- Apple Music mostrará etiquetas visibles "Made With AI" antes de que termine el año.
- Los sellos y distribuidores deberán declarar el uso sustancial de IA en pistas, portadas y vídeos.
- Más de un tercio de las canciones que recibe la plataforma cada mes son 100% generadas por IA, aunque su consumo es inferior al 0,5%.
- Spotify, Deezer y Tidal también están implementando medidas similares para frenar el contenido sintético.

La inteligencia artificial ha pasado de ser una curiosidad a convertirse en un actor principal en la industria musical. Cada vez son más las canciones que llegan a las plataformas con un sello de origen sintético, lo que ha obligado a las grandes tecnológicas a tomar cartas en el asunto.
Apple Music ha sido una de las últimas en mover ficha. La compañía de Cupertino ha confirmado a sus socios de la industria que antes de que finalice el año mostrará etiquetas visibles para que los usuarios sepan cuándo un tema ha sido creado, en gran parte, mediante inteligencia artificial generativa.
¿Qué son las etiquetas «Made With AI»?
Según ha trascendido a través de un correo enviado a discográficas y distribuidores, la plataforma implementará un distintivo denominado «Made With AI». Este sistema, que ya se probaba internamente desde marzo con las etiquetas de transparencia para contenido con IA, pasará ahora a ser visible directamente en la interfaz para el oyente. La obligación recae sobre los proveedores de contenido, que deberán marcar aquellas obras donde la IA haya tenido un papel material.
El requisito no se limita únicamente a las pistas de audio. La nueva normativa de Apple abarca también las composiciones, las portadas de los álbumes y los vídeos musicales. De esta forma, si un sello utiliza una herramienta generativa para crear la carátula o para masterizar una canción, deberá indicarlo para que el usuario tenga toda la información posible antes de pulsar el botón de reproducción.

La presión de la industria y el papel de las discográficas
Esta decisión no llega por casualidad. Asociaciones como la RIAA en Estados Unidos o la IFPI a nivel internacional llevan tiempo reclamando un tratamiento similar al de las etiquetas de contenido explícito. La idea es que, del mismo modo que se advierte sobre letras explícitas, se avise sobre el origen sintético de la obra. La medida busca dar transparencia, pero también proteger los derechos de los artistas humanos.
Aunque Apple cuenta con herramientas internas capaces de detectar el uso de IA, la compañía ha decidido que sean los propios sellos y distribuidores quienes asuman la responsabilidad de declarar el contenido. Oliver Schusser, vicepresidente de Apple Music, ya advirtió en abril que «cada sello del mundo está entregando material producido con IA, incluso en casos en los que quizá no lo sabe», por lo que las discográficas también tendrán que ponerse las pilas en este sentido, apoyándose en una guía completa para dominar la plataforma.
Mucha oferta, poco consumo: la paradoja de la IA
Los datos que maneja Apple Music son reveladores. Según las declaraciones de Schusser, más de un tercio de la música que recibe la plataforma cada mes está generada íntegramente por IA. Sin embargo, el consumo real de estas canciones es mínimo: representan menos del 0,5% de las reproducciones totales del servicio. Es decir, hay una avalancha de contenido sintético, pero los usuarios aún prefieren escuchar música tradicional.
Esta brecha entre oferta y demanda es uno de los motores de la nueva política de etiquetado. La plataforma quiere evitar que el catálogo se convierta en un vertedero de pistas automáticas sin control. Al hacer visible el origen de las canciones, se da a los oyentes la oportunidad de elegir con conocimiento de causa, y se pone freno a la posible saturación del servicio.

¿Qué están haciendo las demás plataformas?
Apple no es la única que se ha dado cuenta del problema. Spotify anunció a principios de mes que marcará los perfiles de artistas sintéticos con la etiqueta «AI Persona» y que los excluirá de sus recomendaciones editoriales y algorítmicas por defecto. Deezer, por su parte, ya ha limitado la presencia de canciones 100% generadas por IA en sus listas y ha revelado que estas ya suponen más del 50% de sus nuevas subidas diarias.
Tidal también ha movido ficha, yendo un paso más allá: además de etiquetar la música generada por IA, ha prohibido que estas canciones generen derechos de autor para sus creadores. En Europa, la presión es especialmente notable, ya que plataformas como Deezer o Spotify tienen una fuerte presencia en países como España, Francia o Alemania, y la regulación comunitaria sobre IA está empujando a una mayor transparencia.
Con la llegada de las etiquetas «Made With AI», Apple Music se posiciona a la vanguardia de la transparencia en el streaming. La medida, que se aplicará antes de que acabe el año, obligará a sellos y distribuidores a ser honestos sobre el uso de herramientas generativas, mientras que los usuarios tendrán la última palabra. La industria musical se enfrenta a un cambio de paradigma, y esta vez, la tecnología no podrá esconderse tras el anonimato.


