iPhone Fold entra en producción de prueba y encara su lanzamiento

Última actualización: 6 de abril de 2026
Autor: Isaac
  • El iPhone Fold ha entrado en producción de prueba en Foxconn, señal de que diseño y hardware están prácticamente cerrados.
  • Apple prepara un plegable tipo libro con pantalla interna cercana a las 8 pulgadas y un pliegue casi imperceptible de unos 0,15 mm.
  • Se espera que el lanzamiento comercial se sitúe en la segunda mitad de 2026, con fuerte foco en los mercados europeos.
  • El precio apuntaría a la franja de los 2.000 euros en Europa, situando al iPhone Fold como un dispositivo claramente premium.

iPhone plegable entra en producción

Tras años de rumores, patentes y prototipos internos, las piezas empiezan por fin a encajar: el primer iPhone plegable de Apple ha dado el salto clave hacia la producción real. Las últimas informaciones procedentes de la cadena de suministro en Asia y de fuentes vinculadas a Foxconn apuntan a que el proyecto, conocido extraoficialmente como iPhone Fold, ha entrado en fase de fabricación de prueba.

Este paso indica que el diseño industrial, la base del hardware y buena parte del software específico para el formato plegable ya están prácticamente definidos. A partir de ahora, Apple y sus socios se centran en validar procesos, pulir detalles y asegurar que el dispositivo puede producirse en grandes cantidades sin sorpresas de última hora, con la vista puesta en un lanzamiento global que, salvo cambio de planes, debería llegar en la segunda mitad de 2026, con especial relevancia para mercados como España y el resto de Europa.

Producción de prueba en Foxconn: el calendario se acelera

Producción de prueba iPhone Fold

Las distintas filtraciones coinciden en un mismo punto: Foxconn ya habría comenzado a ensamblar las primeras unidades funcionales del iPhone Fold en un entorno de producción limitado. Esta fase, conocida como producción de prueba o validación de fabricación, sirve para comprobar que las líneas de montaje, los componentes y los controles de calidad funcionan como se espera antes de escalar el volumen.

En esta etapa, Apple ajusta la integración de la pantalla flexible con el chasis articulado, prueba la resistencia de la bisagra y somete al terminal a estrés físico y térmico. El objetivo es asegurarse de que el dispositivo soporta miles de ciclos de apertura y cierre sin problemas graves, y que los componentes internos —especialmente la batería dual y el cableado flexible— aguantan el trote diario.

La hoja de ruta que manejan varios analistas sitúa esta producción de prueba en el entorno de primavera, con vistas a que la producción en masa pueda arrancar en torno a mediados de año si no aparecen contratiempos. En cualquier caso, el hecho de que Foxconn ya esté implicada a este nivel se interpreta como una señal clara de que el producto ha pasado de la etapa experimental a la fase previa al lanzamiento.

En paralelo, fuentes de la cadena de suministro señalan que Apple ha dado a sus proveedores objetivos concretos de envíos, lo que suele ser la antesala de fijar una ventana de presentación. Los plazos que se barajan hablan de un estreno en la segunda mitad de 2026, con cierto margen para que el anuncio se produzca algo antes y la llegada a tiendas se reparta entre finales de año y principios del siguiente, dependiendo del mercado.

Con el inicio de esta producción de prueba, es previsible que en los próximos meses empiecen a aflorar las primeras imágenes reales del iPhone Fold, más allá de los renders y esquemas que se han visto hasta ahora. Es un patrón que se ha repetido en lanzamientos anteriores de la marca y que, salvo blindaje excepcional, debería replicarse también aquí.

Un plegable tipo libro con pantallas de hasta casi 8 pulgadas

Diseño tipo libro iPhone Fold

En lo que respecta al formato, las filtraciones son bastante coherentes: el iPhone Fold apostará por un diseño tipo libro, más cercano en concepto a la familia Galaxy Z Fold de Samsung que a los móviles plegables de tipo concha. La idea es ofrecer un dispositivo que, cerrado, tenga el tamaño aproximado de un iPhone compacto, y que al abrirse se convierta en algo muy similar a un iPad mini en miniatura.

