macOS Tahoe 26.4 marca el final de Rosetta 2 en los Mac con Intel

Última actualización: 18 de febrero de 2026
Autor: Isaac
  • macOS Tahoe 26.4 avisa del fin del soporte de Rosetta 2 y de las apps basadas en Intel.
  • macOS 27 solo será compatible con Mac con chip Apple Silicon (M1 y posteriores).
  • Modelos Intel recientes como los MacBook Pro 2019/2020, Mac Pro 2019 e iMac 27" 2020 se quedarán en macOS 26.
  • Apple mantendrá excepciones limitadas para algunos juegos antiguos y máquinas virtuales Linux con binarios Intel.

macOS 26.4 fin del soporte de Rosetta 2

La llegada de macOS Tahoe 26.4 se ha convertido en un punto de inflexión para la plataforma de escritorio de Apple. Lo que podría parecer una actualización intermedia más está destapando, en realidad, el momento en el que la compañía termina de preparar el adiós definitivo a los Mac con procesadores Intel y al uso general de Rosetta 2.

Desde esta versión, los usuarios se encuentran con avisos claros al abrir aplicaciones basadas en Intel que se ejecutan a través de Rosetta 2, recordando que su funcionamiento tiene fecha de caducidad. Este cambio afecta de lleno a quienes siguen usando software no adaptado a Apple Silicon, un grupo todavía numeroso en España y en el resto de Europa, especialmente en entornos profesionales.

macOS Tahoe 26.4: el aviso definitivo del fin de Rosetta 2

Apple ya había avanzado que macOS Tahoe sería la última versión de macOS compatible con Mac basados en Intel, pero hasta ahora esa promesa se percibía más como un anuncio a medio plazo. Con 26.4, el mensaje pasa a ser práctico: al intentar ejecutar determinadas apps, el propio sistema se encarga de recordar al usuario lo que viene después.

La clave de este cambio está en Rosetta 2, la capa de traducción introducida para permitir que aplicaciones diseñadas para procesadores x86 se ejecutaran en los chips ARM de Apple Silicon. Durante años, Rosetta 2 ha trabajado casi en la sombra, facilitando que la transición de Intel a Apple Silicon fuese mucho menos traumática tanto para desarrolladores como para usuarios finales.

A partir de macOS Tahoe 26.4, cuando se inicia una aplicación que dependa de Rosetta 2, el sistema muestra una ventana emergente que avisa de que ese software dejará de funcionar en futuras versiones de macOS, una vez finalice el soporte de Rosetta tras macOS 27. El cuadro de diálogo indica que la app incluye un componente que no funcionará en las próximas versiones y sugiere informarse sobre cómo actualizar a una versión compatible con Apple Silicon.

En la práctica, esto significa que las aplicaciones que sigan ancladas a la arquitectura Intel dejarán de estar operativas en macOS 27 y posteriores en los equipos con chip M. Apple aprovecha así la actualización 26.4 para presionar a los desarrolladores rezagados y dar tiempo a los usuarios a revisar qué herramientas críticas dependen todavía de Rosetta 2.

Qué implica el fin del soporte de Rosetta 2

El aviso en macOS 26.4 no es un simple recordatorio técnico: es la confirmación de que Rosetta 2 tiene los días contados como solución general para ejecutar software Intel sobre Apple Silicon. La compañía está preparando un escenario en el que su ecosistema de escritorio funcione exclusivamente con apps nativas para la arquitectura ARM de los chips M.

Para los usuarios con un Mac con Apple Silicon en España o en otros países europeos, la consecuencia principal es que, si tienen aplicaciones críticas que solo existen en versión Intel, deberán planificar con tiempo la migración. Esto puede implicar buscar versiones actualizadas, alternativas equivalentes o, en el peor de los casos, replantear flujos de trabajo que llevan años funcionando sin cambios.

Al mismo tiempo, Apple ha aclarado que habrá excepciones concretas en las que Rosetta 2 se mantendrá más allá de macOS 27. En particular, la compañía seguirá ofreciendo soporte para algunos videojuegos antiguos sin mantenimiento activo y para software que ejecute binarios Intel dentro de máquinas virtuales Linux. También deja la puerta abierta a parches de seguridad puntuales relacionados con estas funciones.

