Apple habría descartado el Apple Watch con sensor de huellas tras años de desarrollo interno

Última actualización: 16 de mayo de 2026
Autor: Isaac
  • Apple habría cancelado el proyecto "AppleMesa" para llevar Touch ID al Apple Watch, pese a años de patentes y pruebas internas.
  • El lector de huellas en la corona digital chocaría con dos prioridades clave: batería y espacio interno para nuevos sensores de salud.
  • Los costes de fabricación subirían en un contexto de componentes cada vez más caros, afectando los márgenes del reloj en Europa y España.
  • Apple mantendría el sistema actual de seguridad basado en PIN y proximidad con el iPhone, mientras centra el Apple Watch en salud, autonomía e IA.

Apple Watch con sensor de huellas cancelado

Después de años de rumores, patentes y filtraciones, todo apunta a que el Apple Watch con sensor de huellas se ha quedado definitivamente en el cajón. Lo que en su día sonó como uno de los grandes cambios para el reloj inteligente de Apple, habría sido descartado por la propia compañía en favor de otras prioridades más estratégicas.

Diversas fuentes coinciden en que Apple ha decidido cancelar el proyecto de Touch ID en el Apple Watch, pese a haber trabajado en él desde, al menos, 2020. El lector biométrico en la corona digital habría llegado a fase de patente, pruebas de software e incluso prototipos funcionales, pero finalmente no formará parte ni del futuro Series 12 ni de los próximos modelos Ultra que se venderán en España y el resto de Europa.

Un proyecto llamado «AppleMesa» que nunca verá la luz

Los primeros indicios serios de esta función se remontan a 2020, cuando Apple registró una patente en la que describía un sistema para integrar un sensor de huella dactilar en la corona digital del Apple Watch. Internamente, la idea habría recibido el nombre en clave de “AppleMesa”, y desde entonces se convirtió en uno de los rumores recurrentes en torno al reloj.

La propuesta consistía en aprovechar la corona, ya usada para desplazarse por menús y hacer zoom, como punto de autenticación biométrica. De este modo, el usuario podría desbloquear el reloj, autorizar pagos o acceder a funciones sensibles con solo apoyar el dedo, algo similar a lo que ya ocurre en algunos iPad con Touch ID integrado en el botón de encendido.

Con los años, diferentes filtraciones de código reforzaron la idea. Medios especializados aseguraron haber encontrado referencias a “AppleMesa” en firmware de modelos previstos para 2026, incluyendo el supuesto Apple Watch Series 12 y futuras versiones Ultra. Sobre el papel, todo apuntaba a que Apple se preparaba para dar el salto al lector de huellas en la muñeca.

Sin embargo, en las últimas semanas el filtrador Instant Digital y otras fuentes habituales del ecosistema de Apple han asegurado que la empresa ha eliminado Touch ID de su hoja de ruta para el Apple Watch. Según esta información, el desarrollo activo se habría detenido y el plan de lanzar un reloj con sensor de huellas quedaría, como mínimo, aparcado a largo plazo.

Apple Watch con sensor de huellas cancelado en la corona

Por qué Apple habría dicho no al Touch ID en la muñeca

Las filtraciones insisten en que la cancelación del proyecto no tendría que ver con fallos técnicos graves ni con problemas de funcionamiento. De hecho, se habla de prototipos que habrían funcionado de forma razonable. El giro tendría mucho más que ver con las prioridades de diseño, el coste del hardware y la estrategia general del producto.

En primer lugar, Apple considera que el sistema actual de desbloqueo del Apple Watch es suficientemente cómodo y seguro para la mayoría de usuarios. Hoy, el reloj se puede desbloquear con un PIN en la muñeca o de manera automática cuando detecta que el iPhone vinculado ya ha sido autenticado con Face ID o Touch ID.

Además, el sistema bloquea el dispositivo en cuanto deja de detectar contacto con la piel, lo que impide que un tercero pueda aprovechar el reloj para pagos o acceso a datos si se lo encuentra o lo roba. Esta combinación de código, proximidad al iPhone y bloqueo al quitarse el reloj ya ofrece un nivel de seguridad que Apple considera aceptable para un wearable.

