- El iPhone plegable tendrá una gran pantalla interior similar a la de un iPad mini y una externa más compacta
- iOS se adaptará con interfaz tipo iPad, barras laterales y dos apps en paralelo, pero sin iPadOS ni ventanas flotantes
- Apple apuesta por un panel más ancho, pliegue menos visible y una bisagra más duradera para competir con Samsung y otros plegables
- Habrá cambios de diseño relevantes: cámara en perforación, Touch ID lateral, doble cámara trasera y precio muy elevado
Apple se prepara para dar el salto a los móviles plegables con un modelo que, según múltiples filtraciones, apostará por una pantalla interior de tamaño similar a la de un iPad mini y una interfaz adaptada al uso en multitarea. Este dispositivo, conocido de forma extraoficial como iPhone Fold o iPhone Ultra, supondría la entrada de la compañía de Cupertino en una categoría donde fabricantes como Samsung o Google llevan ya varios años compitiendo.
Los informes procedentes de fuentes como Bloomberg y el periodista Mark Gurman dibujan un escenario en el que el primer iPhone plegable combinará el formato de smartphone con una experiencia cercana a la de una pequeña tablet. Eso sí, lo hará manteniendo iOS como sistema operativo principal, con funciones específicas para aprovechar la gran pantalla interna, pero sin dar el salto completo a iPadOS.
Una gran pantalla interior tipo iPad mini y un panel externo más compacto
Según la información disponible, el futuro iPhone plegable contará con una pantalla interior plegable de unas 8,3 pulgadas, muy próxima en tamaño y proporciones a la del iPad mini. La relación de aspecto sería más amplia que la de muchos plegables actuales, que suelen optar por formatos más estrechos y alargados.

Este planteamiento permitiría que la experiencia al ver vídeos, navegar por la web o revisar documentos se acerque mucho más a la de un iPad en horizontal que a la de un móvil clásico ampliado. Al mismo tiempo, haría más sencilla la adaptación de las aplicaciones ya existentes en iOS a ese nuevo formato sin obligar a empezar desde cero.
Cuando el teléfono esté cerrado, el usuario contará con una pantalla exterior de dimensiones similares a las de un iPhone pequeño. Esta pantalla servirá para la mayoría de tareas cotidianas, como consultar notificaciones, responder mensajes, usar redes sociales o realizar llamadas, reservando la pantalla interior para aquellas situaciones en las que realmente compense desplegar el dispositivo.
Las filtraciones apuntan a que el diseño plegable de Apple tendrá un formato de libro relativamente ancho cuando esté cerrado, recordando más a un miniportátil o a ciertos modelos de Google que a los primeros Fold de otras marcas. Esta elección buscaría un uso más cómodo tanto cerrado como abierto, especialmente a la hora de sujetar el dispositivo con una sola mano.
En el terreno del calendario, distintos reportes sitúan el lanzamiento del dispositivo en torno al otoño, junto a la nueva generación de iPhone de gama alta, previsiblemente la serie iPhone 18 Pro. De confirmarse, el iPhone plegable llegaría alrededor de siete años después del primer Galaxy Fold, siguiendo la estrategia habitual de Apple de entrar tarde en un segmento, pero con una propuesta más madura. Más detalles sobre fecha y especificaciones pueden consultarse en la cobertura sobre su posible lanzamiento.
iOS con aire de iPad: interfaz adaptada y dos apps a la vez
La principal novedad no estará solo en el hardware. Apple estaría trabajando en una versión de iOS específicamente ajustada para la gran pantalla interna, con diseños de apps similares a los del iPad y nuevas opciones de multitarea. Todo ello, eso sí, sin abandonar la marca iOS ni convertir el dispositivo en una tablet pura.

