- El modelo estándar del iPhone 18 pospone su llegada hasta el primer trimestre de 2027.
- La crisis de precios en memorias RAM y almacenamiento NAND Flash es una de las causas principales.
- Los modelos Pro y el futuro iPhone plegable mantendrán su ventana de lanzamiento en otoño.
- Apple busca competir directamente con la gama Galaxy S27 de Samsung en su estreno anual.

Durante mucho tiempo, el calendario de lanzamientos de Apple ha funcionado como un reloj suizo, con septiembre marcado a fuego en la agenda de todos los aficionados. Sin embargo, las últimas informaciones procedentes de la cadena de suministro están cobrando una fuerza inusitada y apuntan a un cambio de rumbo histórico en la hoja de ruta de la compañía. No es la primera vez que se especula con alteraciones en las fechas, pero en este caso las señales que llegan desde las fábricas asiáticas son demasiado claras como para ignorarlas.
Todo indica que el lanzamiento del modelo de entrada de la próxima generación sufrirá un parón considerable, moviéndose a los primeros meses del año siguiente. Esta maniobra calculada afectaría principalmente al modelo estándar del iPhone 18, dejando que el tradicional evento de otoño se centre exclusivamente en los terminales más caros y en las nuevas tecnologías que la firma californiana tiene guardadas bajo llave para dar un golpe sobre la mesa.
Las filtraciones de los proveedores confirman el cambio
La pista definitiva ha saltado a la palestra tras una reunión de inversores de Largan Precision, la empresa taiwanesa que se encarga de fabricar las lentes para las cámaras de los dispositivos de Cupertino. Su director ejecutivo, Lin En-ping, dejó caer que uno de sus clientes estrella en Estados Unidos ha movido ficha para retrasar la producción de un nuevo modelo hasta el primer trimestre de 2027. Aunque no mencionó nombres por contrato, en el sector es de sobra conocido que se refiere a la compañía de la manzana mordida.
Este movimiento responde a una necesidad imperiosa de oxigenar las líneas de montaje en un momento de máxima exigencia. Al parecer, Apple prefiere no saturar sus fábricas con demasiados dispositivos a la vez, especialmente cuando se espera la llegada del primer iPhone plegable de Apple para finales de este año junto a la gama Pro. Al desplazar el modelo base a la primavera, se aseguran un suministro más fluido y evitan los cuellos de botella que tanto penalizaron las ventas en el mercado europeo durante temporadas pasadas.
El factor económico: la crisis de los componentes
Más allá de la logística pura y dura, existe un componente financiero que Apple no ha podido esquivar. El mercado de las memorias RAM y el almacenamiento NAND Flash atraviesa un momento crítico, con precios que se han disparado por la demanda masiva de otros sectores. Posponer el iPhone 18 permitiría a los de Tim Cook gestionar mejor el impacto de estos costes de producción y no verse obligados a subir el precio final de forma drástica para mantener sus márgenes de beneficio.
Además, esta jugada tiene un trasfondo estratégico muy interesante para plantar cara a la competencia. Al lanzar el iPhone 18, el Air 2 y el modelo 18e en el primer trimestre del año, la compañía estaría plantando cara de forma directa a los nuevos Galaxy S27 de Samsung. Es una forma de no ceder todo el protagonismo a la marca surcoreana durante el comienzo del año y mantener la atención del público durante los doce meses, en lugar de concentrarlo todo en la campaña navideña.
Un catálogo dividido por prestaciones
Si estas previsiones se cumplen, el mes de septiembre quedará reservado para la artillería pesada. Los iPhone 18 Pro y Pro Max estrenarían el esperadísimo chip A20 Pro, el primer silicio fabricado en un proceso de 2 nanómetros que promete una eficiencia energética nunca vista. Junto a ellos, Apple presentaría también unos nuevos AirPods equipados con sensores de cámara e inteligencia artificial, diseñados para ofrecer un contexto visual a Siri y mejorar la interacción del usuario con su entorno.
Por su parte, el iPhone 18 estándar, que no presentará cambios revolucionarios en su diseño respecto al modelo anterior salvo un aumento de la memoria RAM hasta los 12 GB, se convertiría en el plato fuerte de la primavera. Esta diferenciación tan marcada entre modelos ayudaría a los usuarios a decidirse con más claridad entre la tecnología de vanguardia disponible en otoño o la opción más equilibrada y sensata unos meses después.
A fin de cuentas, nos encontramos ante un movimiento que prioriza la rentabilidad y la logística sobre la tradición de un evento masivo anual. La decisión de fragmentar el catálogo permitirá a Apple controlar mejor el stock de componentes críticos y ajustar sus planes ante una economía global de costes muy volátiles. Aunque la espera se haga un poco cuesta arriba para quienes buscan renovar su teléfono básico, el nuevo ritmo de lanzamientos parece ser la solución de Cupertino para mantenerse en la cima del mercado durante todo el año.
