El primer iPhone plegable apostaría por Touch ID y diría adiós a Face ID

Última actualización: 17 de diciembre de 2025
Autor: Isaac
  • Apple prepara su primer iPhone plegable tipo libro con pantalla interna cercana a las 8 pulgadas y externa de unas 5,2-5,5 pulgadas.
  • El dispositivo prescindiría por completo de Face ID para integrar Touch ID en el botón lateral y así lograr un cuerpo más delgado.
  • Se esperan bisagra de alta durabilidad, cuerpo de titanio, doble cámara trasera de 48 MP y la batería más grande vista en un iPhone.
  • Su lanzamiento se situaría en otoño de 2026, con un precio que podría rondar los 2.000-2.500 dólares/euros en Europa.

iPhone plegable con Touch ID en lugar de Face ID

El salto de Apple al mundo de los móviles plegables ya no suena a ciencia ficción, sino a plan en marcha con fecha y características bastante concretas. Diversas filtraciones procedentes de China y de analistas de referencia coinciden en que el primer iPhone plegable está en fase avanzada de desarrollo y que su gran seña de identidad será una vuelta inesperada al pasado: el regreso de Touch ID como sistema de desbloqueo principal.

Este iPhone plegable, conocido de forma provisional como iPhone Fold o incluso iPhone Ultra, llegaría en otoño de 2026 y se colocaría directamente en la gama más alta del catálogo. Más allá del formato, lo que realmente está llamando la atención es la decisión de Apple de prescindir de Face ID para ganar espacio interno y conseguir un dispositivo mucho más delgado de lo que estamos acostumbrados a ver en otros plegables del mercado europeo.

Un plegable tipo libro con alma de iPad en el bolsillo

Según las filtraciones, Apple apuesta por un formato tipo libro, similar al de los Galaxy Z Fold, pero con un claro objetivo: que al abrir el terminal la sensación sea la de tener un pequeño iPad en formato compacto. Para ello, la compañía estaría trabajando con una pantalla interna que se mueve en torno a las 7,6-7,98 pulgadas, un tamaño que se acerca bastante a lo que ofrece un iPad mini.

En el exterior, el dispositivo contaría con un panel de unas 5,25-5,5 pulgadas, algo más pequeño de lo que ofrecen algunos rivales Android, lo que revela la prioridad de Apple: potenciar el uso del modo desplegado como experiencia principal. La marca parecería dispuesta a sacrificar algo de utilidad en la pantalla externa a cambio de un mejor equilibrio entre tamaño, peso y grosor total.

Cuando está cerrado, el grosor del terminal se situaría alrededor de los 9-9,5 mm, mientras que completamente abierto bajaría en torno a los 4,5-4,8 mm. Son cifras ambiciosas que explican muchas de las decisiones de diseño que se han ido filtrando, empezando por la eliminación del conjunto de sensores necesarios para Face ID.

Este enfoque encaja con la idea de un dispositivo pensado más como un híbrido entre iPhone y iPad que como un móvil tradicional. La idea de Apple sería ofrecer, literalmente, un «iPad de bolsillo» que se despliega cuando se necesita, algo que en Europa podría seducir especialmente a quienes consumen mucho contenido multimedia o trabajan en movilidad.

Detalle del iPhone plegable con Touch ID lateral

Touch ID en el botón lateral: por qué Apple se olvida de Face ID

Una de las decisiones más sonadas tiene que ver con la biometría: las fuentes apuntan a que el iPhone plegable prescindirá por completo de Face ID para apostar exclusivamente por Touch ID. El lector de huellas se integraría en el botón de encendido, al estilo de los iPad Air actuales y de muchos plegables Android.

El conocido filtrador Digital Chat Station, muy activo en la red social china Weibo, explica que el hardware necesario para el reconocimiento facial 3D ocupa demasiado espacio en el interior del dispositivo. En un móvil plegable donde hay que encajar bisagra, doble pantalla, baterías de gran tamaño y componentes de cámara, cada milímetro cuenta. Apple habría valorado también un lector de huellas bajo la pantalla, pero lo habría descartado por el mismo motivo: grosor y complejidad añadida.

En este escenario, la solución más práctica es recurrir al sensor de huellas lateral, una tecnología que ya está muy madura, funciona de forma rápida y fiable y no exige reservar grandes volúmenes internos para módulos adicionales. Para un plegable en el que se quiere priorizar la delgadez, la decisión va más por la ingeniería que por el marketing.

Todo apunta, por tanto, a que el primer iPhone plegable será el modelo que marque un antes y un después en la estrategia biométrica de la marca: ni rastro de Face ID en ninguna de sus pantallas, algo que no se veía en un dispositivo de gama alta de Apple desde hace años. Se trataría de un cambio llamativo, sobre todo en mercados como el español donde Face ID se ha normalizado como estándar en la gama premium de la compañía.

Más allá del desbloqueo, la ausencia de los sensores de Face ID también liberaría espacio en la parte frontal para mejorar el aprovechamiento de la pantalla. En la pantalla interna, Apple optaría por una cámara frontal oculta bajo el panel, mientras que la externa incorporaría un pequeño orificio con tecnología HIAA para reducir al mínimo el área inactiva alrededor de la lente.

Bisagra reforzada, cuerpo de titanio y pantalla más limpia

Otro de los puntos en los que Apple estaría poniendo el foco es la bisagra del dispositivo, descrita como «muy potente» y de alta durabilidad. Las filtraciones mencionan el uso de metal líquido y un diseño pensado para minimizar tanto la curvatura del panel como el pliegue visible, dos de los aspectos más criticados en muchos plegables actuales.

