- Apple afronta la publicación de sus resultados trimestrales con la acción encadenando varias semanas de caídas y una prima de valoración exigente.
- La compañía ha recuperado el liderazgo del mercado chino de smartphones en el cuarto trimestre de 2025, impulsada por la gama iPhone 17.
- Los analistas prevén un fuerte crecimiento de ingresos y beneficios, con el iPhone y la inteligencia artificial como ejes clave, aunque existen riesgos regulatorios.
- Las cifras del 29 de enero y el mensaje de la dirección serán determinantes para la evolución del valor en el primer semestre.

La atención del mercado se concentra en Apple a las puertas de la presentación de sus resultados trimestrales del 29 de enero. Tras varias semanas de descensos en la cotización, los inversores miran con lupa cualquier dato que pueda anticipar si la compañía será capaz de justificar una valoración que sigue siendo exigente pese a la corrección reciente.
En este contexto de mayor nerviosismo, los últimos indicadores procedentes de China aportan un punto de optimismo moderado. Apple ha recuperado el liderazgo en el mercado chino de smartphones durante el último trimestre de 2025, una señal que muchos analistas interpretan como un posible indicio de estabilización en uno de sus focos de debilidad de los últimos años.
China devuelve oxígeno a Apple antes del 29 de enero
De acuerdo con los datos de Counterpoint Research, Apple cerró el cuarto trimestre de 2025 como primer vendedor de smartphones en China, con una cuota de mercado cercana al 22%. Este movimiento se produce en un entorno en el que el mercado chino de teléfonos inteligentes se contrajo alrededor de un 1,6%, lo que da más relevancia al avance de la marca.
Mientras el conjunto del sector acusaba esa caída de volúmenes, los envíos de iPhone aumentaron de forma significativa, impulsados sobre todo por la familia iPhone 17. La buena acogida de esta generación ha permitido a Apple recuperar terreno frente a competidores locales en un país que sigue siendo su mercado internacional más relevante fuera de Estados Unidos.
Conviene matizar que, a escala anual, el liderazgo de 2025 en China correspondió a Huawei. Sin embargo, el fuerte tirón del último trimestre se interpreta como un giro importante para Apple tras varios ejercicios marcados por la presión competitiva y las tensiones regulatorias. Para los inversores europeos, este repunte es una pista relevante de cara a valorar la solidez global del negocio del iPhone.
El hecho de que Apple gane cuota en un mercado que en conjunto se encoge sugiere que la compañía no solo depende de la expansión del sector, sino que está logrando desplazar a rivales directos incluso en periodos más flojos para la demanda. En un momento en el que la acción corrige, este tipo de señales se siguen con especial atención desde las bolsas europeas.
Valoración exigente y expectativas para el primer trimestre fiscal
La cita clave está ya marcada: el 29 de enero, tras el cierre de Wall Street, Apple desvelará las cifras de su primer trimestre del ejercicio fiscal. El listón no es precisamente bajo. La acción cotiza con un ratio precio-beneficio (PER) en torno a 34 veces, claramente por encima de la media de los últimos diez años, que ronda las 24,6 veces.
Para que esa prima respecto a su propia historia tenga sentido, el mercado exige que la empresa cumpla, o incluso supere, las previsiones. El consenso de analistas sitúa los ingresos trimestrales alrededor de los 138.250 millones de dólares y estima un beneficio por acción en torno a 2,65 dólares. Cualquier desviación relevante sobre estas referencias puede tener impacto inmediato en la cotización, tanto en Estados Unidos como en Europa.
Este escrutinio llega en un momento de debilidad técnica del valor. La acción ha registrado descensos cercanos al 9% en el último mes, situándose aproximadamente a esa misma distancia de su máximo anual, pese a seguir bastante por encima de los mínimos del último ejercicio. En el gráfico semanal, la caída ronda el 2,4%, dejando patente un cambio de tono en el corto plazo.
Lo llamativo es que esta fase de corrección se produce después de unos números que, sobre el papel, han sido buenos. En el cuarto trimestre fiscal de 2025, Apple batió las previsiones de Wall Street: el beneficio por acción alcanzó los 1,85 dólares frente a los 1,73 esperados y los ingresos llegaron a 102.500 millones, también por encima del consenso.
El negocio del iPhone fue uno de los pilares de esa mejora, con unas ventas que aumentaron alrededor de un 6% hasta unos 49.030 millones de dólares. Además, la base instalada de dispositivos activos marcó nuevos récords en todas las gamas, reforzando la importancia del ecosistema de servicios y accesorios, clave también para el mercado europeo.
