- La Comisión Europea ha aprobado una exención para wearables como el Apple Watch, que no tendrán que incorporar baterías fácilmente extraíbles.
- La decisión se basa en motivos de seguridad, resistencia al agua y viabilidad técnica en dispositivos compactos y sellados.
- La norma aún debe ser ratificada por el Parlamento Europeo y el Consejo en un plazo de dos meses.
- Fabricantes como Apple, Samsung y Google podrán mantener el diseño actual de sus relojes y gafas inteligentes.
La Unión Europea ha dado un paso atrás en su plan para obligar a todos los dispositivos electrónicos a llevar baterías que el usuario pueda cambiar sin herramientas. La Comisión Europea ha aprobado una modificación del reglamento que exime a los relojes inteligentes, las pulseras de actividad y las gafas inteligentes de esta exigencia. Entre los productos más beneficiados está el Apple Watch, que podrá mantener su diseño sellado y compacto sin tener que sacrificar la resistencia al agua ni la ligereza.
La decisión no es definitiva, pero ya ha superado el primer filtro. Ahora el texto pasa al Parlamento Europeo y al Consejo, que disponen de dos meses para presentar objeciones. Si no hay oposición, la norma se publicará en el Diario Oficial de la UE y entrará en vigor veinte días después. Para los usuarios, esto significa que las futuras generaciones del Apple Watch seguirán siendo tan finas y resistentes como hasta ahora, sin cambios forzados en su estructura interna.
¿Por qué la UE ha eximido a los wearables?

La normativa original, enmarcada en el Reglamento (UE) 2023/1670, buscaba reducir los residuos electrónicos facilitando el cambio de baterías. Sin embargo, los fabricantes de wearables advirtieron que una batería extraíble comprometería la resistencia al agua y la seguridad de estos dispositivos. La Comisión Europea ha escuchado estas quejas y ha incluido a los relojes inteligentes, gafas inteligentes, pulseras de actividad y otros pequeños dispositivos portátiles en la lista de excepciones.
Entre los motivos esgrimidos están la imposibilidad de volver a sellar herméticamente un dispositivo tras abrirlo, el riesgo de asfixia en productos muy pequeños (como los AirPods) y la pérdida de durabilidad. La Comisión insiste en que la medida no favorece a ninguna empresa en concreto, sino que responde a criterios técnicos y de seguridad para el consumidor. Además, se ha tenido en cuenta que en dispositivos con carcasas selladas, permitir el acceso a la batería podría comprometer la protección contra el polvo y el agua, características clave en relojes deportivos.
¿Qué dispositivos se benefician y qué implica para el usuario?

La exención afecta a todos los wearables que cumplan las condiciones: diseño compacto, carcasa sellada y uso en condiciones exigentes. Apple, Samsung, Google y Meta son algunos de los fabricantes que podrán mantener sus diseños actuales sin tener que rediseñar sus relojes o gafas inteligentes para el mercado europeo. Para el usuario común, esto significa que no verá cambios en el factor de forma de sus dispositivos favoritos.
Es importante señalar que otros dispositivos más grandes, como los teléfonos móviles o las consolas portátiles, sí tendrán que adaptarse a la normativa. Los iPhone ya estaban exentos por su resistencia al agua y polvo, pero el Apple Watch ahora se suma a esa lista de forma explícita. La decisión de la UE supone un alivio para los ingenieros de producto, que temían tener que elegir entre la facilidad de reemplazo de la batería y características como la resistencia al agua. Las futuras generaciones de Apple Watch podrán seguir siendo tan finos y ligeros como hasta ahora, sin renunciar a la protección IP68 que los hace aptos para la natación o la lluvia.
Próximos pasos legislativos
El cambio aún no es definitivo. La decisión de la Comisión Europea se someterá ahora a la consideración del Parlamento Europeo y del Consejo de la UE. Si no se presentan objeciones en un plazo de dos meses, la norma entrará en vigor 20 días después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea. La medida beneficiará a fabricantes como Apple, Samsung, Google o Meta, cuyos relojes inteligentes, gafas inteligentes y otros dispositivos portátiles podrán seguir apostando por diseños compactos y sellados.
La Comisión asegura que esta decisión no responde a la presión de ninguna empresa y recuerda que la propuesta llega tras un proceso de consulta con asociaciones de consumidores, fabricantes y los Estados miembros. Además, insiste en que la medida no está pensada para favorecer a un producto concreto, sino para garantizar que estos dispositivos sigan siendo seguros cuando abrirlos pueda suponer un riesgo o un importante desafío técnico.
La Unión Europea ha optado por un enfoque pragmático: no imponer una batería reemplazable en dispositivos donde técnicamente no tiene sentido. La medida, pendiente de ratificación, garantiza que los wearables sigan siendo seguros, duraderos y resistentes al agua, mientras que otros aparatos electrónicos de mayor tamaño sí deberán adaptarse a la nueva normativa para reducir residuos. Los usuarios del Apple Watch pueden estar tranquilos: su reloj favorito no cambiará de aspecto ni perderá prestaciones por culpa de la burocracia.