- Apple solicita una excepción a la Administración Trump para adquirir memorias DRAM de la empresa china CXMT.
- La subida de costes de los componentes ha forzado a la compañía a encarecer productos en España hasta en 1.500 euros.
- CXMT figura en la lista negra del Pentágono por sus supuestos vínculos con el ejército de China, lo que supone un riesgo político elevado.

Apple se ha plantado. Después de meses aguantando el tirón de los costes de producción para no espantar a los clientes, la empresa de Cupertino ha decidido que ya no puede absorber más gastos y está moviendo fichas en los despachos más influyentes de Washington. El objetivo es claro: conseguir un trato especial para trabajar con un socio que, sobre el papel, está bajo vigilancia estricta.
La noticia ha saltado tras conocerse que el equipo de Tim Cook lleva semanas de reuniones intensas con el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Buscan una excepción para comprar chips de memoria RAM a la firma china CXMT, un movimiento que ha levantado ampollas porque esta compañía figura en la lista negra del Pentágono al ser considerada una de las corporaciones vinculadas al ejército de China.
El rompecabezas de la memoria y la burbuja de la IA
El mercado de los semiconductores está viviendo una época de auténtica locura. El auge imparable de la inteligencia artificial ha provocado que los grandes fabricantes de chips, como Samsung, SK Hynix y Micron, prioricen la producción de memorias para centros de datos. Esto ha dejado a los fabricantes de electrónica de consumo en una situación muy delicada, con una escasez de componentes que dispara los precios de forma alarmante.
En el caso concreto de Apple, la dependencia de los gigantes coreanos le ha salido cara. Tras el vencimiento de sus acuerdos previos, la compañía se ha encontrado con que el coste unitario de las memorias de Samsung se ha llegado a duplicar. Ante este panorama, Tim Cook ya avisó hace poco que no tienen capacidad para fabricarlo todo ellos mismos y que la situación del mercado les obligaba a tomar decisiones drásticas para proteger sus márgenes de beneficio.
CXMT, cuyo nombre completo es ChangXin Memory Technologies, se presenta como la tabla de salvación para diversificar la cadena de suministro. Sin embargo, no es un proveedor cualquiera; es el principal fabricante de memorias DRAM de China y su inclusión en la lista 1260H de compañías militares hace que cualquier contrato con ellos sea un campo de minas legal y reputacional. Aunque no existe una prohibición total para comprarles, el riesgo de futuras sanciones es tan alto que Apple prefiere tener el visto bueno oficial antes de firmar nada.
Impacto directo en los bolsillos españoles
Esta batalla en los despachos tiene una repercusión muy real para los usuarios en España. La presión en los costes ya se ha traducido en un encarecimiento de hasta 23 productos del catálogo de la manzana. Desde los MacBook hasta los iPad, los precios han subido en una horquilla que va desde los 30 euros en los accesorios y modelos de entrada hasta los 1.500 euros en las configuraciones más potentes para profesionales.
Si Apple consigue luz verde para usar los componentes de CXMT, tendría una herramienta de negociación mucho más potente frente a Samsung o Micron. Al contar con un proveedor alternativo con precios competitivos, la marca podría estabilizar el coste de fabricación de sus dispositivos y, con un poco de suerte, frenar la escalada de precios que estamos viendo en las tiendas este año.
Un pulso geopolítico con mucho en juego
La jugada no le está gustando nada a ciertos sectores del Capitolio. Algunos legisladores republicanos ya han puesto el grito en el cielo, argumentando que asociarse con una empresa señalada por el Pentágono es un error estratégico grave. Critican que Apple ayude al Partido Comunista Chino a dominar cadenas de suministro tecnológicas críticas, especialmente en un momento en el que Estados Unidos está intentando que su industria sea más independiente del gigante asiático.
No es la primera vez que Apple se ve en estas. En 2022 ya intentaron algo similar con otro fabricante chino, YMTC, y tuvieron que dar marcha atrás por la presión política. Esta vez, parece que la desesperación por los precios desorbitados de la RAM es mayor, y la compañía está dispuesta a jugar fuerte en el tablero geopolítico para evitar que sus productos se vuelvan prohibitivos para el gran público.
El desenlace de este tira y afloja marcará el camino de la tecnología este año, poniendo a prueba la capacidad de las grandes corporaciones para esquivar los bloqueos comerciales. El éxito o fracaso de estas negociaciones determinará si Apple puede recuperar cierto control sobre sus costes o si, por el contrario, los usuarios tendrán que acostumbrarse a unos precios cada vez más alejados de lo que hasta ahora se consideraba normal en el sector premium.