iPhone plegable sin arrugas: así será el primer gran salto de Apple

Última actualización: 25 de mayo de 2026
Autor: Isaac
  • Apple prepara un iPhone plegable tipo libro con pantalla interna casi cuadrada, sin arruga visible y bisagra rediseñada para mejorar la durabilidad.
  • La compañía combina panel OLED flexible de Samsung Display, placas metálicas internas, microperforación láser y cristal ultrafino reforzado químicamente.
  • Se esperan precios entre 1.800 y 2.500 dólares, producción en masa a mediados de 2026 y lanzamiento en otoño junto a los iPhone 18 Pro.

iPhone plegable sin arrugas

El primer iPhone plegable sin arrugas se ha convertido en el secreto peor guardado de Apple. Llevamos años escuchando rumores, filtraciones y cambios de planes, pero ahora el proyecto está tan maduro que prácticamente conocemos sus claves: diseño tipo libro, pantalla interna sin pliegue visible, bisagra reforzada y un precio que lo situará en lo más alto del catálogo.

Frente a otros móviles plegables que ya llevan años en el mercado, Apple quiere entrar a lo grande atacando de frente su mayor problema: la famosa arruga en la zona del pliegue. Para conseguirlo, la compañía se ha apoyado en una nueva generación de paneles OLED flexibles de Samsung Display, placas metálicas internas, cristales ultrafinos reforzados químicamente e incluso tecnologías de autocuración registradas en patentes recientes.

Un iPhone plegable que llega tarde, pero para cambiar las reglas

Diseño del iPhone plegable sin arrugas

Apple es famosa por no ser la primera en estrenar una categoría, pero sí por intentar dominarla cuando finalmente se decide a entrar. Han pasado alrededor de ocho años desde que Samsung lanzó sus primeros plegables, y mientras tanto en Cupertino han ido probando prototipos, descartando ideas y ajustando el calendario hasta estar convencidos de que el resultado y el diseño del iPhone plegable encajan con sus estándares.

Las filtraciones apuntan a que el dispositivo se presentará en septiembre junto a los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max, aunque el iPhone 18 “normal” se reservaría para primavera. Ese movimiento rompe la estructura habitual de la gama, pero deja claro el papel protagonista del plegable como gran estrella de la segunda mitad del año.

Algunos analistas hablan de un posible nombre comercial como iPhone 18 Fold o simplemente iPhone Fold, aunque Apple podría optar por otra denominación para remarcar que no es un modelo más dentro de la familia habitual, sino el inicio de una nueva línea de producto.

El calendario interno todavía deja cierto margen: la producción en masa se situaría a mediados de 2026, con la ventana de junio-julio como límite para cerrar el diseño definitivo. Eso significa que, si surgiese algún problema de última hora, podría haber ajustes de fechas, como han mostrado los retrasos del iPhone plegable, aunque todo lo filtrado señala a septiembre como el momento clave para su presentación pública.

Los expertos del sector coinciden en que la entrada de Apple será un punto de inflexión: el mercado de plegables podría despegar de verdad cuando llegue este modelo, igual que ocurrió con los smartphones táctiles tras el primer iPhone o con los smartwatches después del Apple Watch.

La obsesión de Apple: un plegable sin arruga en la pantalla

Pantalla del iPhone plegable sin arrugas

Si hay un punto en el que Apple ha sido tajante es en algo que cualquiera que haya probado un plegable conoce bien: el pliegue se ve y se nota al tacto. Aunque los modelos más recientes de la competencia han mejorado bastante, la arruga sigue ahí, sobre todo cuando miras la pantalla de lado o deslizas el dedo justo por la zona central.

Según distintas fuentes cercanas a la cadena de suministro, Apple llevaba años investigando cómo ocultar o minimizar esa arruga hasta hacerla casi imperceptible. La compañía no estaba dispuesta a lanzar un plegable que sufriera el mismo defecto visible que el resto, y esa habría sido la principal razón del retraso frente a otras marcas.