Los datos que se manejan hablan de una pantalla externa de entre 5,3 y 5,5 pulgadas, pensada para usar el teléfono plegado sin necesidad de abrirlo constantemente, y una pantalla interna de alrededor de 7,7-7,8 pulgadas con una relación de aspecto cercana a 4:3. Esta proporción, más cuadrada de lo habitual en un móvil, apunta directamente a usos de lectura, multitarea y consumo de contenido en un formato que recuerda a una pequeña tablet.

Varios esquemas filtrados sugieren además que el cuerpo del terminal tendrá unas proporciones algo más cuadradas que otros plegables del mercado, precisamente para facilitar que el usuario pueda llegar con el pulgar a cualquier punto de la pantalla interior cuando lo use con una sola mano. De este modo, Apple buscaría reducir la sensación de estar ante un dispositivo aparatoso cuando se utiliza desplegado.

En el perfil, el chasis integraría todas las teclas físicas en el lateral derecho, dejando el lateral izquierdo limpio. Esta decisión de diseño no es casual: ayuda a que el terminal sea más cómodo de agarrar tanto cerrado como abierto, y reduce la probabilidad de pulsaciones accidentales al cambiar de posición.

En cuanto a los acabados, las primeras fuentes apuntan a un chasis que combina titanio y aluminio. El titanio se encargaría de reforzar las zonas de mayor tensión, como el marco y el área alrededor de la bisagra, mientras que el aluminio contribuiría a contener el peso y mejorar la disipación térmica, algo especialmente importante en un dispositivo tan delgado y con tanta superficie de pantalla.

Un pliegue de 0,15 mm: el gran reto técnico de Apple

Más allá del formato, el elemento que más llama la atención de este iPhone Fold es el propio pliegue. Diversas filtraciones procedentes de Asia hablan de que Apple habría conseguido que la hendidura en la zona de flexión se sitúe por debajo de los 0,15 mm cuando la pantalla está completamente abierta. Traducido a algo tangible, estaríamos ante una depresión tan ligera que, sobre el papel, costaría distinguirla incluso pasando el dedo por encima.

Este valor se acompaña de un ángulo de pliegue inferior a los 2,5 grados en la zona central, lo que en la práctica significa una superficie visual casi plana, sin la cresta pronunciada que todavía se aprecia en muchos plegables actuales. Analistas y filtradores que han tenido acceso a documentación interna hablan abiertamente de una pantalla «prácticamente sin pliegues» en condiciones de uso normal, aunque siempre con la cautela de que habrá que ver cómo envejece tras meses de uso real.

Para lograrlo, Apple se apoyaría en una combinación de cristal ultrafino (UTG) y una capa adicional de poliimida transparente, en lugar de recurrir a una superficie superior puramente plástica. Corning suministraría la lámina base de cristal, mientras que la empresa china Lens Technology se encargaría de procesarla y reforzarla para soportar la flexión repetida sin que aparezcan microgrietas prematuras.

El enfoque de Apple pasaría por ofrecer una sensación al tacto muy similar a la del cristal tradicional, evitando la textura algo gomosa que aún presentan algunos plegables de la competencia. La capa de poliimida funcionaría como protección adicional frente a golpes y arañazos, pero sin convertirse en la protagonista, de modo que el usuario perciba un panel más sólido y menos «blando».

En paralelo, Samsung Display habría desarrollado un panel OLED específico para este dispositivo con tecnología de color sobre encapsulación (CoE). Esta arquitectura prescinde del polarizador tradicional, lo que reduce el grosor total del conjunto y mejora el brillo, un factor clave para que el pliegue resulte menos visible y la pantalla sea legible incluso en exteriores. Cuanto más fino es el «sándwich» de capas, más fácil resulta minimizar la marca de la zona central.

