Apple prepara cuatro nuevos MacBook con chips M5, pantallas OLED y un modelo básico más barato

Última actualización: 18 de enero de 2026
Autor: Isaac
  • Apple planea renovar la gama MacBook con hasta cuatro modelos: uno básico, nuevos Air y Pro con M5 y un Pro OLED futuro.
  • El modelo de entrada buscará competir con Chromebooks y portátiles Windows económicos en el sector educativo.
  • MacBook Air y MacBook Pro adoptarán la familia de chips M5, con mejoras notables en CPU, GPU e inteligencia artificial.
  • A medio plazo, la marca trabaja en un MacBook Pro con pantalla OLED, posible soporte táctil y chip M6.

Nuevos MacBook Apple con chips M5

Apple se prepara para una de las mayores renovaciones recientes de la familia MacBook, con el desarrollo de hasta cuatro portátiles que estrenarán los chips M5 y sentarán las bases de una futura generación con pantallas OLED. La hoja de ruta pasa por cubrir desde un modelo básico pensado para el día a día y el sector educativo, hasta versiones Pro dirigidas al trabajo profesional más exigente.

Un MacBook básico para competir con Chromebooks y portátiles baratos

Uno de los movimientos más significativos sería la llegada de un MacBook de nivel de entrada con precio agresivo, pensado para rivalizar directamente con Chromebooks y portátiles Windows económicos que dominan las aulas y buena parte del entorno corporativo de bajo coste, también en Europa y España.

La idea de Apple pasaría por ofrecer la experiencia completa de macOS en un portátil en torno a los 700-800 dólares en mercados internacionales, lo que en Europa podría traducirse en un posicionamiento claramente por debajo del MacBook Air. Este dispositivo se orientaría a estudiantes, centros educativos, pymes y usuarios que hasta ahora descartaban un Mac por presupuesto.

Para alcanzar ese rango de precios, la compañía recurriría a un diseño más sencillo y optimizado para producción en volumen: chasis metálico, pero menos sofisticado que el de los modelos Air y Pro, y una pantalla en torno a las 13 pulgadas con tecnología LCD convencional en lugar de Mini‑LED u OLED. El objetivo es mantener una buena calidad de imagen sin disparar el coste de los componentes.

En cuanto al procesador, varias fuentes apuntan a que Apple podría aprovechar una versión del chip A18 Pro adaptada al entorno macOS, heredando así muchas de las optimizaciones vistas en iPhone, con un equilibrio muy ajustado entre rendimiento y eficiencia energética. Este hardware sería más que suficiente para navegación web, ofimática, videollamadas, plataformas de vídeo en streaming y tareas escolares habituales.

La conectividad también iría en línea con ese enfoque asequible: pocos puertos USB‑C y ausencia de Thunderbolt, dejando estas funciones avanzadas para los modelos superiores. Aun así, seguiría permitiendo conectar pantallas externas y periféricos básicos, suficiente para el uso académico y de oficina ligera.

Un nuevo escalón por debajo del MacBook Air

En la práctica, este reposicionamiento busca acortar la distancia entre iPad y MacBook. Muchos usuarios en España y el resto de Europa ya utilizan iPads con teclado como sustitutos del portátil; disponer de un MacBook más económico podría facilitar el salto directo a macOS para quienes necesitan un sistema de escritorio completo.

Analistas del sector apuntan a que Apple deberá hilar fino con las especificaciones para evitar canibalizar al MacBook Air. La compañía reservaría mejores pantallas, mayor conectividad y más potencia sostenida para el Air, de forma que el nuevo modelo económico se perciba claramente como una opción de acceso, sin diluir el atractivo del resto de la gama.

Este enfoque está especialmente pensado para el mercado educativo europeo, donde Chromebooks y portátiles Windows baratos se han implantado con fuerza gracias a su bajo coste y a acuerdos institucionales. Un MacBook más accesible podría convertirse en alternativa real para colegios, institutos y universidades que deseen integrar el ecosistema Apple sin elevar demasiado la inversión por alumno.

MacBook Air: salto generacional con el chip M5

MacBook Air con chip M5

El MacBook Air seguirá siendo la referencia para quienes buscan ligereza, autonomía y buen rendimiento en un equipo de uso diario. La próxima revisión incorporaría el chip M5, fabricado por TSMC en un proceso de 3 nanómetros de segunda generación, con mejoras tanto en potencia como en consumo energético.

