La ITC investiga la detección de caídas del Apple Watch por posible infracción de patentes

Última actualización: 22 de enero de 2026
Autor: Isaac
  • La Comisión de Comercio Internacional de EE. UU. investiga si la detección de caídas del Apple Watch y otros relojes vulnera patentes de UnaliWear.
  • La denuncia se basa en dos patentes estadounidenses (10,051,410 y 10,687,193) vinculadas a tecnología de detección de caídas en dispositivos portátiles.
  • UnaliWear pide a la ITC bloquear la importación y venta en EE. UU. de los relojes presuntamente infractores.
  • Las compañías afectadas, entre ellas Apple, Samsung, Google y Garmin, disponen de 20 días para responder a las acusaciones.

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La Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (ITC) ha puesto bajo la lupa la función de detección de caídas del Apple Watch y de otros relojes inteligentes, tras una denuncia de la empresa texana UnaliWear. La investigación se centra en comprobar si estos dispositivos vulneran varias patentes relacionadas con la identificación automática de caídas en usuarios que llevan un wearable en la muñeca.

Aunque el foco mediático suele recaer en Apple, el caso no va solo contra el Apple Watch: también se han señalado modelos de Samsung, Google y Garmin, entre otros fabricantes. La disputa puede parecer lejana desde España o el resto de Europa, pero un posible bloqueo en Estados Unidos tendría efectos globales en la estrategia de producto, los lanzamientos y el desarrollo de nuevas funciones de seguridad en relojes inteligentes.

La ITC y la nueva ofensiva legal contra la detección de caídas

La investigación se enmarca en la Sección 337 de la legislación estadounidense, una norma que se utiliza cuando se acusa a una empresa de importar y vender productos que supuestamente infringen derechos de propiedad industrial. En este caso, el foco está en los relojes electrónicos con capacidad para detectar caídas y en sus componentes internos.

Según el aviso de inicio de investigación, UnaliWear sostiene que determinados relojes inteligentes y dispositivos portátiles con detección de caídas infringen reclamaciones de dos patentes estadounidenses: la número 10,051,410 (conocida como la patente ‘410) y la número 10,687,193 (la patente ‘193). Ambas protegen tecnologías relacionadas con cómo el dispositivo identifica que el usuario ha sufrido una caída y cómo actúa a continuación.

La ITC no juzga responsabilidades penales ni concede indemnizaciones económicas, pero sí puede imponer medidas comerciales muy severas, como vetar la entrada de productos al país o impedir su venta si ya se encuentran en el mercado. Es precisamente este tipo de medidas lo que vuelve especialmente delicada la situación para Apple y el resto de fabricantes implicados.

Para que el caso pueda seguir adelante, UnaliWear ha alegado que existe una industria relacionada en Estados Unidos, un requisito imprescindible en este tipo de procedimientos. Es decir, la compañía no solo afirma que sus patentes se han vulnerado, sino que también asegura que desarrolla y comercializa tecnología de detección de caídas en el propio mercado estadounidense.

En este contexto, aunque el litigio se libra al otro lado del Atlántico, cualquier decisión que limite el uso o el desarrollo futuro de ciertas soluciones de seguridad podría condicionar la evolución de estas funciones en Europa, incluyendo los modelos que se venden en España.

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Qué reclama exactamente UnaliWear a Apple y al resto de marcas

UnaliWear, con sede en Texas, ha sido la compañía que ha dado el paso al frente y ha presentado la denuncia que ha activado a la ITC. En su escrito, señala a “dispositivos portátiles de detección de caídas y sus componentes”, una formulación amplia que engloba muchos de los relojes inteligentes que hoy se encuentran en el mercado.

El núcleo del conflicto está en la forma en que estos dispositivos detectan que el usuario ha sufrido una caída y en cómo se gestiona la alerta posterior. UnaliWear afirma que la implementación de estas funciones en los relojes de Apple, Samsung, Google y Garmin invade el ámbito protegido por sus patentes, al menos en determinadas características técnicas descritas en las reclamaciones legales.

En su petición a la ITC, la empresa texana no se limita a solicitar un reconocimiento de infracción, sino que pide medidas muy concretas: una orden de exclusión limitada que bloquee la importación a Estados Unidos de los modelos afectados, y varias órdenes de cese y desistimiento para impedir la venta de los relojes que ya han entrado en el país y supuestamente vulneran las patentes.

Traducido a un lenguaje más cotidiano, UnaliWear busca un escenario en el que esos relojes no puedan seguir entrando en el mercado estadounidense y, además, no se puedan seguir comercializando los que ya están en el canal de distribución. Este tipo de decisiones puede repercutir en la disponibilidad de determinados modelos, en los plazos de lanzamiento e incluso en el rediseño de funciones de software relacionadas con la seguridad.

