- Nuevo diseño traslúcido en la parte trasera que deja ver componentes internos alrededor del sistema MagSafe
- Pantalla sin Dynamic Island gracias a una cámara frontal y sensores Face ID integrados bajo el panel OLED
- Sistema de cámara con apertura variable, teleobjetivo de 48 MP y opciones avanzadas de vídeo de hasta 8K
- Chip A20 Pro de 2 nm, batería de mayor capacidad y nueva estrategia de lanzamientos escalonados para la gama iPhone 18
Apple estaría preparando uno de los mayores giros de diseño y tecnología en la historia reciente del iPhone con la futura llegada del iPhone 18 Pro. Los primeros informes situan su lanzamiento en el mes de septiembre y apuntan a un cambio profundo tanto en la apariencia externa como en la forma en que se integra la cámara frontal en la pantalla.
Más allá del salto generacional en potencia y autonomía, todo el foco recae en dos grandes novedades: un panel trasero parcialmente translúcido que deja entrever parte de las entrañas del dispositivo y la desaparición total del recorte en pantalla, sustituido por una cámara y sensores de reconocimiento facial ocultos bajo el panel. La compañía busca así diferenciarse en el segmento premium, donde en Europa y España la competencia aprieta cada vez más.
Un diseño traslúcido que mira al pasado para definir el futuro
La nueva estética del iPhone 18 Pro, un diseño transparente, se inspira claramente en los Macintosh más icónicos de finales de los 90, como los iMac G3 y los primeros iBook, que destacaban por sus carcasas de colores y plásticos semitransparentes. Aquellos equipos marcaron un antes y un después en la imagen de Apple, y ahora la firma retomaría esa idea aplicada al móvil que más vende en su catálogo.
En el caso del nuevo iPhone, la principal característica visual sería una zona de vidrio translúcido en la parte trasera, situada alrededor del anillo de carga MagSafe. A través de esa «ventana» se podrían apreciar la bobina de carga inalámbrica y otros elementos del circuito, generando un efecto más técnico y menos ornamental que las tiras LED o elementos luminosos que usan algunos fabricantes Android.
Fuentes ligadas a la cadena de suministro apuntan a que este cambio responde a una estrategia de diferenciación en el segmento de gama alta. En lugar de sumar luces o detalles llamativos, Apple apostaría por mostrar discretamente la ingeniería interior del dispositivo, algo que encaja con un público europeo que suele valorar más la sobriedad y los acabados de calidad que el exceso de efectos visuales.
Al mismo tiempo, este guiño estético buscaría reavivar la conexión emocional con los usuarios de largo recorrido, muchos de los cuales recuerdan con cariño la época en la que los ordenadores de sobremesa de la marca rompieron con el gris estándar de la industria. La idea sería combinar nostalgia y modernidad en un producto que se sitúa en lo más alto de precio y prestaciones.
Según las filtraciones, el chasis seguiría fabricado en titanio, manteniendo la ligereza y resistencia que Apple introdujo en las últimas generaciones Pro. La firma estaría considerando recuperar algunos acabados clásicos, como un negro muy profundo similar al antiguo Jet Black, pero adaptado a materiales actuales y resistente a arañazos y huellas.
Una pantalla completa con cámara y Face ID bajo el panel
Otro de los grandes cambios llegaría en la parte frontal. Todo apunta a que el iPhone 18 Pro será el primer modelo de la marca en eliminar por completo la Dynamic Island, el recorte en pantalla que lleva acompañando a los modelos Pro desde el iPhone 14 Pro. En su lugar, Apple integraría la cámara selfie y los sensores del sistema Face ID directamente bajo el panel OLED.
Esta solución permitiría ofrecer una superficie de visualización prácticamente continua, sin agujeros ni islas visibles, aumentando el área útil de pantalla alrededor de un 5 % respecto a los modelos actuales. Para el usuario, esto se traduciría en una experiencia más inmersiva a la hora de ver series, jugar o navegar por la web, algo especialmente apreciado en pantallas grandes.
Los sensores de reconocimiento facial también se trasladarían al subpanel, escondidos bajo la matriz de píxeles. No obstante, se espera que en determinadas condiciones de luz puedan llegar a percibirse levemente, por lo que la verdadera pantalla «perfectamente uniforme» podría quedar reservada para futuras generaciones. Aun así, el salto respecto a la situación actual sería notable.
