Cómo ahorrar al máximo en tu próximo Mac sin renunciar a nada

Última actualización: 4 de febrero de 2026
Autor: Isaac
  • Aprovecha planes Renove y elige el momento adecuado según el ciclo de cada Mac para obtener el mejor precio posible.
  • Valora modelo a modelo si conviene comprar ya o esperar a chips M5, especialmente en Mac mini, MacBook Pro y futuros MacBook económicos.
  • Configura bien Apple ID, privacidad, actualizaciones y energía para evitar gastos innecesarios en iCloud, apps o pérdida de datos.
  • Sincroniza iPhone y Mac, usa Time Machine y organiza iCloud para alargar la vida útil del equipo y sacar más partido a tu inversión.

Consejos para ahorrar en tu próximo Mac

Ahorrar en tu próximo Mac es totalmente posible si conoces bien el calendario de lanzamientos de Apple, los programas de renovación, las opciones para reciclar tu equipo actual y los trucos para exprimir macOS desde el primer día. No se trata solo de pagar menos en caja, sino de alargar la vida útil del ordenador y de elegir justo el modelo que más te compensa en tu situación.

A lo largo de esta guía vamos a ver cómo decidir si te conviene comprar ahora o esperar dependiendo del Mac que tengas en mente, de qué forma aprovechar planes renove como los de Apple o distribuidores autorizados, y qué pasos seguir al estrenar tu Mac para sacarle partido sin gastar de más en almacenamiento en la nube, software o servicios adicionales.

Cómo ahorrar con planes Renove y programas oficiales

Una de las formas más directas de abaratar tu próximo Mac es entregar tu viejo dispositivo a cambio de un descuento inmediato en la compra. Tiendas autorizadas como Rossellimac ofrecen un Plan Renove en el que puedes llevar tu Mac, iPhone o iPad actual y obtener una rebaja automática sobre el nuevo equipo.

Con este sistema, no solo reduces el precio final del Mac, sino que además te aseguras de que tu antiguo dispositivo no acabe en un cajón o en la basura, ya que las tiendas suelen reciclarlo o reacondicionarlo de forma responsable, ayudando a disminuir los residuos electrónicos.

Estos planes suelen estar disponibles tanto en las tiendas físicas como en la web, y lo normal es que primero se valore el estado de tu dispositivo (año, modelo, estado físico, batería, funcionalidad de pantalla y teclado, etc.) para calcular el importe del descuento. Cuanto mejor esté tu equipo actual, mayor será la cantidad que se te descuente del nuevo Mac.

El programa de renovación no se limita a los Mac: también puedes entregar un iPhone o un iPad y aplicar ese importe a la compra de un Mac nuevo. En muchos casos, si combinas un dispositivo relativamente reciente con alguna promoción puntual de la tienda, la rebaja total puede ser muy jugosa.

Además del ahorro económico, hay una ventaja práctica clave: te despreocupas por completo de vender el dispositivo por tu cuenta, negociar con compradores o asumir riesgos. La tienda se queda tu equipo, gestiona su vida posterior y tú sales con tu Mac nuevo pagando menos.

Elegir bien el momento: ¿comprar ya tu Mac o esperar?

Elegir el mejor momento para comprar tu Mac

La gran pregunta a la hora de ahorrar en tu próximo Mac es si merece la pena comprar ya o aguantar unos meses. La respuesta casi nunca es blanco o negro, porque depende muchísimo del modelo concreto y de tu situación personal: no es lo mismo necesitar un Mac urgente para trabajar que simplemente querer renovar por capricho.

Apple sigue un patrón más o menos previsible en las renovaciones de sus equipos, pero no existe nada 100 % garantizado. Hay filtraciones, rumores y ciclos habituales de actualización, pero también sorpresas como saltarse una generación de chips en ciertos modelos, o lanzar primero configuraciones básicas y dejar para más adelante las versiones “Pro” o “Max”.

Hay varios escenarios típicos en los que suele ser inteligente esperar: cuando se sabe que el siguiente chip (por ejemplo, pasar de M4 a M5) ofrece una mejora notable, especialmente en potencia gráfica, o cuando un modelo lleva demasiado tiempo sin renovarse y todo apunta a un salto grande en rendimiento.

