- Apple aplaza de nuevo la gran actualización de Siri y reparte sus funciones entre iOS 26.4, iOS 26.5 y iOS 27
- Las pruebas internas detectan lentitud, errores de comprensión y conflictos entre la Siri clásica y la nueva capa de IA generativa
- La alianza con Google Gemini será clave para el futuro Siri tipo chatbot previsto para iOS 27
- Privacidad, regulación en Europa y una estrategia conservadora explican parte del retraso en el despliegue

La esperada gran actualización de Siri tendrá que esperar. Lo que en un principio iba a llegar con iOS 26.4 se ha ido desplazando en el calendario, y las últimas filtraciones apuntan a un despliegue en varias fases que se extendería hasta iOS 27, previsto para septiembre. Entre medias, Apple está tratando de cuadrar el círculo: ponerse al día en inteligencia artificial generativa sin renunciar a su obsesión por la privacidad ni a un nivel de fiabilidad muy alto.
En Europa y España, donde la regulación sobre datos personales es especialmente estricta, el movimiento de Apple no pasa desapercibido. Usuarios, desarrolladores e incluso inversores miran de reojo cómo se retrasa la llegada de la “nueva Siri” mientras la competencia enseña músculo con asistentes tipo chatbot ya operativos. En Cupertino, sin embargo, prefieren pisar el freno antes que lanzar un asistente a medio cocer.
Un proyecto que iba para iOS 26.4 y ya mira a iOS 27
Los planes internos de Apple pasaban por que la nueva Siri debutase ligada a iOS 26.4, una actualización del sistema operativo que la compañía quería lanzar en marzo. Esa versión iba a ser la puerta de entrada de las capacidades de Apple Intelligence aplicadas al asistente: más contexto personal, mejor comprensión de lo que hay en pantalla y automatizaciones complejas con una sola orden de voz.
Sin embargo, según fuentes cercanas al desarrollo citadas por Bloomberg y otros medios especializados, las pruebas internas han sacado a la luz problemas serios. En entornos de test, Siri ha llegado a responder con demasiada lentitud, ha entendido mal consultas relativamente sencillas y se ha atascado con preguntas más complejas que requieren más tiempo de procesamiento. En algunos casos, el sistema terminaba recurriendo sin motivo aparente a la integración con ChatGPT en lugar de apoyarse en los propios modelos de Apple.
Ante este panorama, Apple ha optado por repartir el lanzamiento en varios pasos. La nueva hoja de ruta que se maneja en los pasillos de Cupertino sitúa ahora un iOS 26.4 más modesto, un iOS 26.5 en mayo con parte de las novedades y un salto importante en iOS 27, previsto para septiembre, coincidiendo con la nueva generación de iPhone. Será entonces cuando, si no hay más tropiezos, se active el grueso de la experiencia conversacional tipo chatbot.
Conviene recordar que Apple nunca llegó a anunciar oficialmente que la nueva Siri formara parte de iOS 26.4. Lo que ha generado expectativas han sido sobre todo filtraciones de analistas muy bien conectados, como Mark Gurman, y el propio discurso de la compañía al prometer un “gran Siri renovado” para 2026.
El resultado es una sensación de déjà vu entre muchos usuarios: la promesa de una revolución en el asistente que se va moviendo unos meses cada vez que se acerca la fecha señalada.
Qué funciones se quedan fuera por ahora
El retraso no afecta a retoques menores de interfaz, sino a la parte más ambiciosa del proyecto. Las capacidades que, por ahora, se están quedando en la puerta de iOS 26.4 se agrupan en tres bloques: respuestas realmente personalizadas, una conciencia de contexto mucho más profunda y una integración avanzada con apps y contenidos en pantalla.
En la práctica, esto significa que Siri seguirá sin poder hacer para el gran público cosas como entender lo que estás viendo en el iPhone para continuar una conversación, recordar instrucciones ligadas a una persona o proyecto (“coordina todo lo del viaje a Berlín con Marta”) o encadenar varias acciones en distintas aplicaciones a partir de una sola frase corta.
