Prohibición de importación del Apple Watch: qué ha pasado y cómo afecta a Europa

Última actualización: 20 de abril de 2026
Autor: Isaac
  • La ITC de EE. UU. bloqueó la importación de determinados Apple Watch por un conflicto de patentes con Masimo relacionado con la medición de oxígeno en sangre.
  • Apple rediseñó la función de oxígeno en sangre, trasladando parte del procesamiento al iPhone, y logró que Aduanas y la ITC avalaran la importación de los modelos modificados.
  • La prohibición sigue limitada a la versión original de la función en EE. UU., mientras que en España y la UE los Apple Watch mantienen la funcionalidad completa.
  • El litigio entre Apple y Masimo continúa en otros frentes judiciales, con demandas millonarias y posibles efectos en futuras funciones de salud a nivel global.

Prohibicion de importacion del Apple Watch

La prohibición de importación del Apple Watch en Estados Unidos por el conflicto de patentes con la compañía de tecnología médica Masimo ha pasado por varios giros en los últimos meses. Las últimas decisiones de los tribunales y de la Comisión de Comercio Internacional de EE. UU. (ITC) han aclarado parcialmente el panorama, permitiendo que los modelos rediseñados del reloj sigan entrando en el país, mientras la versión original de la función en disputa permanece vetada.

En el centro del choque legal está la función de medición de oxígeno en sangre del Apple Watch, una característica muy popular entre quienes utilizan el reloj como herramienta de salud y deporte. La controversia ha derivado en órdenes de exclusión en la frontera estadounidense, modificaciones técnicas del producto por parte de Apple y una cascada de demandas paralelas con cifras millonarias en juego, mientras en Europa y en España la venta de estos relojes continúa con normalidad.

El origen del conflicto se remonta a hace más de seis años, cuando Masimo acusó a Apple de apropiarse de su tecnología de pulsioximetría, utilizada para calcular el nivel de oxígeno en sangre a través de sensores ópticos. Según la empresa médica, Apple habría fichado a personal clave de su organización para integrar una tecnología muy similar en determinadas generaciones del Apple Watch.

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De la denuncia de Masimo al veto de importación del Apple Watch

Tras la queja formal de Masimo en la ITC, la comisión investigó las acusaciones y, en 2023, concluyó que ciertos modelos de Apple Watch infringían varias patentes de Masimo relacionadas con esa medición de oxígeno. Como consecuencia, la ITC emitió una orden de exclusión limitada que bloqueaba la importación de dispositivos como el Apple Watch Series 9 y el Apple Watch Ultra 2 al mercado de Estados Unidos.

El veto afectaba directamente a la gama más reciente del reloj inteligente de Apple en el país norteamericano, con un impacto comercial notable en plena campaña de ventas. Para esquivar la prohibición de forma inmediata, la compañía optó por una solución de emergencia: retirar la función de lectura de oxígeno en sangre en las unidades destinadas a EE. UU., sacrificando así una de las características estrella del producto en ese territorio.

Esta maniobra permitía seguir vendiendo los relojes, pero dejaba a los compradores estadounidenses sin una funcionalidad que Apple había promocionado como clave para el control del bienestar, el deporte y ciertos parámetros de salud. En paralelo, la compañía comenzó a trabajar en un rediseño técnico de la función que le permitiera cumplir el dictamen de la ITC sin renunciar del todo a la experiencia de monitorización de oxígeno en sangre.

Masimo, por su parte, mantuvo una estrategia legal muy activa, presentando demandas y recursos tanto ante la ITC como en otros tribunales federales, con el objetivo de extender o reforzar las restricciones a los relojes de Apple que incorporaran cualquier variante de la tecnología de pulsioximetría que consideraba protegida por sus patentes.

El rediseño de la función de oxígeno en sangre y el papel de Aduanas

El movimiento clave de Apple para salir del atolladero fue el desarrollo de una versión modificada de la función de oxígeno en sangre. En esta nueva arquitectura, el Apple Watch sigue usando sus sensores para recoger datos, pero cambia la forma en la que se procesan y se muestran los resultados al usuario con respecto a la implementación original.

En lugar de presentar directamente en la pantalla del reloj los niveles de saturación de oxígeno, la versión rediseñada desplaza una parte importante del tratamiento de la información al iPhone vinculado al Apple Watch. De este modo, los datos captados por el wearable se gestionan principalmente en el dispositivo asociado, alejándose del enfoque descrito en las patentes de Masimo que estaban en el centro de la disputa.

Esta nueva solución técnica fue revisada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, responsable de decidir si los modelos con la función modificada debían seguir considerándose cubiertos por la orden de exclusión de la ITC. Tras analizar el diseño, Aduanas concluyó que los relojes rediseñados podían importarse, al entender que la versión actualizada de la función ya no encajaba en el alcance del veto original.

