- Apple celebrará una “Special Apple Experience” el 4 de marzo con fuerte foco en un nuevo MacBook más económico.
- El portátil usaría un chip A18 Pro de iPhone, 8 GB de RAM y una pantalla en torno a 12,9-13 pulgadas.
- Se espera chasis de aluminio y colores llamativos (amarillo, verde, azul, rosa, plata, gris oscuro) pese a ser el modelo de entrada.
- El precio objetivo se situaría por debajo de los 1.000 dólares, con rumores entre 699 y 799 dólares, para competir con Chromebooks y portátiles Windows baratos.
Apple se prepara para un inicio de marzo especialmente movido con una presentación centrada en un nuevo MacBook de precio más contenido. El portátil, del que se viene hablando desde hace meses, apunta a convertirse en la puerta de entrada al ecosistema macOS para quienes hasta ahora se quedaban en Windows o Chromebook por presupuesto.
El encuentro del 4 de marzo en Nueva York, con citas paralelas en Londres y Shanghái, llega bajo el lema de “Special Apple Experience” y no como el típico “special event”. Ese matiz, unido a los colores de la invitación, ha disparado las apuestas: todo indica que el protagonista será un MacBook más económico, con chip de iPhone y diseño en varios colores, acompañado de otros lanzamientos de gama alta.
Un MacBook más asequible para abrir la gama de entrada
La nueva máquina se situará por debajo de los actuales MacBook Air y Pro, ocupando un hueco que Apple llevaba tiempo sin cubrir: el de un portátil de entrada claramente más barato que los modelos tradicionales, pero manteniendo el acceso completo a macOS y sus aplicaciones.
Diversas fuentes coinciden en que el objetivo de este MacBook es ampliar la base de usuarios, especialmente entre estudiantes, centros educativos y empresas que compran equipos por volumen. En Europa, y particularmente en España, donde las Chromebooks y los portátiles Windows económicos llevan años ganando presencia en colegios y formación profesional, este movimiento podría cambiar el equilibrio del mercado si el precio acompaña.
Apple habría decidido apostar por este modelo tras valorar que, en el segmento más barato, el iPad con teclado no logra reemplazar del todo al portátil clásico en colegios y oficinas. Un Mac completo, con teclado integrado, trackpad y macOS, pero más barato, tendría más sentido práctico para tareas de clase, ofimática y trabajo remoto.
La compañía también busca reforzar su presencia en mercados emergentes y en flotas corporativas, donde el coste por unidad es crucial y donde hasta ahora el MacBook Air resultaba demasiado caro para grandes despliegues.

Diseño: aluminio, formato compacto y muchos colores
Uno de los puntos más llamativos de este nuevo equipo será su estética. Lejos de recurrir al plástico, todo apunta a que Apple mantendrá un chasis de aluminio similar al de los MacBook Air, pero fabricado con un proceso más rápido y barato para contener los costes.
Filtraciones firmadas por analistas como Ming-Chi Kuo y periodistas como Mark Gurman señalan que la pantalla rondará las 13 pulgadas, posiblemente 12,9”, un tamaño cercano al MacBook Air de 13 pulgadas. Se trataría de una forma de aprovechar diseños ya probados para reducir la inversión en investigación y desarrollo.
El color será otro elemento diferenciador. Apple habría experimentado internamente con seis tonos: amarillo claro, verde claro, azul, rosa, plata y gris oscuro. No todos llegarían a las tiendas, pero la idea es ofrecer una paleta más alegre y juvenil que la de los Mac tradicionales, en la línea de lo que se hizo con los iMac de colores.
En algunas invitaciones y artes promocionales del evento se repiten los tonos amarillo, verde y azul, lo que se interpreta como una pista directa de los acabados elegidos para este MacBook de entrada. La intención sería que el portátil sea reconocible a primera vista y se distinga tanto de los Air como de los Pro.
Junto a este enfoque más desenfadado, Apple buscaría mantener una sensación de producto “serio” para uso profesional. De ahí que se rumoreen también versiones en plata y gris oscuro, destinadas a oficinas y entornos donde quizá los colores más vivos no encajan tan bien.

Chip A18 Pro en lugar de un M: potencia de iPhone dentro de un Mac
El cambio técnico más relevante es el procesador. En lugar de un chip de la familia M, este portátil recurriría al A18 Pro, el mismo SoC previsto para los iPhone 16 Pro. Es un giro importante, porque supone llevar directamente un procesador de móvil a un Mac de producción masiva.
Según las primeras mediciones en herramientas como Geekbench, el A18 Pro se aproxima mucho al rendimiento del M4 en tareas de un solo núcleo, quedándose ligeramente por debajo, pero con suficiente margen para mover sin problemas el sistema y las aplicaciones habituales de ofimática, navegación, multimedia y educación.
Donde sí se nota más la diferencia es en el trabajo multinúcleo: las filtraciones hablan de alrededor de 3.500 puntos en single-core y unos 8.800 en multi-core para el A18 Pro, frente a cifras cercanas a 15.000 puntos en multi-core en el caso del M4 para sobremesa. Pese a ello, el nuevo portátil seguiría siendo comparable, como mínimo, a un Mac con M1 en rendimiento global, suficiente para buena parte del público objetivo.
El equipo partiría de 8 GB de memoria RAM, la misma cantidad de los MacBook Air de entrada actuales, y almacenamiento aún por concretar, probablemente desde 256 GB. Aunque en los últimos meses Apple ha defendido que 16 GB es el “nuevo mínimo razonable” para un Mac, en este modelo habría hecho una concesión para mantener los costes a raya.
