- Presentación confirmada para el 8 de junio durante la keynote de la WWDC.
- Siri recibirá un cambio radical incorporando la tecnología de Gemini tras el acuerdo con Google.
- El sistema se centrará en la estabilidad y la eliminación de errores siguiendo la filosofía Snow Leopard.
- Soporte avanzado para edición fotográfica generativa y preparación para el futuro hardware plegable.
Ya ha pasado un tiempo desde que el rediseño visual Liquid Glass aterrizara en nuestros dispositivos, y ahora el ambiente se empieza a caldear con las filtraciones sobre lo que nos deparará la próxima gran actualización. Parece que en Cupertino han decidido dejar de lado los fuegos de artificio estéticos para meterse de lleno en faena con la optimización interna y la potencia bruta que exigen los nuevos tiempos en el sector móvil.
Esta nueva iteración, bautizada lógicamente como iOS 27, apunta a ser ese bálsamo que muchos usuarios veteranos pedían a gritos: un sistema que no se cuelgue y que aproveche hasta el último hercio del procesador. El objetivo es dejar el software niquelado y listo para el despliegue masivo de una inteligencia artificial que, esta vez sí, promete cambiar las reglas del juego en nuestro día a día con el terminal.
Un calendario marcado en rojo para el verano

Como ya es costumbre en la casa, la puesta de largo tendrá lugar durante la conferencia mundial de desarrolladores. Apple ha fijado el inicio de la WWDC para el próximo 8 de junio, momento en el que se liberará la primera versión beta exclusivamente para aquellos que tengan cuenta de desarrollador. Los que prefieran no jugársela tanto con fallos tempranos tendrán que esperar a julio para probar la beta pública, mientras que el resto de mortales recibiremos la versión final en septiembre.
En esta ocasión, los rumores sugieren que el lanzamiento podría venir con una pequeña sorpresa bajo el brazo relacionada con el hardware. Se especula con que el despliegue del sistema acompañará al estreno de los nuevos iPhone 18, incluyendo una versión optimizada para dispositivos plegables que Apple tiene en la recámara. Esto implicaría que, aunque el software base llegue a todos en otoño, algunas funciones específicas podrían retrasarse unos meses dependiendo del modelo que tengamos en las manos.
Respecto a qué teléfonos podrán subirse al carro, parece que habrá un pequeño cribado. Aunque Apple suele estirar mucho la vida de sus productos, la exigencia de las nuevas herramientas de IA sugiere que los modelos anteriores al iPhone 12 podrían quedarse en la estacada. Esto dejaría fuera al mítico iPhone 11 y al SE de segunda generación, centrando todos los esfuerzos de optimización en los chips con mayor capacidad de procesamiento neuronal.
La metamorfosis de Siri: inteligencia con sello de Google
La joya de la corona de esta actualización no es otra que el asistente virtual, que por fin parece que va a dejar de darnos respuestas genéricas. Gracias a un acuerdo estratégico, Siri utilizará los modelos de lenguaje de Gemini para entender el contexto de nuestras peticiones. No se trata de un simple parche, sino de una reconstrucción que permitirá tener una aplicación propia con historial de conversaciones y una integración total en la Dynamic Island con efectos de luz renovados.
Este cambio permitirá que el asistente realice tareas complejas, como buscar una información concreta en un correo de hace tres meses o editar una foto siguiendo órdenes de voz naturales. Además, Apple ha diseñado un sistema de extensiones para inteligencias de terceros, lo que significa que podremos elegir si queremos que una consulta específica la resuelva el motor de la casa, ChatGPT o incluso Claude. Es un movimiento bastante abierto para lo que suele ser el ecosistema cerrado de la manzana.
Por si fuera poco, la privacidad seguirá siendo el pilar fundamental en este proceso. Gran parte de este procesamiento se realizará de forma local en el propio iPhone, utilizando la potencia de los chips de la serie A para que nuestros datos no tengan que viajar a servidores externos constantemente. Solo las tareas más pesadas se enviarán a la nube privada de Apple, garantizando que el usuario siempre tenga el control sobre lo que se comparte y lo que no.
Fotografía avanzada y funciones bajo el capó
La aplicación de cámara también va a recibir su buena dosis de novedades técnicas. Se han filtrado funciones denominadas Reframe y Extend, que básicamente permitirán reencuadrar imágenes mediante inteligencia artificial generativa una vez que la foto ya ha sido tomada. Esto es ideal para esos momentos en los que alguien se queda fuera de la foto por poco, ya que la nueva app de cámara personalizable en iOS 27 será capaz de inventar el fondo necesario para completar la escena de forma realista.
En cuanto a la estabilidad, se habla internamente de esta versión como el nuevo Snow Leopard. Esto significa que los ingenieros se han centrado en limpiar el código fuente acumulado durante años para que el sistema vuele. Notaremos una mejora sustancial en la autonomía de la batería y una fluidez en las animaciones que hará que hasta los modelos con un par de años a sus espaldas se sientan como el primer día, evitando lagunas de rendimiento innecesarias.
Finalmente, no podemos olvidar las mejoras en la app Wallet, que ahora facilitará el reparto de facturas entre amigos simplemente escaneando un ticket de restaurante. Con solo una foto, el sistema detectará los importes y enviará peticiones de pago a los contactos seleccionados. Es una de esas utilidades pequeñas pero que nos ahorran un montón de líos cuando salimos a cenar en grupo por ahí.
Al final, lo que nos queda es un sistema que parece querer reconciliarse con el usuario que busca fiabilidad por encima de lo visual. Con la mirada puesta en la gran cita del 8 de junio, el camino hacia iOS 27 se dibuja como una transición necesaria donde el músculo de la inteligencia artificial y la depuración del código serán los verdaderos protagonistas de una experiencia que, si todo va bien, hará que nuestro iPhone se sienta más ágil que nunca.

