El futuro iPhone plegable apostaría por un formato más compacto de lo previsto

Última actualización: 28 de diciembre de 2025
Autor: Isaac
  • Pantalla exterior de unas 5,3 pulgadas, más pequeña que la de otros plegables tipo libro.
  • Pantalla interior de entre 7,7 y 7,8 pulgadas, pensada para una experiencia similar a un iPad mini.
  • Apple probaría vidrio flexible ultrafino UFG y bisagras de metal líquido para reducir la arruga.
  • Lanzamiento orientativo en 2026 y precio estimado de 2.000 a 2.500 euros en Europa.

Imagen de iPhone plegable

El primer iPhone plegable de Apple va tomando forma y, si se cumplen las filtraciones, llegará con una pantalla exterior bastante más pequeña de lo que muchos usuarios imaginaban. Frente a la tendencia del mercado de montar paneles de cubierta grandes, la compañía habría optado por un formato más compacto, pensado para un uso rápido y complementario.

Según diversas fuentes habituales en el ecosistema de rumores de Apple, el dispositivo estaría diseñado como un plegable tipo libro que prioriza claramente la experiencia en la pantalla interna. La idea sería que el iPhone plegable funcione casi como una pequeña tablet al abrirlo, mientras que, cerrado, se comporte como un móvil muy manejable, aunque con una pantalla externa limitada para un uso intensivo.

Un iPhone plegable más pequeño por fuera de lo que se esperaba

Las filtraciones coinciden en que la pantalla de cubierta rondaría las 5,3 pulgadas, una cifra que lo situaría por debajo de otros plegables tipo libro como los de Samsung o Google, habituales en el mercado europeo. Este tamaño apunta a un uso centrado en consultar notificaciones, responder mensajes breves, controlar la reproducción de música o echar un vistazo rápido a los widgets, pero no tanto a pasar largos ratos navegando o escribiendo textos extensos con el dispositivo cerrado.

En el interior, el futuro modelo desplegaría un panel de entre 7,7 y 7,8 pulgadas, muy cercano a la diagonal de un iPad mini. Esta configuración permitiría que, al abrir el equipo, el usuario disponga de una superficie cómoda para trabajar con varias apps a la vez, leer, ver vídeo en streaming o manejar archivos con bastante más holgura que en un iPhone tradicional.

Este planteamiento hace que el terminal, una vez plegado, se perciba como un teléfono relativamente estrecho y fácil de llevar en el bolsillo, algo que puede encajar bien con quienes echan de menos móviles más compactos. Eso sí, quienes estén acostumbrados a pantallas grandes para prácticamente todo, especialmente en países europeos donde los «móviles enormes» son casi la norma, podrían ver la cubierta de 5,3 pulgadas como algo escasa.

Fuentes cercanas a la cadena de suministro señalan que Apple no buscaría un plegable «al uso», sino una propuesta que combine portabilidad al máximo con una gran pantalla solo cuando realmente haga falta. Es decir, más que sustituir a un iPhone tradicional en todos los escenarios, el modelo plegable se plantearía como un dispositivo versátil que cambia de rol según se abra o se cierre.

iPhone plegable
Artículo relacionado:
Todo lo que se sabe del primer iPhone plegable de Apple

Experiencia tipo iPad mini y enfoque en el uso en abierto

La idea que se va repitiendo en los informes es que el modo protagonista será el uso con el iPhone plegable totalmente desplegado. Al abrirlo, la pantalla interna se acercaría mucho a la experiencia de un iPad mini, permitiendo aprovechar funciones de multitarea, ventanas en paralelo y una visualización más amplia de documentos, páginas web o plataformas de vídeo.

Se ha mencionado que Apple estaría trabajando en un formato interno algo más rectangular que ayude a sacar partido a modos de pantalla dividida similares a los que ya se ven en iPadOS, facilitando el uso simultáneo de correo, mensajería, navegador o aplicaciones de productividad ligera.

De esta forma, el iPhone plegable se entendería más como un híbrido entre iPhone y iPad mini que como un simple teléfono que se dobla. Para quienes trabajan mucho desde el móvil o consumen gran cantidad de contenido multimedia, este planteamiento podría resultar especialmente atractivo, siempre que se asuma que la pantalla exterior se usará más como panel auxiliar.

Al mismo tiempo, hay analistas que señalan que esta apuesta conlleva un riesgo: si el usuario quiere hacer casi todo con el teléfono cerrado, como muchos hacen hoy en día con sus smartphones de gran tamaño, el formato de cubierta tan compacto puede quedarse corto para sesiones largas de navegación o escritura.

Vidrio flexible UFG para minimizar la arruga del pliegue

Más allá del tamaño, uno de los aspectos técnicos más relevantes tiene que ver con el material de la pantalla interna. Diversas filtraciones desde Asia apuntan a que Apple estaría probando vidrio flexible ultrafino (UFG) con el objetivo de reducir al mínimo la arruga que suele aparecer en la zona de la bisagra de los plegables.