En cambio, si el modelo que te interesa se ha renovado hace poco y las filtraciones sitúan la próxima actualización todavía bastante lejos, comprar ahora tiene sentido. En esos casos el margen hasta la próxima generación puede ser de más de un año y, en el día a día, el chip actual te va a sobrar para casi cualquier tarea.

También hay una ventaja clave en “esperar”: cuando Apple lanza una generación nueva, los modelos anteriores suelen bajar de precio, tanto en tiendas oficiales como en distribuidores. El equipo no se vuelve peor de golpe, pero sí pasa a ser más barato, con lo que el valor que recibes por tu dinero aumenta.

Guía modelo a modelo: cuándo comprar y cuándo no

iMac: buena compra, pero con un pequeño “por si acaso”

En el caso del iMac, la situación es algo ambigua. El modelo actual con chip M4 se renovó hace en torno a año y medio, ofreciendo un rendimiento muy sólido para uso doméstico, ofimática, navegación, multimedia y tareas creativas ligeras. Mantiene el diseño fino y colorido que ya conocíamos, con una pantalla muy atractiva para trabajar y disfrutar de contenido.

El siguiente escalón lógico sería un iMac con chip M5, pero no hay filtraciones claras ni una fecha más o menos firme. De hecho, Apple ya se saltó en su día la generación del M2 en este modelo, así que no sería raro que volviera a hacer algo parecido si no encaja en su hoja de ruta.

Eso hace que, a día de hoy, comprar un iMac no sea una mala idea si lo necesitas de verdad. El equipo es potente, equilibrado y con una larga vida útil por delante. El único matiz es que no se puede descartar que en algún momento de los próximos meses aparezca una actualización con M5, quizá con algún retoque adicional.

Mac mini: mejor aguantar si puedes

El Mac mini con chips M4 y M4 Pro dio un salto notorio, tanto por rendimiento como por el rediseño más moderno y compacto. Es un ordenador muy capaz para casi cualquier escenario de uso, desde tareas básicas hasta entornos profesionales si optas por la configuración con M4 Pro y lo acompañas de accesorios imprescindibles para el Mac mini como un buen monitor.

Ahora bien, ya se sabe que su renovación con chips M5 está en el horizonte cercano, con una ventana bastante clara en primavera. Todo apunta a que el M5 traerá mejoras especialmente interesantes en el terreno gráfico, que es donde más se notan los cambios en generaciones recientes.

En la futura versión con M5 Pro, esa mejora probablemente será aún más bestia, lo que convierte al Mac mini de próxima generación en una opción muy tentadora para quien haga edición de vídeo, 3D, fotografía avanzada o tenga un flujo de trabajo intensivo en GPU. Si te interesa profundizar en cómo sacar más rendimiento a la GPU de tu Mac, consulta consejos sobre mejorar el rendimiento gráfico.

Por eso, si tu Mac actual aguanta el tipo y no te urge el cambio, la jugada más inteligente suele ser esperar. O bien te haces directamente con el próximo Mac mini con M5/M5 Pro, o bien aprovechas que el modelo con M4 baje de precio cuando llegue el nuevo, logrando así un ahorro directo.

Mac Studio: compra razonable incluso con relevo a la vista

El Mac Studio con chip M3 Ultra se ha convertido en uno de los equipos más potentes del catálogo de Apple. El M3 Ultra sigue siendo un auténtico monstruo, incluso por encima del M4 Max que también puede montar el propio Studio, y está pensado para creadores y profesionales que necesitan fuerza bruta.

Se ha filtrado que el próximo Mac Studio daría un salto de dos generaciones, pasando directamente a un chip M5 Ultra, con lanzamiento previsto en torno a junio. Esto supone una mejora importante en rendimiento, eficiencia y sobre todo capacidades gráficas y de IA.

Aun así, si necesitas un Mac Studio ahora para trabajar y no te puedes permitir esperar meses, comprar el modelo actual no es un despropósito. El rendimiento que ofrece el M3 Ultra está muy por encima de lo que muchos usuarios van a exprimir, y seguirá siendo competitivo durante años, incluso cuando llegue el M5 Ultra.

Mac Pro: el que menos compensa ahora mismo

Si hablamos de ahorrar y de invertir con cabeza, el Mac Pro es el modelo menos recomendable a día de hoy. No porque el chip M2 Ultra sea malo, ni mucho menos: sigue siendo uno de los procesadores más potentes de Apple. El problema es el tiempo que lleva sin renovarse, rondando ya los tres años.