Desde esa perspectiva, añadir un lector de huellas aportaría principalmente un punto extra de comodidad en algunos momentos, como los pagos con Apple Pay o el acceso a determinadas apps, pero no supondría un salto radical en seguridad. Por eso, dentro de la lista de mejoras posibles para el Apple Watch, Touch ID habría quedado en un segundo plano frente a otras demandas más repetidas, como mayor autonomía o nuevas funciones de salud.

Espacio interno mínimo y una batería siempre en el punto de mira

El otro gran freno al Apple Watch con sensor de huellas está en su interior. El reloj de Apple es, probablemente, uno de los dispositivos más densos y compactos de su catálogo: procesador, sensores de salud, sistema de comunicación, batería y componentes para la pantalla comparten un volumen muy limitado.

Cualquier nuevo módulo de hardware, como un lector de huellas integrado en la corona o bajo la pantalla, obliga a reorganizar componentes internos. Y ahí entra en juego la batería, que sigue siendo uno de los puntos más delicados del Apple Watch, especialmente en los modelos estándar que se venden de forma masiva en mercados como España.

Desde el primer modelo, la autonomía ha sido una de las críticas recurrentes. Aunque las últimas generaciones y la gama Ultra han mejorado ligeramente este aspecto, para muchos usuarios seguir cargando el reloj casi a diario es la norma. En este contexto, reducir el espacio destinado a la batería para añadir Touch ID se percibe como un paso atrás difícil de justificar.

Según las filtraciones, Apple habría valorado dos caminos: aumentar el grosor del reloj para mantener la batería y hacer sitio al sensor, o conservar el perfil actual recortando ligeramente la capacidad de la batería. Ninguna de las dos opciones parece encajar con la estrategia de producto de la compañía.

Un reloj más grueso podría resultar menos cómodo y menos atractivo como accesorio de uso diario, especialmente en el mercado europeo, donde el diseño y la discreción en la muñeca pesan mucho a la hora de elegir smartwatch. Y un modelo más fino pero con peor autonomía chocaría de frente con las quejas actuales de los usuarios.

Diseño del Apple Watch sin sensor de huellas

Costes de fabricación y márgenes en un producto clave para Apple

Más allá del espacio interno, integrar Touch ID en un dispositivo tan pequeño tiene un impacto directo en los costes de producción del Apple Watch. No se trata solo del precio del propio sensor, sino del rediseño de la corona o del panel, del ensamblaje adicional y de la necesidad de mantener los estándares de resistencia al agua y durabilidad.

Los últimos años han estado marcados por un aumento del coste de memorias, componentes de conectividad y sensores, particularmente los relacionados con salud. En ese escenario, cada nuevo elemento de hardware reduce el margen de beneficio si no se compensa con un precio de venta más alto.

En Europa y, concretamente, en España, el Apple Watch ya se sitúa en la franja alta del mercado de relojes inteligentes. Subir aún más el precio para incluir un lector de huellas podría hacer que muchos usuarios se plantearan alternativas más asequibles de otras marcas, algo que Apple intenta evitar en una categoría donde el reloj se ha convertido en pieza central de su ecosistema.

Las filtraciones apuntan a que las cuentas no salen: el coste de añadir Touch ID no se vería compensado por un aumento equivalente en el valor percibido por el usuario medio. La mayoría de compradores parecen priorizar batería, funciones de salud y conectividad antes que un método extra de desbloqueo, de modo que la compañía habría preferido destinar su presupuesto interno a otras mejoras.

Un sistema de seguridad que Apple considera suficiente

Otro de los argumentos que pesa en la decisión es que el Apple Watch ya cuenta con un conjunto de medidas de seguridad bastante sólido para el tipo de información que maneja. El reloj se protege con un PIN y solo se mantiene desbloqueado mientras detecta contacto continuado con la piel del usuario.

Cuando el dispositivo se retira de la muñeca, se bloquea automáticamente y exige introducir de nuevo el código. Además, buena parte de las acciones sensibles, como los pagos con Apple Pay o la gestión de datos personales, se apoyan en la autenticación previa del iPhone, que suele utilizar Face ID o Touch ID.

Esto significa que, en el día a día, el usuario apenas nota fricción a la hora de usar el reloj. La mayoría de interacciones se resuelven sin necesidad de introducir el PIN constantemente, ya que el desbloqueo se produce al ponérselo y al estar el iPhone cerca y autenticado.