En el CES 2026, Samsung Display mostró un panel plegable con una tecnología de pliegue muy similar a la que utilizaría Apple. Quienes pudieron verlo de cerca explican que, incluso buscando el ángulo “malo”, la arruga no se distinguía prácticamente nada. Esa demo fue la pista más clara de que la solución ya estaba lista para integrarse en un producto comercial.

Al mismo tiempo, informes procedentes de medios asiáticos apuntan a que Apple ha trabajado con proveedores como Amphenol y Shin Zu Shing para desarrollar sistemas que eviten la formación de un pliegue permanente. No se trata solo de que la pantalla se vea bien recién sacada de la caja, sino de que aguante miles de aperturas y cierres sin marcarse.

Todo esto encaja con la filosofía habitual de la compañía: si el resultado no alcanza el nivel que Apple quiere, el producto no sale. Ya pasó con la base de carga AirPower, cancelada a pesar de haberse anunciado, o con el famoso Touch ID bajo pantalla, que nunca llegó a los iPhone de consumo a pesar de los rumores constantes.

Placas metálicas, perforación láser y cristal ultrafino reforzado

Para entender qué está haciendo Apple bajo la superficie de ese panel hay que mirar a las filtraciones de analistas como Ming-Chi Kuo y a la información procedente de la cadena de montaje. El enfoque no se basa en una sola idea milagrosa, sino en la combinación de varias soluciones técnicas pensadas para repartir mejor la tensión en la zona de flexión.

La primera pieza clave sería una nueva placa metálica interna colocada bajo la zona de la bisagra. En todos los paneles plegables se genera una tensión localizada justo donde se dobla la pantalla, y con el tiempo eso provoca fatiga del material y la famosa hendidura. Esta placa especial ayudaría a distribuir de forma más uniforme esa tensión, reduciendo drásticamente la deformación visible.

Además, algunos informes hablan de un sistema de perforación láser microscópica en capas internas de la pantalla. Se crearían microestructuras casi invisibles a simple vista que actúan como “amortiguadores”, controlando aún más cómo se flexiona el panel y evitando que la fuerza se concentre en una única línea rígida.

Todo esto se combinaría con un nuevo cristal ultrafino reforzado químicamente, capaz de aguantar muchos más ciclos de apertura y cierre que los actuales. En la práctica, la sensación al tacto se acercaría a la de un iPhone tradicional: una superficie lisa, sólida y uniforme, sin ondulaciones ni zonas blandas.

También se ha filtrado que la bisagra ha sido rediseñada para repartir mejor la presión sobre la pantalla, reduciendo los puntos de tensión donde suelen aparecer microfisuras con el uso intensivo. El objetivo es que, después de meses de abrir y cerrar el móvil decenas de veces al día, el panel se mantenga visualmente intacto.

Tecnología autocurativa y colaboración con Samsung Display

Otro de los ingredientes interesantes de este proyecto es una patente de Apple sobre pantallas con capa autocurativa. Los documentos describen una superficie capaz de rellenar de forma automática pequeños golpes, marcas o deformaciones que puedan surgir en el uso diario, manteniendo la pantalla lo más lisa posible.

La idea es que, ante rayones superficiales o leves abolladuras en la zona de flexión, el material tenga cierta capacidad de “regenerarse” con el paso del tiempo o mediante la aplicación de calor controlado. No hablamos de reparar un destrozo, sino de ocultar microdefectos que en otros dispositivos acabarían siendo visibles.

Todo esto se apoyaría en una pantalla OLED flexible desarrollada en colaboración con Samsung Display, que ya es un experto absoluto en paneles plegables. Apple pondría el diseño del panel, los materiales, el sistema de ensamblaje y la integración con iOS, mientras que Samsung aportaría su experiencia en fabricación de pantallas flexibles de última generación.

