- Apple presentará su primer iPhone plegable el 9 de septiembre, con un diseño tipo libro y pantalla interior de 7,8 pulgadas.
- El dispositivo apostará por un grosor récord de 4,5 mm, bisagra de metal líquido y una pantalla con pliegue casi invisible.
- El iPhone Fold costará entre 2.000 y 2.500 dólares, convirtiéndose en el iPhone más caro de la historia.
- Se espera que llegue a las tiendas en octubre, con posibles retrasos por la complejidad de fabricación.
La cuenta atrás para el evento más esperado del año en Apple ha comenzado. La compañía de Cupertino tiene todo listo para celebrar su keynote de septiembre, y aunque todavía no hay confirmación oficial, las filtraciones apuntan a que será el próximo 9 de septiembre en el Apple Park. Y no será un evento cualquiera: todo apunta a que veremos el primer iPhone plegable de la historia, un dispositivo que llevaba años gestándose en los laboratorios de la manzana y que por fin parece listo para ver la luz.
La expectación es máxima, y no es para menos. Hablamos de un producto que puede marcar un antes y un después en la industria, y que llega con una filosofía clara: corregir los defectos que han lastrado a los plegables de la competencia y ofrecer una experiencia que justifique un precio desorbitado. Estas son todas las claves que han ido saliendo a la luz en las últimas semanas y que dibujan un panorama muy completo de lo que nos espera.

Un diseño tipo libro con pantalla de 7,8 pulgadas
Las filtraciones más fiables coinciden en que el iPhone plegable tendrá un formato tipo libro, muy similar al Samsung Galaxy Z Fold, en lugar de optar por un diseño de concha como el Galaxy Z Flip. Cuando esté cerrado, contará con una pantalla exterior de 5,5 pulgadas que permitirá usarlo como un teléfono convencional. Al abrirlo, el panel interior alcanzará las 7,8 pulgadas, con una relación de aspecto cercana a 4:3, lo que lo acerca a la experiencia de un iPad mini.
Esta decisión no es casual. Apple busca que el dispositivo sea útil tanto en modo cerrado como abierto, y que la transición entre ambos estados sea natural. La pantalla exterior tendrá una proporción más ancha que la de otros plegables, lo que facilitará la escritura y la navegación sin necesidad de abrir el teléfono. El objetivo es que el usuario sienta que tiene dos dispositivos en uno, sin renunciar a la portabilidad de un móvil estándar.
La batalla contra la arruga: un pliegue de menos de 0,15 mm
Uno de los mayores quebraderos de cabeza de los teléfonos plegables ha sido siempre la marca que queda en el centro de la pantalla. Apple ha sido especialmente exigente en este aspecto, y las filtraciones apuntan a que han conseguido reducir el pliegue a menos de 0,15 milímetros de profundidad, con un ángulo inferior a 2,5 grados. Sería prácticamente imperceptible a simple vista, un logro técnico que la compañía ha conseguido gracias a un adhesivo inteligente del iPhone plegable y a nuevos adhesivos ópticos desarrollados específicamente por Samsung Display.
La bisagra es otro de los puntos críticos. Apple habría utilizado un metal líquido o aleación amorfa, un material que ofrece una resistencia superior a la deformación y a los golpes. Este componente ha sido uno de los principales desafíos en la producción, y de hecho algunos informes apuntan a dificultades para superar las pruebas de apertura y cierre prolongadas, lo que podría retrasar el lanzamiento unas semanas.
Un grosor récord y cambios en la autonomía
La obsesión de Apple por la delgadez también se refleja en este dispositivo. Se espera que el iPhone plegable mida solo 4,5 milímetros cuando esté desplegado y entre 9 y 9,5 milímetros cuando permanezca cerrado. Sería uno de los productos más finos jamás fabricados por la compañía, un logro que obliga a hacer concesiones en otros apartados.
Para conseguir este grosor, Apple tendrá que prescindir de algunas tecnologías habituales. El dispositivo no contará con Face ID, ya que el sistema TrueDepth no cabe en un espacio tan reducido. En su lugar, recuperará Touch ID integrado en el botón lateral, una decisión que sorprenderá a más de uno. También se elimina el teleobjetivo, dejando solo dos cámaras traseras de 48 megapíxeles: una principal y otra ultra gran angular.
La batería también sufrirá cambios. Para mantener el perfil delgado, se distribuirán dos celdas a ambos lados del dispositivo, con una capacidad conjunta de entre 5.400 y 5.800 mAh. Sería la batería más grande jamás instalada en un iPhone, lo que compensará el mayor consumo de la pantalla flexible y el nuevo procesador.
Potencia de nueva generación: chip A20 y 12 GB de RAM
En el interior, el iPhone plegable contará con el chip A20, fabricado mediante un proceso de dos nanómetros. Las estimaciones hablan de una mejora de rendimiento de hasta el 15% y una reducción del consumo de energía cercana al 30% en comparación con la generación anterior. El procesador irá acompañado de 12 GB de memoria RAM, una cifra superior a la de cualquier iPhone actual, y de un sistema de refrigeración por cámara de vapor para evitar el sobrecalentamiento en tareas exigentes.
El software también se adaptará a las nuevas posibilidades. iOS 27 incluirá funciones específicas para el plegable, como la capacidad de ejecutar dos aplicaciones simultáneamente en pantallas divididas y una interfaz tipo iPad y multitarea. Esto permitirá aprovechar al máximo el espacio de 7,8 pulgadas y ofrecer una experiencia multitarea similar a la de un iPad.
El iPhone más caro de la historia: entre 2.000 y 2.500 dólares
El precio es uno de los aspectos que más ha llamado la atención. Las filtraciones coinciden en que el iPhone plegable costará entre 2.000 y 2.500 dólares en su configuración base, aunque las versiones con mayor almacenamiento podrían alcanzar los 2.900 dólares. El modelo básico partirá de 256 GB, con alternativas de 512 GB y 1 TB.
Estas cifras convierten al dispositivo en el iPhone más caro de la historia, muy por encima de los 1.899 dólares que cuesta el Samsung Galaxy Z Fold 8. Apple no está buscando un producto de masas, sino un escaparate tecnológico que demuestre su capacidad de innovación. El éxito no se medirá solo por las ventas, sino por la percepción de que Apple puede dominar una categoría que otros han creado.
Presentación en septiembre, lanzamiento en octubre
La presentación oficial está prevista para el 9 de septiembre, junto a los iPhone 18 Pro y los nuevos Apple Watch. Sin embargo, la comercialización podría retrasarse hasta octubre debido a la complejidad de la bisagra y a los exigentes controles de calidad. Apple ya utilizó esta estrategia con el iPhone X en 2017, que se anunció en septiembre pero no llegó a las tiendas hasta noviembre.
Las primeras unidades podrían ser escasas, y es posible que haya que esperar semanas para recibirlo. La compañía prefiere lanzar menos unidades a asegurarse de que el producto funciona perfectamente, especialmente tratándose de un dispositivo tan caro y con un mecanismo tan delicado como el de un plegable.
En definitiva, el iPhone plegable se presenta como uno de los lanzamientos más ambiciosos de Apple en la última década. Un diseño innovador, una ingeniería extrema y un precio desorbitado que lo convierten en un objeto de deseo para los más entusiastas. La gran pregunta es si Apple logrará convencer al mercado de que un móvil plegable vale más del doble que un iPhone Pro Max, y si la experiencia de uso justificará esa diferencia. La respuesta la veremos en los próximos meses, cuando los primeros usuarios tengan el dispositivo en sus manos.