En el ámbito europeo, un eventual veto en Estados Unidos no obligaría automáticamente a tomar la misma decisión en la Unión Europea, pero es habitual que una controversia de este calibre condicione la hoja de ruta global de las marcas, que a menudo buscan alinear funciones y hardware entre regiones para simplificar la producción y el desarrollo.

Un historial de disputas: del caso Masimo al foco en la detección de caídas

El Apple Watch lleva ya unos cuantos años en el punto de mira por cuestiones de patentes ligadas a funciones de salud y monitorización avanzada. Antes de la actual investigación sobre la detección de caídas, Apple se ha visto envuelta en litigios con empresas como AliveCor y, especialmente, Masimo.

El enfrentamiento con Masimo, centrado en tecnologías de medición de oxígeno en sangre, desembocó en una decisión especialmente dura para Apple: la ITC dictaminó que ciertos modelos de Apple Watch infringían patentes de Masimo, lo que llevó a la imposición de una prohibición de importación de esos relojes en Estados Unidos.

Aunque Apple consiguió más tarde levantar temporalmente ese veto y seguir vendiendo sus relojes, el conflicto legal con Masimo aún no se ha cerrado definitivamente. El caso dejó claro que las funciones de salud de los wearables se han convertido en un terreno altamente sensible desde el punto de vista de la propiedad intelectual.

Ahora, con la denuncia de UnaliWear, vuelve a repetirse el mismo esquema, pero con foco en otra de las funciones estrella del Apple Watch y de muchos relojes rivales: la detección automática de caídas. Esta característica ha sido muy promocionada por los fabricantes como un elemento clave de seguridad, especialmente pensado para personas mayores, usuarios con problemas de movilidad o simplemente quienes practican deporte en solitario, incluidos usuarios de modelos como el Apple Watch Ultra 3.

Si la ITC llegase a la conclusión de que la tecnología de detección de caídas utilizada por Apple y otras marcas vulnera las patentes de UnaliWear, podría darse una situación similar a la vivida con Masimo, con restricciones a la importación y a la venta de determinados modelos en el mercado estadounidense. En consecuencia, las compañías tendrían que optar por acuerdos de licencia, cambios de diseño o incluso la desactivación parcial de funciones en algunas regiones.

Posibles consecuencias para el mercado y plazos de la investigación

Por ahora, la investigación de la ITC se encuentra en su fase inicial. El organismo ha informado de que las empresas señaladas en la denuncia, entre ellas Apple, Samsung, Google y Garmin, disponen de 20 días para responder desde la notificación oficial. Ese plazo es clave, porque si una de las compañías no contesta a tiempo, la ITC puede considerar que renuncia a defenderse en esta etapa.

En el propio aviso, la Comisión advierte de que la falta de respuesta puede verse como una renuncia al derecho de comparecer y rebatir las alegaciones. En ese escenario, el juez de derecho administrativo y la propia ITC podrían dar por válidas las acusaciones tal y como las presenta UnaliWear, lo que abriría la puerta a la emisión de órdenes de exclusión y de cese y desistimiento sin apenas margen de negociación inicial.

Si el procedimiento avanza, el calendario puede ser largo: la ITC suele tardar meses en completar sus investigaciones, que incluyen análisis técnicos detallados, revisión de documentación de patentes, comparativas con la tecnología usada en los productos y, a menudo, audiencias en las que las partes exponen sus argumentos. En paralelo, no es extraño que las empresas implicadas exploren acuerdos privados de licencia o modificaciones técnicas para evitar sanciones mayores.

Desde la perspectiva de los usuarios en España y el resto de Europa, el impacto puede no ser inmediato, pero los fabricantes tienden a unificar el diseño de hardware y software a nivel global. Si se introdujeran cambios en la forma en que se implementa la detección de caídas para cumplir con una eventual resolución de la ITC, es probable que esos ajustes acaben llegando también a las versiones europeas mediante actualizaciones de software o revisiones de hardware en futuras generaciones.

Por el momento, ni Apple ni el resto de compañías afectadas han hecho públicas respuestas detalladas sobre esta nueva investigación. Algunos medios especializados internacionales ya han contactado con Apple para conocer su postura, a la espera de una reacción oficial que aclare si la empresa optará por defenderse hasta el final, negociar un acuerdo o rediseñar la función para alejarla del terreno de las patentes de UnaliWear.

Con este nuevo frente abierto en la ITC, el Apple Watch y otros relojes inteligentes vuelven a situarse en el epicentro del debate sobre hasta qué punto la innovación en funciones de salud y seguridad puede chocar con los derechos de propiedad industrial de terceros. Lo que decida el regulador estadounidense en este conflicto sobre la detección de caídas y las patentes de UnaliWear marcará, con bastante probabilidad, el camino que seguirán los fabricantes en próximas generaciones de wearables, tanto en Estados Unidos como en mercados como España y el conjunto de Europa.

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