Todo indica que la próxima actualización del Mac Pro llegará con un M5 Ultra que supondrá un salto gigantesco en potencia, especialmente pensando en cargas de trabajo extremas: cine y televisión en altísima resolución, grandes producciones musicales, simulaciones, ciencia de datos o investigación.

Además, el Mac Pro es un producto muy de nicho, orientado a empresas y estudios profesionales más que al usuario doméstico o incluso al autónomo avanzado. Precisamente por su precio y orientación, comprarlo justo al final de su ciclo de vida no suele ser una buena idea si se puede evitar.

Si tu trabajo depende de un Mac Pro y necesitas uno ya, hay circunstancias donde no queda otra, pero, en términos de ahorro y valor a largo plazo, lo más coherente es esperar a la próxima generación con M5 Ultra.

MacBook Air: un término medio bastante razonable

El MacBook Air, tanto en 13 como en 15 pulgadas, es el portátil más popular de Apple y el que se lleva la mayoría de recomendaciones para estudiantes, usuarios de oficina y público general. Actualmente monta un chip M4 muy solvente para ofimática, navegación, multimedia y tareas creativas moderadas.

Se espera que el Air dé el salto a M5 alrededor de marzo o abril, siguiendo la lógica de lo que ya hemos visto en el MacBook Pro con M5 básico, donde la mejora entre generaciones ha sido notable, sobre todo para quienes hacen algo más que navegar o editar documentos.

Sin embargo, estamos hablando de una ventana de tiempo relativamente corta pero no inmediata. Para muchos usuarios, tener que aguantar cuatro meses más con un ordenador que ya se les queda corto puede suponer molestias en el día a día, y ahí es donde entra el punto intermedio.

Por eso, el MacBook Air con M4 se sitúa en esa zona “a medio camino”: si puedes esperar sin problemas, mejor ir a por M5 o aprovechar posibles bajadas de precio; pero si lo necesitas ahora, el M4 sigue siendo una compra totalmente sensata y equilibrada.

MacBook Pro: distinguir entre chip básico y gamas Pro/Max

Con el MacBook Pro merece la pena separar claramente el modelo con chip básico (M5 a día de hoy) de las versiones más avanzadas con M5 Pro y M5 Max que están por llegar. El M5 “a secas” se lanzó hace muy poco tiempo, así que la próxima renovación se iría, previsiblemente, a principios de 2027 con el M6.

Eso significa que comprar ahora un MacBook Pro con M5 básico tiene sentido si cuadra con tu presupuesto y necesidades. No se espera una actualización cercana, así que el tiempo que disfrutarás de la máquina sin quedar “desfasado” será largo.

El panorama cambia cuando hablamos de los modelos con chips Pro y Max. Sus predecesores ya ofrecen mucha potencia, pero si el salto de M4 a M5 ha sido importante en rendimiento y eficiencia, lo razonable es pensar que M5 Pro y M5 Max darán un empujón similar para quienes exprimen el portátil en edición de vídeo pesada, 3D, desarrollo con muchas máquinas virtuales, etc.

En este caso, y considerando que su lanzamiento está previsto para los meses de primavera, la recomendación para ahorrar y acertar es esperar. O bien te llevas una generación nueva muy potente, o pescas buenas ofertas de los modelos anteriores una vez se anuncien los nuevos.

El posible MacBook “barato”: la puerta de entrada al ecosistema

Además de la gama actual, llevamos tiempo oyendo rumores de un MacBook económico que serviría de acceso al ecosistema para quienes no quieren o no pueden superar la barrera psicológica de los 1.000 euros.

Lo que se ha filtrado habla de un precio aproximado de 800 euros, una pantalla algo más pequeña que las 13 pulgadas para hacerlo muy portátil, y un chip tipo A18 Pro o A19 Pro, similar a los de los iPhone más potentes, en lugar de un chip de la familia M.

La idea sería ofrecer buen rendimiento para usos básicos (navegar, ofimática, consumo de contenido, apps ligeras) manteniendo el coste a raya. Para muchos usuarios que solo necesitan algo sencillo pero duradero, podría ser una opción muy atractiva.

Si tu objetivo principal es gastar lo mínimo posible para entrar en el mundo Mac, puede tener sentido esperar a ver si este modelo se confirma en la próxima primavera. En el peor de los casos, si no aparece, siempre te quedará el MacBook Air de entrada o un modelo anterior rebajado.