Gracias a esta decisión, Apple pudo reanudar la importación y venta de sus modelos más recientes de Apple Watch en Estados Unidos con la función de oxígeno en sangre operativa, aunque bajo el nuevo esquema de funcionamiento. En la práctica, la prohibición quedaba acotada a la versión anterior de la característica, mientras que la variante revisada contaba con vía libre para entrar en el país.

Masimo, sin embargo, no aceptó este resultado y emprendió nuevas acciones legales, incluyendo una demanda específica contra la propia Oficina de Aduanas. Su objetivo: que se volviera a examinar si los cambios introducidos por Apple eran realmente suficientes para salir del paraguas de la orden de exclusión de la ITC o si, por el contrario, debían seguir considerándose una extensión de la misma tecnología en disputa.

Decisiones recientes de la ITC: qué Apple Watch siguen bajo la prohibición

La ofensiva de Masimo obligó a la ITC a entrar en una nueva fase de ejecución del caso. Una jueza de derecho administrativo, Monica Bhattacharyya, analizó en detalle el funcionamiento de la función de oxígeno en sangre rediseñada. En una determinación inicial, concluyó que los modelos de Apple Watch actualizados no infringían las patentes de Masimo que habían motivado la orden de exclusión inicial.

Este primer dictamen fue un indicio claro de que la comisión podía dar por válido el rediseño de Apple. Paralelamente, el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal, con sede en Washington, revisó la orden vinculada al caso y decidió mantener la prohibición sobre la versión original de la función de oxígeno en sangre. Es decir, el veto seguía aplicándose a la implementación antigua, pero se abría la puerta a una interpretación distinta para la nueva.

El paso final era que la ITC, en pleno, decidiera si revisaba o no la determinación de la jueza administrativa. Tras estudiar las peticiones de ambas partes, la comisión optó por no reabrir la decisión. Al negarse a revisar el fallo, la ITC dio por buena la conclusión de que los productos rediseñados no vulneran las patentes alegadas y, por tanto, no deben ser excluidos de la importación en virtud de la orden de exclusión limitada.

En términos prácticos, esto significa que no se restablece una prohibición general de importación para los Apple Watch con la función modificada de oxígeno en sangre. El procedimiento de ejecución queda cerrado en lo que respecta a esos modelos, y los intentos de Masimo de ampliar el veto a las versiones rediseñadas quedan, por ahora, sin efecto en el marco de la ITC.

La prohibición se mantiene, eso sí, sobre la implementación original de la función tal y como estaba planteada en los primeros modelos afectados. Esa variante continúa sin poder importarse a Estados Unidos, lo que obliga a Apple a ceñirse al diseño ajustado si quiere seguir comercializando la característica en ese mercado.

Victoria parcial de Apple y margen de maniobra para Masimo

Tras conocerse la decisión de la ITC de cerrar el caso sin revisar el fallo previo, Apple ha expresado su satisfacción con un mensaje moderado pero claro. La compañía ha agradecido a la comisión una resolución que le permite mantener esta función de salud disponible para los usuarios del Apple Watch en Estados Unidos mediante la versión rediseñada.

En esas declaraciones, Apple ha insistido en que Masimo lleva más de seis años sosteniendo una campaña legal constante contra la empresa, y que la mayoría de las reclamaciones habrían sido rechazadas por los tribunales. Al mismo tiempo, la firma de Cupertino subraya que seguirá defendiendo sus innovaciones y centrando sus esfuerzos en el desarrollo de productos y servicios avanzados para su base de usuarios.

Más allá del mensaje público, Apple también ha querido destacar el trabajo de sus equipos en el ámbito de la salud, el bienestar y la seguridad en el Apple Watch y el resto del ecosistema. La compañía hace hincapié en aspectos como la privacidad de los datos médicos, un punto que considera clave cuando se manejan métricas sensibles como las constantes vitales o la actividad física.

Masimo, por su lado, sigue disponiendo de herramientas legales. Aunque la ITC haya decidido no revisar la determinación de no infracción sobre los modelos rediseñados, la compañía puede apelar esta conclusión ante el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal. El conflicto, por tanto, está lejos de cerrarse del todo, aunque el equilibrio actual se inclina a favor de Apple en lo que respecta a la importación de los relojes modificados.

La situación deja un escenario en el que Apple mantiene el acceso al mercado estadounidense con los modelos ajustados, mientras Masimo busca nuevas vías para reforzar la protección de su cartera de patentes y defender el valor comercial de su tecnología de pulsioximetría, que considera un activo estratégico central de su negocio.