Los datos preliminares que manejan algunos analistas hablan de un aumento del rendimiento de CPU entorno al 12‑15 % frente a la generación anterior, además de un salto de hasta el 36 % en capacidad gráfica. Estas cifras se traducirían en una experiencia más holgada en edición de fotos, vídeo ligero y juegos casuales, sin necesidad de dar el salto a un MacBook Pro.

El nuevo M5 también pondría el foco en el Neural Engine y las tareas de inteligencia artificial. macOS está incorporando cada vez más funciones basadas en IA —transcripción de audio, edición asistida, clasificación inteligente de contenidos— y estos núcleos dedicados permitirían ejecutar dichas funciones de forma más rápida y con menor impacto en la batería.

En el apartado de diseño, no se esperan cambios radicales: se mantendría el aspecto actual del MacBook Air con carcasa delgada, biseles reducidos y teclado de tamaño completo, un formato que ya ha calado entre estudiantes, trabajadores en movilidad y usuarios que teletrabajan. El modelo seguiría ofreciendo una autonomía elevada, uno de los puntos fuertes históricamente asociados a la gama Air.

Los precios de referencia se situarían en una franja similar a la de los Air actuales, manteniendo al modelo como opción «premium razonable» dentro del catálogo de portátiles de Apple, por encima del futuro MacBook básico pero lejos de los importes de los Pro de gama alta.

MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max para uso profesional

MacBook Pro con chips M5 Pro y M5 Max

Para los usuarios que necesitan un equipo de trabajo capaz de aguantar horas de carga intensiva, Apple prepara la renovación de los MacBook Pro de 14 y 16 pulgadas con chips M5 Pro y M5 Max. Estos procesadores estarán optimizados para tareas como el renderizado 3D, la edición de vídeo en 4K y 8K, la producción musical con grandes librerías y la compilación de proyectos de software complejos.

La arquitectura M5 en sus variantes Pro y Max aumentaría el número de núcleos de CPU y GPU, además de mejorar el ancho de banda de memoria y la velocidad de los SSD. De este modo, se reducirían los cuellos de botella en flujos de trabajo profesionales, algo especialmente relevante para estudios creativos, agencias y desarrolladores que trabajan con proyectos pesados.

A nivel de diseño, todo apunta a que Apple mantendrá el chasis introducido en la generación reciente, con pantalla Liquid Retina XDR, sistema de sonido mejorado, cámara integrada de mayor calidad y una colección de puertos que incluye HDMI, lector de tarjetas SD, MagSafe y varios USB‑C con soporte Thunderbolt. Este equilibrio entre rendimiento y conectividad ha sido bien recibido por el mercado profesional.

En cuanto al posicionamiento, los MacBook Pro con M5 Pro se situarían como punto de entrada al segmento profesional, mientras que las configuraciones con M5 Max apuntarían directamente a usuarios que necesitan la máxima potencia gráfica y de cálculo disponible en un portátil Apple. Los precios, según las estimaciones, se mantendrían en líneas similares a los modelos actuales Pro, partiendo de cifras en torno a los 1.999 dólares para las versiones de 14 pulgadas.

Para Europa, y España en particular, estos equipos seguirán siendo una herramienta de referencia en sectores como producción audiovisual, diseño, arquitectura o desarrollo de apps, donde la combinación de macOS, software profesional optimizado y la autonomía de los chips Apple Silicon supone una ventaja competitiva clara frente a otros portátiles de alto rendimiento.

La revolución pendiente: MacBook Pro con pantalla OLED y chip M6

MacBook Pro con pantalla OLED

Mirando un poco más allá de la llegada de los M5, Apple trabaja ya en un MacBook Pro de nueva generación que estrenaría pantalla OLED en tamaños de 14 y 16 pulgadas. Esta tecnología ya se ha consolidado en iPhone y determinados modelos de iPad, y ahora daría el salto al portátil profesional de la marca.

Los paneles OLED ofrecen negros puros, contraste prácticamente infinito y colores más intensos y precisos que los paneles LCD o incluso los Mini‑LED actuales. Para fotógrafos, videógrafos, diseñadores y creadores de contenido, esto supone una mejora directa en la fidelidad de la imagen, algo que puede marcar la diferencia en trabajos donde el color es crítico.

Algunas filtraciones sugieren que este futuro MacBook Pro podría ser el primer portátil de Apple con pantalla táctil, un cambio importante en la filosofía del Mac si finalmente se materializa. La interacción directa con la pantalla abriría nuevas posibilidades en ilustración, edición de vídeo y diseño, acercando la experiencia del Mac a la de una tableta profesional sin renunciar al teclado físico.

