Primer iPhone plegable: diseño filtrado, posible nombre Ultra y precio orientativo en Europa

Última actualización: 10 de marzo de 2026
Autor: Isaac
  • Las filtraciones muestran un iPhone plegable tipo libro, muy fino, con pantallas OLED de hasta unas 7,8 pulgadas y bisagra casi invisible.
  • Apple podría lanzar este modelo como iPhone Ultra, encajándolo en una nueva gama superpremium junto a otros dispositivos de la marca.
  • Los rumores sitúan su precio entre la franja alta de los 1.000 y los 2.000 euros en Europa, por encima de la gama Pro Max actual.
  • El dispositivo llegaría con una versión específica de iOS adaptada al formato plegable y competiría directamente contra los Galaxy Z Fold de Samsung.

iPhone plegable de Apple

En los próximos meses Apple afrontará uno de sus lanzamientos más delicados: su primer iPhone con pantalla plegable. Tras años de filtraciones, cambios de estrategia y prototipos internos, las últimas informaciones dibujan por fin un retrato bastante coherente de qué podemos esperar de este dispositivo y de cómo podría encajar en el mercado europeo.

Los datos que están saliendo a la luz apuntan a un móvil tipo libro, muy delgado y con un planteamiento más ancho y compacto que sus rivales, acompañado de una política de precios claramente situada en la gama más alta. Al mismo tiempo, se refuerza la idea de que este modelo no será un iPhone más, sino el inicio de una categoría propia dentro del catálogo de la compañía.

El iPhone plegable va tomando forma: diseño, pantallas y bisagra

Los últimos renders y archivos CAD filtrados permiten hacerse una idea bastante precisa de cómo será el aspecto de este terminal. Todo indica que Apple optará por un formato plegable tipo libro, pero con un factor de forma más cuadrado y compacto que el de otros modelos del mercado, algo más cercano a la línea marcada por dispositivos como el Pixel Fold que a los Galaxy Z Fold de Samsung.

Cuando está cerrado, las proporciones y el tamaño recuerdan a un iPhone de la familia mini, con una altura contenida y una anchura algo mayor de lo habitual en la gama actual. Se habla de un cuerpo extremadamente delgado al desplegarse, heredando parte de la estética del supuesto iPhone Air, con superficies muy planas y cantos limpios.

En el exterior, las filtraciones apuntan a una pantalla OLED de alrededor de 5,5 pulgadas, con bordes redondeados y un pequeño orificio para la cámara frontal situado en la parte central superior. Este detalle rompe con la estética de los iPhone recientes, donde la cámara delantera se integra en una isla o un notch más complejo.

Al abrir el dispositivo, aparecería un panel interior de aproximadamente 7,8 pulgadas de diagonal, ocupando casi todo el espacio disponible. Distintas fuentes coinciden en que el diseño apostaría por marcos muy finos y por una cámara selfie interna colocada de forma algo inusual: en la esquina superior izquierda, en lugar de situarla en el centro como hacen la mayoría de plegables actuales.

Una de las claves de este proyecto es la bisagra. Los rumores describen un mecanismo avanzado, diseñado para que la arruga del pliegue sea mínima. La combinación de una bisagra mejorada con una placa metálica de soporte y un cristal flexible capaz de acompañar el movimiento habría permitido a Apple reducir esa marca visual, uno de los puntos débiles tradicionales en este tipo de dispositivos.

Concepto de iPhone plegable

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Materiales, cámaras y otros detalles de hardware

En el apartado de construcción, las distintas filtraciones coinciden en que el chasis estaría fabricado en titanio, con acabados en negro y plata como combinaciones iniciales. No se descarta que aparezcan más colores en el futuro, pero los informadores que siguen de cerca a la cadena de suministro hablan de tonos sobrios y poco llamativos, alejados de las opciones más vistosas de otros modelos.

El módulo fotográfico exterior seguiría una línea particular. En la parte trasera se aprecia una barra de cámaras que recorre prácticamente todo el ancho del teléfono, algo diferente al bloque de lentes tradicional en diagonal que vemos en buena parte de la gama actual. Esa barra alojaría dos sensores principales, acompañados de un flash LED y un micrófono adicional, con el logo de Apple situado justo debajo en un panel de acabado diferenciado.

En cuanto a resolución, las fuentes apuntan a que las cámaras principales rondarían los 48 megapíxeles, mientras que los dos sensores de las selfies, uno exterior y otro interior, se moverían en torno a los 18 megapíxeles. No son cifras cerradas, pero encajan con la estrategia reciente de Apple de dar prioridad a sensores de alta resolución combinados con tratamiento computacional.

