Apple releva a su jefe de IA tras los tropiezos de Siri y apuesta por Amar Subramanya

Última actualización: 3 de diciembre de 2025
Autor: Isaac
  • Cambio de mando en la división de IA de Apple: John Giannandrea deja la jefatura y será asesor hasta 2026.
  • Amar Subramanya, procedente de Microsoft y con 16 años en Google, asume como nuevo vicepresidente de IA.
  • Los retrasos y fallos en el nuevo Siri y en Apple Intelligence impulsan una profunda reestructuración interna.
  • Apple se apoya en modelos propios y en Gemini de Google mientras intenta recuperar terreno frente a la competencia.

Cambio en la jefatura de IA de Apple

Apple ha movido ficha en plena batalla por la inteligencia artificial y los asistentes de voz. Tras varios años de avances discretos y algún que otro tropiezo sonado con Siri y Apple Intelligence, la compañía ha decidido cambiar de capitán al frente de su apuesta en IA.

El hasta ahora responsable máximo de aprendizaje automático e inteligencia artificial, John Giannandrea, dejará la jefatura del área tras casi siete años en la empresa. No se marcha de golpe: seguirá como asesor interno hasta su jubilación, prevista para la primavera de 2026, pero su peso en el día a día de los proyectos clave de IA se reduce claramente.

El relevo llega después de que los intentos de Apple por relanzar Siri con capacidades generativas hayan encadenado retrasos, pruebas fallidas y críticas, especialmente si se compara con el ritmo que marcan competidores como Google, Microsoft u OpenAI. En un contexto de presión creciente del mercado y de los propios usuarios, la dirección ha optado por un giro de timón más profundo de lo que parece a simple vista.

La propia Apple ha reconocido en sus comunicados que el desarrollo de una Siri más personalizada y avanzada está yendo “más lento de lo previsto”, mientras las expectativas en torno a Apple Intelligence no han terminado de traducirse en funciones tan espectaculares como las de otros asistentes generativos. En paralelo, se han producido filtraciones sobre problemas organizativos, fuga de talento y fricciones internas en la cúpula de IA.

Con este contexto de fondo, el nombramiento de un nuevo jefe de IA se interpreta como algo más que un simple cambio de nombre: es el intento de reordenar una división clave que debe sostener buena parte del futuro de la compañía, también en Europa y España, donde millones de usuarios esperan que Siri deje de ser el último de la fila.

Adiós a Giannandrea como jefe de IA: del fichaje estrella al papel de asesor

Giannandrea aterrizó en Cupertino en 2018 procedente de Google, donde había dirigido áreas de búsqueda e inteligencia de máquinas. En su día se vendió como un fichaje de campanillas, llamado a modernizar el enfoque de Apple en IA y a cerrar la brecha frente a asistentes como Alexa o Google Assistant.

Durante su mandato, ayudó a levantar la infraestructura de IA y los modelos fundacionales que funcionan bajo el capó de iOS, macOS y otros sistemas de la compañía. Bajo su paraguas crecieron los equipos de aprendizaje automático, visión por computador y procesamiento del lenguaje natural, así como los sistemas de búsqueda y conocimiento que alimentan muchas funciones que el usuario apenas ve.

Aun así, los últimos años han estado marcados por una sensación de avance insuficiente en el frente visible para el público: Siri ha seguido siendo percibida como limitada frente a las propuestas basadas en modelos generativos más recientes, y las grandes promesas vinculadas a Apple Intelligence no se han concretado al ritmo esperado.

Según informó Bloomberg, el propio CEO Tim Cook habría terminado perdiendo la confianza en la capacidad de Giannandrea para pilotar este salto de generación en los asistentes de voz. De hecho, parte del control operativo sobre el nuevo Siri ya había pasado meses atrás a manos de Mike Rockwell, responsable de Vision Pro, antes de que se anunciara oficialmente esta transición.

En el comunicado público, eso sí, Apple mantiene un tono elogioso con el directivo saliente. Cook ha subrayado que Giannandrea ha sido clave para “construir y hacer avanzar el trabajo en inteligencia artificial” de la compañía, y recalca que esta seguirá siendo una pieza central de la estrategia de Apple a largo plazo, incluso una vez que el veterano ejecutivo se retire.

