- Apple prepara su primer iPhone plegable, enfocado en un grosor muy reducido y un pliegue casi imperceptible
- El dispositivo podría integrarse en la futura gama Ultra con un precio cercano a los 2.000 dólares
- Su lanzamiento se baraja para septiembre de 2026, en paralelo al relevo de Tim Cook por John Ternus
- La compañía encara desafíos de ingeniería en durabilidad, diseño interno y cadena de suministro

El primer iPhone plegable de Apple va tomando forma y, si se cumplen las filtraciones más recientes, podría convertirse en el gran protagonista de la próxima etapa de la compañía. No solo por estrenar un nuevo formato de móvil para la marca, sino porque llegaría en paralelo al relevo en la cúpula directiva: el salto de Tim Cook a la presidencia del consejo y la entrada de John Ternus como nuevo director ejecutivo.
Este dispositivo, conocido de forma informal como iPhone Fold, aspira a competir de tú a tú con los plegables más avanzados del mercado, con especial atención al público europeo y español que ya está familiarizado con los modelos de Samsung, Honor o Huawei. Apple habría decidido llegar más tarde a este segmento, pero con una propuesta centrada en la delgadez del chasis, la calidad del pliegue y una experiencia que se acerque más a un iPad en formato compacto que a un simple experimento de diseño.
Un plegable tipo libro y más fino de lo esperado

Las últimas filtraciones procedentes de la cadena de suministro apuntan a que el iPhone plegable apostará por un formato tipo libro, similar al de los Galaxy Z Fold de Samsung. El teléfono se abriría en horizontal, de manera que al desplegarlo ofrezca una superficie cercana a la de un iPad pequeño, pensada para ver contenido, trabajar con varias apps o leer de forma más cómoda.
Uno de los datos que más ruido ha generado es su grosor al estar cerrado: unos 9,23 milímetros, según esquemas atribuidos a un fabricante de fundas. Esta cifra lo situaría muy cerca de los plegables más estilizados del mercado, como el Galaxy Z Fold 7 (en torno a 8,9 mm), y refuerza la idea de que Apple está apurando al máximo el espacio interno para evitar la sensación de “ladrillo” que todavía arrastran algunos competidores.
Eso no significa que todo el cuerpo tenga el mismo espesor. La zona de cámaras podría alcanzar alrededor de 13 milímetros, de manera que el módulo fotográfico sobresaldría de forma notable. Es una solución que ya se ha visto en otros iPhone y que aquí se acentuaría, en parte porque el resto del dispositivo sería especialmente delgado.
En cuanto a la paleta de colores, los primeros rumores coinciden en que Apple arrancaría con dos acabados clásicos: negro y plata. Sería una apuesta conservadora en la primera generación, con margen para tonos más llamativos en futuros modelos si el producto cuaja en el mercado.
Touch ID en el lateral y cambios en los botones físicos
Uno de los detalles de diseño que más está llamando la atención es la posible vuelta de Touch ID en el lateral del iPhone plegable. Los esquemas filtrados muestran un botón alargado en el costado derecho que integraría el lector de huellas, en línea con lo que ya hacen otros fabricantes de Android y con la solución que Apple ha usado en algunos iPad recientes.
Este planteamiento obligaría a recolocar el resto de controles físicos. Los botones de volumen, según los prototipos difundidos, se moverían a la parte superior del dispositivo. Puede parecer poco habitual en un móvil, pero tendría más sentido cuando el iPhone plegable esté abierto y se use en modo tablet, donde esa posición es más accesible en horizontal.
La idea de Apple con este producto pasaría por que el uso principal sea con el terminal desplegado, mientras que el modo plegado quedaría para tareas rápidas: comprobar notificaciones, contestar mensajes breves o consultar la hora. Ese enfoque explicaría algunas decisiones de ergonomía que, de entrada, pueden chocar a quienes vienen de un iPhone tradicional.
Otro cambio relevante sería la ausencia del anillo magnético MagSafe en la parte trasera del modelo plegable. Todo apunta a que Apple habría decidido prescindir de este elemento, probablemente para ganar espacio interno y simplificar la estructura alrededor de la bisagra. De confirmarse, obligaría a repensar parte del ecosistema de accesorios, al menos en esta primera generación.
Posible encaje en la gama Ultra y un precio cercano a 2.000 dólares
Distintas fuentes cercanas a los planes de la compañía señalan que el iPhone plegable podría integrarse en una nueva familia Ultra, situada por encima de los modelos Pro en precio y posicionamiento. Sería un producto claramente aspiracional, pensado para quienes quieran estrenar formato y estén dispuestos a pagar un extra por ello.
En lo económico, los informes apuntan a un precio de partida en torno a los 2.000 dólares, en línea con lo que ya se ha visto en plegables de alta gama de Samsung. No se trataría de un superventas al estilo de los iPhone estándar, sino de un modelo que marque el techo tecnológico del catálogo y funcione casi como escaparate de lo que Apple es capaz de hacer.
Más allá de la cifra, la clave estará en que Apple logre justificar esa prima con una experiencia de uso sólida, un pliegue poco visible y una durabilidad a la altura. En Europa y España, donde el mercado de segunda mano y los programas de recompra tienen cada vez más peso, el comportamiento del panel flexible y de la bisagra a medio plazo puede ser un factor decisivo para que los usuarios se animen a dar el salto.
