Apple se asegura la tecnología de 2 nanómetros de TSMC para sus próximos iPhone

Última actualización: 27 de diciembre de 2025
Autor: Isaac
  • Apple se apoya en la tecnología de 2 nm de TSMC para los futuros A20 y A20 Pro del iPhone 18 y el posible modelo plegable.
  • TSMC ya ha iniciado la producción en volumen de chips de 2 nm, con mejoras de rendimiento y eficiencia energética frente a los 3 nm.
  • La elevada demanda de 2 nm obliga a Apple a reservar gran parte de la capacidad de TSMC y a explorar a Samsung como plan B.
  • La hoja de ruta de TSMC hacia nodos de 1,6 nm y 1,4 nm refuerza su papel clave en la IA y en la electrónica de consumo avanzada.

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La carrera por dominar la tecnología de 2 nanómetros de TSMC ya no es algo teórico ni lejano: está en marcha y con implicaciones directas para los próximos iPhone y para todo el ecosistema de chips de alto rendimiento. Apple, TSMC y Samsung mueven ficha en un tablero en el que la capacidad de fabricación, la eficiencia energética y la geopolítica pesan casi tanto como la propia potencia de cálculo.

En este contexto, TSMC se ha consolidado como el socio clave para Apple en la transición a los 2 nm, mientras calibra cuidadosamente dónde y cómo desplegar esta tecnología. Al mismo tiempo, la presión de la demanda global —especialmente desde la inteligencia artificial— obliga a explorar alternativas como Samsung para no quedarse sin suministro cuando llegue el turno del iPhone 18 y del esperado iPhone plegable.

TSMC ya fabrica a gran volumen chips de 2 nm

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TSMC ha pasado de los anuncios a los hechos: la compañía ha iniciado la producción en volumen de su nodo N2 de 2 nanómetros, orientado tanto a dispositivos móviles como a procesadores de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento. Este salto supone una evolución respecto a los actuales 3 nm que utilizan los chips más avanzados de Apple.

Según las especificaciones internas del fabricante taiwanés, el proceso de 2 nm promete alrededor de un 15 % de mejora en rendimiento a igual consumo, o bien hasta un 30 % de reducción de consumo manteniendo la misma potencia. Este equilibrio es especialmente relevante para Apple, que en los últimos años ha priorizado la eficiencia sostenida frente a los picos de rendimiento que duran apenas unos minutos.

La nueva generación introduce, además, la arquitectura de transistores Gate-All-Around (GAA), un diseño que mejora el control sobre las fugas de corriente y permite escalar la densidad de transistores sin disparar el calor. Esta característica encaja con la estrategia de Apple de exprimir la autonomía y mantener temperaturas bajo control en sus dispositivos, algo crucial en mercados como el europeo, donde las normativas de eficiencia y sostenibilidad son cada vez más exigentes.

TSMC complementa el nodo de 2 nm con una fuerte apuesta por el empaquetado avanzado (CoWoS y tecnologías 3D), imprescindible para los chips de IA de Nvidia, AMD o los procesadores personalizados de los grandes proveedores de nube. Esta misma infraestructura de empaquetado será también clave para los futuros chips móviles de Apple con más capacidades de IA en el propio terminal.

Apple y los A20: la mitad de la producción de 2 nm de TSMC se queda corta

De cara a la próxima gran generación de iPhone, Apple prepara los chips A20 y A20 Pro, que deberían ser los primeros SoC móviles de la compañía fabricados en el nodo de 2 nm de TSMC. Estos procesadores darían vida tanto al iPhone 18 como al esperado iPhone plegable, cuyo lanzamiento se sitúa en el horizonte de la segunda mitad de la década.

Para asegurarse suministro, Apple habría reservado inicialmente alrededor de la mitad de la capacidad de producción de 2 nm de TSMC. Sin embargo, las previsiones internas indican que esa cifra podría no ser suficiente ante la combinación de ventas previstas de iPhone, nuevos dispositivos de gama alta y la fuerte demanda de chips de IA por parte de otros clientes de TSMC.

El volumen necesario no es menor: Apple exige decenas de millones de chips perfectamente funcionales para poder lanzar un iPhone de forma simultánea en Europa, Estados Unidos y el resto de mercados clave, incluidos los modelos destinados a redes 5G y futuras variantes con más IA local. Esa escala de producción obliga a que el nodo de 2 nm alcance rápidamente rendimientos muy altos (yield) y que la capacidad de TSMC crezca en varios frentes geográficos.

La propia TSMC ha reconocido que la capacidad inicial de 2 nm para 2026 está prácticamente comprometida, con grandes clientes —entre ellos Apple y Nvidia— que ya bloquean buena parte de las obleas disponibles. Para la firma de Cupertino, esto es un arma de doble filo: garantiza acceso prioritario, pero también la obliga a plantearse cómo diversificar sin repetir viejos errores.

Samsung entra en la ecuación como posible plan B

Ante una demanda de 2 nm que supera la capacidad inicial de TSMC, Apple se ve forzada a mirar de reojo a Samsung Foundry. La relación entre ambas compañías ha sido históricamente compleja, pero el contexto actual es distinto al de hace una década: ahora el riesgo de depender de un solo proveedor pesa mucho más que las rencillas del pasado.