Amar Subramanya, el nuevo rostro de la inteligencia artificial en Apple

Nuevo vicepresidente de IA en Apple

El relevo tiene nombre y apellidos: Amar Subramanya será el nuevo vicepresidente de IA de Apple. No es un desconocido en el sector, ni mucho menos. Llega desde Microsoft, donde ejercía como vicepresidente corporativo de IA, y antes pasó 16 años en Google, liderando, entre otras cosas, la ingeniería del asistente Gemini.

Su currículo encaja justo en el hueco que Apple necesitaba cubrir: combina investigación puntera en modelos de lenguaje con experiencia directa en convertir esos avances en productos masivos. Ha trabajado en Gemini prácticamente desde dentro y conoce al detalle las estrategias de IA de dos de los rivales que más presión ejercen ahora sobre Apple.

Dentro de la estructura corporativa, Subramanya reportará a Craig Federighi, vicepresidente sénior de software, que ya había asumido un papel clave en la hoja de ruta de IA de la compañía. Apple destaca que su misión será acelerar la integración entre la investigación en IA y los productos comerciales, alineando modelos, sistemas operativos y servicios.

En la práctica, el nuevo vicepresidente tendrá bajo su mando áreas consideradas críticas: Apple Foundation Models (los modelos base de la compañía), los equipos de investigación en aprendizaje automático y los grupos encargados de la seguridad y evaluación de sistemas de IA. Es decir, será responsable tanto del “cerebro” como de las garantías de fiabilidad de las nuevas funciones inteligentes.

Apple insiste en que la “extraordinaria experiencia” de Subramanya será clave para la “innovación continua” y para las futuras funciones de Apple Intelligence. El mensaje que se lanza a inversores y usuarios, incluidos los de Europa y España, es claro: la compañía quiere dejar atrás la fase de titubeos y pasar a un despliegue más sólido y visible de sus capacidades de IA.

Reorganización interna: Siri se reparte y la IA se incrusta en toda la empresa

El cambio de nombres viene acompañado de una reorganización más amplia del organigrama de IA en Apple. Parte de las áreas que respondían a Giannandrea se redistribuyen ahora entre diferentes ejecutivos de peso, con el objetivo de acercar el trabajo de inteligencia artificial a los productos finales.

Por un lado, ciertas funciones de IA y aprendizaje automático pasan a depender de Sabih Khan, jefe de operaciones. Se busca así que la tecnología se alinee mejor con la cadena de producción, el hardware y la logística, algo especialmente relevante en entornos como el europeo, donde la normativa y la disponibilidad de servicios pueden variar por país.

Por otro, algunos equipos se integran bajo el paraguas de Eddy Cue, responsable de servicios como Apple Music, iCloud y Apple TV+. Con ello, Apple pretende que la IA deje de ser una “capa aislada” y se convierta en un componente natural de los servicios que ya usan a diario los usuarios de iPhone, iPad o Mac en España y el resto de Europa.

Mientras tanto, la supervisión directa del desarrollo del nuevo Siri recae en Mike Rockwell, que ya venía coordinando el trabajo en el asistente desde que Cook le encomendara la tarea de enderezar el rumbo del proyecto. La llegada de Subramanya se suma a esta reorganización para darle una nueva estructura más clara y, sobre el papel, más eficaz.

Este rediseño interno también responde a tensiones acumuladas: informes internos y filtraciones apuntan a problemas de comunicación entre equipos, objetivos incumplidos y una moral tocada en algunas áreas de ingeniería. Repartir responsabilidades y clarificar mandos busca reducir esa fricción en una fase en la que los plazos ya van ajustados.

Los tropiezos de Siri y Apple Intelligence: retrasos, errores y demandas

El detonante de fondo de este giro directivo está en los tropiezos públicos de Siri y de Apple Intelligence desde su anunciado relanzamiento. Apple llevaba tiempo prometiendo un asistente más contextual, capaz de entender mejor la situación del usuario y realizar tareas complejas combinando apps y servicios, pero el camino ha sido accidentado.

Uno de los fallos más sonados fue la función de resumen de notificaciones, pensada para condensar múltiples avisos en un formato más legible. A finales de 2024 y principios de 2025, este sistema generó varias noticias incorrectas, hasta el punto de que medios como la BBC protestaron públicamente tras ver cómo Apple Intelligence difundía titulares falsos sobre un caso judicial en Estados Unidos o resultados deportivos que aún no se habían producido.