La marca de la manzana buscaría así un mecanismo robusto que aguante años de aperturas y cierres sin holguras ni crujidos, un detalle clave si quiere convencer a usuarios europeos que miran con recelo la fiabilidad a largo plazo de este tipo de móviles. La bisagra sería, de hecho, uno de los elementos diferenciales frente a otros fabricantes, más allá del sistema operativo.

En cuanto al chasis, se espera que el iPhone plegable llegue con un cuerpo fabricado en aleación de titanio, heredando la estrategia de los modelos Pro recientes. Este material permitiría mantener un peso contenido sin renunciar a la rigidez estructural necesaria para un dispositivo con partes móviles.

La pantalla interna, de alrededor de 7,6-7,8 pulgadas, apostaría por una solución casi totalmente limpia: nada de notch ni islas flotantes. La cámara selfie se integraría bajo el panel, de forma que solo sería visible cuando se utilice, algo en línea con el objetivo de maximizar la superficie útil para vídeo, juegos o productividad.

En el panel externo, de unas 5,25 pulgadas, Apple usaría un orificio de cámara con tecnología HIAA (Hole In Active Area). Este proceso permite perforar la zona activa del panel con una precisión muy alta, de manera que se reduce al mínimo el área «muerta» alrededor del agujero. También se especula con que esta misma técnica llegue más adelante a otros modelos como los futuros iPhone 18 Pro.

Diseño del iPhone plegable con Touch ID

Cámaras de 48 MP y la batería más grande vista en un iPhone

En el apartado fotográfico, las filtraciones coinciden en que Apple no experimentará demasiado con el número de sensores, pero sí con su calidad. Se habla de una configuración de doble cámara trasera con sensores de 48 MP, montados sobre una base más ancha que en otros modelos. Esto apunta a sensores físicamente grandes, alineados con la estrategia reciente de la marca de priorizar captadores de mayor tamaño antes que subir la resolución a cifras llamativas.

En la parte frontal, el dispositivo contaría con al menos una cámara selfie en la pantalla interna (bajo el panel) y otra en la pantalla externa, para cubrir tanto videollamadas como autorretratos rápidos con el móvil plegado. El objetivo sería mantener un rendimiento fotográfico al nivel de los iPhone clásicos, pese al nuevo factor de forma.

Quizá uno de los datos más llamativos tiene que ver con la autonomía. Diferentes fuentes apuntan a que Apple está probando baterías de entre 5.400 y 5.800 mAh para este modelo, lo que convertiría al iPhone plegable en el teléfono de la marca con la batería más grande hasta la fecha. No está claro todavía cuál será la cifra definitiva, pero la intención parece clara: compensar el mayor consumo energético de dos pantallas de gran tamaño.

Esta capacidad, unida a la eficiencia de futuros chips de la serie A (se habla de reutilizar el mismo procesador que monten los iPhone 18 Pro), podría situar la autonomía del plegable en un nivel competitivo incluso frente a móviles tradicionales. Eso sí, hasta que el dispositivo no esté en la calle, será difícil saber cómo se comporta en el día a día, sobre todo en escenarios de uso intensivo en modo tablet.

En cuanto al rendimiento bruto, las filtraciones más consistentes mencionan un chip de gama alta equivalente al A20 Pro, el mismo que se espera para los iPhone más avanzados de esa generación. Con este movimiento, Apple evitaría que el plegable se perciba como un experimento limitado y lo colocaría desde el primer día en la parte más potente de su catálogo.

Precio, fecha prevista y llegada a Europa

Los analistas del sector de móviles plegables prevén que 2026 será un año especialmente fuerte para este segmento, con un crecimiento estimado de alrededor del 30% en las ventas globales. Una parte importante de ese impulso vendría precisamente de la entrada de Apple en el mercado, que podría captar en torno al 22% de cuota poco después de su desembarco.

Las previsiones apuntan a una presentación del iPhone plegable en septiembre de 2026, dentro del habitual evento otoñal de la marca. Allí compartiría protagonismo con la nueva generación de iPhone clásicos, aunque el foco mediático recaería, previsiblemente, en el nuevo formato.

En lo que respecta al precio, las distintas fuentes sitúan la etiqueta en una horquilla que iría de los 2.000 a los 2.500 dólares. Tradicionalmente, esas cifras se traducen casi de forma directa a euros, por lo que no sería extraño verlo en España y en el resto de Europa cerca de los 2.500 €. Se trataría, por tanto, de un dispositivo claramente orientado a un nicho de usuarios dispuesto a pagar un sobreprecio por estrenar tecnología.

La llegada al mercado europeo es prácticamente segura, teniendo en cuenta el papel que juega la región en las ventas de iPhone. Sin embargo, habrá que esperar para conocer detalles como las configuraciones de almacenamiento disponibles, posibles versiones de color y la política concreta de precios según país, ya que Apple suele ajustar ligeramente las tarifas en función de impuestos y otros factores locales.

Todo este movimiento se encuadra en una estrategia más amplia para 2026, año en el que se esperan varias novedades en la gama iPhone, incluida la evolución de modelos más convencionales. Aun así, el protagonismo recaerá casi seguro en este primer plegable, que podría marcar la pauta de cómo entiende Apple el futuro de la telefonía móvil de alta gama.

Con las filtraciones actuales sobre la mesa, el retrato del primer iPhone plegable empieza a ser bastante reconocible: un dispositivo tipo libro, muy delgado, con cuerpo de titanio, bisagra reforzada y una gran pantalla interna limpia, que renuncia a Face ID para recuperar Touch ID en el botón lateral, integra cámaras de 48 MP y estrena la batería más grande montada en un iPhone hasta ahora. Todo apunta a un producto pensado más para quienes quieren un iPad de bolsillo que para el usuario medio, con un precio que lo colocará claramente en la franja ultra premium, también en España y el resto de Europa.

iPhone Fold
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