido cuando está abierto, incluso inferior al de algunos iPad Pro, y que el cierre ofrecería una sensación sólida, sin holguras ni ruidos extraños. El objetivo sería que, más allá del truco de la pantalla que se dobla, el dispositivo transmita una sensación de producto robusto, pensado para aguantar miles de ciclos de apertura y cierre.

En cuanto a materiales, las primeras filtraciones apuntan a un uso intensivo de titanio y acero inoxidable en el chasis y los marcos, siguiendo la estela de los modelos Pro recientes. Esto permitiría mantener el peso bajo control sin renunciar a la resistencia estructural, un aspecto clave en un terminal con partes móviles tan delicadas como la bisagra.

Pantalla del iPhone plegable

Pantallas, bisagra y cristal: el reto del pliegue casi invisible

La pantalla interior es, según todas las fuentes, el componente más crítico del proyecto. Apple habría rechazado múltiples combinaciones de panel y bisagra en los últimos años porque la arruga central seguía siendo demasiado visible o la durabilidad no alcanzaba el estándar interno de la compañía.

Las últimas filtraciones hablan de un panel interior OLED LTPO de 7,8 pulgadas con 120 Hz de refresco, acompañado de una pantalla externa también OLED LTPO de 5,49 pulgadas, igualmente a 120 Hz. La idea es que la pantalla de fuera sea totalmente utilizable en el día a día, sin obligar a abrir el dispositivo constantemente para tareas básicas como contestar mensajes, revisar notificaciones o hacer fotos rápidas.

En paralelo, se menciona el uso de una lámina de cristal ultrafino desarrollada por Corning, trabajada junto a GIS para labores de corte, pulido y empaquetado. Esta combinación de vidrio flexible y tratamiento especial buscaría ofrecer una superficie más similar al cristal tradicional que a los plásticos que han dominado la primera generación de plegables, con mayor resistencia a rayones y deformaciones.

Las pruebas internas habrían incluido ciclos masivos de apertura y cierre que superan de largo las cien mil repeticiones, con el objetivo de garantizar que el pliegue no empeora con el uso. La bisagra, además, se habría diseñado para permanecer disimulada y evitar huecos visibles, reduciendo así la entrada de polvo y otros elementos que puedan dañar la pantalla.

Todo este esfuerzo técnico se combina con una exigencia estética: Apple quiere que la arruga sea casi imperceptible en el uso normal. No se trata solo de un capricho de diseño, sino de un factor de confianza clave para convencer a usuarios que han probado plegables Android y han terminado rechazándolos precisamente por la sensación de estar tocando una “grieta” en mitad del panel.

Refrigeración y batería: más exigencia, más capacidad

Un dispositivo con hardware de gama alta, dos pantallas y modos de uso tan variados es especialmente sensible a la temperatura. Por eso, Apple habría decidido integrar un sistema de refrigeración por cámara de vapor similar al que ya emplea en los iPhone 17 Pro y 17 Pro Max, pero adaptado al formato plegable.

Este tipo de disipación debería ayudar a controlar el calor en escenarios intensivos como juegos exigentes, multitarea avanzada o uso prolongado de aplicaciones que expriman el chip. En un plegable esto es especialmente importante, porque administrar los picos de rendimiento sin que el chasis se caliente en exceso es una tarea mucho más complicada.

En paralelo, los rumores coinciden en que el iPhone plegable montaría una batería claramente superior a la vista hasta ahora en un iPhone, con cifras que se mueven en la horquilla de los 5.400 a 5.800 mAh. Este salto sería lógico si tenemos en cuenta el consumo de la gran pantalla interior y la necesidad de garantizar una jornada completa sin sobresaltos, incluso alternando entre formatos plegado y desplegado.

Más allá de la capacidad, se da por hecho que el dispositivo incluirá carga rápida y carga inalámbrica competitivas, alineadas con lo que ya ofrecen muchos Android de gama alta. En un segmento donde los usuarios comparan cada detalle, un plegable que tarde demasiado en recargarse partiría con desventaja.

En el terreno del software, Apple podría aprovechar esta autonomía extra para potenciar funciones como el uso del modo escritorio o multitarea avanzada cuando se conecta a una pantalla externa, algo que ya se ha demostrado posible gracias a experimentos con iOS y iPadOS en iPhone actuales, aunque la compañía aún no lo haya oficializado.

Concepto de iPhone plegable

Potencia, chip A20 Pro y experiencia a medio camino entre móvil y tablet

En el corazón del iPhone plegable se espera un nuevo procesador A20 Pro fabricado en 2 nanómetros por TSMC. Este chip, llamado a liderar también la futura gama iPhone 18, marcaría un salto importante en eficiencia energética y rendimiento bruto, algo esencial para sostener interfaces más complejas y pantallas más grandes sin penalizar la batería.