¿Corrección técnica o aviso de algo más profundo?
Con esos datos encima de la mesa, muchos analistas interpretan la reciente debilidad del título más como un ajuste tras un periodo de fuertes subidas que como un síntoma de deterioro del negocio. La corrección parece ligada a tomas de beneficios y a expectativas muy elevadas para los próximos trimestres, más que a un empeoramiento claro de los fundamentales.
El precio de la acción se está moviendo en torno a una zona de soporte relevante cerca de los 250 dólares, un nivel técnico que el mercado vigila de cerca. La forma en la que el valor reaccione a las cifras del 29 de enero podría definir el rumbo de la acción durante la primera mitad del año, tanto en Wall Street como en los índices europeos donde Apple tiene un peso indirecto a través de numerosos fondos y ETFs.
En paralelo, la volatilidad de los últimos días refleja la preocupación de los inversores por el contexto macroeconómico global y por las tensiones comerciales. La presión sobre los tipos de interés, el comportamiento del consumo y la evolución del dólar frente al euro son factores que influyen de forma directa en la valoración de Apple, dada su enorme exposición internacional.
Para quienes siguen el valor desde España o el resto de Europa, el principal dilema es determinar si esta corrección ofrece una ventana razonable de entrada o si, por el contrario, el mercado está adelantando un periodo de crecimiento más moderado en un momento en el que el PER sigue siendo superior a la media histórica.
La visión de los grandes bancos y las casas de análisis
Entre los bancos de inversión, las opiniones no son homogéneas, aunque predomina un sesgo constructivo. Analistas como Michael Ng, de Goldman Sachs, consideran que el reciente retroceso es una oportunidad para reforzar posiciones. Sus estimaciones para el primer trimestre fiscal apuntan a un desempeño sólido del iPhone, con un crecimiento interanual de ingresos cercano al 13% y un aumento del 5% en el volumen de unidades vendidas.
Goldman también contempla un fuerte tirón desde China, donde espera un repunte de los ingresos de alrededor del 26%, apoyado precisamente en esa recuperación del liderazgo de mercado. A esto se sumarían posibles catalizadores a medio plazo, como la llegada de un iPhone plegable (conocido de forma informal como iPhone Fold) y un eventual ajuste del calendario de lanzamientos que concentre la demanda en ciclos más marcados.
Las previsiones de beneficios resultan ambiciosas. Para el trimestre en curso se espera un beneficio por acción en el entorno de los 2,65 dólares, lo que supondría un crecimiento superior al 10% frente al mismo periodo del año anterior. A más largo plazo, el consenso del mercado proyecta aproximadamente 8,15 dólares por acción para todo el ejercicio fiscal 2026 (+9%) y cerca de 9,10 dólares en 2027, lo que implicaría un incremento adicional de doble dígito.
Desde una óptica más prudente, Morningstar adopta un tono algo menos entusiasta. Sus analistas otorgan actualmente a la acción tres de cinco estrellas y estiman un valor razonable a largo plazo próximo a los 240 dólares, una cifra relativamente cercana a los niveles de cotización recientes. Bajo esta premisa, consideran que el título se encuentra aproximadamente en línea con su valor intrínseco, sin una infravaloración clara.
De cara a los próximos años, Morningstar estima un crecimiento medio de los ingresos en torno al 7% anual hasta el ejercicio fiscal 2030, con el iPhone manteniéndose como el principal motor de facturación. En particular, el año fiscal 2026 se beneficiaría de precios más altos en la gama del iPhone y de un ciclo de renovación potente asociado a la generación iPhone 17, relevante también para el mercado europeo, donde estos modelos siguen siendo los más demandados.
Riesgos regulatorios en India y su impacto potencial
Mientras China aporta algo de alivio, la atención también se dirige a otros frentes. Uno de los puntos de preocupación está en India, un país que la compañía considera clave como futuro motor de crecimiento. La Comisión de Competencia de India (CCI) ha amenazado con iniciar una investigación antimonopolio sobre determinadas prácticas relacionadas con la App Store.
Si el regulador no recibe una respuesta satisfactoria por parte de Apple, el procedimiento podría avanzar sin necesidad de nuevas audiencias formales. En teoría, las sanciones podrían alcanzar importes muy elevados, con máximos que se han llegado a cuantificar en hasta 38.000 millones de dólares, aunque habitualmente las multas reales se sitúan muy por debajo de esos topes.