Para impulsar esta combinación de panel OLED de alta resolución y posibles funciones táctiles, Apple reservaría la introducción del chip M6 como motor de esta generación. Este procesador, aún por presentar, se diseñaría con un foco especial en el rendimiento gráfico, el procesamiento de IA y la gestión eficiente de pantallas de última generación, manteniendo al mismo tiempo el consumo bajo control.

Se espera que este modelo incorpore también un chasis refinado, con un diseño algo más delgado y ligero, y que se coloque en la parte más alta de la gama tanto por prestaciones como por precio. En Europa tendría un claro posicionamiento como equipo «escaparate» tecnológico, dirigido a profesionales muy especializados y a quienes buscan lo último sin priorizar el presupuesto.

La importancia estratégica de la familia M5 y del Apple Silicon

Detrás de esta expansión de la gama MacBook se encuentra la evolución de Apple Silicon y, en concreto, de la . Fabricados en 3 nm, estos chips pretenden mejorar a la vez potencia de cálculo, capacidad gráfica y eficiencia energética, manteniendo la ventaja que Apple ha consolidado frente a procesadores x86 en portátiles.

El salto de generación no sólo aportará más velocidad en tareas tradicionales, sino que reforzará el papel del Neural Engine como elemento clave para la inteligencia artificial en macOS. Funciones como la transcripción en tiempo real, la edición de imágenes asistida o las sugerencias contextuales en apps de productividad podrán ejecutarse localmente, con mayor privacidad y menor dependencia de la nube.

En paralelo, el uso de chips de la serie A —como el A18 Pro— en el modelo básico indica una estrategia de reutilización de arquitecturas probadas para abaratar costes sin renunciar a un rendimiento fluido. Esto permite a Apple segmentar su catálogo: M5 y M6 para la gama media y alta, y variantes de la serie A para los equipos más económicos.

Para el usuario europeo, esta apuesta se traduce en portátiles con más autonomía, menos calentamiento y un funcionamiento silencioso, factores cada vez más valorados en oficinas, aulas y hogares donde se teletrabaja. Además, la integración nativa con iPhone, iPad y servicios como iCloud o Apple Music sigue siendo uno de los grandes argumentos del ecosistema.

Calendario de lanzamientos escalonado y enfoque en varios públicos

Aunque Apple no ha confirmado oficialmente las fechas, las filtraciones apuntan a un despliegue gradual de los nuevos MacBook a lo largo de un mismo ciclo anual para mantener el interés mediático y comercial de forma constante.

Los primeros en ver la luz serían el MacBook Air con M5 y los MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max, previsiblemente en la primera mitad del año. Este movimiento renovaría la base de usuarios existentes que necesitan actualizar equipo sin esperar a cambios de diseño radicales.

Posteriormente llegaría el nuevo MacBook de gama básica, con vistas a coincidir con campañas de «vuelta al cole» en mercados clave como el europeo. Esta ventana de lanzamiento es especialmente relevante para centros educativos y familias que planifican la compra de dispositivos para el curso siguiente.

La fase final del calendario se reservaría para el MacBook Pro con pantalla OLED y chip M6, colocado en la recta final del año como producto estrella de cara a la temporada navideña. Su papel sería menos de volumen y más de imagen de marca, demostrando hasta dónde puede llegar el hardware de la compañía.

Con esta estrategia, Apple busca cubrir de forma simultánea el segmento de entrada, la gama media y el mercado profesional, consolidando el Mac como una opción viable tanto para quien necesita un portátil para estudiar como para quien depende de su equipo para producir contenido o desarrollar software a diario.

El conjunto de filtraciones y planes conocidos dibuja un escenario en el que la familia MacBook ganará variedad y especialización: un modelo básico que rebaja la barrera de entrada al ecosistema, un Air más capaz sin perder ligereza, unos Pro con M5 orientados a profesionales que quieren máxima potencia sostenida y, a medio plazo, un Pro OLED con M6 como escaparate tecnológico. Si se cumplen los plazos y especificaciones que señalan los analistas, el próximo ciclo de lanzamientos podría marcar un punto de inflexión en cómo Apple compite en el mercado europeo de portátiles, no sólo por prestaciones, sino también por amplitud de oferta y adaptación a distintos bolsillos.

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