Esta no sería la primera vez que la compañía experimenta con chips de iPhone en un Mac. Años atrás se probó un prototipo con un A15 y solo 4 GB de RAM, proyecto que nunca salió al mercado porque su rendimiento quedaba demasiado lejos del M1. Los avances del A18 Pro y el aumento a 8 GB cambian por completo ese escenario.
Prestaciones, recortes y posicionamiento frente al MacBook Air
Para lograr un precio más bajo, Apple habría elegido cuidadosamente qué recortar. Las filtraciones apuntan a que este MacBook económico podría renunciar a Thunderbolt y quedarse con puertos USB-C más básicos, suficientes para carga, periféricos y monitores externos estándar, pero sin las velocidades máximas ni las funciones avanzadas de los modelos superiores.
También se menciona la posibilidad de que el teclado no sea retroiluminado, un detalle que contribuiría a rebajar todavía más el coste de fabricación. Sería una decisión llamativa, teniendo en cuenta que esta característica se ha convertido casi en un estándar de facto en portátiles de gama media y alta.
En cualquier caso, seguiríamos hablando de un equipo pensado para tareas diarias: ofimática, plataformas educativas, navegación, videollamadas y consumo de contenido. No se espera que sea la opción ideal para edición de vídeo intensiva o desarrollo profesional, ámbitos donde los M4 y los futuros M5 Pro y M5 Max seguirán siendo la referencia en la gama Mac.
Uno de los dilemas para Apple será su convivencia con el MacBook Air con chip M4. En el canal oficial, el Air parte en torno a 1.199 euros en Europa, pero con las ofertas de distribuidores suele encontrarse por debajo de los 1.000 euros. Si el nuevo MacBook se acercase demasiado a esas cifras, el usuario podría dudar entre sacrificar potencia y pantalla a cambio de un pequeño ahorro o dar el salto al Air.
De ahí que analistas y filtraciones consideren probable que el portátil de entrada se sitúe claramente por debajo del Air, con un precio que, en el mercado europeo, podría rondar los 800-900 euros, siempre sujeto a impuestos y políticas locales. En Estados Unidos, las referencias habituales hablan de una horquilla de entre 699 y 799 dólares, muy agresiva para los estándares de Apple.
Una pieza clave en la competencia con Windows y Chromebook
Más allá de las especificaciones, el nuevo modelo responde a una estrategia muy concreta: competir directamente con los portátiles Windows baratos y las Chromebooks, especialmente en el sector educativo y en empresas que buscan equipos sencillos para tareas básicas.
En España y otros países europeos, las administraciones y centros formativos han apostado a menudo por dispositivos baratos con sistema de Google o Windows, principalmente por cuestión de presupuesto. Un MacBook por debajo de los 1.000 euros, con un coste de propiedad más predecible y un sistema integrado con el resto del ecosistema Apple, podría resultar atractivo incluso para licitaciones públicas si los números encajan.
Apple también ganaría terreno entre quienes ya usan un iPhone o un iPad y quieren dar el salto a macOS sin tener que desembolsar lo que cuesta un Air o un Pro. Al compartir chip con los iPhone 16 Pro, este MacBook podría beneficiarse de optimizaciones de software y experiencias compartidas entre dispositivos, algo que la empresa lleva años potenciando.
Otro frente en el que el MacBook económico puede marcar diferencias es el de las flotas empresariales. Un equipo con buena autonomía, cuerpo de aluminio, gestión sencilla y precio contenido puede ser más fácil de mantener a largo plazo que un portátil Windows barato, sobre todo en empresas que ya han estandarizado su parque móvil en torno al iPhone.
Aunque Apple no ha confirmado cifras, varias fuentes del sector hablan de una previsión de millones de unidades producidas durante el primer año, señal de que la compañía confía en un volumen de ventas significativo y no en un producto de nicho.
El contexto del evento del 4 de marzo y el papel del nuevo MacBook
El 4 de marzo no girará exclusivamente en torno a este portátil, pero sí se espera que sea uno de los anuncios más comentados. Apple ha citado a la prensa en Nueva York, Londres y Shanghái para una experiencia presencial en la que los asistentes podrán probar los equipos, mientras que otros productos se irán desvelando esos mismos días a través de notas de prensa.
En paralelo al MacBook económico, se dan prácticamente por seguros los nuevos MacBook Pro con chips M5 Pro y M5 Max, orientados al público profesional que necesita potencia de sobra para edición, desarrollo o trabajo con IA local. Estos modelos reforzarán la parte alta del catálogo, mientras el portátil de entrada cubre la base.
También se ha hablado de renovaciones del MacBook Air con chip M5, nuevos iPad y otras novedades, pero las fuentes coinciden en que parte de estos anuncios podrían llegar de forma escalonada, no necesariamente todos dentro de la misma presentación presencial.
En cualquier caso, el gran cambio está en la estructura de la gama Mac. Con la llegada de este modelo de acceso, el catálogo quedaría organizado en tres peldaños: MacBook económico con chip A18 Pro, MacBook Air con chip M y MacBook Pro con M5 Pro/M5 Max. Una separación mucho más clara para el usuario que decide cuánto gastar y qué nivel de rendimiento necesita.
Si las previsiones se cumplen, el 4 de marzo marcará no solo el estreno de nuevos chips y colores, sino el regreso de una idea que muchos usuarios echaban de menos: un Mac que no obligue a estirar tanto el presupuesto y acerque macOS a un público más amplio, sin renunciar a los materiales ni al diseño que han caracterizado a la marca durante años.