Estas excepciones son una forma de reducir el impacto en nichos donde la actualización de software es más complicada, como colecciones de juegos clásicos o entornos de laboratorio y servidores de pruebas que dependen de máquinas virtuales con herramientas legacy. Aun así, el mensaje de fondo no cambia: la traducción transparente de apps Intel a Apple Silicon deja de ser la norma.

Para quienes aún trabajan con suites antiguas o soluciones corporativas a medida, este giro obliga a iniciar un inventario real de aplicaciones. En muchas empresas europeas todavía hay herramientas internas compiladas solo para Intel, y la desaparición de Rosetta 2 como soporte general hace que ignorar esta situación deje de ser una opción razonable.

Los Mac con Intel que se quedan en macOS 26

El fin del soporte de Rosetta 2 viene acompañado de otra decisión igual de relevante: macOS 27 solo será compatible con Mac que incorporen chips Apple Silicon, es decir, desde los M1 en adelante. macOS Tahoe 26.4 es, por tanto, una de las últimas estaciones para los equipos con procesador Intel.

Apple ya lo había adelantado en la WWDC: macOS Tahoe será la última gran versión de macOS para los Mac con CPU Intel. Con la beta de 26.4, esa hoja de ruta queda confirmada, y se concreta la lista de equipos que se quedarán anclados en la rama 26.

Entre los modelos afectados destacan varios ordenadores todavía frecuentes en oficinas y hogares españoles:

  • MacBook Pro de 13 pulgadas (Intel, 2020)
  • MacBook Pro de 16 pulgadas (Intel, 2019)
  • Mac Pro (Intel, 2019)
  • iMac de 27 pulgadas (Intel, 2020)

Todos estos dispositivos seguirán recibiendo actualizaciones dentro de la familia macOS 26 durante un tiempo, presumiblemente con revisiones de seguridad y pequeños ajustes. Sin embargo, se quedarán fuera de macOS 27 y, por tanto, de las nuevas funciones que lleguen a partir de esa versión.

En mercados como el español o el europeo, donde es habitual alargar la vida útil de los equipos más allá de los cinco años, esto supone un cambio importante. Muchos de estos Mac Intel de 2019 y 2020 continúan ofreciendo un rendimiento más que aceptable, pero el ciclo de grandes actualizaciones se acorta de forma clara y obliga a pensar en un relevo a medio plazo.

Para usuarios particulares que valoran la estabilidad y no necesitan estar siempre en la última versión, esta limitación puede no ser un problema inmediato. Sin embargo, en entornos donde el cumplimiento de requisitos de seguridad o de compatibilidad con nuevas herramientas es crítico, quedarse estancado en macOS 26 puede convertirse en un obstáculo en pocos años.

Intel frente a Apple Silicon: qué cambia para el usuario

La situación varía bastante según el tipo de Mac que se tenga en casa o en la oficina. Si el equipo es un Mac con procesador Intel y el usuario no tiene intención de renovarlo a corto plazo, deberá asumir que no podrá instalar macOS 27 cuando llegue. Eso no significa que el ordenador deje de ser funcional, pero sí que empezará a quedar por detrás en nuevas características.

En este escenario, las aplicaciones pensadas para macOS 26 seguirán funcionando, y los desarrolladores podrán mantener versiones compatibles durante un tiempo. El impacto se notará más a medida que pasen los años y las nuevas funciones del sistema operativo vayan exigiendo Apple Silicon como requisito.

Por otro lado, quienes ya disponen de un Mac con chip M1 o superior podrán seguir avanzando hacia macOS 27 y sucesores, pero tendrán que convivir con el otro lado de la moneda: las apps que sigan dependiendo de Rosetta 2 acabarán desapareciendo de su día a día. En estos equipos, la transición ya no será de hardware, sino de software.

Conviene que los usuarios revisen, con cierta calma, qué programas esenciales utilizan todavía binarios Intel. En estudios de diseño, agencias, productoras o despachos profesionales de España y la UE es relativamente habitual encontrar aplicaciones heredadas que nunca se actualizaron por completo. Localizarlas ahora puede evitar bloqueos cuando Rosetta 2 deje de estar disponible como hasta ahora.

