- Tim Cook confirma que los costes de los chips de memoria han vuelto insostenible mantener los precios actuales.
- Los analistas prevén un encarecimiento de hasta 270 dólares para los modelos Pro del próximo iPhone 18.
- La competencia de las grandes tecnológicas por el hardware de IA generativa está agotando el suministro de memorias DRAM y NAND.
- Se espera que esta presión inflacionaria en la cadena de suministros se mantenga al menos hasta el año 2027.

El panorama tecnológico mundial está sufriendo una sacudida que llegará directamente a los bolsillos de los usuarios en España y el resto de Europa. Apple ha roto su habitual silencio sobre estrategias comerciales para confirmar lo que muchos temían: el coste de fabricación de sus dispositivos se ha disparado. El propio Tim Cook, en una charla reciente con medios financieros, ha dejado claro que la compañía ya no puede amortiguar más las subidas de los proveedores, señalando que el incremento de los precios es una realidad inevitable debido a la crisis de suministros que atraviesa el sector.
Esta situación no es una rabieta de la compañía de Cupertino por mejorar sus beneficios, sino una respuesta a un mercado de componentes que se ha vuelto completamente loco. La fiebre por la inteligencia artificial generativa ha provocado que las piezas necesarias para que un teléfono funcione con fluidez ahora cuesten el doble o incluso el triple que hace un año. Aunque la empresa ha intentado proteger al consumidor final durante los últimos meses, el máximo directivo de Apple reconoce que la situación actual es insostenible para sus márgenes de beneficio habituales.
La crisis de las memorias DRAM y NAND

El origen del problema se encuentra en dos componentes críticos: la memoria RAM (DRAM) y el almacenamiento interno (NAND). Estos elementos son esenciales para que la inteligencia artificial funcione de forma local en los dispositivos, pero también son los mismos que necesitan los grandes centros de datos de Google o Microsoft. Esta competencia feroz ha hecho que los precios de los chips registren subidas trimestrales que oscilan entre el 50% y el 90%, una tendencia que los analistas no ven que vaya a cambiar hasta bien entrado el 2027.
No se trata de una escasez puntual, sino de un cambio estructural en la industria. Las fábricas de semiconductores como Samsung o SK Hynix están priorizando los pedidos multimillonarios de las empresas que construyen infraestructuras de IA, dejando a los fabricantes de smartphones en una posición complicada. De hecho, se sabe que algunas compañías han llegado a reservar casi la mitad de la producción mundial de ciertos chips, obligando al resto de marcas a esperar cola y a pagar tarifas mucho más altas por el material disponible.
¿Cuánto costará realmente el nuevo iPhone 18 Pro?

Las estimaciones que manejan consultoras especializadas como TechInsights son bastante claras y algo desalentadoras para los fans de la manzana. Para que Apple mantenga su margen de beneficio cercano al 50%, el precio de fabricación de un modelo Pro podría subir más de 140 euros solo en componentes de memoria. Si sumamos el resto de materiales y el ensamblaje, la subida final para el cliente podría rondar los 270 dólares de incremento en el mercado estadounidense, lo que en Europa, tras impuestos y ajustes de moneda, se traduciría en una cifra bastante abultada para el precio del iPhone 18 Pro en Europa.
Si echamos cuentas con los datos actuales, un iPhone 18 Pro que antes podía rondar los 1.200 euros en su lanzamiento, podría situarse cómodamente por encima de la barrera de los 1.400 euros. Además, la necesidad de incluir más memoria RAM para mover funciones avanzadas como la renovada Siri o el sistema Apple Intelligence obliga a usar componentes más caros, lo que añade más leña al fuego de los costes de producción de la próxima generación.
Un problema que afecta a todo el sector tecnológico

Apple no es la única que está sufriendo este calvario. Gigantes como Microsoft ya han advertido de que el encarecimiento de los componentes tecnológicos les supondrá un impacto de miles de millones de dólares en sus cuentas. La realidad es que la inteligencia artificial tiene un coste físico muy real: cada nuevo modelo de lenguaje que se entrena requiere una infraestructura que consume los mismos recursos que los dispositivos que llevamos en el bolsillo, creando una tormenta perfecta de falta de stock y precios al alza.
A pesar de que Apple ha explorado opciones para mitigar este golpe, como el uso de contratos a largo plazo, la magnitud de la demanda es tal que las viejas tácticas de negociación ya no funcionan. La compañía ha descartado por ahora fabricar sus propios chips de memoria, ya que construir las plantas necesarias llevaría años. Por tanto, los usuarios deberán acostumbrarse a una nueva escala de precios en la gama alta, donde la innovación y el hardware de vanguardia vendrán acompañados de una factura significativamente más alta a partir de este próximo mes de septiembre.
La combinación de una demanda sin precedentes de hardware para servidores y la necesidad de dotar a los teléfonos de mayor capacidad de procesamiento para ejecutar funciones inteligentes ha redefinido las reglas del mercado. Aunque se espera que la producción de memorias aumente gradualmente, la brecha entre la oferta y la demanda seguirá presionando los precios al alza durante los próximos ejercicios, confirmando que el iPhone 18 será el primer gran exponente de esta nueva era de tecnología más costosa.