Las filtraciones sitúan la memoria integrada del dispositivo en, al menos, 12 GB de RAM, en línea con los modelos Pro más avanzados. Esta cifra tiene sentido si se piensa en la cantidad de aplicaciones simultáneas que podría manejar un plegable en modo ventana, así como en las exigencias de la multitarea de tipo tablet.

A nivel de experiencia, la idea de Apple no pasaría solo por “doblar la pantalla”, sino por ofrecer un comportamiento híbrido entre iPhone y iPad. Esto implica un iOS capaz de transformarse al abrir el dispositivo: dividir la pantalla, arrastrar y soltar archivos entre apps, trabajar con ventanas flotantes y, en general, acercarse a lo que hoy ofrece iPadOS.

Experimentos realizados por entusiastas de la tecnología, que han logrado ejecutar iPadOS de forma nativa en un iPhone valiéndose de exploits en versiones previas de iOS, han demostrado que la base de software es prácticamente la misma. De hecho, se ha comprobado que iOS contiene buena parte del código de iPadOS y que la diferencia está en qué funciones se activan o se mantienen ocultas.

Esa realidad respalda la idea de que Apple podría habilitar capacidades de estilo ordenador en su iPhone plegable cuando esté conectado a periféricos como teclado, ratón o monitores externos. La compañía, eso sí, suele preferir que cada dispositivo tenga un rol definido, por lo que habrá que ver hasta qué punto abre la mano en este terreno.

Sistema de cámaras y fotografía: mantener el listón pese al nuevo formato

En el apartado fotográfico, el reto es equilibrar las limitaciones físicas del chasis plegable con las expectativas que genera la marca. Las informaciones disponibles hablan de un sistema principal con dos cámaras traseras de 48 megapíxeles, acompañadas por una cámara oculta bajo la pantalla interna para videollamadas y selfies cuando el dispositivo está abierto.

El formato plegable permite una ventaja evidente: usar las cámaras traseras como frontales gracias a la pantalla exterior, obteniendo autorretratos de mucha mayor calidad que en un móvil tradicional. Sin embargo, esto no elimina la necesidad de sensores internos en la pantalla grande, especialmente para aplicaciones de trabajo remoto o llamadas de vídeo en formato tablet.

Se da prácticamente por hecho que el sensor principal y el ultra gran angular deberán ofrecer un rendimiento a la altura de los iPhone más avanzados, sin recortes significativos respecto a la gama Pro convencional. La inclusión de un teleobjetivo dependerá del espacio disponible, ya que la complejidad de la bisagra y la batería dejan menos margen que en un diseño “de una sola pieza”.

El procesado de imagen, respaldado por la potencia del A20 Pro, seguiría apoyándose en fotografía computacional y modos de captura avanzados, especialmente en escenarios de baja luz y vídeo en alta resolución. Si Apple quiere justificar el sobreprecio del plegable, no puede permitirse un paso atrás en un terreno donde muchos usuarios eligen marca.

En cuanto al proveedor de paneles, las filtraciones señalan que Samsung Display suministraría las pantallas del iPhone plegable

Precio previsto y posicionamiento en el mercado europeo

El punto más delicado para buena parte de los usuarios será el precio. Las estimaciones sitúan el coste del iPhone plegable alrededor de los 2.000 euros en Europa, con algunas fuentes hablando de un rango que podría oscilar entre los 2.000 y los 2.500 dólares en Estados Unidos, dependiendo de la configuración de almacenamiento y del contexto económico en el momento del lanzamiento.

Para ponerlo en contexto, el Samsung Galaxy Z Fold7 se mueve en torno a los 2.200 euros en España, por lo que resultaría extraño que Apple rebajase mucho esa cifra. De hecho, las previsiones más pesimistas apuntan incluso a un precio superior, en parte por el uso de materiales como el titanio, la complejidad de la bisagra y la pantalla de cristal ultrafino.

Hay analistas que en su día manejaron posibles precios entre 1.500 y 1.800 dólares tras supuestas reducciones de costes en la fabricación de la bisagra, pero los últimos cálculos vuelven a situar la etiqueta más cerca de los 2.500 dólares por las especificaciones finales. Si se confirma, el iPhone plegable se convertiría en el teléfono más caro del catálogo de Apple.

Este posicionamiento lo dejaría claramente encuadrado en el segmento ultra premium, dirigido a un público que busca lo último en tecnología y está dispuesto a pagar un extra importante por ello. En Europa y, en particular, en España, el mercado de plegables sigue siendo minoritario, pero crece poco a poco impulsado por usuarios que quieren pantallas grandes sin renunciar a la portabilidad.

