Apple negocia integrar Gemini AI en Siri: qué está sobre la mesa

Última actualización: 25 de agosto de 2025
Autor: Isaac
  • Apple mantiene conversaciones con Google para licenciar un Gemini personalizado que refuerce Siri y Apple Intelligence.
  • El modelo de terceros se ejecutaría en Apple Private Cloud Compute con chips de Mac, priorizando privacidad y control.
  • La compañía prueba dos versiones de la nueva Siri: una con modelos propios y otra con tecnología externa.
  • Contactos previos con OpenAI y Anthropic no prosperaron por costes, y el calendario apunta de forma tentativa a 2026.

Integración de inteligencia artificial en Siri

Apple estudia un acuerdo con Google para Integración de Gemini AI en Siri, una negociación que, según adelanta Bloomberg citando a Mark Gurman, busca impulsar las capacidades del asistente con modelos de lenguaje de última generación. La conversación, todavía preliminar, encaja en la estrategia de Cupertino por acelerar su hoja de ruta en inteligencia artificial.

En paralelo, la compañía mantiene el foco en reforzar Apple Intelligence y el rediseño profundo de Siri, con el objetivo de ofrecer respuestas más contextuales y útiles. Los avances llegan en un momento delicado: las críticas por el ritmo de adopción de IA y varios retrasos han presionado a Apple para mover ficha con rapidez, pero sin renunciar a sus estándares de privacidad.

Las conversaciones abarcan la posible licencia de un Gemini adaptado para Apple que complemente o sirva de base a la nueva Siri y a Apple Intelligence. Los planes contemplan que ese modelo de terceros se ejecute en la infraestructura Private Cloud Compute de la propia Apple, alimentada por chips de Mac, evitando así correrlo de forma directa en los dispositivos.

Este planteamiento permitiría a Apple mantener el control sobre seguridad y datos mientras adopta un sistema de IA ya probado en el mercado. Al mismo tiempo, la compañía avanzaría más rápido en funciones generativas sin esperar a que sus modelos internos alcancen el mismo nivel de madurez.

Internamente, Apple está explorando en paralelo dos variantes de la nueva Siri: una impulsada por modelos propios y otra apoyada en tecnología externa. Esta “carrera” interna serviría para comparar resultados en calidad, latencia y fiabilidad antes de decidir el rumbo definitivo.

La firma trabaja en una arquitectura de Siri de “segunda generación”, descrita por el equipo de software como un replanteamiento completo del asistente. El objetivo es superar el esquema heredado y abrir paso a una IA generativa con mayor comprensión del contexto, continuidad en las conversaciones y capacidad para operar con las apps y servicios del ecosistema.

El camino no ha sido sencillo: integrar código legado de Siri con LLMs modernos ha resultado complejo, y la fuga de talento clave —como la marcha de Ruoming Pang, uno de los arquitectos del área— no ha ayudado. Estos factores explican parte de los retrasos y la cautela con la que Apple avanza.

Apple baraja un enfoque mixto para ponerse al día: desarrollo interno acelerado, adquisiciones selectivas de compañías de IA y acuerdos de licencia con socios. Tim Cook ya deslizó que la empresa está abierta a operaciones de M&A que aceleren la hoja de ruta, aprovechando su músculo financiero.

Antes de Google, Apple mantuvo contactos con OpenAI y Anthropic para evaluar ChatGPT y Claude como soporte para Siri o Apple Intelligence. Esas conversaciones, indican fuentes del sector, se toparon con condiciones económicas exigentes, lo que habría reorientado las miras hacia una posible colaboración con Gemini.

En el escenario que se maneja, Google entrenaría un Gemini a medida para Apple que correría en sus centros de datos privados. Este esquema preserva el énfasis en la privacidad y, a la vez, aporta una base tecnológica capaz de competir con lo que ya ofrecen otros grandes del sector.

A día de hoy no hay acuerdo firmado, y ambas partes se mueven con discreción. Aun así, el market ha recogido las informaciones con optimismo: tras los reportes, las acciones subieron ligeramente —en torno al 1,4% en Apple y 2,9% en Google—, señal de que los inversores ven potencial en la alianza.

Sobre fechas, los planes son todavía tentativos y podrían variar, pero hay analistas que sitúan una ventana de lanzamiento en 2026 para una Siri con LLMs plenamente operativa. Mientras tanto, Google continúa expandiendo Gemini en su propio ecosistema —del que se habla incluso para futuros Pixel—, incrementando la presión competitiva.

Una Siri apoyada en Gemini abriría la puerta a respuestas más naturales, personalizadas y contextuales, con mejor manejo de tareas encadenadas y un diálogo más fluido con las apps. La ejecución en nube privada podría equilibrar potencia y privacidad, evitando enviar datos a infraestructuras que no controla Apple.

En términos de mercado, una colaboración Apple–Google sería un movimiento inusual entre rivales, similar en calado al acuerdo del buscador por defecto de Safari, hoy mirado con lupa por las autoridades de competencia en Estados Unidos. Si prospera, marcaría un precedente sobre cómo los grandes integran IA ajena sin perder su identidad de producto.

Si la negociación llega a buen puerto, la combinación de Gemini AI con Apple Intelligence podría redefinir el rol de Siri en el día a día y reequilibrar la carrera de la IA móvil. Si no, Apple proseguirá con su línea interna y otras opciones de terceros, pero el mensaje es claro: la compañía está dispuesta a probar distintos caminos hasta dar con un asistente a la altura de lo que espera el usuario.

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