Fuentes del sector aseguran que esta pantalla sería exclusiva para el iPhone plegable de Apple, al menos durante un tiempo, y que se habría empezado a producir poco después de la presentación de los Galaxy Z Flip7 y Fold7. De este modo, Samsung seguiría liderando en volumen, pero Apple buscaría diferenciarse por calidad percibida y acabado.

La participación de otras compañías especializadas, como la surcoreana Fine M-Tec en componentes para plegables, apunta a que no estamos ante un simple “panel estándar”, sino ante una solución creada a medida para cumplir las exigencias de Apple en cuanto a estética, resistencia y durabilidad.

Diseño: factor de forma tipo iPad y aire a iPhone e iPad

En cuanto al diseño, los primeros renders filtrados por el conocido filtrador Jon Prosser (Front Page Tech) dan una idea bastante coherente de lo que podemos esperar, aunque no sean imágenes oficiales. Lo más llamativo es su formato: apuesta por una pantalla interna casi cuadrada, con relación de aspecto cercana a 4:3, muy en la línea de los iPad originales.

La pantalla plegable principal contaría con una diagonal aproximada de 7,8 pulgadas, pensada para aprovechar mejor el espacio en modo tablet, leer, trabajar con apps de productividad o disfrutar de contenido. Mientras tanto, la pantalla externa sería más ancha y más baja de lo que estamos habituados en otros plegables tipo Fold, rondando las 5,5 pulgadas, también con proporciones más cercanas a un iPad en miniatura.

Este enfoque se aleja de los formatos ultrapanorámicos y estrechos de algunos rivales y busca algo más cómodo para navegar, escribir y consumir contenido sin tener que girar constantemente el dispositivo. En el día a día, la pantalla externa serviría para la mayoría de tareas rápidas, reservando el interior para momentos en los que realmente quieras aprovechar todo el espacio.

El chasis recordaría mucho al lenguaje de diseño actual de Apple: marco metálico y bordes rectos, muy similar a los iPhone 17 y a los iPad recientes. En la parte trasera, los rumores hablan de un módulo de cámara con una forma de pastilla ovalada, que recuerda inevitablemente al iPhone Air y, en cierto modo, a la estética de la familia Google Pixel.

Al abrirlo, no habría cámara bajo la pantalla ni el sistema habitual de Face ID. En su lugar, Apple apostaría por recuperar Touch ID en el botón de encendido, algo que muchos usuarios llevan tiempo pidiendo por su comodidad y rapidez. De esta manera se evita complicar aún más la zona de la pantalla flexible con sensores adicionales.

Rendimiento, tamaño de pantalla y posibles funciones extra

Aunque los detalles de hardware puro todavía no están tan claros, todo encaja para que este iPhone plegable monte un chip de nueva generación centrado en la eficiencia, capaz de gestionar dos pantallas y un sistema de bisagra sin disparar el consumo de batería. Apple suele reservar sus mejores procesadores para los modelos Pro, y este dispositivo no parece que vaya a ser una excepción.

Se especula con que el panel interno podría llegar hasta las 12 pulgadas en ciertas configuraciones o prototipos, aunque las filtraciones más consistentes se quedan en torno a las 7,8 pulgadas. Sea como sea, la idea es ofrecer una experiencia cercana a la de un iPad pequeño, pero en un cuerpo que se pliega y cabe en el bolsillo.

Otra ventaja de una pantalla sin arrugas visibles es que mejora enormemente el uso con accesorios. Un ejemplo muy claro sería el Apple Pencil: un pliegue marcado en mitad del panel arruina la experiencia de escritura o dibujo, mientras que una superficie uniforme abre la puerta a funciones creativas y de productividad mucho más serias.

El diseño tipo libro también permitiría modos de uso versátiles, como colocar el teléfono en forma de L para videollamadas, usar solo una mitad como teclado o dividir la pantalla interior en varias apps a la vez. La ausencia de un pliegue molesto ayudaría a que todas estas funciones resulten naturales y agradables.