Demandas paralelas y dimensión económica del conflicto

El frente de la ITC es solo una parte de una disputa más amplia. En paralelo, Masimo ha demandado a Apple ante un tribunal federal de California por infracción de patentes y robo de secretos comerciales relacionados con la misma tecnología de medición de oxígeno en sangre. En uno de esos procesos, un jurado concedió a Masimo una indemnización de 634 millones de dólares en un juicio de patentes celebrado en noviembre.

Apple, no obstante, ha anunciado que recurrirá ese veredicto, por lo que la cuantía final y el desenlace de esa causa siguen abiertos. Esta cifra ilustra el peso económico que ambas empresas atribuyen a las funciones de salud integradas en dispositivos como el Apple Watch, en un mercado cada vez más competitivo de wearables y soluciones médicas conectadas.

Además, Masimo ha presentado una demanda separada contra la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, cuestionando su decisión de autorizar la importación de los Apple Watch rediseñados. Con esta acción, la compañía pretende que se revise de nuevo si los cambios introducidos por Apple bastan realmente para salir del alcance de la orden de exclusión inicial dictada por la ITC.

Todo este entramado judicial demuestra que la controversia va más allá de un simple desacuerdo técnico. Se sitúa en el punto de encuentro entre la protección de la propiedad intelectual, la competencia en el mercado de wearables y la creciente importancia comercial de las funciones de salud en dispositivos de consumo masivo, donde cada decisión regulatoria puede marcar ventajas o desventajas significativas.

Para Apple, el Apple Watch es una pieza clave de su ecosistema, tanto como dispositivo independiente como puerta de entrada a servicios y suscripciones vinculados al deporte, la actividad física y el bienestar. Para Masimo, las patentes en juego representan años de inversión en tecnología médica avanzada y un elemento esencial para sostener su posición en el sector sanitario.

Impacto en España y en el resto de Europa

Mientras en Estados Unidos la prohibición de importación ha obligado a estas idas y venidas legales y técnicas, en Europa el panorama es muy distinto. En la Unión Europea no existe actualmente una prohibición equivalente sobre el Apple Watch por este conflicto de patentes, y las autoridades comunitarias no han adoptado medidas similares a las de la ITC estadounidense.

En España, esto se traduce en que los Apple Watch disponibles en tiendas oficiales y distribuidores mantienen la función de medición de oxígeno en sangre sin las limitaciones específicas que se han aplicado en territorio estadounidense. La experiencia de uso del reloj en nuestro país corresponde con la planteada originalmente por Apple, con la aplicación funcionando de forma normal en el propio dispositivo.

Los consumidores europeos, por tanto, pueden seguir utilizando el Apple Watch como herramienta de monitorización de salud con las funciones previstas por la marca, incluyendo la lectura de oxígeno en sangre, la app de ECG o las notificaciones de ritmo cardíaco irregular y posibles episodios de tensión elevada, siempre dentro de los límites y advertencias que acompañan a este tipo de mediciones de consumo.

Ahora bien, el caso sienta un precedente que la industria tecnológica está observando con atención. No es descartable que, a raíz de litigios tan mediáticos, los fabricantes opten en el futuro por diseñar versiones diferenciadas de sus dispositivos según el territorio, adaptando o limitando ciertas funciones de salud para minimizar riesgos legales en mercados concretos, incluido el europeo.

Desde la perspectiva regulatoria de la UE, este tipo de conflictos pone sobre la mesa la necesidad de encontrar un equilibrio entre proteger la innovación de las empresas a través de las patentes y, al mismo tiempo, no frenar el despliegue de tecnologías sanitarias que pueden resultar útiles para los ciudadanos. Aunque Bruselas no haya intervenido en este caso concreto, la batalla entre un gigante del consumo como Apple y una firma especializada como Masimo no pasa desapercibida.

En el corto plazo, quienes compren un Apple Watch en España no deberían notar cambios derivados directamente de la prohibición de importación estadounidense. Sin embargo, la evolución del conflicto podría influir en las futuras generaciones del reloj y en cómo Apple decide introducir o modificar ciertas capacidades de salud para alinearse de forma preventiva con los marcos legales de cada región y evitar nuevos enfrentamientos judiciales.

La situación actual deja un panorama bastante claro: en Estados Unidos, la prohibición de importación se limita a la versión original de la función de oxígeno en sangre del Apple Watch, mientras que los modelos rediseñados cuentan con el visto bueno de la ITC y de Aduanas para entrar en el país. En Europa y en España, por ahora, los usuarios siguen teniendo acceso a la funcionalidad completa sin restricciones específicas, aunque el pulso legal entre Apple y Masimo continúa abierto en otros frentes y puede seguir condicionando la estrategia de producto de la compañía a nivel global.