Bisagra de metal líquido y chasis ultradelgado

La pieza que completa el puzzle es la bisagra. En un móvil plegable es uno de los componentes más delicados, y en este caso las filtraciones apuntan a que Apple habría apostado por una bisagra fabricada con metal líquido, una aleación amorfa con la que la compañía lleva experimentando más de una década. Este material ofrece una gran resistencia a la deformación y una buena capacidad de absorción de impactos, algo fundamental para un mecanismo que se abre y cierra miles de veces.

Los informes hablan de un dispositivo con un grosor de unos 4,5 mm al estar desplegado y de entre 9 y 9,5 mm cuando está plegado. De confirmarse, se colocaría entre los plegables más delgados del mercado, acercando mucho la experiencia de uso a la de un iPhone convencional cuando se utiliza abierto. Esta delgadez también ayuda a que la bisagra pueda trabajar con un radio de curvatura más suave, clave para reducir la fatiga del cristal en la zona del pliegue.

Apple habría diseñado el sistema para que la pantalla flexible no se doble siempre exactamente por el mismo punto, sino que la tensión se reparta ligeramente a lo largo de una zona más amplia. Este tipo de soluciones permiten alargar la vida útil del panel, reduciendo el riesgo de que aparezcan líneas visibles o zonas con brillo desigual después de muchos ciclos de apertura y cierre.

Durante la fase de producción de prueba, Foxconn estaría ajustando las líneas de montaje para integrar esta bisagra de metal líquido con el chasis mixto de titanio y aluminio, así como con los sistemas de sellado que protegen tanto el panel como los componentes internos frente al polvo y la humedad. La gestión del espacio interno es especialmente compleja: hay que alojar baterías en dos mitades del terminal, placas de circuito, motores hápticos y módulos de cámara sin comprometer la flexión del conjunto.

Al mismo tiempo, Apple estaría sometiendo estos prototipos a pruebas aceleradas de resistencia, con cientos de miles de ciclos de apertura y cierre en laboratorio, algo que más adelante podría traducirse en una cifra oficial de durabilidad similar a la que ya se ha visto en otros productos de la marca.

Pantallas, cámaras y biometría: un iPhone que se transforma en mini iPad

En el apartado de experiencia de uso, el iPhone Fold quiere colocarse a medio camino entre un móvil tradicional y una pequeña tablet. La pantalla externa serviría para las tareas rápidas del día a día: responder mensajes, consultar notificaciones, revisar redes sociales o hacer llamadas. Con alrededor de 5,3 pulgadas y una resolución aproximada de 2.088 × 1.422 píxeles, ofrecería una experiencia muy similar a la de un iPhone actual, aunque en un formato algo más estrecho y alto.

Al desplegarlo, entraría en acción la pantalla interna de cerca de 7,8 pulgadas, con resolución en torno a 2.713 × 1.920 píxeles y un formato cercano a 4:3. Esta superficie más cuadrada resultará especialmente cómoda para leer, trabajar con dos apps en paralelo, editar fotos o disfrutar de series y películas con mayor comodidad. La intención de Apple sería que, al abrirlo, el usuario sienta que tiene en sus manos una especie de iPad mini integrado en el mismo dispositivo.

En cuanto al sistema de cámaras, las filtraciones apuntan a un módulo trasero con dos sensores principales de 48 megapíxeles, uno estándar y otro ultra gran angular. En la pantalla externa habría una cámara frontal de alrededor de 18 megapíxeles para videollamadas y selfies rápidos, mientras que la pantalla interna podría integrar un sensor oculto bajo el propio panel, probablemente en torno a los 24 megapíxeles, con el objetivo de evitar muescas o perforaciones visibles.