Otro aspecto clave será la autonomía. Para sostener una pantalla interior grande y todas las funciones asociadas, se habla de una batería en torno a los 5.500 mAh, notablemente superior a la de la mayoría de plegables disponibles en Europa ahora mismo. Sobre el papel, esto permitiría soportar sin demasiados apuros una jornada intensa de uso mixto entre modo teléfono y modo tipo tablet.

En la parte inferior del dispositivo se espera la presencia de un puerto USB-C, rejillas de altavoz y varios botones físicos en el lateral, siguiendo la tendencia marcada por la normativa europea y por los últimos iPhone disponibles en España. A nivel interno, se da por hecho que integrará un procesador de nueva generación de la casa, aunque todavía no hay consenso firme sobre su nomenclatura definitiva.

Nombre en el aire: iPhone Fold o iPhone Ultra

Si algo demuestra la historia reciente de la compañía es que el nombre de un dispositivo no es solo una etiqueta, sino parte de la estrategia. En el caso de este modelo plegable, buena parte de las filtraciones iniciales lo bautizaron como iPhone Fold, un término fácil de entender y en línea con lo que han hecho otros fabricantes.

Sin embargo, en los últimos meses se ha ido abriendo paso otra posibilidad: que Apple descarte por completo esa denominación y opte por integrarlo bajo el apellido Ultra. Fuentes cercanas a la cadena de suministros en Asia sostienen que en Cupertino se valora muy seriamente lanzarlo como iPhone Ultra, colocándolo por encima incluso de los modelos Pro Max en la jerarquía de la gama.

La idea encaja con la manera en que la empresa utiliza ya esa palabra en otros productos, como el Apple Watch Ultra, un dispositivo que no solo es más caro, sino que se presenta como herramienta para usuarios avanzados y situaciones exigentes. De seguir este patrón, el plegable pasaría a ocupar el rango más alto dentro de los smartphones de la marca.

Esa misma línea de pensamiento se extiende a otros equipos: distintas informaciones apuntan a que Apple estaría trabajando en unos AirPods Ultra con cámaras integradas para captar información visual y mejorar la interacción con asistentes y servicios, así como en un MacBook Ultra con panel OLED táctil, rompiendo con la negativa histórica de la compañía a llevar pantallas táctiles a sus portátiles.

Pese a todo, los analistas más prudentes recuerdan que Apple tiende a guardar margen para cambios de última hora. No es descartable que, si perciben que el mercado o la comunicación no encajan con la palabra Ultra, reviertan la decisión y recuperen Fold u otra nomenclatura. Por ahora, el consenso es que será el iPhone más complejo y caro que haya salido de la compañía, independientemente del nombre con el que termine llegando a las tiendas.

Precio previsto: un escalón por encima de la gama Pro en Europa

El precio es uno de los aspectos que más dudas despierta entre los potenciales compradores europeos. La situación actual es clara: el iPhone más caro del catálogo ronda los 1.400-1.500 euros en España, dependiendo de la capacidad y las promociones puntuales. Introducir un plegable obliga a subir varios peldaños, pero las cifras exactas todavía bailan.

Algunas estimaciones iniciales señalaban que el iPhone plegable podría rondar los 2.000 euros en el mercado europeo, situándolo ligeramente por debajo o en línea con rivales directos como el Galaxy Z Fold más reciente o modelos de Honor y otras marcas asiáticas que superan sin problemas esa barrera psicológica.

Desde China han llegado también referencias de precios expresados en yuanes, que hablan de configuraciones de entrada alrededor de los 10.000 CNY, lo que al cambio supondría unos 1.300 euros antes de impuestos, y versiones superiores que podrían duplicar esa cifra hasta los 20.000 CNY. En un escenario europeo, y teniendo en cuenta aranceles, IVA y márgenes, estas cifras se traducirían en un abanico amplio que iría desde la zona alta de los mil euros hasta los dos mil y pico.

Otros rumores, algo más conservadores, aseguran que en Apple se está intentando contener el precio para no alejar demasiado este modelo de los plegables Android más asentados. En este planteamiento, la compañía aceptaría renunciar a alguna especificación especialmente costosa con tal de situar el dispositivo a una distancia razonable de los Galaxy Z Fold de nueva generación, sin que la diferencia en euros sea tan abultada como para disuadir a buena parte de los usuarios.

En cualquier caso, la sensación general es que el iPhone plegable se colocará claramente por encima de los iPhone Pro y Pro Max que puedan acompañarlo en su presentación. Será un producto de nicho dentro del propio ecosistema, al menos en su primera generación, dirigido a quienes quieran lo último en formato y estén dispuestos a asumir el sobrecoste.