Para hacer posible esta integración, Apple habría cerrado un acuerdo con Samsung Display para el suministro de nuevos paneles OLED preparados para esta tecnología. Estas pantallas mantendrían la tasa de refresco ProMotion de 120 Hz, clave para animaciones fluidas, scroll suave y una experiencia más agradable en el uso diario.
La cámara bajo la pantalla exige que la zona del panel donde se ubica sea suficientemente transparente como para dejar pasar la luz sin degradar en exceso la calidad de la imagen. Los rumores apuntan a que Apple no habría dado luz verde a esta solución hasta asegurarse de que las selfies y videollamadas cumplen con un nivel de nitidez y color acorde al estándar que la marca se ha marcado en generaciones recientes.
Sistema de cámara con apertura variable y mejoras en todas las lentes
El apartado fotográfico es otro de los frentes donde se esperan cambios importantes. El iPhone 18 Pro incorporaría un sensor principal con apertura variable, una tecnología que ya se ha visto en algunos modelos de Samsung y Huawei y que acerca el comportamiento del móvil al de una cámara de fotos avanzada.
Esta función permitiría ajustar la apertura de la lente entre f/1.4 y f/2.0. En situaciones de poca luz, el terminal podría utilizar una apertura más amplia, como f/1.4, para captar más luz, reducir ruido y generar un desenfoque de fondo más suave en retratos. Para paisajes o fotos de grupo, una apertura más cerrada, como f/2.0, ayudaría a mantener más elementos en foco.
Más allá de las ventajas automáticas, los usuarios con mayor interés en la fotografía tendrían un mayor control creativo sobre la profundidad de campo, algo poco habitual en un smartphone. Este tipo de ajustes podría integrarse en la app de cámara nativa, con modos guiados para quienes no estén familiarizados con los conceptos técnicos.
Los rumores también señalan una evolución del teleobjetivo hacia un sensor de 48 megapíxeles con zoom óptico 5x, lo que permitiría capturas más detalladas en distancias medias y largas, algo muy útil para fotografía urbana, eventos o turismo. La lente ultra gran angular, por su parte, recibiría un sistema de estabilización mejorado orientado tanto a fotografía como a vídeo.
En cuanto al vídeo, se baraja la posibilidad de que el iPhone 18 Pro admita grabación en 8K a 60 fotogramas por segundo, un salto que aprovecharía la potencia del nuevo chip. Esto iría acompañado de mejoras en el modo Cine, algoritmos más avanzados de reducción de ruido y rango dinámico más amplio, con especial interés en que estas mejoras lleguen primero a mercados clave como el europeo donde el consumo de contenido en alta resolución ha crecido con fuerza.
Chip A20 Pro: más potencia, más eficiencia y enfoque en IA
Buena parte de estas novedades técnicas tendría como base el nuevo procesador A20 Pro, fabricado con un proceso de 2 nanómetros. Este salto en miniaturización permitiría alojar más transistores en el mismo espacio, mejorando tanto el rendimiento bruto como el consumo energético.
Las filtraciones señalan que el A20 Pro ofrecerá un aumento notable en tareas de inteligencia artificial y aprendizaje automático, fundamentales para la fotografía computacional, el reconocimiento de imágenes, la transcripción en tiempo real y otras funciones avanzadas del sistema. Esto podría traducirse en modos de cámara más inteligentes y en nuevas funciones de iOS centradas en la automatización y la personalización.
El equilibrio entre rendimiento y autonomía sería uno de los pilares del diseño de este chip. Apple buscaría que las ganancias de potencia no impliquen una reducción de la duración de la batería, algo especialmente relevante en Europa, donde los ciclos de renovación de teléfonos son cada vez más largos y el usuario tiende a exigir más vida útil a su dispositivo.
El lanzamiento del hardware coincidiría con la llegada de iOS 27, una nueva versión del sistema operativo adaptada a las capacidades del A20 Pro. La integración entre software y chip será clave para que funciones como la apertura variable, la cámara bajo pantalla o los nuevos modos de vídeo funcionen de manera fluida y sin complicaciones para el usuario final.
Batería, refrigeración y módem 5G de nueva generación
En el terreno de la autonomía, las filtraciones apuntan a que el iPhone 18 Pro Max incorporará una batería con carcasa de acero inoxidable, sustituyendo al aluminio utilizado en generaciones previas. Este cambio estructural incrementaría la resistencia a impactos alrededor de un 20 %, algo que puede reducir daños en caídas.
