- Pruebas internas apuntan a dudas sobre el rendimiento del nuevo Siri en iOS 26.4.
- La renovación del asistente se retrasó pese a Apple Intelligence; no llegó con iOS 18.
- Apple evalúa dos enfoques: modelos en el dispositivo y Gemini en Private Cloud Compute.
- Aún hay meses para mejoras en latencia, comprensión y acciones antes del lanzamiento.

Dentro de Apple han comenzado a circular preocupaciones internas por cómo se comporta el renovado Siri en las primeras compilaciones de iOS 26.4, un lanzamiento que la compañía sitúa para principios del próximo ciclo tras un largo replanteamiento de su estrategia de IA.
Aunque aún quedarían alrededor de seis meses hasta que la actualización llegue al público, las versiones de prueba no convencen a todos: se cuestiona si el asistente alcanzará la barra de calidad que acostumbra a exigir Apple a tiempo.
Qué ha encendido las alarmas internas
Según el boletín Power On de Mark Gurman, quienes están usando las primeras builds de iOS 26.4 han trasladado dudas sobre el desempeño del asistente de voz, con señales de que la experiencia todavía no es consistente ni suficientemente ágil.
El propio Gurman apunta a un riesgo añadido: si el estreno del nuevo Siri no sale como se espera en primavera, podrían darse más salidas de perfiles senior en el área de IA, un golpe potencial para la continuidad del proyecto.
Conviene recordar que se trata de software en fase temprana; varias redacciones especializadas han descrito este escenario como plausible pero pendiente de confirmación, subrayando que aún hay margen para corregir y optimizar.
El contexto: retrasos y cambio de rumbo
En la WWDC del pasado año Apple presentó Apple Intelligence, con funciones como Clean Up en Fotos, Genmoji y la pasarela a ChatGPT dentro de Siri, pero el gran salto del asistente no entró en el calendario de iOS 18.
Durante meses se esperó que la versión profundamente renovada de Siri llegara con iOS 18.4 o iOS 18.5, algo que no ocurrió; la función ni siquiera apareció en betas y finalmente se admitió un retraso de aproximadamente un año por no cumplir los estándares internos.
Tras la última WWDC, Craig Federighi explicó que el equipo necesitaba tiempo para reconstruir Siri de arriba abajo, con una ventana de despliegue que encaja con la línea iOS 26.x y una ambición mayor en capacidades.
iOS 26.4: dos enfoques en carrera
Apple mantiene un «bake‑off» interno entre dos aproximaciones: por un lado, modelos que corren en el dispositivo; por otro, la opción de apoyarse en Google Gemini a través de Private Cloud Compute para cargas más pesadas.
No está claro qué variante impulsa las builds iniciales de iOS 26.4, aunque varias voces señalan que lo probado se apoyaría sobre todo en modelos locales de Apple, coherente con su énfasis en privacidad y control.
En cualquier caso, las dudas de rendimiento podrían reabrir el debate sobre cuánto peso dar a la nube privada con Gemini, frente al procesamiento en el terminal, especialmente si se aspira a respuestas más rápidas y fiables en peticiones complejas.
Qué puede mejorar antes del lanzamiento
Con meses por delante, cabe esperar iteraciones frecuentes para pulir latencia, comprensión del lenguaje y estabilidad en el encadenado de acciones, además de afinar la toma de decisiones entre cómputo local y en la nube.
También es previsible más trabajo en la gestión de contexto personal y memoria, para minimizar idas y venidas y lograr que el asistente sostenga conversaciones y tareas de varios pasos con menos fricción.
Si esas mejoras llegan a tiempo, el salto percibido por el usuario podría ser notable: respuestas más coherentes, menos errores al interpretar peticiones ambiguas y una ejecución más robusta dentro de las apps.
Qué se espera del nuevo Siri
Apple ha señalado tres pilares para el asistente: contexto personal (entender qué te importa), conocimiento de la pantalla (interpretar lo que ves) y acciones en aplicaciones (hacer cosas por ti sin salirte del flujo).
Conviene distinguir entre la puerta de enlace a ChatGPT integrada en Siri, que ya actúa como complemento, y la reconstrucción del propio Siri, que debería ofrecer estas capacidades de forma nativa y cohesiva bajo Apple Intelligence.
El objetivo final es un asistente que conecte información dispersa, tome decisiones razonables y complete procesos de punta a punta, con menos intervención del usuario y más utilidad diaria.
Impacto organizativo y hoja de ruta
Más allá de la experiencia, el desempeño del proyecto condiciona la moral del equipo y la retención de talento en IA: un estreno tibio podría tensar la planificación y forzar prioridades.
Si el producto cumple expectativas, reforzaría la narrativa de Apple Intelligence; si no, tocaría replantear dependencias técnicas y el calendario de despliegue de funciones clave prometidas para el asistente.
A día de hoy, la fotografía es de cautela razonable: hay alertas sobre rendimiento en compilaciones tempranas, pero también tiempo, recursos y varias vías técnicas abiertas para llevar a Siri al nivel comprometido.