Cuando el terminal esté completamente desplegado, las aplicaciones podrán mostrarse en disposición similar a la que vemos en los iPad, con elementos de navegación más ricos y distribución pensada para una superficie de trabajo grande. Entre esos cambios destacan las barras laterales en el borde izquierdo, muy parecidas a las de muchas apps de iPadOS, que facilitarán moverse entre secciones o listas sin depender tanto de menús ocultos. Apple ya trabaja en adaptar sus apps principales para ese nuevo formato.
La gran diferencia frente a un iPhone tradicional llegará con la multitarea. El nuevo plegable permitirá ejecutar dos aplicaciones al mismo tiempo en pantalla dividida, mostrando ambas lado a lado en la pantalla interior. El usuario podrá, por ejemplo, leer el correo mientras consulta el navegador, seguir una videollamada mientras toma notas o revisar redes sociales mientras chatea, todo ello sin tener que alternar constantemente entre apps.
Pese a este salto, las filtraciones coinciden en que Apple no llevará al iPhone plegable el sistema de ventanas flotantes ni la multitarea avanzada que se está introduciendo en iPadOS 26. Tampoco ofrecerá la posibilidad de instalar directamente las aplicaciones de iPad de forma nativa, algo que lo mantendrá más cerca del universo iPhone que del de las tablets.
Esta decisión implica que la productividad quedará en un punto intermedio: más potente que la de un móvil clásico, pero por debajo de lo que permiten hoy algunos plegables Android o los propios iPad. Mientras terminales como el Galaxy Z Fold permiten trabajar con hasta tres apps simultáneas y varias ventanas flotantes, el iPhone plegable apostaría por una propuesta más sencilla y controlada.
Apple estaría revisando sus aplicaciones principales —Mail, Notas, Mensajes, Archivos y otras— para aprovechar mejor la relación de aspecto parecida a un iPad en horizontal y ofrecer diseños específicos para la pantalla plegable. Al mismo tiempo, los desarrolladores externos podrán ajustar sus apps de iPhone a esta nueva interfaz, adaptando menús, barras laterales y distribución del contenido para que no parezca simplemente una versión ampliada de un móvil. Algunos detalles sobre posibles accesorios y funciones complementarias aparecen en la cobertura sobre Apple Pencil y el plegable.
Limitaciones de multitarea y apuesta por una experiencia sencilla
A pesar de las mejoras evidentes, la realidad es que el iPhone plegable llegará con una multitarea recortada respecto a la de otros dispositivos orientados claramente al trabajo. El sistema solo permitirá dos apps simultáneas, sin ventana flotante tipo escritorio ni organización de múltiples paneles.

En la práctica, esto significa que el dispositivo ofrecerá una experiencia ideal para consumir contenido multimedia, gestionar correo, mensajería o redes y realizar tareas de productividad ligera, pero puede quedarse corto para quienes busquen reemplazar completamente un portátil o una tablet profesional.
Apple parece haber optado por no complicar en exceso la interfaz. La compañía priorizaría una curva de aprendizaje suave para usuarios acostumbrados al iPhone, antes que replicar el modelo de escritorio reducido que se ve en algunos plegables Android o en los iPad más avanzados. El teléfono plegable se mantendría, así, como un smartphone potenciado más que como un ordenador de bolsillo.
Esta filosofía encaja con otra decisión clave: no adoptar iPadOS como sistema operativo principal, pese a que el tamaño de la pantalla interna lo permitiría. De este modo, la línea entre iPhone y iPad seguiría bien delimitada, evitando solapamientos directos entre las gamas de productos.
Para muchos usuarios en Europa y España, acostumbrados a usar el móvil como dispositivo principal pero con tablet u ordenador como complemento, esta propuesta puede ser suficiente siempre que el software esté bien pulido y la experiencia en pantalla grande resulte fluida. Para perfiles más profesionales, la ausencia de ventanas múltiples y apps de iPad podría verse como una oportunidad perdida.