Primeros pasos tras comprar tu Mac: configuraciones que ahorran tiempo y dinero

Una vez decidido el modelo y hecha la compra, también se puede “ahorrar” de otra manera: ahorrar tiempo, disgustos y gastos extra en servicios o software. Lo que hagas en las primeras horas con tu nuevo Mac puede marcar bastante la experiencia a medio plazo.

Apple ID: la base de tu ecosistema

El primer punto clave al encender el Mac es elegir bien qué Apple ID vas a utilizar. Esa cuenta es tu identidad en todo el ecosistema: determina qué datos se sincronizan, qué espacio de iCloud tienes, tus compras en App Store y cómo se comunican tus dispositivos entre sí.

Si ya tienes un iPhone, iPad u otro Mac, lo más recomendable para ahorrar líos es usar la misma Apple ID que ya estabas utilizando. Así se sincronizarán de inmediato tus contactos, calendarios, notas, fotos (si las tenías en iCloud), marcadores de Safari, historiales y muchas otras preferencias.

Si es tu primer dispositivo de Apple, tendrás que crear una nueva Apple ID a partir de un correo electrónico que ya tengas (Gmail, Outlook, etc.). Durante el proceso se generará también una dirección @icloud.com, pero no podrás registrarte sin un email externo como base.

Un consejo muy importante para no llevarte sustos es que, en la configuración inicial, evites activar la opción de guardar Escritorio y Documentos en iCloud a no ser que tengas claro que vas a pagar por más almacenamiento. Es una forma muy rápida de saturar los 5 GB gratuitos y verte obligado a contratar un plan.

Seguridad cómoda: Touch ID y Apple Watch

Muchos modelos de Mac actuales incluyen Touch ID en el teclado, y conviene configurarlo desde el principio. Poder iniciar sesión con la huella dactilar es más cómodo que teclear la contraseña cada vez, y ayuda a que no acabes recurriendo a contraseñas simplonas por pura pereza.

Durante la configuración inicial de macOS se te ofrece activar Touch ID, pero si lo saltaste, puedes hacerlo después desde Preferencias del Sistema, en el apartado Touch ID. Ahí verás las huellas registradas, podrás añadir nuevas (por ejemplo, varios dedos de cada mano) y decidir en qué situaciones quieres usar la huella: desbloqueo, compras en App Store, autocompletar contraseñas, etc.

Si no tienes teclado con Touch ID, pero sí un Apple Watch, también puedes usar el reloj para desbloquear el Mac. Solo necesitas que ambos estén en la misma red WiFi, compartan Apple ID y activar la opción correspondiente en los ajustes de Contraseña de inicio de sesión.

Privacidad: qué tocar y qué es mejor dejar como está

Apple presume mucho de privacidad, pero en macOS las opciones están bastante condensadas para que el usuario medio no se pierda. Aun así, hay ciertos ajustes que merece la pena revisar con calma si no quieres que tus datos se compartan más de la cuenta.

En Preferencias del Sistema encontrarás el apartado Seguridad y privacidad (o Privacidad y seguridad, según versión), desde el que puedes decidir si permitir apps solo de la App Store o también de desarrolladores identificados, activar el modo de aislamiento o cifrar completamente tu disco con FileVault.

FileVault es una herramienta potente para proteger al máximo tus datos, pero también añade una capa extra de complejidad. Si pierdes la contraseña de cifrado, podrías quedarte sin acceso al contenido del Mac, así que, salvo que manejes información extremadamente sensible, no siempre es imprescindible activarlo.

También desde esta sección puedes administrar los permisos de las aplicaciones: qué apps pueden usar la cámara, el micrófono, tu localización, las fotos, los contactos, el calendario y otros datos. Si te preocupa tu privacidad, es buena idea repasar la lista y desactivar lo que no tenga sentido.

Más abajo verás opciones como Publicidad y Análisis y mejoras. En Publicidad puedes limitar el seguimiento de anuncios para que no se construya un perfil detallado sobre tus intereses, mientras que en Análisis decides qué datos de uso y diagnósticos envías a Apple. Desactivarlos no rompe nada y reduce la cantidad de información que sale de tu Mac.