La pregunta de fondo es si, con ese nivel de precio, el iPhone plegable puede convertirse en un superventas o quedará como un producto aspiracional de nicho, destinado a entusiastas y a quienes quieren lo más avanzado del ecosistema Apple desde el primer día.

Previsiones de ventas y papel de los socios industriales

A pesar de las dudas sobre el precio, las proyecciones internas que se han filtrado son notablemente optimistas. Para el primer año en el mercado, se habla de entre 7 y 9 millones de unidades vendidas, mientras que otros informes elevan la horquilla hasta los 8-10 millones en 2026, con una posible expansión hasta 25 millones de dispositivos plegables Apple en 2027 sumando generaciones sucesivas.

Estos volúmenes superan los objetivos iniciales de muchos plegables Android, lo que indica que Apple confía en que su entrada dinamice por completo la categoría. La marca sabe que llega tarde al segmento, con rivales como Samsung, Honor o Huawei ya asentados, especialmente en mercados clave como China, pero también es consciente de que su base de usuarios es muy fiel.

El lanzamiento beneficiaría directamente a una larga lista de socios industriales: Samsung como proveedor de pantallas, TSMC para los chips A20 Pro, Foxconn en el ensamblaje y fabricantes especializados en bisagras y lentes como Shin Zu Shing o Largan Precision. Toda esta red de empresas lleva tiempo preparándose para el salto a los plegables de Apple.

El impacto no se limitaría a la telefonía. El éxito del iPhone plegable podría acelerar otros proyectos como un futuro iPad plegable, que algunos analistas sitúan más allá de 2028 y que, previsiblemente, saldría todavía más caro en su primera generación, pensada más como demostración tecnológica que como superventas.

En cualquier caso, el movimiento refuerza la idea de que Apple ve en la tecnología plegable un pilar de crecimiento a medio plazo y no un simple experimento. De ahí que las previsiones de ventas sean ambiciosas desde el principio, sobre todo si se confirma su llegada en la segunda mitad de 2026.

Encaje en el ecosistema Apple y retos pendientes

Uno de los grandes desafíos es definir cómo encajará este iPhone plegable dentro del ecosistema Apple. Más allá del efecto novedad, el dispositivo tendrá que justificar su existencia frente a los iPhone tradicionales, los iPad y, en menor medida, los MacBook, evitando canibalizar en exceso a los modelos ya consolidados.

Para conseguirlo, será clave que el software esté a la altura. Se espera que iOS incorpore modos específicos para formato plegable, con interfaces optimizadas tanto para la pantalla exterior como para la interior desplegada. Aquí entran en juego funciones como dividir la pantalla, gestionar varias apps en ventanas, arrastrar contenido entre ellas o aprovechar mejor los accesos directos cuando se use con teclado y ratón.

Los experimentos que han sacado a la luz funciones de iPad en iPhone actuales mediante exploits demuestran que la base técnica ya existe. Lo que falta es que Apple decida cómo y cuándo exponer estas capacidades al gran público sin complicar la experiencia ni restar protagonismo al iPad.

Además, el iPhone plegable tendrá que integrarse sin fricciones con servicios y dispositivos ya existentes, desde iCloud hasta los Mac y Apple Watch. El usuario debe percibirlo como un paso natural dentro del entorno que ya conoce, no como un gadget experimental que viva al margen del resto de productos.

El otro reto evidente es la durabilidad. La combinación de bisagra, cristal ultrafino y chasis móvil obliga a un control de calidad muy estricto. Si los primeros usuarios perciben fragilidad o problemas de desgaste prematuro, el efecto sobre la reputación del producto podría ser difícil de revertir, sobre todo con precios tan elevados.

Con toda la información disponible, el primer iPhone plegable apunta a ser un dispositivo pensado para marcar territorio en la gama más alta más que un móvil de masas en su debut. Pantallas avanzadas, cristal ultrafino, bisagra muy trabajada, batería generosa, chip de 2 nm y un precio que rondaría los 2.000 euros conforman una propuesta tan ambiciosa como exigente. Si Apple logra traducir todo ese despliegue técnico en una experiencia diaria realmente útil, integrando bien el formato libro en su ecosistema y evitando los problemas de pliegue y fragilidad que han lastrado a otros modelos, podría dar el empujón definitivo al mercado de los plegables en Europa y el resto del mundo; si no lo consigue, quedará como un producto muy llamativo pero reservado a una minoría dispuesta a pagar lo que haga falta por estrenar formato.

iPhone Fold
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