En cualquier caso, el hecho de que Apple adapte iOS para mostrar diseños de tipo tablet, barras laterales y dos apps en paralelo en un iPhone ya supone un cambio relevante en la plataforma. Es razonable pensar que parte de estas ideas acaben influyendo también en futuros modelos de iPhone de pantalla grande, aunque no sean plegables.
Nuevo panel plegable: menos pliegue visible y bisagra más resistente
Más allá del software, uno de los grandes desafíos que Apple quiere afrontar con su primer plegable tiene que ver con la calidad del panel y la sensación física al abrir y cerrar el dispositivo. Las filtraciones apuntan a que la compañía ha desarrollado una nueva tecnología de visualización flexible destinada a reducir de forma notable la marca del pliegue central.

Ese pliegue, que se aprecia al pasar el dedo o al mirar la pantalla en ciertos ángulos, ha sido uno de los puntos más criticados en los teléfonos plegables que ya están en el mercado. Aunque Apple no habría conseguido eliminarlo por completo, el objetivo es que resulte menos evidente, tanto a nivel visual como táctil, que en muchos modelos actuales.
El otro pilar es la durabilidad. Los reportes señalan que la compañía ha dedicado buena parte del desarrollo a aumentar la cantidad de ciclos de apertura y cierre que el panel y la bisagra pueden soportar sin fallos. La idea es reducir al mínimo los problemas de resistencia que afectaron a las primeras generaciones de plegables de otros fabricantes.
No hay cifras oficiales, pero se habla de un estándar de uso diario intenso durante años sin que aparezcan deformaciones graves, holguras excesivas en la bisagra o roturas en la zona del pliegue. Para un dispositivo que previsiblemente tendrá un precio muy elevado en Europa, este aspecto será clave para convencer a los compradores.
Apple habría decidido entrar en esta categoría más tarde precisamente para evitar los tropiezos de las primeras hornadas de plegables Android, apostando por una experiencia más pulida desde el primer modelo. No obstante, hasta que el teléfono llegue al mercado y pase por manos de usuarios y analistas, será difícil comprobar si esa apuesta se traduce en una ventaja real.
Cámara en perforación, adiós a Face ID frontal y regreso de Touch ID
El salto a un diseño plegable también obligará a modificar varios elementos clásicos del iPhone. Una de las novedades más llamativas será la pantalla exterior con una pequeña perforación para la cámara frontal, sustituyendo a la muesca o isla actual. Este agujero permitirá alojar el sensor de selfies y videollamadas sin recurrir a grandes recortes en el panel.
Para hacer posible este cambio, Apple habría decidido prescindir del sistema de reconocimiento facial Face ID en el frontal del iPhone plegable. El motivo principal sería el reducido grosor del panel superior, que no dejaría espacio suficiente para integrar todo el conjunto de sensores necesarios para Face ID de forma segura y fiable. Los rumores sobre la desaparición de Face ID y la apuesta por otros biométricos se recogen en varios análisis filtrados.
En su lugar, el dispositivo incorporará un lector de huellas Touch ID integrado en el botón lateral de encendido, siguiendo la solución que ya utilizan numerosos móviles Android y algunos productos anteriores de Apple. Se trataría del primer gran iPhone en años que apuesta de nuevo por el sensor de huellas como sistema biométrico principal. Hay filtraciones que detallan cómo funcionaría este sistema en el plegable: informes sobre Touch ID en el Fold.
En cuanto a la pantalla interior, la compañía habría barajado dos opciones para la cámara: un sensor completamente oculto bajo el panel o una perforación visible. Durante las pruebas, la tecnología de cámara bajo pantalla habría mostrado una calidad de imagen insuficiente, por lo que Apple se inclinaría finalmente por un pequeño orificio similar al del panel externo. Más sobre las pruebas y su efecto en la cámara interior en la recopilación de filtraciones.
