- Apple atrasará el lanzamiento del MacBook Pro con chip M5 y pantallas OLED hasta, al menos, principios de 2026.
- El diseño actual seguirá vigente en los nuevos modelos y el gran salto visual llegará con la generación posterior (M6), que sí apostará por OLED.
- La estrategia busca sincronizar productos y espaciar renovaciones para evitar saturar el mercado y potenciar la demanda de los modelos actuales.
- Se espera un incremento notable en potencia y eficiencia en el MacBook Pro M5, manteniéndose como la referencia profesional mientras tanto el modelo M4.
El esperado MacBook Pro con pantalla OLED y procesador M5 tendrá que esperar. En los últimos meses, diversos informes y filtraciones han coincidido en que Apple ha decidido retrasar la llegada de su próxima generación profesional, rompiendo así el calendario de lanzamientos habitual al que tenía acostumbrados a los usuarios avanzados.
Si bien muchos aficionados y profesionales confiaban en que la renovación llegase a finales de este año, todo apunta a que el nuevo MacBook Pro con chip M5 no verá la luz hasta principios de 2026. De esta forma, Apple busca adaptar sus ciclos y lanzar varios dispositivos clave en una ventana de tiempo similar, dejando espacio entre generaciones y evitando la saturación de novedades.
¿Por qué Apple ha decidido retrasar el MacBook Pro OLED?
El motivo principal, según fuentes fiables y analistas como Mark Gurman, es la intención de sincronizar la presentación de su hardware profesional con el resto de la gama, como iPhone, iPad o nuevos monitores externos. La multinacional de Cupertino habría optado por espaciar los lanzamientos para que los usuarios perciban mejor las novedades, al tiempo que facilita la salida de stock de los modelos actuales.
Otra de las razones clave es la búsqueda de un salto generacional claro. Los MacBook Pro con M5 mantendrán el diseño estrenado en 2021 y no incluirán aún pantalla OLED, reservando ese avance tecnológico para la generación M6. De esta forma, la compañía ofrece una hoja de ruta más predecible y evita la competencia interna entre modelos demasiado próximos. Además, se refuerza el valor de los actuales MacBook Pro M4 como referencia profesional hasta la llegada de la nueva ola.
Qué sabemos sobre el MacBook Pro M5 y la futura generación OLED
Las previsiones sitúan el lanzamiento del MacBook Pro M5 en el primer semestre de 2026, con la misma estética y formatos de 14 y 16 pulgadas. El mayor atractivo estará en el nuevo chip: se espera que los M5, M5 Pro y M5 Max aporten hasta un 25% más de rendimiento respecto al M4, incorporando la segunda generación de proceso de 3 nm de TSMC y mejoras notables en eficiencia energética.
Sin embargo, quienes esperen grandes cambios visuales deberán armarse de paciencia, pues la esperada pantalla OLED llegará con la generación posterior (M6). Además, se rumorea la llegada de un chasis más fino, paneles aún más brillantes y nítidos, e incluso posibles novedades como la eliminación del notch y mejoras en conectividad, pero nada de esto está confirmado para la versión M5.
Por el momento, las configuraciones actuales seguirán siendo válidas para los usuarios más exigentes. El MacBook Pro M4, lanzado recientemente, mantiene su liderazgo gracias a la potencia de sus procesadores, pantallas Mini-LED XDR y amplia memoria unificada, siendo capaz de enfrentarse a tareas de edición avanzada, uso de IA y trabajo multitarea sin despeinarse.
Efectos del retraso: ciclo de producto más largo y transición ordenada
Apple ha escogido una estrategia de fondo: unificar renovaciones en todos los segmentos profesionales a la vez, evitando la canibalización comercial. Esto afecta no solo a los MacBook Pro, sino también a la familia MacBook Air y a monitores externos, cuya actualización se espera ahora para la misma ventana de 2026.
Además, este enfoque permite a la marca que conocer en detalle las próximas fechas de lanzamiento y sus características, asegurando una transición más ordenada para todos los usuarios.
Tanto para usuarios profesionales como para quienes buscan renovar su equipo en el corto plazo, el MacBook Pro M4 sigue siendo una opción sólida. Su potencia, autonomía, conectividad y capacidad de memoria lo mantienen como referencia en su segmento, ofreciendo una relación calidad-precio adecuada considerando su longevidad.
Para quienes prefieran esperar, el ciclo de producto más prolongado y la transición planificada ofrecerán una experiencia más clara y mejoras justificadas en futuras generaciones.