- Más de 200 personas pierden su trabajo en las divisiones de Siri, Vision Pro y software, con unos 100 afectados en cada una.
- La compañía abandona el desarrollo de videojuegos y contenidos inmersivos para el visor de realidad mixta y prioriza las gafas inteligentes ligeras.
- Siri se renovará con la tecnología de Google Gemini, y parte de los equipos clásicos desaparecen por la nueva arquitectura.
- El ajuste coincide con el cambio de liderazgo y con una ola de despidos en el sector tecnológico.
Apple ha confirmado un recorte de más de 200 puestos de trabajo en los equipos que se encargan del asistente virtual Siri, del visor de realidad mixta Vision Pro y de ciertas áreas de software relacionadas con la inteligencia artificial. La medida, comunicada internamente esta semana, llega en un momento de transición para el gigante de Cupertino, que se está reorientando hacia nuevos dispositivos y, sobre todo, hacia la IA generativa.
La cifra oficial no detalla todos los puestos, pero fuentes cercanas a la operación cifran en unos 100 los empleados que salen de la unidad de Vision Pro y otros tantos de Siri y del departamento de Ingeniería de Sistemas Inteligentes. La compañía ha confirmado que creará nuevas posiciones en otras áreas, pero también ha admitido que “afecta a un número limitado de puestos existentes”, algo que ha interpretado como una segunda fase de reestructuración que ya se venía gestando desde hace meses.
El ajuste se reparte entre el visor y el asistente
El desmantelamiento del equipo de juegos del Vision Pro es uno de los movimientos más visibles. Apple ha decidido cerrar casi por completo el grupo que desarrollaba títulos para el dispositivo, mientras que el de contenido inmersivo se reduce a un mínimo operativo. Esta decisión obedece a la elevada producción de este tipo de material: producir un episodio en vídeo espacial puede costar varios millones de dólares, con un retorno de escasos usuarios. El visor, lanzado en 2024, no ha logrado alcanzar la masa crítica necesaria, vendiendo en sus dos años de vida poco más de 475.000 unidades.
Paralelamente, el asistente Siri experimenta una migración interna. Apple ya presentó en su conferencia de desarrolladores Siri AI, una versión basada en modelos de lenguaje y que integra la tecnología Gemini de Google. Este cambio técnico provoca que los perfiles tradicionales de Siri ya no encajen en la nueva arquitectura. La unidad de Intelligent Systems Experience, responsable de integrar IA en los dispositivos, también sufre una revisión. Así, se eliminan puestos, se reasignan recursos y se crearán otros nuevos para la nueva versión del asistente.

El foco se desplaza hacia las gafas inteligentes
Apple no abandona el concepto de computación espacial, pero lo redirige a un formato más ligero y accesible. Los datos de mercado indican que las gafas sin pantalla con IA se están llevando la mayor parte de los envíos del sector XR. Las Ray-Ban Meta, por ejemplo, vendieron 6,5 millones de unidades en su primer año, mientras que el Vision Pro apenas alcanzó un cuarto de millón. Esto ha llevado a Apple a retrasar cualquier posible segunda generación del visor y a priorizar el desarrollo de gafas inteligentes sin pantalla, que integrarán cámara, micrófono y, sobre todo, a Siri con IA. Este nuevo dispositivo, previsto para finales de 2026, será el que reciba la mayor parte de la inversión.
el mundo del vestible ligero no soportará ni video inmersivo ni juegos complejos, así que era inevitable eliminar los equipos que trabajaban en estos contenidos. La compañía mantiene que no da la espalda por completo a Vision Pro y que ya trabaja en un nuevo modelo para 2028, pero queda claro que la prioridad ahora no es un visor que costaba casi 3.700 euros y que no ha convencido más allá de un nicho de desarrolladores y empresas. De hecho, el 75% de los compradores del visor son organizaciones empresariales, no el público masivo.
Un momento delicado para la marca y el sector
El anuncio llega apenas unos días antes de que John Ternus asuma como nuevo CEO de Apple, reemplazando a Tim Cook. Su mandato empieza con un recorte que, si bien no es masivo, sí es significativo porque golpea dos de las divisiones más simbólicas de la compañía: el asistente personal y el dispositivo que se presentó como el futuro de la informática espacial. Además, Apple mantiene abierta una disputa legal con OpenAI por el robo de secretos comerciales, lo que añade más presión al entorno.
La situación no es única. La industria tecnológica está pasando por una ola de despidos en 2026, con Amazon, Microsoft y Meta también ajustando sus plantillas. En España y el resto de Europa, la noticia llega con un impacto moderado, porque el producto no se ha comercializado de forma masiva y el tejido local de desarrollo está más volcado hacia la IA generativa que hacia la realidad mixta. Aun así, el movimiento de Apple se interpreta como una señal de hacia dónde va el gasto en tecnología, y muchos desarrolladores tendrán que replantearse su apuesta por el spatial computing.
El reto de equilibrar la inversión en IA con la experiencia de usuario
El riesgo para Apple es de imagen, pues este recorte toca una de las ramas más ambiciosas de su historia reciente. Pero en los mercados se premia la disciplina financiera y la asignación de recursos hacia áreas con retorno claro. La IA generativa no solo se ofrece como un ingreso recurrente a través de suscripciones, sino que además puede integrarse en todos los dispositivos de la manzana. El próximo lanzamiento de las gafas con IA, será el primer gran test de esta estrategia. Si llegan antes de que el hype por los smart glasses se desinfle, Apple puede lograr reconvertir su imagen de innovación.
Mientras tanto, los usuarios y desarrolladores tendrán que observar cómo evoluciona la nueva Siri y cuál es el futuro real del Vision Pro. Apple asegura que no lo va a matar, pero la reducción de personal y el cierre de un equipo de juegos evidencian que la apuesta por la computación espacial ya no es la prioridad que fue. El mercado es el que está dictando la jugada: el dispositivo era, sin duda, una obra de ingeniería brillante, pero necesitaba un catálogo de contenidos y una reducción de precio que no ha conseguido. La nueva generación, si es que llega, tendrá que ser mucho más práctica y accesible, y quizá no se llama ni Vision Pro.
Las decisiones de Apple se suman a un patrón general: la industria tecnológica está abandonando el hardware más costoso y se concentra en la inteligencia artificial como herramienta para rejuvenecer los productos que ya tienen millones de usuarios. Esto no significa que el visor desaparecerá, pero sí que ya no es el proyecto central. La próxima presentación de resultados en calendario trimestral pondrá en cifras si esta reestructuración era necesaria o si se ha sacrificado prematuramente una línea con potencial. De momento, lo único confirmado es que un grupo de trabajadores ha recibido una mala noticia, y que los próximos lanzamientos de Apple estarán más cercanos a las gafas que a los visores.