Actualizaciones: seguridad y estabilidad desde el minuto uno

Nada más estrenar el Mac es habitual que haya actualizaciones pendientes de macOS, sobre todo si el equipo lleva un tiempo en almacén. Es importante instalarlas cuanto antes, porque suelen corregir vulnerabilidades y problemas de estabilidad.

Para comprobarlo, ve a Preferencias del sistema > General > Actualización de software y deja que el sistema busque nuevas versiones. Si las hay, pulsa en Actualizar ahora y completa el proceso. Algunas exigirán reiniciar el Mac, así que mejor hacerlo antes de ponerte en serio con tu trabajo o tus juegos.

También conviene revisar las actualizaciones de las apps desde la App Store. En la sección Actualizaciones podrás ver qué aplicaciones tienen nueva versión pendiente. Aunque en muchos casos se actualizan solas, echar un vistazo manual de vez en cuando no está de más.

El navegador: Safari, Chrome u otras alternativas

Tu Mac viene con Safari preinstalado, y para muchos usuarios es más que suficiente: es rápido, está muy bien integrado con el sistema, consume menos batería que otros navegadores y tiene herramientas de privacidad muy decentes.

Si vienes de Windows y estás acostumbrado a Chrome, es normal que te tiente instalarlo también en macOS. O quizá prefieras Microsoft Edge, Firefox o navegadores más alternativos como Vivaldi, Opera o Epic Privacy Browser, que ofrecen distintos enfoques en personalización, rendimiento y privacidad.

Lo ideal es que pienses en qué valoras más: velocidad, consumo de recursos, compatibilidad con extensiones o privacidad, y pruebes un par de opciones antes de casarte con una sola. Cambiar de navegador es gratis y puede marcar la diferencia en la experiencia diaria.

Aplicaciones, Finder, iCloud y sincronización con iPhone

Instalar y desinstalar apps sin complicarte

macOS viene con un buen puñado de apps preinstaladas que no se pueden borrar, pero eso no significa que estés atado a ellas. Existe una enorme cantidad de aplicaciones alternativas, incluyendo aplicaciones open source para productividad, edición de fotos, vídeo, gestión de archivos, notas, torrents, clientes FTP, etc.

La forma más sencilla de descubrir software es la App Store: puedes buscar por categorías, usar la sección Descubrir o inspirarte en recopilatorios de apps recomendadas para trabajar, estudiar o crear contenido. También hay muchísimas apps de terceros descargables desde las webs de los desarrolladores.

Desinstalar una aplicación en macOS es tan simple como arrastrar su icono a la papelera desde la carpeta Aplicaciones del Finder. También puedes abrir Launchpad, mantener pulsada la tecla Option y pulsar en la “X” de las apps que permitan desinstalación directa.

Finder e iCloud: cómo organizarte sin llenar la nube

El Finder es el explorador de archivos de macOS. Desde ahí accedes a todo lo que tienes en tu Mac, tanto en la memoria interna como en iCloud. En la columna lateral verás secciones como Recientes, Escritorio, Descargas, Documentos, Aplicaciones o iCloud Drive.

La carpeta Aplicaciones es especialmente útil porque te permite ver y gestionar de un vistazo todo el software instalado. Cada app nueva que añadas aparecerá ahí, y desde ese mismo lugar podrás arrastrarla a la papelera para desinstalarla.

Para navegar por el disco completo puedes usar el atajo Command (⌘) + Shift (⇧) + C dentro del Finder, y si quieres mostrar u ocultar carpetas ocultas, el atajo Command (⌘) + Shift (⇧) + Punto (.) lo hace al instante.

Es crucial entender que todo lo que metas en iCloud Drive consumirá espacio en la nube, no en tu disco local. Dado que la cuenta gratuita solo ofrece 5 GB, entre copias de seguridad de iPhone, fotos y documentos es facilísimo llenarla. Si no tienes intención de pagar por más almacenamiento, mejor reservar iCloud para lo justo y necesario.

Ventajas de tener iPhone y Mac en el mismo ecosistema

Si ya usas iPhone, el salto a Mac tiene premio en forma de sincronización automática de un montón de información y funciones. Sin hacer prácticamente nada extra, tendrás tus mensajes de iMessage en ambos dispositivos, igual que las fotos, la agenda, notas, calendario o música si usas los servicios de Apple.