Tampoco estará lista todavía la automatización basada en App Intents, esa promesa de que el asistente sea capaz de reservar un billete, adjuntar un documento y enviar un correo sin que el usuario toque un solo botón. Es justo el tipo de uso que acercaría a Siri a los grandes modelos conversacionales que dominan ahora el mercado.
Otro de los puntos delicados es la gestión de datos personales. La nueva Siri debería ser capaz de buscar mensajes de texto antiguos para localizar, por ejemplo, un podcast que un amigo envió hace meses y reproducirlo al instante; o de cruzar información dispersa en correos, notas y fotos de documentos para responder preguntas complejas. Esa faceta, la que convertiría a Siri en una especie de “copiloto personal con memoria a largo plazo”, también se está retrasando.
Las builds internas de iOS 26.5 incluyen incluso un interruptor de “vista previa” para que los empleados activen esas funciones bajo advertencia expresa de que el comportamiento puede ser incompleto o poco fiable, un indicador claro de que la tecnología aún no está al nivel esperado para un despliegue masivo.
Qué sí se espera en iOS 26.4
Pese a este frenazo, iOS 26.4 no llegará vacío. La compañía mantiene en el calendario un conjunto de mejoras más conservadoras que ya están relativamente maduras. Entre ellas se incluye una Siri algo más conversacional, un modo de “escribir a Siri” más pulido y retoques en la interfaz para que las interacciones resulten menos rígidas.
También se prevé que Apple Intelligence amplíe su presencia en tareas de escritura, resúmenes y generación de contenido básico dentro de apps del sistema como Mail y Notas. Funciones como la reescritura de mensajes, el resumido de notificaciones o la gestión inteligente del correo, que ya habían aparecido de forma limitada, se extenderían a más países europeos, España incluida.
Además, Apple sigue afinando la integración con modelos externos como ChatGPT, que Siri puede invocar cuando el usuario pide respuestas largas, creativas o especialmente abiertas. Ese “plan B” seguirá siendo clave mientras el motor propio de Apple no ofrezca la misma solvencia.
Lo que no veremos todavía es esa Siri “2.0” capaz de mantener diálogos prolongados, recordar contexto de semanas atrás y mover información entre apps como lo haría un asistente humano. Durante varios meses, la experiencia diaria se parecerá más a una “Siri 1.5”: mejorada, pero lejos de las demostraciones que Apple enseñó en 2024.
Para el usuario europeo medio, acostumbrado ya a asistentes de otros fabricantes o directamente a usar ChatGPT desde el móvil, este desfase puede traducirse en la sensación de que la gran apuesta de Apple por la IA sigue sin materializarse del todo.
iOS 26.5 y 27: la nueva hoja de ruta de Apple
El calendario que manejan ahora desarrolladores y analistas es todavía más complejo que el de hace unos meses. Tras haber pasado la pelota de las primeras actualizaciones de 2025 a iOS 26.4 en primavera de 2026, Apple se inclina ahora por un despliegue en tres tiempos.
En primer lugar, un iOS 26.4 en marzo con mejoras limitadas y sobre todo preparatorias: cambios de interfaz, ajustes en el back-end y las bases técnicas para lo que está por venir. Después, un iOS 26.5 en mayo en el que empezarían a llegar parte de las nuevas capacidades de Siri con IA generativa, aunque todavía en fase “semipública” y con advertencias sobre su estabilidad.
El gran salto quedaría reservado para iOS 27 en septiembre, cuando está previsto que se presente la próxima hornada de iPhone. Esa sería la versión elegida para activar la experiencia de Siri tipo chatbot, más cercana a ChatGPT o Gemini, y para desplegar a gran escala las funciones de contexto avanzado y control profundo del sistema.
De fondo, lo que se está intentando solucionar son problemas puramente técnicos. En las pruebas internas se han detectado respuestas lentas, errores al entender consultas relativamente complejas y fallos al combinar la arquitectura clásica del asistente con la nueva capa generativa basada en grandes modelos de lenguaje.
