- Apple prepara un iPhone plegable tipo libro con lector Touch ID lateral en lugar de Face ID.
- El diseño prioriza un cuerpo muy delgado, bisagra reforzada y formato similar a un iPad mini de bolsillo.
- Dos pantallas: una interna de entre 7,6 y 7,98 pulgadas y una externa de unos 5,2-5,5 pulgadas con tecnología HIAA.
- Llegaría en otoño de 2026 con precio muy alto, cámaras duales de 48 MP y gran batería, también para Europa y España.

El primer iPhone plegable con Touch ID en lugar de Face ID empieza a dejar de ser un simple rumor para convertirse en un proyecto bastante definido dentro de Apple. Varios filtradores coinciden en que la compañía ha optado por un lector de huellas lateral, renunciando al sistema de reconocimiento facial 3D que llevaba años siendo seña de identidad del iPhone.
Este cambio no sería un simple capricho: responde a la intención de fabricar un plegable extremadamente delgado y con un interior muy compacto, lo que obligaría a prescindir del voluminoso hardware de Face ID. El resultado sería un dispositivo a medio camino entre un iPhone y un iPad mini, pensado para quienes buscan un equipo potente que se pueda llevar en el bolsillo pero ofrezca una gran pantalla al desplegarlo.
Un mercado de plegables en plena expansión y la llegada de Apple
Los analistas esperan que el mercado de móviles plegables crezca alrededor de un 30% en 2026, el que podría ser su mejor año desde que despegaron estos dispositivos. No solo porque la tecnología está madurando, sino porque la entrada de Apple suele actuar como un acelerador para todo el sector.
Las previsiones apuntan a que el primer iPhone plegable se presentaría en otoño de 2026, coincidiendo con el ciclo habitual de lanzamientos de la marca. En ese escenario, Apple podría llegar a capturar cerca de un 22% de cuota dentro del segmento plegable en muy poco tiempo, arrastrando tanto a usuarios fieles a la marca como a curiosos que hasta ahora no se habían planteado este formato.

Para el mercado europeo, y específicamente para España, se espera que el dispositivo llegue prácticamente en paralelo al lanzamiento internacional, siguiendo la política habitual de la compañía con sus gamas altas. El precio, que podría rondar los 2.500 dólares, probablemente se trasladará a una cifra muy similar en euros cuando aterrice en nuestras tiendas.
Este nivel de precio coloca al iPhone plegable en la parte más alta del catálogo, muy por encima de los modelos tradicionales. El planteamiento de Apple parece claro: ofrecer un producto aspiracional que funcione como escaparate tecnológico y que, al mismo tiempo, sirva de laboratorio para futuras generaciones más asequibles.
Touch ID en el botón lateral y adiós a Face ID
Uno de los puntos más llamativos de las filtraciones es la decisión de apostar por Touch ID en el lateral, integrado en el botón de encendido, recuperando así un sistema biométrico que muchos usuarios daban por amortizado en el iPhone. Este enfoque recuerda a lo que Apple ya hace en el iPad Air, donde el lector de huellas se sitúa también en el botón superior.
Fuentes como el conocido filtrador Digital Chat Station detallan que Apple habría descartado tanto el clásico Face ID como los lectores de huellas ultrasónicos bajo la pantalla. El motivo principal sería el espacio interno: el complejo módulo TrueDepth para el reconocimiento facial y la integración de un sensor bajo el panel restan milímetros clave para lograr el grosor mínimo que persigue la marca.

La lectura que se hace desde la industria es que, en este modelo concreto, la delgadez y el diseño priman por encima de mantener la continuidad con Face ID. El lector lateral, además de ocupar menos, es una solución ya probada en otros dispositivos plegables del mercado, donde los sensores en pantalla tienen más limitaciones por la propia naturaleza de los paneles flexibles.
Para el usuario, eso se traduce en un regreso a la identificación mediante huella, pero con una integración más discreta y cómoda, aprovechando el gesto natural de pulsar el botón de encendido. En la práctica, la idea es que el desbloqueo sea rápido y fiable, incluso cuando el teléfono esté plegado o abierto, sin depender del ángulo de la cara ni de la iluminación del entorno.
Pantalla plegable tipo libro y formato de iPad mini de bolsillo
El futuro iPhone plegable adoptaría un formato tipo libro, similar a los Galaxy Z Fold y otros modelos equivalentes. Al abrirlo, el usuario se encontraría con una pantalla interna cercana a las 7,6-7,98 pulgadas, con distintas filtraciones apuntando a diagonales muy parecidas pero cifradas de manera ligeramente diferente según la fuente.
Esta pantalla principal estaría pensada para ofrecer una experiencia de tipo iPad mini en tamaño compacto: navegación más cómoda, lectura, trabajo con multitarea y consumo de contenido con una superficie muy superior a la de un iPhone clásico. De este modo, el teléfono plegable buscaría cubrir el hueco de quienes no quieren cargar con una tableta, pero sí necesitan puntualmente una pantalla grande.
En el exterior, el dispositivo contaría con un panel de alrededor de 5,25-5,5 pulgadas, algo más pequeño que el de otros plegables, pero suficiente para tareas rápidas: responder mensajes, revisar notificaciones, usar apps básicas o hacer fotografías sin abrir el terminal. Este panel integraría un agujero para la cámara selfie, fabricado con la llamada tecnología HIAA, que reduce el área inactiva alrededor del orificio para lograr un aspecto más limpio.
Uno de los detalles más llamativos sería la integración de una cámara frontal bajo la pantalla interna. Esta solución permite ocultar la cámara cuando no se utiliza, de modo que no hay notch ni perforaciones que rompan la superficie de la pantalla plegable. Se trata de una tecnología que ya hemos visto en algunos modelos Android, pero que Apple estaría llevando a un nivel superior en resolución y calidad óptica.