Software y experiencia de uso: un iOS adaptado al formato plegable

Más allá del hardware, una de las grandes incógnitas tiene que ver con el sistema operativo. Todo apunta a que Apple aprovechará este lanzamiento para estrenar una variante específica de iOS adaptada a pantallas plegables, con interfaces y funciones que recuerden en parte a lo que hoy se puede hacer en un iPad.

La idea que se maneja es que, al abrir el terminal, el usuario se encuentre con una experiencia cercana a la de una tablet compacta, con multitarea mejorada, posibilidad de ejecutar varias apps de manera simultánea y ajustes en la interfaz para aprovechar mejor el espacio disponible. Cerrado, el teléfono funcionaría como un iPhone más tradicional, con una pantalla externa centrada en las tareas rápidas.

Esa dualidad permitiría, por ejemplo, pasar de leer contenido en formato móvil a una vista de tipo revista al desplegar el panel interior, o reubicar aplicaciones y ventanas mediante gestos que ya son familiares en iPadOS. Apple lleva años refinando estas dinámicas en sus tablets, algo que podría jugar a su favor frente a Android, donde la experiencia en pantallas grandes depende más de cada fabricante.

Para el mercado europeo, esta adaptación de iOS resulta especialmente relevante, ya que buena parte de los servicios y aplicaciones de productividad, banca, administración pública o educación tienden a actualizarse con rapidez en el ecosistema de Apple. Si los desarrolladores aprovechan pronto las nuevas posibilidades, el iPhone plegable podría ofrecer una experiencia muy completa desde sus primeras semanas a la venta.

En este contexto, también se espera que el sistema operativo incorpore mejoras en la gestión de la bisagra y del pliegue, con modos de uso intermedios en los que el dispositivo se mantiene semiabierto y reparte la interfaz en dos mitades diferenciadas, algo que ya hemos visto en otros plegables y que podría pulirse aún más con las herramientas de Apple.

Impacto en el mercado: Apple entra tarde, pero con peso

Durante casi una década, el segmento de móviles plegables ha tenido a Samsung como principal protagonista. La compañía surcoreana ha ido puliendo generación tras generación sus Galaxy Z Fold, mientras otros fabricantes aparecían y desaparecían con propuestas menos constantes. En este escenario, la llegada de un iPhone plegable supone un cambio de equilibrio que va más allá de sumar un competidor más.

La entrada de Apple abre la puerta a que muchos usuarios que ya están dentro de su ecosistema y que no querían renunciar a servicios como iMessage, iCloud o el uso combinado con Apple Watch se planteen por primera vez un dispositivo plegable. Esto podría traducirse en un aumento notable de la demanda de este tipo de formatos en Europa, donde el peso de la marca sigue siendo especialmente fuerte.

Al mismo tiempo, la competencia directa con los Galaxy Z Fold y otros modelos de alta gama obligará probablemente a ajustar estrategias de precio, diseño y funcionalidades. Samsung, por ejemplo, está trabajando en pantallas con pliegues cada vez menos visibles, y otros fabricantes juegan la carta de ofrecer especificaciones muy agresivas a precios algo más contenidos.

Para los consumidores europeos, ese choque de estrategias puede resultar beneficioso. Más competencia en la parte alta de la tabla suele traducirse en avances más rápidos en tecnologías como las bisagras, los paneles flexibles o la autonomía, además de una mayor variedad de tamaños y formatos entre los que elegir.

En paralelo, este iPhone plegable también servirá de termómetro para saber hasta qué punto el público general está dispuesto a adoptar este tipo de dispositivos cuando el principal fabricante de móviles premium entra en juego. Si la acogida es positiva, es razonable pensar que más marcas reforzarán su apuesta por los plegables en el mercado europeo en los próximos años.

Con todo lo que se sabe hasta ahora, el iPhone plegable se perfila como un teléfono pensado para marcar un antes y un después dentro del catálogo de Apple: diseño tipo libro con pantallas OLED de hasta unas 7,8 pulgadas, construcción en titanio, bisagra muy trabajada para minimizar la arruga, posible apellido Ultra y un precio que lo situará claramente por encima de los iPhone Pro actuales. Falta por ver cómo encajará en la práctica este conjunto de decisiones, pero parece claro que el desembarco de Apple en el terreno de los plegables añadirá presión a sus rivales y ofrecerá a los usuarios europeos una nueva opción en la gama más alta del mercado.