Además, el nuevo diseño interno aportaría una mejor disipación de calor cercana al 15 %, permitiendo que el dispositivo mantenga su máximo rendimiento durante más tiempo al ejecutar juegos exigentes, grabar vídeo en alta resolución o utilizar aplicaciones intensivas de realidad aumentada.
Las pruebas internas mencionadas en los informes señalan que la capacidad de la batería en el modelo Pro Max podría llegar a los 4.800 mAh, con cifras de hasta 30 horas de uso mixto. Esto supondría un salto interesante para quienes usan el móvil como herramienta principal de trabajo y ocio, especialmente en movilidad.
El conjunto se completaría con un nuevo módem 5G desarrollado por la propia Apple, más eficiente en el consumo energético y optimizado para redes europeas. La idea sería reducir el impacto de la conexión móvil en la batería, algo que todavía penaliza a muchos usuarios cuando pasan gran parte del día fuera de redes Wi-Fi.
En línea con sus compromisos medioambientales, la empresa planea un uso de hasta un 95 % de materiales reciclados en los bloques de batería, reduciendo la dependencia de recursos primarios. Esta medida encaja con las exigencias normativas y las expectativas de sostenibilidad cada vez más presentes en la Unión Europea.
Construcción, resistencia y certificaciones
La introducción de una parte trasera parcial o totalmente translúcida ha despertado dudas sobre la robustez del dispositivo y posibles interferencias de señal. Sin embargo, fuentes cercanas a la cadena de producción indican que los prototipos han superado pruebas exigentes sin afectar a la recepción de telefonía, Wi-Fi o Bluetooth.
Esto se lograría mediante el uso de capas de filtros y materiales específicamente diseñados para ser permeables a las ondas de radio, manteniendo intacta la funcionalidad mientras se apuesta por una estética más arriesgada. El enfoque de Apple pasaría por no sacrificar rendimiento de antena ni estabilidad de conexión.
Asimismo, el iPhone 18 Pro conservaría la certificación IP68 frente al agua y al polvo, lo que garantiza resistencia a inmersiones y salpicaduras en el día a día. Este nivel de protección es especialmente valorado por quienes utilizan el móvil en entornos exigentes o simplemente quieren evitar sustos por un descuido en la piscina o la playa.
La combinación de un chasis de titanio, el nuevo panel trasero y la batería reforzada permitiría ofrecer un equilibrio entre diseño, ligereza y durabilidad que se ha convertido en una de las señas de identidad de la gama Pro. Todo ello, manteniendo los tamaños de pantalla de 6,3 pulgadas para el iPhone 18 Pro y 6,9 pulgadas para el Pro Max, dimensiones ya conocidas por los usuarios actuales.
Calendario de lanzamientos y estrategia de gama en Europa
Más allá del hardware, Apple también estaría preparando cambios en la forma de presentar sus nuevos modelos. La compañía planea separar los lanzamientos de la familia iPhone 18 en dos momentos del calendario, con el objetivo de dar mayor protagonismo a los modelos Pro y organizar mejor su cadena de producción.
Según las informaciones disponibles, los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max llegarían al mercado en septiembre, manteniéndose como el evento estrella del año. Por su parte, los modelos estándar y Plus se lanzarían en la primera mitad del año siguiente, probablemente entre marzo y abril, con un posicionamiento de precio más contenido.
Esta estrategia permitiría a Apple evitar la canibalización entre gamas y otorgar un espacio diferenciado a cada segmento. En Europa, donde el mercado de gama media y media-alta tiene un peso relevante, este calendario escalonado podría ayudar a la compañía a ajustar ofertas y campañas en función de la respuesta del público.
Además, el nuevo planteamiento ofrece margen para optimizar la producción y la logística, concentrando la fabricación de los modelos Pro en el segundo semestre, cuando tradicionalmente se registra mayor demanda, y reservando la expansión de los modelos más asequibles para comienzos del año siguiente.
Si se confirman todas estas previsiones, el iPhone 18 Pro se posicionaría como un modelo de ruptura en diseño y tecnología de pantalla, apostando por un panel frontal totalmente limpio, una parte trasera translúcida que deja ver parte de sus componentes, un sistema de cámara más versátil con apertura variable y un conjunto de mejoras en potencia, batería y conectividad pensadas para alargar su vida útil. Todo ello, con un enfoque especial en mantener la imagen de producto de referencia en el mercado europeo de smartphones premium.