En este contexto, se ha llegado a especular con que Apple usaría el iPhone plegable como banco de pruebas para tecnologías de cámara bajo pantalla que, si funcionan bien, podrían dar el salto más adelante a la gama general de iPhone. Las referencias a modelos futuros, como un iPhone radicalmente rediseñado en torno a 2027, encajan con esta estrategia: primero se experimenta en el plegable y, después, se extiende al resto del catálogo.
Bisagra reforzada, cuerpo de titanio y grosor mínimo
Uno de los talones de Aquiles de los plegables actuales es la bisagra, tanto por durabilidad como por la curvatura visible en la pantalla. Según las filtraciones, Apple estaría trabajando con una bisagra descrita como «muy potente» y fabricada con metal líquido o aleaciones avanzadas, con el objetivo de minimizar la arruga central y garantizar una larga vida útil incluso con miles de pliegues.
El chasis del dispositivo apostaría por una aleación de titanio, en línea con la tendencia de la marca de llevar este material a sus productos de gama alta. Este enfoque permite reducir peso y aumentar la resistencia, algo especialmente relevante en un terminal que cuenta con dos paneles y un mecanismo de plegado más complejo que el de un smartphone convencional.
En cuanto a dimensiones, los datos que se manejan hablan de un grosor de entre 9 y 9,5 mm plegado y de unos 4,5 a 4,8 mm desplegado. Estas cifras apuntan a un dispositivo notablemente delgado para lo que se acostumbra en el segmento, aunque en términos de compacidad, sobre todo en el estado plegado, podría seguir siendo algo más voluminoso que algunos rivales centrados en reducir al máximo el tamaño.
La prioridad de Apple parece ser conseguir un equilibrio entre elegancia, rigidez del conjunto y comodidad de uso, incluso a costa de sacrificar ciertos elementos como el módulo completo de Face ID. El resultado sería un dispositivo que no busca batir récords de ligereza, sino transmitir robustez y sensación de producto bien rematado.
Cámaras de 48 MP y batería de gran capacidad
En el apartado fotográfico, las filtraciones coinciden en que el iPhone plegable contaría con una cámara trasera dual, formada por dos sensores de 48 megapíxeles. No se trata solo de subir números en la ficha técnica: se habla de una «base amplia» que apuntaría al uso de sensores físicamente grandes, siguiendo la línea de otros iPhone recientes donde la calidad de imagen prima sobre la resolución bruta.
La idea es que el plegable rinda al nivel de los iPhone clásicos de gama alta, evitando que el usuario tenga que elegir entre un buen sistema de cámaras y el nuevo formato flexible. En la parte frontal, la combinación de una cámara bajo pantalla en el interior y una perforada en el panel externo debería cubrir tanto las videollamadas como las selfies en distintos contextos de uso.
Otro punto importante es la batería. Diferentes fuentes apuntan a que Apple estaría probando capacidades de entre 5.400 y 5.800 mAh, lo que situaría al plegable como el iPhone con la batería más grande de la historia de la marca. Un tamaño así es lógico si tenemos en cuenta la necesidad de alimentar dos pantallas y un hardware muy exigente, pero no garantiza por sí solo la mejor autonomía: ahí entrarán en juego la eficiencia del procesador y la optimización del software.
De confirmarse estos datos, el iPhone plegable podría resultar especialmente interesante para quienes consumen mucho vídeo, juegos o aplicaciones de productividad en movilidad, ya que aportaría una autonomía más amplia que la de buena parte de los modelos actuales, algo muy valorado en mercados como el español donde el uso intensivo del móvil es la norma.
Posicionamiento en la gama y encaje en el calendario de lanzamientos
Las filtraciones encuadran este iPhone plegable dentro de la oleada de productos de 2026, junto con las gamas iPhone 18 Pro y otros modelos. Algunos informes sugieren incluso que el ciclo de lanzamientos podría reorganizarse, desplazando a determinados modelos básicos a comienzos de 2027 para hacer hueco al nuevo plegable en otoño.
En cualquier caso, todo apunta a que el iPhone Fold o iPhone Ultra —nombres que se manejan de forma provisional— se situará en la parte más alta del catálogo, por encima incluso de los iPhone Pro, tanto por precio como por posicionamiento. No se espera que sea un superventas en volumen, pero sí un dispositivo clave para marcar tendencia y explorar nuevas formas de uso dentro del ecosistema Apple.
Para usuarios en España y el resto de Europa, este movimiento podría traducirse en una mayor presencia de plegables en operadores y grandes cadenas, aprovechando el tirón de marca de Apple. La competencia, especialmente desde Android, previsiblemente responderá con modelos más agresivos en precio y características, lo que podría beneficiar a quienes simplemente buscan un plegable con buena relación calidad-precio.
El retrato que se dibuja es el de un iPhone plegable tipo libro, muy delgado, con cuerpo de titanio, bisagra reforzada y dos pantallas de 7,6-7,98 y unas 5,25-5,5 pulgadas, que renuncia por completo a Face ID en favor de un Touch ID lateral para ganar espacio interno. Su precio se movería en la franja de los 2.500 euros cuando llegue a Europa, donde aspira a convertirse en el dispositivo más exclusivo del catálogo de Apple y, de paso, en uno de los productos que más condicionen el futuro del mercado de móviles plegables.