Las fuentes indican que la compañía estaría experimentando con paneles UFG de grosor desigual, en los que la parte que se dobla es más fina, mientras que el resto del panel es ligeramente más grueso para conservar rigidez. Esta distribución permitiría que el área del pliegue soporte mejor las flexiones continuas sin marcar tanto la superficie, algo clave para quienes abren y cierran el teléfono decenas de veces al día.

A diferencia del vidrio ultrafino tradicional (UTG), que tiende a acumular mayor tensión justamente en la zona central donde se pliega, el UFG pretende repartir mejor el esfuerzo mecánico en cada ciclo de apertura y cierre. Sobre el papel, esto debería traducirse en una arruga menos visible y en una vida útil mayor del panel.

Estas pruebas se estarían realizando en una fase que los analistas describen como transición entre la validación de diseño y la validación inicial de producción. Es decir, el producto ya habría superado varias etapas de definición y ahora se estarían afinando procesos, materiales y controles de calidad antes de plantear una fabricación a gran escala.

En paralelo, varios proveedores de pantallas chinos también estarían trabajando con soluciones de vidrio flexible ultrafino, lo que indica que esta tecnología podría estar relativamente cerca de su despliegue comercial. Aun así, se comenta que Apple mantendría como plan B el uso de UTG, una opción más madura y probada, por si el UFG no alcanzara los niveles de resistencia o fiabilidad que la marca exige para un dispositivo de este tipo.

Bisagras de metal líquido para reforzar la durabilidad

Otro componente clave del proyecto sería la bisagra. Las filtraciones señalan que Apple estaría apostando por bisagras fabricadas con metal líquido, un material conocido por su alta resistencia mecánica y su capacidad de recuperar la forma tras sufrir deformaciones repetidas.

Combinada con el vidrio flexible ultrafino, esta bisagra buscaría que el pliegue sea lo menos perceptible posible durante el uso real. La intención es que, al abrir el iPhone plegable, la pantalla se vea prácticamente como un panel continuo, sin una marca central tan evidente como la que aún muestran muchos modelos de la competencia.

Este enfoque está en línea con la estrategia de Apple de entrar en la categoría de plegables solo cuando pueda ofrecer una experiencia que minimice los puntos débiles habituales: arrugas pronunciadas, desgaste prematuro en la zona central o sensaciones de fragilidad al manipular el dispositivo.

En cuanto al diseño general, todo apunta a que el interior estará pensado para aprovechar modos de productividad, multitarea y consumo intensivo de contenido, mientras que el exterior quedará reservado para gestos más básicos y rápidos. Un equilibrio que, sobre el papel, puede resultar atractivo para perfiles profesionales o usuarios que se mueven constantemente entre trabajo y ocio desde el móvil.

Calendario previsto y precio orientativo en España y Europa

En lo que respecta al calendario, varias fuentes sitúan el lanzamiento del primer iPhone plegable en torno a 2026, coincidiendo con la familia iPhone 18 Pro. El dispositivo se encontraría en una fase avanzada de desarrollo, aunque todavía con margen para ajustes en detalles como materiales definitivos, calibración de la bisagra o funciones específicas de software para sacarle partido al formato plegable.

Todo esto encaja con el ritmo habitual de Apple: la compañía suele tomarse su tiempo antes de entrar en nuevas categorías, como ya se vio con los relojes inteligentes o los auriculares totalmente inalámbricos. En el caso de los plegables, la espera habría estado motivada en buena parte por la madurez de las pantallas flexibles, que en los primeros modelos de otros fabricantes presentaban arrugas muy marcadas, problemas de durabilidad y reparaciones especialmente costosas.

En cuanto al precio, las filtraciones hablan de una horquilla aproximada de 2.000 a 2.500 dólares. Si se mantiene la tendencia habitual de equiparar cifras entre monedas tras aplicar impuestos y tasas, en España y el resto de Europa se podría estar hablando de cantidades similares en euros. De confirmarse, sería el iPhone más caro del catálogo, por encima de los modelos Pro Max actuales.

Este posicionamiento lo convertiría en un producto orientado a nichos muy concretos: entusiastas de la tecnología que buscan lo último de la marca, profesionales que puedan aprovechar la doble naturaleza de móvil y pequeña tablet, o usuarios dispuestos a pagar un extra por un formato distinto aunque todavía no mayoritario.

En mercados europeos donde el precio pesa mucho en la decisión de compra, es previsible que en su primera generación el iPhone plegable tenga una presencia más limitada y se vea como un modelo aspiracional más que como la opción estándar para la mayoría de usuarios.

Si se cumplen las informaciones que circulan, el primer iPhone plegable llegaría como un dispositivo que rompe con la idea de un plegable «todo en uno» centrado en la pantalla externa: ofrecería una cubierta más pequeña de lo esperado, pensada para tareas rápidas, y reservaría el verdadero valor añadido para la gran pantalla interna cercana a un iPad mini, apoyándose en tecnologías como el vidrio flexible ultrafino UFG y las bisagras de metal líquido; con un lanzamiento orientado a 2026 y precios que podrían moverse entre los 2.000 y los 2.500 euros en Europa, su papel inicial sería el de una propuesta muy específica para quienes quieran un formato distinto y estén dispuestos a asumir tanto su coste como las particularidades de un móvil que da prioridad al uso en abierto.