- Apple ha solicitado una orden judicial preliminar para impedir que OpenAI utilice sus secretos comerciales en el desarrollo de hardware.
- La demanda se centra en dos exempleados clave, Tang Tan y Chang Liu, que ahora trabajan en la compañía de Sam Altman.
- OpenAI responde con un comunicado en el que acusa a Apple de basar su demanda en información falsa y aporta pruebas de errores en la comunicación previa.
- El caso podría sentar un precedente sobre la protección de la propiedad intelectual en la era de la inteligencia artificial.
La guerra por el talento y la tecnología entre dos gigantes de Silicon Valley ha dado un nuevo giro. para paralizar el desarrollo de hardware de OpenAI, a quien acusa de haberse apropiado de secretos comerciales a través de antiguos empleados. La compañía de la manzana asegura que la firma dirigida por Sam Altman ha utilizado información confidencial sobre diseños no anunciados, procesos de fabricación y contactos con proveedores para impulsar su propio dispositivo de consumo.
La demanda, presentada el pasado mes de julio, no se centra en la inteligencia artificial como tal, sino en el hardware. , y Apple sostiene que ese proyecto se ha beneficiado de datos robados. Por su parte, OpenAI ha respondido con un extenso comunicado en el que niega rotundamente las acusaciones y aporta pruebas que, según su versión, desmontan la narrativa de Cupertino.
Los detalles de la demanda de Apple
En el centro del caso se encuentran dos exemplegados de Apple que ahora ocupan puestos clave en OpenAI. , son señalados por Apple como los principales responsables de haber transferido información sensible. Según la documentación presentada, Tan habría instado a candidatos a entrevistas a revelar secretos comerciales, mientras que Liu habría conservado acceso a sistemas internos tras su marcha.
Apple alega que estos movimientos no fueron casuales, sino parte de una estrategia orquestada para obtener ventaja competitiva. mientras se resuelve el litigio, así como un proceso de descubrimiento acelerado para acceder a documentos y declaraciones de los implicados. En su petición, Apple advierte de que sufrirá un daño irreparable si no se concede la orden.

La respuesta de OpenAI: «Apple se está equivocando»
OpenAI no ha tardado en reaccionar. En un comunicado titulado «Apple is getting this wrong», la empresa de inteligencia artificial califica la demanda de «descuidada, agresiva y extrañamente personal». y que la solicitud de medida cautelar se basa en información falsa. Para respaldar su postura, OpenAI ha hecho públicas varias comunicaciones que, según afirma, demuestran errores de Apple.
Uno de los puntos más llamativos es el relativo a un correo electrónico enviado por el abogado externo de Apple. , y llegó a afirmar que había mantenido una conversación telefónica que nunca ocurrió. OpenAI también ha divulgado una conversación de iMessage entre Chang Liu y un antiguo compañero de Apple, en la que es el empleado de Apple quien pide ayuda a Liu para localizar archivos, y no al revés. OpenAI interpreta esto como una muestra de que fue Apple quien inició el contacto, y no un intento de Liu de llevarse información.
Además, OpenAI acusa a Apple de tener un problema de seguridad interno. , lo que deja a exempleados con permisos residuales. Según OpenAI, esto explica que Liu pudiera acceder a archivos después de su salida, sin que ello implique un robo deliberado.

El pulso judicial entre Apple y OpenAI apenas comienza, pero ya se perfila como uno de los casos más relevantes de la industria tecnológica. , y ahora será la justicia la que determine si hubo o no apropiación indebida de secretos comerciales. Lo que está claro es que la competencia por dominar el próximo gran mercado de dispositivos con inteligencia artificial se libra tanto en los laboratorios como en los juzgados, y el resultado de este caso podría sentar un precedente sobre cómo se protege la propiedad intelectual en un sector donde el talento se mueve constantemente entre empresas rivales.