En cuanto a memoria y almacenamiento, es lógico pensar en configuraciones alineadas con los iPhone de gama alta, con la vista puesta en usuarios exigentes que quieran editar vídeo, trabajar con muchas apps abiertas o almacenar gran cantidad de contenido multimedia en un único dispositivo plegable.

Resistencia, durabilidad y pruebas de uso intensivo

Uno de los grandes miedos de quienes se plantean comprar un plegable es cuánto va a durar realmente. Basta darse una vuelta por portales de segunda mano para ver cómo muchos modelos de otras marcas muestran desgaste evidente en la zona del pliegue tras relativamente poco tiempo de uso.

Con este iPhone plegable, Apple quiere que la resistencia sea un argumento de peso. Las filtraciones hablan de pruebas internas con muchos más ciclos de apertura y cierre de los que se suelen certificar públicamente, aprovechando el nuevo cristal ultrafino reforzado y la bisagra rediseñada para minimizar la fatiga del material.

Las capas internas adicionales del panel estarían pensadas para que la sensación al tocar la pantalla sea lo más parecida posible a un iPhone “normal”, sin esos bultos o zonas hundidas que a veces se aprecian en otros plegables después de un tiempo. El objetivo es que, a simple vista, no puedas distinguir si el dispositivo es plegable o no cuando está abierto.

Las soluciones como la placa metálica de reparto de tensión, la perforación láser o la posible capa autocurativa no solo buscan mejorar la estética, sino también evitar que el material se degrade de forma prematura. La idea es que no aparezcan grietas internas, microfisuras o zonas decoloradas alrededor del pliegue, incluso en usos intensivos.

En Foxconn, principal socio de ensamblaje de Apple, se habría habilitado una línea de montaje específica para este iPhone plegable, lo que indica que el volumen de producción será significativo y que la compañía se está tomando muy en serio el control de calidad pieza por pieza.

Precio, posicionamiento y fecha de lanzamiento prevista

Con todo este despliegue tecnológico no sorprende que el precio se vaya a situar en la parte alta del catálogo. Las estimaciones de analistas y filtradores coinciden en que el iPhone plegable rondará entre los 1.800 y los 2.500 dólares, lo que lo convertiría en el modelo más caro de la historia de la marca.

Ese rango lo colocaría por encima de los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max y lo situaría de lleno en un segmento muy premium pensada para early adopters y usuarios que quieren lo último sin mirar demasiado el presupuesto. En Europa y España, el precio final dependerá de impuestos y tipo de cambio, pero es razonable pensar en cifras claramente superiores a los mil quinientos euros.

La producción en masa se espera para la segunda mitad de 2026, encajando con la idea de un lanzamiento comercial en otoño, al mismo tiempo que los modelos Pro de la nueva generación. Eso permitiría a Apple concentrar todas las miradas en un único evento, con el iPhone plegable como gran protagonista.

Más allá del coste, la estrategia de la compañía pasa por revolucionar la percepción del mercado de plegables: hasta ahora muchos usuarios los han visto como experimentos caros con compromisos claros (sobre todo por la arruga), pero la promesa de una pantalla prácticamente perfecta puede cambiar esa imagen de golpe.

A medida que se acerque la fecha, es muy probable que veamos más filtraciones sobre configuraciones de memoria, colores (por ahora se habla de negro y blanco como opciones iniciales) y detalles concretos de la cámara, la batería o las funciones de software exclusivas para este formato.

Todo lo que sabemos hasta ahora dibuja un dispositivo con el que Apple pretende darle la vuelta al guion de los plegables: un iPhone que se dobla sin dejar rastro en la pantalla, con formato cercano a un iPad pequeño, bisagra reforzada, colaboraciones clave con Samsung Display y otros proveedores, tecnologías de placas metálicas, microperforación y posibles capas autocurativas, un precio de auténtico tope de gama y un lanzamiento previsto para otoño, que promete ser uno de los momentos más sonados del mundo móvil en los próximos años.

El iPhone plegable de Apple tendrá una interfaz similar a la del iPad y multitarea
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