En ese contexto, un sensor de huellas en la corona o bajo la pantalla sería, en gran medida, una mejora de conveniencia más que un cambio profundo en el modelo de seguridad. Por eso, de cara a la hoja de ruta del producto, Apple habría considerado que no merece la pena sacrificar espacio interno, batería o margen comercial por un extra que, para muchos usuarios, sería simplemente un «comodín» puntual.

Otras vías biométricas: venas de la muñeca y gestos avanzados

Que el Touch ID tradicional no llegue al Apple Watch no implica que Apple renuncie a explorar nuevas formas de identificación biométrica. Distintas patentes registradas en los últimos años muestran que la compañía ha investigado tecnologías alternativas, como el reconocimiento del patrón de venas de la muñeca mediante sensores ópticos.

La idea consiste en aprovechar parte del hardware ya presente en el reloj, como los sensores de frecuencia cardíaca, para mapear las venas bajo la piel como identificador único. Esto abriría la puerta tanto a gestos sin contacto más precisos como a futuros sistemas de autenticación que no requieran un lector de huellas dedicado.

En teoría, este enfoque tendría la ventaja de ocupar menos espacio que un módulo Touch ID clásico y de integrarse mejor en el diseño actual del Apple Watch. Sin embargo, por ahora no hay señales claras de que estas soluciones estén cerca de un lanzamiento comercial. Las referencias aparecen en documentación técnica y patentes, pero no en el software final de los relojes que llegan al mercado europeo.

Analistas del sector recuerdan que muchas patentes de Apple sirven para proteger posibles rutas de desarrollo futuro más que para reflejar planes inmediatos. Es decir, la compañía mantiene abiertas distintas líneas de investigación en biometría, pero solo una pequeña parte de esas ideas termina concretándose en productos reales.

Salud, autonomía e inteligencia artificial como ejes del futuro Apple Watch

Mientras el Touch ID se queda fuera de juego, casi todas las filtraciones coinciden en que el foco del Apple Watch seguirá estando en salud, bienestar y batería. En los últimos años, el reloj ha pasado de ser un accesorio del iPhone a convertirse en una herramienta de referencia para monitoreo físico y médico ligero.

El dispositivo ya ofrece funciones como medición de frecuencia cardíaca, electrocardiograma, monitorización de oxígeno en sangre, detección de caídas y avisos de ritmo cardíaco irregular. Estas características se han vuelto especialmente relevantes en Europa, donde muchos usuarios integran el reloj con aplicaciones de salud y servicios médicos.

De cara a las próximas generaciones, los reportes señalan que Apple trabaja en sensores más avanzados relacionados con presión arterial, sueño y otras métricas que podrían apoyarse en algoritmos de inteligencia artificial para ofrecer análisis más detallados. También se sigue hablando, con mucha prudencia, de la posibilidad de medir la glucosa de forma no invasiva, aunque esta tecnología aún estaría lejos de madurar.

Cada nuevo sensor médico, sin embargo, compite por el mismo espacio y la misma batería que habría necesitado Touch ID. La compañía debe decidir con cuidado qué hardware merece un hueco dentro del reloj y qué impacto tendrá en la autonomía y el confort de uso, especialmente si el usuario quiere llevar el Apple Watch todo el día y también por la noche para registrar el sueño.

En este contexto, la decisión filtrada encaja con una estrategia clara: priorizar autonomía y funciones de salud por encima de añadir más métodos de desbloqueo. Apple parece dispuesta a dejar el apartado biométrico sin cambios por ahora, mientras concentra esfuerzos en lo que realmente diferencia a su reloj frente a la competencia.

A la vista de la información disponible, el supuesto Apple Watch con sensor de huellas ha pasado de ser una de las funciones más esperadas a convertirse en un proyecto congelado. El equilibrio entre espacio interno, batería, coste y prioridades de producto habría pesado más que la comodidad extra que aportaría Touch ID en la muñeca. Para los usuarios de España y del resto de Europa, todo indica que las próximas generaciones del reloj seguirán apostando por mejorar su papel como dispositivo de salud y bienestar, reforzar su autonomía y apoyarse en la integración con el iPhone para la seguridad, dejando el lector de huellas como una idea que, por ahora, se queda en la fase de lo que pudo ser y no fue.

Apple Watch con Touch ID
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