- Los estafadores suplantan la identidad de contactos conocidos para pedir dinero urgente.
- El phishing bancario utiliza software de acceso remoto para robar credenciales.
- Archivos maliciosos enviados desde cuentas comprometidas instalan programas de control remoto.
- Verificar cualquier solicitud por otro medio y no descargar apps sospechosas son claves para evitar el fraude.
Las estafas a través de WhatsApp se han convertido en una de las amenazas digitales más frecuentes en España y Europa. Los ciberdelincuentes utilizan técnicas cada vez más sofisticadas para engañar a los usuarios, desde la suplantación de identidad hasta el envío de archivos maliciosos que permiten el control remoto de los dispositivos. La clave está en la confianza: los estafadores se aprovechan de los vínculos personales y de la urgencia para que las víctimas actúen sin pensar.
Según diversos informes de ciberseguridad, el phishing y la suplantación de identidad son las modalidades más habituales. Los delincuentes pueden hacerse pasar por un familiar, un banco o incluso una empresa de mensajería para solicitar dinero o información sensible. En este artículo repasamos las estafas más comunes y ofrecemos consejos prácticos para no caer en la trampa.
Suplantación de identidad y la estafa del ‘hijo con problemas’

Una de las técnicas más extendidas consiste en que el estafador descarga la foto de perfil de una persona conocida, crea una cuenta con un número diferente y contacta a sus familiares o amigos. El mensaje suele comenzar con un «Hola, soy , este es mi nuevo número» para generar confianza. Los delincuentes no piden dinero de inmediato; primero intentan que la víctima asuma que se trata de un cambio legítimo. Pasado un tiempo, solicitan una transferencia urgente alegando un problema grave, como un accidente, una multa o la pérdida de un vuelo.
Esta modalidad, conocida como la estafa del «hijo con problemas», explota la relación paternofilial. Los padres reciben un mensaje de un supuesto hijo que ha roto el móvil o ha tenido un percance y necesita dinero para solucionarlo. Los expertos recomiendan no responder a estos mensajes y, ante la duda, llamar al número de siempre de la persona para verificar. «Si alguien te escribe diciendo que ha cambiado de número, desconfía y llama», advierten los especialistas en ciberseguridad.
La urgencia es el gancho principal. Los estafadores apelan a la necesidad de actuar rápido para evitar que la víctima piense con claridad. Por eso, es fundamental mantener la calma y comprobar la información por otro canal, ya sea una llamada telefónica o un mensaje a la cuenta original.
Phishing, archivos maliciosos y acceso remoto
Otra variante peligrosa es el phishing bancario a través de WhatsApp. Los delincuentes se hacen pasar por el servicio de atención al cliente de un banco y piden a la víctima que descargue una aplicación de acceso remoto, como TeamViewer, supuestamente para resolver una incidencia. Una vez instalada, los estafadores obtienen el control del dispositivo y pueden acceder a la banca online y realizar transferencias. En un caso documentado, la víctima perdió casi dos millones de pesos en apenas 90 minutos. Los tribunales han determinado que la responsabilidad es compartida entre el banco y el usuario, pero la mejor defensa es no instalar nunca software de escritorio remoto a petición de un desconocido.
Además, se ha detectado una campaña en la que los atacantes utilizan cuentas de WhatsApp previamente comprometidas para enviar archivos con apariencia de facturas, extractos bancarios o avisos de pago. Al abrir el documento, se ejecuta un script que descarga e instala herramientas de monitoreo y control remoto en el ordenador de la víctima. Los nombres de los archivos están cuidadosamente diseñados para parecer documentos comerciales habituales, y el proceso de infección se realiza en varias etapas para pasar desapercibido. Los expertos de Kaspersky advierten que incluso los archivos que parecen legítimos pueden ser peligrosos si provienen de un contacto conocido pero cuya cuenta ha sido hackeada.
Para evitar este tipo de fraudes, los especialistas recomiendan desconfiar de cualquier archivo inesperado, incluso si lo envía un amigo o familiar. Lo mejor es confirmar por otro medio si realmente ha enviado ese documento y, en caso de duda, no abrirlo. También es aconsejable mantener actualizado el sistema operativo y utilizar soluciones de seguridad que detecten virus informáticos y scripts maliciosos.
Ante este panorama, la prevención sigue siendo la mejor herramienta. Verificar cualquier solicitud de dinero o datos mediante una llamada al número de siempre, no descargar aplicaciones de acceso remoto a petición de desconocidos y desconfiar de archivos inesperados incluso si provienen de contactos conocidos son medidas que reducen significativamente el riesgo. La concienciación y el sentido común son los mejores aliados para no caer en la trampa de los ciberdelincuentes.