Samsung ha avanzado en su propio proceso de 2 nm, con resultados que han llamado la atención de la industria. La compañía coreana ya ha fabricado el Exynos 2600 en 2 nanómetros, una pieza estratégica que sirve como carta de presentación para potenciales clientes. Además, está cerrando acuerdos relevantes con empresas como Tesla y apunta también a futuros contratos con AMD, en un escenario donde la capacidad de TSMC se agota rápidamente.

Desde Corea del Sur se apunta a que Apple no sitúa todavía a Samsung como su primera opción para los A20 y A20 Pro, pero sí mantiene abiertos los canales de comunicación. La idea es sencilla: disponer de un proveedor alternativo capaz de producir a 2 nm llegado el caso, evitando que cualquier contratiempo en TSMC afecte al calendario de lanzamiento del iPhone 18 o de su variante plegable.

Este acercamiento se suma a otros movimientos de diversificación de Apple, que busca reducir su dependencia de un único país o fabricante. En Estados Unidos, por ejemplo, la compañía ha valorado opciones con Intel, y en el ámbito de sensores y componentes también ha retomado ciertas colaboraciones con Samsung bajo el paraguas de las políticas industriales norteamericanas.

Capacidad global, inversiones récord y el papel de Europa

Para sostener la implantación de la tecnología de 2 nm de TSMC, la compañía taiwanesa ha aprobado un paquete de inversiones multimillonario centrado en nuevas fábricas, maquinaria de litografía de última generación y ampliación de sus líneas de empaquetado avanzado. Solo en un reciente tramo de decisiones, el consejo autorizó 7.300 millones de dólares en equipos de producción, junto a 1.200 millones en empaquetado avanzado y otros 3.600 millones en I+D.

Buena parte de estas inversiones se focaliza en Taiwán, donde se concentrará la primera ola de producción de 2 nm, alineada con la llamada regla “N-2” que mantiene la tecnología más avanzada dentro de la isla. No obstante, TSMC también estudia acelerar la implantación de nodos punteros en Japón, especialmente en su complejo de Kumamoto, donde ha llegado a plantearse pasar directamente de procesos de 6 nm a los 2 nm si las condiciones de demanda y los subsidios públicos lo justifican.

En Europa, los efectos se notan principalmente por la vía de los mercados financieros y de la cadena de suministro. Los ADR y las acciones de TSMC cotizan en plataformas europeas, donde acumulan revalorizaciones notables impulsadas por el “superciclo” de la IA y las expectativas sobre los 2 nm. Al mismo tiempo, fabricantes de equipos, diseñadores de chips y grandes grupos tecnológicos europeos ajustan sus hojas de ruta previendo que, de aquí a 2026, la disponibilidad de procesadores de 2 nm será un factor crítico en competitividad, tanto en móviles como en centros de datos.

La Unión Europea observa con atención este movimiento, en paralelo a sus propios programas de incentivos bajo el Chips Act europeo, con el reto de no quedar totalmente supeditada a la capacidad de Asia y Estados Unidos. Aunque por ahora no hay una planta de TSMC de 2 nm confirmada en suelo comunitario, la presión regulatoria y la necesidad de autonomía estratégica apuntan a que Bruselas intentará atraer parte de estas futuras inversiones.

Una tecnología clave para los próximos iPhone y para la IA

En el terreno práctico, la llegada de chips de 2 nm a los iPhone se traducirá menos en cifras espectaculares de benchmarks y más en mejoras sostenidas del día a día: mayor autonomía, menos calentamiento, mejor rendimiento en juegos y aplicaciones de realidad aumentada y, sobre todo, más margen para ejecutar modelos de inteligencia artificial en el propio dispositivo sin disparar el consumo.

La NPU y la GPU integradas en los futuros A20 y A20 Pro se verán beneficiadas por la mayor densidad de transistores y por la mejora en eficiencia del nodo N2. TSMC, por su parte, podrá aplicar primas de precio de entre un 10 % y un 20 % frente a los actuales 3 nm, algo que ya se da por descontado en el sector y que obligará a los fabricantes, Apple incluida, a afinar todavía más la segmentación de sus gamas y sus márgenes.

Al mismo tiempo, la misma infraestructura que alimenta a los iPhone 18 servirá para fabricar chips de IA para centros de datos, configurando un escenario en el que móviles y servidores comparten la misma base tecnológica. Para los usuarios europeos, esto significa una integración más fluida entre los servicios en la nube y las capacidades locales del dispositivo, con aplicaciones que podrán funcionar incluso sin conexión permanente gracias al aumento de potencia y eficiencia.

La combinación de la tecnología de 2 nm de TSMC, la apuesta de Apple por los A20 y A20 Pro y la posible entrada de Samsung como respaldo dibuja un panorama en el que la disponibilidad de capacidad de fabricación será tan determinante como el diseño del propio chip. Para la próxima generación de iPhone y para el despliegue masivo de la inteligencia artificial en Europa y el resto del mundo, lo que ocurra en las fábricas de 2 nm de TSMC marcará buena parte del ritmo de innovación durante los próximos años.