Uno de los cambios más llamativos estaría en la autenticación biométrica. Para este modelo, Apple se habría inclinado por recuperar Touch ID en un botón lateral en lugar de utilizar Face ID. La decisión tiene sentido en un dispositivo que puede usarse en varias orientaciones y estados (cerrado, semiabierto, completamente desplegado) y que complica la integración de un sistema de reconocimiento facial avanzado bajo una pantalla flexible.

A nivel estético, se espera un enfoque bastante sobrio, con acabados en tonos oscuros y metalizados —negro y plata son los más mencionados— y sin demasiadas estridencias de color. Se trataría de una primera generación con aire muy premium y quizás algo más conservadora en opciones de personalización, algo habitual en los lanzamientos iniciales de categorías nuevas dentro de la marca.

Rendimiento, batería y software adaptado al formato plegable

Por dentro, el iPhone Fold no se quedaría corto de potencia. Todo apunta a que compartirá plataforma con los futuros modelos más avanzados de la gama, integrando un chip Apple A20 Pro fabricado en 2 nm por TSMC. Este salto de proceso debería traducirse en un aumento de rendimiento, pero sobre todo en una mejora considerable de la eficiencia energética, crucial cuando se alimentan dos pantallas de alto brillo.

Las configuraciones filtradas hablan de 12 GB de memoria RAM, una cifra superior a la de muchos iPhone actuales, pensada para sostener la multitarea avanzada, el uso de varias aplicaciones en paralelo y posibles funciones de productividad y edición de contenido más exigentes. En almacenamiento, la capacidad de entrada se situaría en 256 GB, con opciones superiores para quienes necesiten más espacio.

En conectividad, este modelo integraría nuevos chips inalámbricos de la serie C2 y N2, enfocados no solo a mejorar el rendimiento de WiFi y Bluetooth, sino también a reducir el consumo energético global y optimizar la comunicación interna entre componentes. Se espera además compatibilidad con 5G de última generación, incluyendo bandas de mayor frecuencia en los países donde estén desplegadas.

Un detalle que puede generar debate es la probable desaparición completa de la bandeja de SIM física en favor de un sistema únicamente eSIM. En mercados como Estados Unidos Apple ya ha dado este paso con otros modelos, y el espacio extra que se gana en un chasis tan complejo como el de un plegable puede ser determinante a la hora de encajar baterías y demás componentes.

Para alimentar todo el conjunto, las distintas fuentes apuntan a una batería total que se movería entre los 5.400 y los 5.800 mAh, repartida en dos módulos principales situados a cada lado de la bisagra. Sería la mayor capacidad vista hasta ahora en un iPhone, algo lógico si se tiene en cuenta el tamaño de la pantalla interna y las exigencias de un uso tipo tablet, tanto en ocio como en trabajo.

En el plano del software, se espera que una futura versión de iOS —probablemente numerada como iOS 27— incluya funciones específicas para pantallas plegables: mejoras en la multitarea, soporte avanzado para pantalla dividida, ventanas flotantes y adaptaciones de la interfaz que permitan aprovechar la bisagra como elemento funcional (por ejemplo, usar una mitad como visor y la otra como panel de controles).

Durabilidad del pliegue y dudas sobre el uso a largo plazo

Pese a las cifras espectaculares sobre la profundidad del pliegue, el gran interrogante que planea sobre el iPhone Fold es cómo envejecerá la pantalla tras meses de uso real. Hasta ahora, ningún plegable ha logrado mantenerse completamente «como nuevo» después de un año intenso de aperturas y cierres, y es probable que aquí tampoco se obre el milagro: la física de materiales sigue siendo la que es.

Las pruebas de laboratorio que suele realizar Apple —con cientos de miles de ciclos de pliegue— sirven para hacerse una idea de la resistencia del conjunto, pero no reproducen al cien por cien el uso diario, con golpes accidentales, pequeñas partículas de polvo y cambios bruscos de temperatura. La compañía estaría especialmente pendiente de cómo responden el cristal ultrafino, la capa de poliimida y la bisagra de metal líquido cuando se combinan todas estas variables.