Los problemas no se quedaron ahí. En las pruebas internas previas al lanzamiento del nuevo Siri, Craig Federighi comprobó en su propio iPhone que muchas de las funciones que Apple había presentado en público simplemente no funcionaban. La situación llevó a retrasar indefinidamente el lanzamiento previsto inicialmente para abril de 2025.

Este aplazamiento terminó teniendo consecuencias incluso legales: en Estados Unidos se presentaron demandas colectivas de compradores del iPhone 16 que se sentían engañados tras haber adquirido el dispositivo con la promesa de un Siri generativo que no llegó a tiempo. Apple reaccionó con actualizaciones parciales de iOS, pero la reputación del proyecto quedó tocada.

En paralelo, salieron a la luz informes que describían una crisis de liderazgo dentro del grupo de IA, con poca coordinación con el área de marketing, problemas presupuestarios y una fuga progresiva de ingenieros hacia competidores como OpenAI, Google o Meta. Algunos empleados llegaron a referirse irónicamente al área como “AI/MLess”, un juego de palabras que sugería una IA y un aprendizaje automático “sin gasolina”.

Plazos que se alargan: la nueva Siri se va a 2026

Oficialmente, Apple ha reconocido que su Siri renovada y más personalizada no estará plenamente lista hasta, como mínimo, la primavera de 2026. La compañía admite que el desarrollo está llevando más tiempo del previsto, y que ha sido necesario rehacer parte de las funciones para que estén a la altura de los estándares de fiabilidad y privacidad que se ha autoimpuesto.

En marzo de 2025, la empresa ya comunicó que muchas de las capacidades generativas de Siri, basadas en Apple Intelligence, necesitaban más trabajo. Entre bastidores, las pruebas detectaron errores relevantes en la integración con aplicaciones nativas y en tareas aparentemente sencillas, algo que en una base instalada de miles de millones de dispositivos puede escalar en forma de malas experiencias para el usuario.

Distintos informes apuntan a que hasta un 40 % de las demostraciones internas sufrían algún tipo de fallo en la integración con apps propias de Apple, lo que obligó a revisar a fondo tanto los modelos como la forma de conectarlos con el sistema operativo. Para una compañía que suele mantener una política de “lo que se presenta, funciona”, este nivel de errores resultaba difícil de aceptar.

El retraso, además, tiene un coste de imagen comparativo. Mientras Apple retrasa su gran actualización de Siri hasta 2026, rivales como Google o Microsoft han ido lanzando asistentes generativos y funciones de IA en servicios muy utilizados también en Europa, desde buscadores hasta suites ofimáticas.

En este contexto, el nombramiento de Subramanya llega con un mandato implícito de acelerar sin perder el control: lograr que la nueva Siri y el paquete ampliado de Apple Intelligence llegue al usuario final sin repetir los errores del último año, pero sin seguir cediendo terreno a la competencia.

Gemini en el corazón del nuevo Siri: un giro inesperado para Apple

Quizá uno de los puntos más llamativos de esta nueva etapa es la apertura de Apple a usar modelos externos para apuntalar sus productos. Diversos reportes señalan que la próxima gran versión de Siri utilizará una versión personalizada de Gemini, el modelo de Google, para determinadas funciones avanzadas.

Esta decisión tiene un carácter casi simbólico: durante más de una década, Apple y Google han competido frontalmente en móviles, navegadores, mapas, servicios en la nube y tiendas de aplicaciones. Que Apple recurra precisamente a la IA de Google para reforzar su asistente estrella supone un reconocimiento implícito de que los modelos externos pueden ofrecer hoy una ventaja que los modelos internos aún no alcanzan.

En la práctica, la compañía pretende combinar distintos enfoques. Algunas tareas se procesarán con modelos propios que se ejecutan en el dispositivo, apoyados en los chips Apple Silicon y en técnicas de IA federada, mientras que otras se enviarán a la nube, tanto a infraestructuras de Apple como a modelos socios como Gemini.

La empresa insiste en que, cuando la solicitud requiera procesamiento en la nube, se utilizará su arquitectura Private Cloud Compute, que promete tratar los datos de forma temporal y borrarlos de inmediato, evitando la creación de grandes depósitos de información personal. Es una forma de intentar cuadrar el círculo entre potencia, funcionalidad y su conocida obsesión por la privacidad.

Para los usuarios europeos, acostumbrados a una regulación especialmente estricta en materia de datos, este equilibrio no es menor. Apple sabe que cualquier percepción de que está relajando sus estándares podría complicarle la vida ante los reguladores de la UE, por lo que la integración de Gemini y otros modelos externos está rodeada de cautelas técnicas y legales.