Desde la óptica de Apple, este movimiento encaja con su estrategia de cerrar el círculo de un ecosistema basado íntegramente en Apple Silicon. Controlar la arquitectura de procesadores y orientar el desarrollo de macOS exclusivamente a ARM permite afinar el rendimiento, mejorar la eficiencia energética y reducir complejidades de compatibilidad. La contrapartida es que se reduce el margen para seguir arrastrando tecnologías heredadas como las aplicaciones x86.

Transición completa a Apple Silicon: un proceso que se acelera

La eliminación progresiva de Rosetta 2 y el final de macOS para Intel son, en realidad, la culminación de un proceso iniciado en 2020 con los primeros Mac con chip M1. Desde entonces, Apple ha ido recortando la gama con procesadores de terceros y migrando toda su línea de productos a Apple Silicon.

Durante este tiempo, la compañía ha mantenido un enfoque relativamente flexible: ha seguido actualizando algunos modelos con Intel de 2019 y 2020 y ha facilitado a los desarrolladores seguir publicando software compatible con ambas arquitecturas. Rosetta 2 ha sido la pieza que ha permitido que muchas personas pudieran probar un Mac con chip M sin miedo a perder sus herramientas habituales.

Con macOS Tahoe 26.4, ese periodo de convivencia entra en su recta final. La confirmación de que macOS 27 marcará el cierre definitivo del soporte para máquinas Intel y que Rosetta 2 deja de ofrecerse como solución general para apps x86 indica que Apple considera madura la base de software nativa para Apple Silicon.

En el contexto europeo, donde muchas organizaciones han adoptado Mac con chip M para nuevos puestos de trabajo pero mantienen flotas de Mac Intel en paralelo, esta fase final de la transición obliga a revisar la mezcla de hardware que se tiene en circulación. Mantener equipos Intel aislados puede ser viable durante un tiempo, pero cada vez será más complicado integrarlos en entornos que avancen al ritmo de macOS 27 y posteriores.

En resumen, el mensaje que envía macOS 26.4 es que la etapa de transición ya no es tal, sino que Apple entra en un escenario de ecosistema casi completamente Apple Silicon, donde Intel pasa a ser un capítulo cerrado salvo contadas excepciones técnicas.

Excepciones para juegos antiguos y máquinas virtuales

Aunque el discurso general apunte al cierre del soporte, Apple ha indicado que seguirán existiendo ciertos supuestos en los que Rosetta 2 continuará presente incluso más allá de macOS 27. Estas excepciones están muy acotadas, pero son relevantes para algunos nichos de usuarios.

Por un lado, la compañía mantendrá el soporte para títulos de videojuegos antiguos que ya no reciben mantenimiento y que dependen de binarios Intel para funcionar. Se trata, en muchos casos, de juegos clásicos para los que no es realista esperar una actualización a ARM y cuya pequeña comunidad de usuarios quedaría completamente desatendida sin Rosetta.

Por otro, Apple conservará compatibilidad con software que ejecute binarios Intel dentro de máquinas virtuales de Linux. Este tipo de uso es especialmente relevante en ámbitos de desarrollo, pruebas o investigación, donde todavía se aprovechan herramientas y entornos de trabajo compilados para x86.

La compañía también ha mencionado la posibilidad de continuar lanzando correcciones de seguridad relacionadas con estas funcionalidades, lo que sugiere que, aun retirando Rosetta 2 como solución de uso general, no quiere dejar desprotegidos a quienes dependan de estas configuraciones.

Eso sí, conviene tener claro que se trata de escenarios muy concretos. Para el usuario medio, Rosetta 2 desaparecerá del mapa como opción transparente en el día a día, y las aplicaciones que no hayan dado el salto a Apple Silicon simplemente dejarán de funcionar en las próximas grandes versiones de macOS.

Con todo este movimiento, macOS Tahoe 26.4 deja de ser una simple actualización incremental para convertirse en la señal más clara hasta la fecha de que la era Intel en los Mac entra en su recta final. Entre los avisos sobre el fin del soporte de Rosetta 2, la confirmación de que macOS 27 será exclusivo de Apple Silicon y la lista de equipos que se quedarán en macOS 26, tanto particulares como empresas en España y Europa tienen ya sobre la mesa la información necesaria para decidir cuánto tiempo quieren seguir apoyándose en sus antiguos Mac con Intel y cuándo les compensa dar el salto definitivo al nuevo ecosistema basado en los chips M.

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