En Cupertino prefieren trocear la actualización antes que organizar un “gran día de Siri” que pueda desembocar en un colapso de servidores o en titulares sobre respuestas erróneas con datos personales de por medio. Aun así, esta estrategia les coloca en una situación incómoda: un producto estrella anunciado con bombo y platillo que va encadenando retrasos públicos, algo poco habitual en la historia reciente de la marca.
De asistente clásico a chatbot: así será el nuevo Siri
Más allá de los plazos, el objetivo de Apple con esta renovación es claro: transformar a Siri en un chatbot de pleno derecho, integrado en todo el sistema. Las versiones de prueba de iOS 26.5 y 27 muestran una interfaz en la que el asistente se comporta más como una app de chat inteligente que como la clásica burbuja de voz.
La compañía está trabajando bajo el nombre en clave “Campo” en una iniciativa que busca incrustar la IA generativa en iOS, iPadOS y macOS, ofreciendo una experiencia alineada con lo que los usuarios ya esperan de herramientas como ChatGPT. Una parte clave de esta propuesta será la capacidad de controlar funciones en todo el sistema operativo, localizar archivos y datos personales y actuar como un centro de automatización transversal.
En paralelo, Apple prueba una aplicación independiente de Siri que permitiría gestionar conversaciones anteriores y configurar el comportamiento del asistente con más detalle. Algo similar a un “historial” de chat, pero integrado en el ecosistema Apple.
Las betas internas también incluyen dos funciones adicionales aún no anunciadas de forma oficial: una nueva herramienta de búsqueda web que recuerda a Perplexity o al propio Gemini de Google, con respuestas sintetizadas y enlaces a fuentes relevantes, y una función de generación de imágenes basada en el motor de Image Playground. Ambas están pensadas para dialogar con Siri y ampliar sus capacidades más allá de la voz tradicional.
Que estas funciones acaben llegando antes o después a Europa dependerá, en buena medida, de cómo encajen en el marco normativo comunitario en materia de derechos de autor, uso de datos y transparencia de los sistemas de IA.
La alianza con Google Gemini, pieza clave del nuevo Siri
Una de las grandes novedades de esta etapa es que Apple no va sola. Después de meses de especulaciones y de tantear a otros actores como OpenAI, la compañía ha cerrado un acuerdo con Google para utilizar Gemini como base tecnológica en parte de las funciones de Apple Intelligence, incluida la futura Siri tipo chatbot.
En la práctica, esto significa que buena parte del procesamiento pesado se apoyará en infraestructura de Google, aunque pasando por la capa de seguridad y cifrado de Apple. La idea es aprovechar la madurez de los modelos de Gemini, que ya se usan en Android y en los servicios en la nube de Alphabet, sin renunciar al control sobre la experiencia de usuario ni a la narrativa de privacidad que Apple lleva años construyendo.
Para los usuarios finales, la integración con Gemini debería traducirse en respuestas más precisas y flexibles, mejor manejo de consultas complejas y una mayor capacidad para entender el contexto. En teoría, Siri dejará de quedarse atrás en comparaciones directas con asistentes rivales, al menos en términos de calidad de lenguaje.
Las primeras filtraciones apuntan a que el nuevo Siri de iOS 27 utilizará un modelo Gemini personalizado, entrenado específicamente para encajar en el entorno Apple y ejecutarse en combinación con los Apple Foundations Models de la propia compañía. Será una arquitectura híbrida en la que parte de la inteligencia se ejecuta en el dispositivo y parte en la nube.
Este movimiento también tiene una lectura competitiva: en lugar de entrar en una guerra de gasto descomunal en centros de datos como la que protagonizan Amazon, Meta o la propia Google, Apple prefiere apoyarse en alianzas estratégicas y en el potencial de sus chips para equilibrar la balanza.