Una filosofía de IA propia: más en el dispositivo, menos en los datos

Detrás de todos estos movimientos late la filosofía particular con la que Apple aborda la IA. A diferencia de otros gigantes tecnológicos que basan buena parte de sus avances en enormes centros de datos y en la acumulación masiva de información de usuarios, la firma de Cupertino ha apostado por que una porción relevante del trabajo se haga directamente en el dispositivo.

Este enfoque tiene ventajas claras desde el punto de vista de la privacidad y la latencia: al procesar más en el propio iPhone, iPad o Mac, se reduce la necesidad de enviar datos sensibles a servidores externos, y las respuestas pueden ser más rápidas en tareas cotidianas. No es casual que Apple venda buena parte de su propuesta de valor en Europa con el argumento de que respeta más la privacidad que otros competidores.

Sin embargo, esta estrategia también conlleva compromisos importantes. Los modelos que pueden ejecutarse en un dispositivo portátil son, por definición, más pequeños y menos potentes que los gigantescos modelos que corren en grandes centros de datos. Además, la reticencia de Apple a recolectar datos de usuarios a gran escala obliga a entrenar muchos sistemas con datos licenciados o sintéticos, menos ricos que los enormes repositorios de información que nutren a otros modelos líder del mercado.

La gran pregunta es si esta apuesta “más privada pero más limitada” le permitirá a Apple ponerse a la altura en capacidades realmente útiles en el día a día. El balance entre protección de datos, potencia y funcionalidad se ha convertido en uno de los dilemas centrales para la compañía, también en mercados como el español, donde la sensibilidad hacia la privacidad convive con expectativas cada vez más altas sobre lo que debe hacer un asistente digital.

Con la llegada de Subramanya, Apple intenta reforzar la parte donde más flojea: la de hacer llegar al usuario final experiencias de IA que compitan cara a cara con las que ofrecen ChatGPT, Gemini o los asistentes integrados en productos de la competencia, sin abandonar el marco de privacidad que ha definido su marca en la última década.

Presión competitiva y retos para la nueva etapa

El cambio de mando en la IA de Apple no se produce en el vacío. La compañía afronta una competencia feroz tanto en software como en hardware, y algunas de las voces más influyentes del sector observan con atención si sabrá reaccionar a tiempo en esta nueva ola tecnológica.

Mientras empresas como Google y Microsoft despliegan sus modelos generativos en buscadores, escritorios virtuales y suites profesionales, otras figuras conocidas del ecosistema Apple, como el exdiseñador Jony Ive, se han aliado con Sam Altman (OpenAI) para explorar nuevos dispositivos centrados en la IA desde cero. Sus primeros prototipos ya estarían listos, con vistas a lanzamientos en los próximos años.

Analistas del sector recuerdan que Apple sigue contando con una base de usuarios extremadamente fiel y un ecosistema cerrado que muchos valoran por su estabilidad y por lo bien que “todo encaja” entre sí. Sin embargo, advierten de que la próxima gran oleada de productos de consumo estará más marcada por la IA que por las mejoras incrementales en hardware que dominaron la década pasada.

En el frente financiero, el mercado observa estos cambios con una mezcla de escepticismo y expectativa. La acción de Apple se mantiene en niveles elevados, pero los inversores quieren ver resultados tangibles en forma de productos y servicios que demuestren que la compañía no solo se limita a reaccionar, sino que es capaz de marcar el paso como ya hizo en el pasado.

Para Amar Subramanya y su equipo, esto se traduce en un reto inmediato: demostrar en los próximos ciclos de lanzamiento de software y hardware que la reorganización y las nuevas alianzas en IA no son solo un movimiento defensivo, sino el inicio de una etapa en la que Siri y Apple Intelligence dejen de ir a remolque.

Lo que Apple pone ahora en juego no es solo el nombre del jefe de IA, sino su capacidad para reconducir una estrategia que había perdido fuelle, coordinar a unos equipos internos desgastados y convertir años de inversión en inteligencia artificial en experiencias que convenzan tanto a usuarios exigentes como a reguladores atentos, especialmente en Europa. La próxima versión de Siri y el despliegue completo de Apple Intelligence serán el primer gran examen de esta nueva etapa.

Apple Machine Learning Research
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