En cualquier caso, el enfoque parece claro: minimizar la marca visible y táctil del pliegue durante el mayor tiempo posible, más que eliminarla por completo desde el primer día. Las mejoras en los materiales, en la distribución de tensiones y en la arquitectura del panel OLED deberían ayudar a que el «valle» central sea mucho menos acusado que en generaciones anteriores de otros fabricantes.

Una vez el dispositivo llegue al mercado, será cuestión de tiempo que aparezcan los clásicos tests de resistencia y comparativas en vídeo, enfrentando el iPhone Fold a golpes, caídas y flexiones poco recomendables. Más allá del espectáculo, estas pruebas ayudarán a hacerse una idea del margen de seguridad con el que Apple ha diseñado esta primera generación.

Para los usuarios en Europa y España, donde el precio y la durabilidad suelen pesar especialmente en la decisión de compra, la clave estará en comprobar si el dispositivo mantiene una apariencia y funcionamiento dignos tras varios años de uso. La percepción de fiabilidad será tan importante como las especificaciones sobre el papel.

Lanzamiento, precio y posición en el mercado europeo

Los distintos informes sobre la hoja de ruta de Apple coinciden en que el iPhone Fold se situará en la parte más alta de la gama, compartiendo protagonismo con los futuros iPhone 18 Pro y 18 Pro Max. La ventana de lanzamiento que más se repite es la de la segunda mitad de 2026, con algunos analistas apuntando a un anuncio conjunto con los modelos Pro y otros sugiriendo un evento independiente algo más tarde para darle todo el foco.

En cualquier caso, la estrategia parece ir en la línea de una apuesta «premium first», en la que los modelos plegables y Pro marcan el paso y el resto de la familia iPhone se adapta a ese ritmo. De hecho, algunos rumores sobre otras gamas, como un posible iPhone Air 2, apuntan a retrasos hacia 2027, lo que reforzaría la idea de que Apple quiere concentrar su innovación más visible en los productos de precio más alto.

En cuanto al coste, nadie espera un dispositivo económico. Las estimaciones sitúan el precio del iPhone Fold por encima de los 2.000 dólares, lo que en Europa probablemente se traducirá en cifras que rondan o superan los 2.000 euros para el modelo base. En España, por ejemplo, no sería descabellado ver un punto de partida en torno a los 1.999 euros para la configuración de 256 GB.

Ese posicionamiento lo colocaría por encima de los actuales iPhone Pro Max y en línea con otros plegables de gama muy alta de fabricantes como Samsung u Honor. En la práctica, el iPhone Fold se perfilaría como un producto claramente aspiracional, dirigido a un público que busca lo último en formato y tecnología, más que como el iPhone para el gran público que renueva su móvil cada varios años.

Desde el punto de vista del mercado español y europeo, habrá que tener en cuenta factores como la financiación, los programas de renovación y las ofertas de los operadores, que podrían jugar un papel importante a la hora de hacer más accesible un dispositivo de este nivel de precio. También será relevante ver cómo responde la competencia Android y si el desembarco de Apple en el mundo plegable empuja a otros fabricantes a ajustar precios o mejorar sus propuestas.

Con todo lo que se sabe hasta ahora, el iPhone Fold se perfila como uno de los lanzamientos más ambiciosos y delicados en la historia reciente de Apple: un plegable tipo libro con pantallas de gran tamaño, un pliegue casi invisible, bisagra de metal líquido y hardware de primera línea, que entra ya en producción de prueba en Foxconn y apunta a estrenarse en la franja alta de 2026 con un precio claramente premium en Europa. Si logra equilibrar innovación, durabilidad y experiencia de uso diaria, podría convertirse en el modelo que marque un antes y un después en la adopción de móviles plegables en mercados como el español.

El iPhone plegable de Apple tendrá una interfaz similar a la del iPad y multitarea
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