En cuanto al posicionamiento dentro de la gama, el plegable conviviría con otros modelos de alta gama como los iPhone 18 Pro. De hecho, algunas filtraciones muestran el iPhone Fold comparado en tamaño con los Pro de próxima generación, reforzando la idea de que Apple quiere un catálogo más escalonado: Pro para quien busca potencia clásica, Ultra plegable para quien quiere probar formato nuevo.
Calendario de lanzamiento: entre 2026 y un posible retraso a 2027
La gran incógnita ahora mismo es la fecha exacta de lanzamiento del iPhone plegable. Varias informaciones coinciden en que Apple está inmersa en una fase crítica de verificación de producción, en la que se ponen a prueba los procesos de fabricación antes de escalar a gran volumen. Es en este punto donde estarían surgiendo más obstáculos de los previstos.
Según fuentes citadas en Asia, la compañía se habría topado con problemas relacionados con la durabilidad del conjunto y algunos aspectos del diseño interno. Los móviles plegables son especialmente delicados: cualquier fallo en la bisagra, en el panel flexible o en el sellado frente al polvo puede arruinar la experiencia y generar desconfianza en el consumidor.
Si Apple consigue resolver estos desafíos a tiempo, el objetivo sería que el iPhone plegable formara parte de la nueva gama presentada en otoño de 2026. Ese escenario encajaría con la hoja de ruta que se ha filtrado de la compañía, donde el plegable aparece como uno de los productos estrella del evento de septiembre, tradicionalmente centrado en los nuevos iPhone.
Sin embargo, si la fase de verificación requiere más ajustes de lo previsto, está sobre la mesa un retraso hasta 2027. Esa nueva fecha tendría un componente simbólico añadido: coincidiría con el vigésimo aniversario del iPhone original, algo que Apple podría aprovechar en su narrativa si decide ligar el lanzamiento del plegable con esa efeméride.
El papel de Tim Cook y John Ternus en la estrategia del iPhone plegable
Mientras se resuelven las dudas de ingeniería, en paralelo se está cerrando otra pieza clave del puzle: el relevo en la cúpula de Apple. Tim Cook pasará a ocupar la presidencia ejecutiva del consejo de administración, mientras que John Ternus asumirá el cargo de CEO el 1 de septiembre de 2026, tras años como máximo responsable de hardware.
Diversos informes apuntan a que Cook habría dejado a Ternus una hoja de ruta detallada para los próximos productos, en la que el iPhone plegable ocupa un lugar destacado. El plan incluiría recomendaciones claras sobre qué proyectos impulsar y cuáles descartar, con el plegable señalado como una apuesta prioritaria y otras ideas, como un iPad plegable de gran formato, relegadas a la categoría de experimento interno.
Esta transición de poder no sería solo organizativa, sino también simbólica. Hay fuentes que sugieren que Apple quiere que el debut del iPhone plegable quede ligado a la figura de Ternus, de manera que se perciba como el dispositivo que inaugura su mandato al frente de la compañía. Al mismo tiempo, la Vision Pro quedaría como el gran lanzamiento asociado a la etapa Cook, con resultados más discretos de lo que se esperaba.
Desde dentro de la empresa se describe a Ternus como un líder más decisivo y cercano al legado de Steve Jobs en cuanto a producto, mientras que Cook se ha caracterizado por un estilo más consensuado y centrado en la eficiencia operativa. Ese cambio de perfil podría explicar por qué el iPhone plegable se ve como la pieza ideal para arrancar una etapa que quiere poner el foco, de nuevo, en el hardware y la ingeniería.
Un producto pensado para una nueva etapa en el ecosistema de Apple
El iPhone plegable no llega en solitario. Forma parte de un plan más amplio para redefinir el ecosistema de Apple en los próximos años, con nuevos dispositivos para el hogar inteligente, accesorios con inteligencia artificial integrada y ordenadores que apuestan por pantallas táctiles y chips más potentes.
Dentro de esa estrategia, el plegable se percibe como el gran escaparate de la nueva filosofía de diseño: dispositivos más versátiles, capaces de cambiar de formato según el uso, con una integración más profunda entre hardware, software e IA. En mercados como España o el resto de Europa, donde la adopción de plegables aún es moderada, Apple confiaría en su ecosistema y en su red de servicios para dar un empujón a la categoría.
La compañía también ve en este tipo de teléfonos una respuesta a un problema práctico que el sector arrastra desde hace años: seguimos queriendo pantallas grandes, pero sin llevar un tablet en el bolsillo. Un móvil que se abre como un libro permite aumentar la superficie útil sin renunciar a la portabilidad, algo especialmente atractivo para quien consume mucho vídeo, consulta documentos a diario o trabaja en movilidad.
Que el iPhone plegable se convierta en un éxito o quede como un producto de nicho dependerá en buena parte de cómo se resuelvan los últimos flecos de diseño, de su comportamiento a largo plazo y, por supuesto, de su precio final en euros en el mercado europeo. Pero, más allá de las ventas iniciales, su importancia va un paso más allá: marcará el tono de la nueva Apple que quiere liderar John Ternus, más orientada a abrir categorías que a limitarse a refinarlas año tras año.
Si todo avanza según lo filtrado, el iPhone plegable será el dispositivo con el que Apple intentará demostrar que todavía puede sorprender con nuevos formatos, que no se conforma con pequeños retoques de cámara y procesador y que está dispuesta a asumir riesgos tecnológicos en un momento en el que la competencia en móviles de gama alta, también en España y Europa, es más dura que nunca.