La parte trasera del teléfono contaría con un módulo de doble cámara, una configuración más contenida que la de los iPhone Pro actuales, que montan tres sensores principales. La apuesta de Apple, según las filtraciones, pasaría por priorizar la experiencia de pantalla grande y productividad ligera por encima de seguir ampliando el número de cámaras; así lo describen varios análisis sobre el primer plegable que reúnen las claves de la cámara.
Dynamic Island adaptada y diseño general del dispositivo
Pese a la desaparición de la muesca tradicional, el iPhone plegable mantendría la interfaz Dynamic Island para mostrar alertas del sistema, controles de reproducción o información en tiempo real. Esta función se adaptaría al nuevo esquema con perforación, integrándose alrededor de la cámara para conservar su filosofía actual.
Los supuestos archivos de diseño industrial que se han filtrado en la red muestran un teléfono con esquinas redondeadas en uno de los lados y más cuadradas en la zona donde se ubica la bisagra. La bandeja de la cámara trasera recuerda a la de algunos modelos recientes, aunque con dos lentes en lugar de tres. Algunos detalles del chasis y materiales aparecen en la información sobre titanio y aluminio.
Al abrir el terminal, la pantalla interior se presentaría sin notch, con marcos relativamente reducidos y un pequeño recorte para la cámara en una de las esquinas superiores. En el exterior, la pantalla secundaria ocuparía prácticamente todo el frontal, con la perforación alineada con la Dynamic Island.
En conjunto, el diseño aspira a ofrecer una sensación de producto de gama muy alta, alineada con el resto del ecosistema de Apple pero con el plus de la bisagra y el formato plegable. La compañía buscaría así atraer tanto a usuarios fieles de iPhone como a quienes hoy utilizan plegables Android y estén dispuestos a cambiar de plataforma.
Para el mercado europeo y español, hay interés añadido en ver cómo gestiona Apple aspectos como el grosor, el peso o la ergonomía. Los plegables actuales pueden resultar voluminosos en el día a día, y muchos usuarios valoran especialmente la comodidad en el bolsillo y la mano, algo que será determinante en la aceptación de este nuevo iPhone. Hay análisis que consideran la apuesta por un formato más compacto como clave: informes sobre formato y ergonomía.
Precio muy alto y posición en la gama iPhone
En el terreno económico, las estimaciones sitúan el precio del iPhone plegable alrededor de los 2.000 dólares, una cifra que, trasladada a Europa, podría traducirse en una tarifa claramente por encima de los iPhone Pro más avanzados. En España, esto lo colocaría previsiblemente en la franja más alta del catálogo de la marca.
Con este posicionamiento, Apple vería el dispositivo como un modelo de nicho, dirigido a entusiastas de la tecnología, profesionales que valoren la pantalla grande y usuarios que ya estén acostumbrados a pagar por la gama más alta. No parece, al menos en su primera generación, un producto pensado para el gran público.
La compañía confiaría en que la combinación de pantalla interior tipo tablet, diseño plegable más ancho, funciones de productividad y ecosistema de iOS resulte atractiva para quienes hoy se plantean un plegable Android, especialmente en mercados donde estos modelos han ganado visibilidad.
La llegada del iPhone plegable también le serviría a Apple para reforzar la imagen de innovación en un segmento en el que, hasta ahora, ha preferido observar los movimientos de rivales como Samsung, Google o fabricantes chinos antes de dar su propio paso. Queda por ver si el resultado final compensa la espera.
Con todo lo filtrado hasta ahora, el futuro iPhone plegable apunta a ser un dispositivo que mezcla una gran pantalla interior con proporciones de iPad mini, una interfaz de iOS adaptada con multitarea de dos apps y un diseño que sacrifica Face ID frontal en favor de Touch ID. No será el plegable más radical en cuanto a productividad avanzada, pero sí uno de los movimientos más importantes de Apple en la próxima generación de smartphones, especialmente en un mercado europeo donde cada vez más usuarios miran a este tipo de formato con curiosidad, aunque aún con muchas dudas sobre precio, durabilidad y utilidad real.