Eso significa que puedes empezar una conversación en el móvil y seguirla en el Mac, trabajar en un documento y retocarlo luego desde el iPhone, o consultar las mismas páginas recientes de Safari en uno y otro dispositivo gracias a la sincronización de marcadores e historial.

Además, tienes funciones nativas como FaceTime para llamadas de vídeo, y AirDrop para enviar archivos entre tus dispositivos sin cables ni apps extra. Basta con usar la opción Compartir en el iPhone o el Mac y elegir el dispositivo de destino que aparezca cerca.

Si aprovechas bien estas posibilidades, ahorras tiempo, evitas duplicar esfuerzos (por ejemplo, pasando fotos manualmente con cables) y te ahorras pagar por herramientas de terceros que solucionan problemas que ya están resueltos dentro del ecosistema Apple.

Personalización, energía y copias de seguridad: alargar la vida útil de tu Mac

Ajustar la apariencia y el comportamiento de macOS

Aunque macOS no es el sistema más personalizable del mundo, sí permite retocar suficientes cosas como para sentirlo más tuyo. En el apartado Aspecto de los ajustes podrás elegir modo claro u oscuro, colores de acento y el comportamiento de las barras de desplazamiento.

También tienes secciones específicas de Fondo de pantalla y Salvapantallas, donde puedes optar por fondos dinámicos de Apple, colores lisos o tus propias fotos organizadas en carpetas o álbumes. Puedes configurar pases de diapositivas o fijar una imagen concreta si prefieres algo estático.

En Escritorio y Dock decides cómo se muestran y ocultan iconos y aplicaciones, si quieres que el Dock se esconda automáticamente, si se muestran las apps usadas recientemente o si se reducen las animaciones para ganar algo de fluidez y ahorro de recursos.

Desde Siri y Spotlight puedes controlar qué contenido se indexa y aparece al buscar, así como cómo se comporta el asistente. Además, en otros apartados podrás añadir tarjetas de pago, limitar o modificar las notificaciones y configurar cuentas de Google o Microsoft para sincronizar correos, calendarios y contactos.

Energía y suspensión: ni se te apaga solo, ni se pasa la noche encendido

Otro clásico al estrenar Mac es levantarte un momento y volver a encontrarlo suspendido o con la pantalla apagada mucho antes de lo que te gustaría. Para evitarlo, es importante revisar cuanto antes las opciones de energía.

En Preferencias del Sistema encontrarás secciones como Economizador o Batería, dependiendo de tu modelo y versión de macOS. Si usas un MacBook, verás ajustes separados para Batería y Adaptador de corriente, lo que te permite configurar tiempos diferentes de suspensión según estés enchufado o tirando de batería.

También puedes entrar en Pantalla bloqueada para decidir cuándo entra el salvapantallas o se apaga la pantalla tras un tiempo de inactividad, e incluso mostrar un texto concreto (por ejemplo, un teléfono de contacto) cuando la pantalla esté bloqueada.

Copias de seguridad y iCloud: blindar tus datos

Después de dedicar horas a dejar tu Mac perfecto, lo último que quieres es perderlo todo por un fallo, un robo o un despiste. Para minimizar riesgos, la herramienta clave es Time Machine, el sistema de copias de seguridad integrado en macOS.

Con Time Machine puedes hacer copias periódicas en un disco externo y restaurar tu sistema tal y como estaba si algo sale mal. Es una solución muy sencilla de configurar: conectas un disco, eliges usarlo para Time Machine y dejas que se encargue de ir haciendo respaldos.

Además, muchos de tus datos pueden sincronizarse vía iCloud: fotos, documentos, notas, calendarios, contactos, etc. Eso sí, si piensas subir muchas fotos o archivos pesados, es casi inevitable que termines contratando más espacio, porque los 5 GB gratuitos se quedan muy cortos en cuanto añades uno o dos dispositivos.

Tomar la decisión de cuándo y cómo comprar tu próximo Mac pasa por combinar varias piezas: conocer el ciclo de vida de cada modelo, aprovechar al máximo planes Renove y programas oficiales, elegir un equipo alineado con tus necesidades reales y dedicar un rato a ajustar macOS para que trabaje a tu favor. Si sumas a eso una buena estrategia de copias de seguridad y cierto control sobre iCloud para no pagar por espacio que no necesitas, estarás no solo ahorrando dinero en la compra, sino también exprimiendo cada euro que inviertas en tu nuevo Mac durante muchos años.

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