- Apple ha presentado un recurso legal contra una orden secreta del gobierno británico que exige acceso a las copias de seguridad cifradas de iCloud.
- La compañía desactivó la Protección Avanzada de Datos (ADP) para usuarios del Reino Unido en lugar de crear una puerta trasera.
- El caso, que se verá en el Tribunal de Poderes de Investigación a principios de 2026, podría sentar un precedente global sobre privacidad y cifrado.
- Organizaciones de derechos digitales como Privacy International y Liberty apoyan la postura de Apple y piden audiencias públicas.

La batalla entre Apple y el gobierno del Reino Unido por la privacidad de los datos de los usuarios ha dado un nuevo giro. La compañía de Cupertino ha presentado un recurso legal ante el Tribunal de Poderes de Investigación (IPT), un órgano judicial independiente que supervisa las actividades de los servicios de inteligencia británicos. El motivo no es otro que la segunda orden secreta emitida por el gobierno de Londres para que Apple cree una puerta trasera en sus sistemas de cifrado de iCloud.
Esta nueva ofensiva legal, adelantada por el Financial Times, se produce después de que el gobierno británico emitiera en octubre de 2025 una «notificación de capacidad técnica» (TCN) que exige a Apple facilitar el acceso a los datos cifrados de los usuarios del Reino Unido. Los críticos consideran que esta exigencia equivale a construir una puerta trasera en las copias de seguridad de iCloud que cuentan con la Protección Avanzada de Datos (ADP), un sistema de cifrado de extremo a extremo que ni siquiera Apple puede desbloquear.
El origen del conflicto: la orden secreta del gobierno británico

No es la primera vez que el Reino Unido intenta acceder a los datos cifrados de Apple. A principios de 2025, Londres emitió una orden secreta que exigía acceso a las copias de seguridad de iCloud de usuarios de todo el mundo. La presión del gobierno de Estados Unidos, entonces liderado por Donald Trump, forzó la retirada de esa orden. Sin embargo, el gobierno británico no se rindió y, en octubre de 2025, lanzó una segunda orden dirigida exclusivamente a los usuarios del Reino Unido.
El mecanismo que utiliza el gobierno se llama «technical capability notice» (TCN) y es, en esencia, una orden legal secreta que obliga a la empresa a proporcionar acceso a datos cifrados, incluso cuando esos datos están protegidos por cifrado de extremo a extremo. Para los expertos en privacidad y ciberseguridad, este tipo de órdenes son equivalentes a exigir una puerta trasera: si Apple puede acceder a los datos de un usuario por orden judicial, el cifrado deja de ser lo que promete ser.
La Ley de Poderes de Investigación, conocida como la «Carta de los Espías», otorga a las autoridades del Reino Unido el marco legal para emitir estos avisos. Un TCN obliga a una empresa a construir capacidades técnicas que permitan a las fuerzas del orden acceder a datos de comunicación. Este tipo de orden no es nuevo, pero su alcance global era inédito. La demanda inicial buscaba acceso a datos de usuarios fuera del Reino Unido, lo que generó tensiones diplomáticas con Estados Unidos, recordando el histórico pulso entre Apple y el FBI por el cifrado de datos.
La respuesta de Apple: desactivar la Protección Avanzada de Datos

Como consecuencia de la primera orden, Apple tomó una decisión drástica: desactivó la Protección Avanzada de Datos (ADP) para los nuevos usuarios del Reino Unido. Esta función, que proporciona cifrado de extremo a extremo, impedía que Apple pudiera acceder a los datos incluso si se lo ordenaba un tribunal. Al retirarla, los usuarios británicos perdieron esa capa adicional de seguridad, lo que los hace más vulnerables a ciberataques y filtraciones.
Apple sostiene desde hace años que no incorporará ninguna forma de acceso forzado en sus productos. La empresa argumenta en términos más generales que cualquier herramienta de este tipo, una vez creada, supone un riesgo de seguridad para todos los usuarios, no solo para quienes sean objeto de una solicitud concreta. En un comunicado, Apple declaró: «Nunca hemos construido una puerta trasera o una clave maestra para ninguno de nuestros productos o servicios y nunca lo haremos».

La compañía presentó una queja legal impugnando el TCN, y el caso se espera que llegue a un tribunal a principios de 2026. Apple ha optado por la batalla legal en lugar de ceder a las demandas del gobierno. La empresa puede limitar a quién se le ofrece ADP en función de la región de la cuenta y de la configuración de país, del mismo modo que restringe otras funciones específicas de determinadas zonas.
Implicaciones para Europa y el futuro del cifrado

Si el Reino Unido logra obligar a Apple a debilitar su encriptación, se sentará un precedente que otros gobiernos podrían seguir. Australia ya tiene legislación comparable, y la UE ha debatido propuestas de escaneo del lado del cliente durante años. India también ha presionado por la trazabilidad en aplicaciones de mensajería encriptada. Estos esfuerzos podrían proliferar si Apple pierde el caso.
Para el sector tecnológico en general, los mandatos de desencriptación forzada crean una pesadilla de cumplimiento. Las empresas que operan en múltiples jurisdicciones enfrentan requisitos legales contradictorios. Un país puede exigir el acceso a través de puertas traseras, mientras que las leyes de privacidad de otro prohíben exactamente eso. El Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) en Europa, por ejemplo, exige una protección robusta de datos, lo que entra en conflicto directo con la construcción de puntos de acceso para el gobierno.
El caso ahora se dirige a un tribunal, con audiencias esperadas para principios de 2026. Este proceso podría redefinir los límites entre seguridad nacional y privacidad individual. Apple ha mostrado una postura inflexible, incluso llegando a desactivar una función de seguridad en lugar de ceder. Esta decisión podría inspirar a otras empresas tecnológicas a adoptar posturas similares.
La presión internacional también juega un papel importante. Estados Unidos ya había intervenido para limitar el alcance de la orden, lo que indica que este es un tema con implicaciones geopolíticas. El resultado del caso podría influir en cómo las empresas diseñan sus sistemas de encriptación. Si el tribunal falla a favor del Reino Unido, podríamos ver a más países exigir accesos similares.
Para los defensores de la privacidad, esta es una batalla crítica. La decisión podría sentar un precedente sobre si los gobiernos tienen el derecho de exigir puertas traseras en productos comerciales. Organizaciones como Privacy International y Liberty ya han presentado quejas similares y piden que las audiencias sean públicas para que la ciudadanía pueda conocer los detalles de estas órdenes secretas.
El pulso entre la privacidad y la seguridad nacional sigue sin resolverse, y esta nueva batalla legal podría sentar un precedente importante para el futuro del cifrado en Europa. Mientras tanto, los usuarios del Reino Unido ya han visto reducida su seguridad con la retirada del ADP, y el resto del mundo observa con atención cómo se desarrolla este enfrentamiento entre uno de los gigantes tecnológicos más poderosos y un gobierno decidido a acceder a los datos privados de sus ciudadanos.

