- Formato tipo libro con un diseño más compacto y ancho que la competencia directa.
- Implementación de una bisagra de metal líquido para eliminar el pliegue central.
- Sustitución del Face ID por Touch ID en el botón lateral debido al grosor reducido.
- Hardware de última generación con chip A20 Pro de 2 nanómetros y 12 GB de RAM.

Parece que la espera por fin va a terminar y Apple se ha decidido a entrar de lleno en el mundillo de los teléfonos que se doblan. Tras años viendo cómo otros fabricantes sacaban sus modelos, en Cupertino han estado trabajando a puerta cerrada en lo que se conoce internamente como proyecto V68, un dispositivo que promete dar un golpe sobre la mesa y solucionar de un plumazo los problemas de durabilidad que han lastrado a esta tecnología hasta ahora.
Lo que se comenta en los pasillos de la industria es que no estamos ante un simple experimento, sino ante un terminal que podría llamarse iPhone Ultra o iPhone Fold y que llegaría a los escaparates en septiembre, aunque hay quien dice que por problemas de ingeniería la cosa podría irse a principios del año que viene. Lo que está claro es que la firma busca ofrecer algo muy pulido, alejándose de los prototipos que parecen a medio hacer para lanzar un producto que se sienta premium desde el primer segundo.
Un diseño que apuesta por la delgadez y la resistencia

A diferencia de lo que hemos visto en otras marcas, Apple ha optado por un formato que recuerda más a un libro cuadrado que a un mando a distancia. Las filtraciones de las cadenas de suministro hablan de unas dimensiones muy específicas, con un grosor que apenas supera los 9 milímetros cuando está cerrado. Esto es una auténtica pasada si tenemos en cuenta que la mayoría de plegables actuales abultan bastante más en el bolsillo, lo que obligaría a usar materiales como el titanio para mantener la integridad estructural en el diseño del iPhone plegable.
Uno de los puntos donde más se han comido la cabeza los ingenieros es en la bisagra. Se dice que van a utilizar una aleación de metal líquido, un material que tiene una estructura atómica amorfa y que es mucho más elástico y resistente que el acero o el aluminio convencionales. Con esto, Apple pretende que el mecanismo aguante cientos de miles de aperturas sin que aparezca esa dichosa holgura ni se note el desgaste con el paso de los meses, algo fundamental si vas a soltar una buena pasta por el móvil.
Pantallas de infarto y el adiós al Face ID
El corazón de la experiencia serán sus dos paneles. Por fuera tendremos una pantalla de unas 5,5 pulgadas, algo pequeña para los estándares actuales pero ideal para responder un mensaje rápido. Sin embargo, al desplegarlo nos encontraremos con una superficie de 7,8 pulgadas OLED con tecnología ProMotion a 120 Hz. Lo más llamativo es que Apple se habría obsesionado con eliminar la arruga central, usando una placa metálica interna y cristal ultra fino de Corning para que el pliegue sea prácticamente invisible al tacto.
Debido a que el chasis es extremadamente fino cuando está abierto, el sistema de reconocimiento facial Face ID no cabría físicamente en el dispositivo. Por eso, todo apunta a que volveremos a ver el Touch ID integrado en el botón lateral de encendido, una solución que ya hemos visto en los iPad y que funciona de lujo. Además, parece que se cargarán definitivamente la ranura para la tarjeta SIM física, apostando únicamente por la tecnología eSIM para ahorrar espacio interno y mejorar la estanqueidad del teléfono.
Potencia bruta y software adaptado
Bajo el capó, el iPhone plegable no va a ir precisamente cojo. Se espera que monte el nuevo chip A20 Pro, fabricado con un proceso de 2 nanómetros que promete una eficiencia energética brutal. Estaría acompañado de 12 GB de memoria RAM, una cifra necesaria para mover con soltura las nuevas funciones de inteligencia artificial y la multitarea real. La batería también daría un salto importante, situándose cerca de los 5.500 mAh para aguantar el tirón de alimentar semejante pantallón durante todo el día.
En cuanto al software, la joya de la corona será una función llamada «Parallel View». Se trata de una herramienta que adaptará automáticamente cualquier aplicación al formato plegable sin que el desarrollador tenga que hacer prácticamente nada. Esto evitará que las apps se vean estiradas o con bordes negros, algo que ha sido el talón de Aquiles de Android durante mucho tiempo. El sistema operativo iOS 27 vendrá con gestos específicos para aprovechar el formato híbrido entre móvil y tablet, permitiendo trabajar en varias ventanas de forma muy intuitiva.
Cámaras y accesorios para los más exigentes
Aunque no contará con un teleobjetivo de periscopio para no engordar el diseño, el sistema de cámaras estará a la altura de lo esperado. Contaremos con un doble sensor de 48 megapíxeles (gran angular y ultra gran angular) que heredará todo el procesado de imagen de los modelos Pro actuales. Además, el dispositivo incluirá un botón de control de cámara específico, similar al que hemos visto en los últimos lanzamientos, para que hacer fotos sea más cómodo independientemente de cómo estemos sujetando el terminal.
Incluso antes de su salida, ya han empezado a aparecer fundas de fabricantes de accesorios que confirman este diseño ultrafino y la presencia de imanes para ser compatible con MagSafe. El precio, como es de esperar, no será para todos los bolsillos, ya que se estima que superará con creces los 2.000 euros en el mercado europeo. Es un coste elevado, pero Apple confía en que la combinación de hardware puntero y una experiencia de usuario sin fisuras convenza a los que buscan lo último de lo último.
Este nuevo rumbo de la compañía supone un cambio total en su estrategia, dejando de lado la cautela para liderar el sector de los dispositivos premium con una propuesta que mezcla productividad y portabilidad. Con la integración del chip A20 y el sistema Parallel View, el iPhone plegable no solo quiere ser un teléfono llamativo, sino una herramienta de trabajo capaz de sustituir en muchos casos al iPad mini, marcando el inicio de una era donde las pantallas flexibles dejarán de ser una curiosidad para convertirse en el estándar de la gama más alta.