Privacidad, Europa y un conservadurismo muy calculado
Detrás del retraso de la nueva Siri hay algo más que bugs. Ejecutivos como Craig Federighi, responsable de la ingeniería de software, llevan tiempo admitiendo que las primeras versiones del asistente renovado “no alcanzaban el nivel de fiabilidad” que la compañía exige. A esa preocupación se suma un factor clave: la privacidad de los datos personales.
La estrategia de Apple pasa por un modelo mixto en el que parte del procesamiento se hace en el propio dispositivo y parte en servidores externos bajo el paraguas de Private Cloud Compute. Para que Siri pueda entender correos, fotos de documentos o mensajes antiguos sin sacar la información del entorno controlado de Apple, la arquitectura tiene que ser extremadamente robusta, tanto técnica como legalmente.
En un momento en el que la Unión Europea endurece el escrutinio sobre el uso de datos y despliega el Reglamento de IA, la compañía es consciente de que un desliz con información sensible podría tener consecuencias muy serias. Internamente, el mensaje es claro: mejor asumir el coste reputacional de otro retraso que arriesgarse a un escándalo de privacidad.
Federighi ha insistido en encuentros con empleados en que la IA personalizada de Apple no debe exponer los datos del usuario y que, a diferencia de otros actores del sector, la compañía intenta evitar que las consultas acaben registradas en servidores externos. De ahí que se recurra a datos sintéticos y contenidos con licencia para entrenar los modelos, en lugar de apoyarse, por defecto, en información real de los clientes.
Este enfoque encaja bien con la sensibilidad europea y con las exigencias de reguladores como la CNIL francesa o la AEPD en España, pero añade una presión extra al desarrollo: cada nueva función de Siri debe pasar un filtro de privacidad más estricto antes de ver la luz.
El impacto en usuarios, desarrolladores e inversores
Mientras todo esto ocurre en segundo plano, los usuarios viven en una especie de limbo. Desde que Apple presentó Apple Intelligence en 2024, la nueva Siri se ha convertido en reclamo central en campañas de iPhone, también en Europa, con anuncios que muestran al asistente reorganizando viajes, resumiendo correos o recordando detalles muy concretos del calendario.
En la práctica, lo que ha llegado hasta ahora son mejoras graduales: una Siri algo más fluida, integración con ChatGPT para ciertos tipos de consultas y opciones de escritura y resumen integradas en algunas apps. Nada que se parezca, de momento, a la revolución que se prometió en el escenario.
Para los desarrolladores que trabajan sobre iOS, la situación complica la planificación. Muchas startups europeas habían diseñado sus hojas de ruta contando con nuevas APIs de Siri para crear automatizaciones avanzadas o integrar sus servicios de forma más profunda en el asistente. Con el calendario moviéndose constantemente, algunos han optado por apostar mientras tanto por alternativas como la API de ChatGPT o Gemini, para no quedarse bloqueados.
También el mercado bursátil ha reaccionado, aunque sin grandes sobresaltos. Informes sobre los retrasos en Siri han provocado ligeras correcciones en la cotización de Apple, con analistas señalando que las expectativas de los inversores en torno a Apple Intelligence siguen siendo relativamente bajas. Para algunos fondos, la IA de Apple es todavía una opción a futuro más que un motor inmediato de crecimiento.
Aun así, no faltan voces que recuerdan que el asistente de la compañía gestiona a diario miles de millones de peticiones en todo el mundo y que, cuando el nuevo Siri funcione como se ha diseñado, el impacto potencial en la forma de usar el iPhone, el iPad y el Mac será considerable, también en Europa.
Al final, la nueva actualización de Siri se retrasa, pero no desaparece del horizonte. Apple ha elegido un camino más lento, apoyado en la alianza con Google Gemini, en una arquitectura híbrida entre dispositivo y nube y en un respeto férreo por la privacidad que encaja bien con el contexto regulatorio europeo. El precio de esa cautela es una espera que se alarga versión tras versión, con un usuario que ve cómo las promesas se mueven unos meses cada vez, pero también con la expectativa de que, cuando llegue por fin el gran salto, lo haga con menos sobresaltos de los que acostumbran otras plataformas de inteligencia artificial.