Más allá de la cifra potencial, lo que preocupa a los inversores es la posibilidad de que se impongan cambios estructurales en el modelo de negocio de la App Store en ese país, que luego puedan servir de referencia para otras jurisdicciones. Europa, con su propio marco regulatorio en materia digital, sigue de cerca este tipo de casos, ya que pueden anticipar ajustes que afecten al reparto de ingresos entre Apple y los desarrolladores.
Este frente regulatorio introduce un grado de incertidumbre adicional de cara al 29 de enero, ya que los analistas esperan que la empresa ofrezca alguna orientación sobre cómo afrontará este tipo de presiones en mercados emergentes. Cualquier comentario de la dirección en la conferencia posterior a los resultados será analizado con lupa por los participantes del mercado europeo.
El acuerdo con Google y la apuesta renovada por la inteligencia artificial
Otro de los elementos que rodean a estos resultados trimestrales tiene que ver con la estrategia de Apple en inteligencia artificial, un terreno en el que la compañía ha sido percibida como más lenta que algunos de sus rivales. En las últimas semanas se ha conocido un acuerdo con Google que pretende reforzar esta área.
Según las estimaciones de varios observadores del mercado, el pacto podría implicar un volumen anual cercano a los 1.000 millones de dólares. El objetivo sería que una nueva versión de Siri, el asistente de voz de la compañía, se apoye en la tecnología Gemini de Google, lo que podría traducirse en respuestas más precisas, mayor contexto y funcionalidades avanzadas, aspectos muy valorados por usuarios también en Europa.
Los analistas de Morningstar, entre otros, prevén que Apple aborde explícitamente esta colaboración y los recientes cambios en la dirección de IA durante la conferencia de resultados del 29 de enero. Consideran que se trata de un paso relevante para reforzar su posición en un ámbito considerado estratégico, tanto por su impacto en la experiencia de usuario como por las oportunidades de monetización futura en servicios y suscripciones.
Para muchos inversores institucionales europeos, la forma en la que Apple explique su hoja de ruta en inteligencia artificial será casi tan importante como las cifras del trimestre en sí. El mercado quiere comprobar si la empresa logra articular un relato convincente que justifique seguir pagando una prima por el valor en un entorno en el que la IA se ha convertido en uno de los principales motores de revalorización bursátil.
Agenda clave y lo que se juega Apple en bolsa
El calendario inmediato viene cargado de hitos relevantes para quien siga el valor desde España o el resto del continente. El día 29 de enero se publicarán los resultados del primer trimestre fiscal tras el cierre del mercado estadounidense, y poco después comenzará la conferencia con el CEO Tim Cook y el director financiero Kevan Parekh, prevista para primera hora de la tarde en la costa este de Estados Unidos.
De cara a las próximas semanas, también está programada la Junta General de Accionistas de 2026, que se celebrará en formato virtual a finales de febrero. En este foro suelen tratarse cuestiones estratégicas de largo plazo, como la política de dividendos y recompras, el enfoque en sostenibilidad o la visión de la compañía sobre sus mercados clave, aspectos seguidos de cerca por muchos fondos europeos.
En términos de cotización, la acción cerró recientemente en torno a los 249,36 dólares, aproximadamente un 9% por debajo del máximo anual pero todavía muy por encima de la media de 200 días. Este comportamiento refleja una fase de consolidación tras un periodo de fuertes subidas, con un mercado que parece a la espera de nuevas referencias antes de tomar una dirección más clara.
La clave estará en comprobar si las cifras del 29 de enero y el mensaje de la dirección logran respaldar las expectativas actuales de crecimiento en ingresos y beneficios. El mercado descuenta avances significativos apoyados en el impulso del iPhone, la expansión de los servicios, el tirón de China y la nueva estrategia en inteligencia artificial; cualquier señal de enfriamiento podría traducirse en presión adicional sobre la cotización.
En conjunto, Apple llega a esta cita en una situación delicada pero no necesariamente negativa: combina un negocio que sigue mostrando fortaleza en sus grandes líneas —sobre todo en el iPhone y la base instalada de dispositivos— con una valoración que exige confirmar que el ritmo de crecimiento futuro estará a la altura. Para los inversores europeos, el comportamiento del valor tras los resultados del 29 de enero será un termómetro claro sobre si la reciente caída ha sido, simplemente, un bache en el camino o el inicio de una fase más prolongada de ajuste en el precio.