- Apple prepara “Extensions” para conectar Apple Intelligence con IA de terceros como ChatGPT, Gemini y Claude en iOS 27, iPadOS 27 y macOS 27.
- El usuario podrá elegir qué modelo impulsa Siri, las herramientas de escritura y la generación de imágenes, con voces diferenciadas para cada IA.
- Gemini tendrá un papel nativo en Apple Intelligence gracias a un acuerdo multianual, mientras que otros modelos llegarán vía App Store.
- El cambio abre el ecosistema de Apple y plantea nuevas cuestiones de privacidad, competencia y regulación en Europa.
Apple ultima un giro importante en su estrategia de inteligencia artificial dentro de su ecosistema. Con la llegada de iOS 27, iPadOS 27 y macOS 27, la compañía se prepara para permitir que el usuario elija qué modelo de IA quiere usar en cada momento, abriendo Apple Intelligence a servicios externos como ChatGPT, Gemini o Claude.
Este cambio, que se espera se detalle en la próxima WWDC de junio en Apple Park, supone pasar de un sistema relativamente cerrado, donde ChatGPT era la única gran excepción, a un modelo más flexible en el que integrarse directamente en Siri, en las herramientas de escritura y en la generación de imágenes sin salir de las apps de Apple.
Qué es “Extensions” y cómo encaja en Apple Intelligence

El pilar técnico de este movimiento se llama internamente “Extensions”. Según versiones de prueba vistas por fuentes como Bloomberg y medios especializados, se trata de una capa de sistema que conecta modelos de IA externos con las funciones ya conocidas de Apple Intelligence: Siri, las herramientas de redacción y edición de texto, y el entorno creativo de imágenes Image Playground.
En lugar de abrir una aplicación por separado para hablar con un chatbot, Extensions permite que el modelo elegido responda desde las mismas interfaces que el usuario ya utiliza a diario en su iPhone, iPad o Mac. Desde el punto de vista del usuario, las funciones seguirán en los mismos menús, pero “por debajo” podrá cambiar quién proporciona la respuesta: Apple, Gemini, ChatGPT, Claude u otros que vayan llegando.
Extensions funcionará como una API a nivel de sistema operativo. Los desarrolladores que quieran sumarse tendrán que actualizar sus apps para declarar compatibilidad con este framework, de forma parecida a cómo hoy se integran extensiones de Safari o widgets, pero aplicado a la inteligencia artificial generativa.
Apple planea además crear una sección específica en la App Store donde aparecerán las aplicaciones compatibles con Extensions. Así será más sencillo localizar qué servicios de IA pueden conectarse a Apple Intelligence sin necesidad de rastrear manualmente todo el catálogo.
Del monopolio práctico de ChatGPT a un menú de modelos de IA

Hasta ahora, la gran apertura de Apple hacia la IA de terceros había sido la integración con ChatGPT en iOS 18 y posteriores. Si Siri no sabía contestar algo, podía consultar a ChatGPT, y el usuario debía aprobar esa consulta en una pantalla de confirmación cada vez. Sobre el papel era una alianza potente, pero el uso real quedó lejos de las expectativas de Apple y OpenAI, en parte por lo poco fluida que resultaba la experiencia.
Extensions rompe esta dinámica. En lugar de integrar caso por caso y negociar acuerdos exclusivos, Apple define un mecanismo estándar de entrada para cualquier modelo que cumpla los requisitos técnicos y de seguridad. En la práctica, ChatGPT dejará de ser el invitado único y pasará a ser uno más dentro de una lista donde aparecerán también Gemini, Claude y otros servicios que se integren a través del App Store.
Para el usuario, el cambio será visible en el apartado de ajustes. Cuando iOS 27 llegue al público, se espera que en Configuración aparezca una sección de IA en la que se podrá elegir el modelo predeterminado para Siri, para las herramientas de escritura o para la generación de imágenes, siempre que se tenga instalada la app compatible correspondiente.
Este replanteamiento llega también después de un periodo de relación compleja entre Apple y OpenAI. Mientras disfrutaba de un acceso privilegiado a más de 2.000 millones de dispositivos activos, OpenAI empezó paralelamente a fichar ingenieros de Apple para trabajar en sus propios dispositivos de hardware con IA, un movimiento que no pasó desapercibido en Cupertino.
Gemini, Claude, ChatGPT y compañía: qué modelos se esperan
Los nombres que se repiten en los informes son los de Gemini (Google), Claude (Anthropic) y ChatGPT (OpenAI). Cada uno llegaría con un rol algo distinto dentro de Apple Intelligence y bajo condiciones diferentes.
Por un lado, Apple cerró un acuerdo multianual con Google valorado en torno a 1.000 millones de dólares al año para que un modelo basado en Gemini actúe como motor nativo de Siri y de Apple Intelligence. Esto significa que, incluso si el usuario no toca nada en Extensions, Gemini estará presente como parte del núcleo del sistema dentro del marco de seguridad y privacidad de Apple.
Por otro lado, modelos como Claude y el propio ChatGPT se ofrecerán como opciones configurables a través de Extensions. Instalando sus apps desde la App Store y activando la compatibilidad, podrán aparecer como motores alternativos a elegir dentro de los ajustes de IA del sistema.
La arquitectura está pensada para que cualquier empresa con una app disponible en la App Store pueda sumarse si adapta su software al framework de Extensions. Eso abre la puerta a que nuevos actores europeos o especializados en sectores concretos (sanidad, educación, contenidos profesionales, etc.) se integren también en Apple Intelligence, algo con especial interés en el contexto regulatorio de la Unión Europea.
Aunque todavía no hay detalles definitivos sobre precios, en el sector se asume que no habrá “barra libre” ilimitada. Es muy probable que, más allá de cierto uso básico o promocional, cada modelo mantenga sus propias suscripciones o límites, de forma que Apple proporcione la infraestructura y la experiencia integrada, pero el negocio directo de la IA permanezca en manos de cada proveedor.
Cómo cambiará el uso de Siri, las herramientas de texto y las imágenes
Uno de los cambios más visibles llegará a Siri, el asistente de voz de Apple, que lleva años acumulando críticas por su falta de contexto y su menor flexibilidad frente a sus rivales. Con iOS 27, Siri no solo recibirá una actualización profunda gracias a Apple Intelligence, sino que además podrá apoyarse en modelos de terceros según lo que decida el usuario.
La idea es que puedas pedir a Siri que redacte un correo, revise un documento o prepare una respuesta compleja y elegir qué modelo lo hace: puede ser el sistema propio de Apple, Gemini, ChatGPT o Claude, entre otros. Todo sin cambiar de aplicación ni abrir interfaces adicionales. La IA se integrará en los menús habituales de compartir, redactar o editar que ya están presentes en el sistema.
Lo mismo ocurrirá con las herramientas de escritura integradas en iOS, iPadOS y macOS. Desde las sugerencias de texto hasta la reescritura de párrafos en apps como Mail, Notas o incluso apps de terceros, el usuario podrá definir qué motor quiere que actúe. En la parte visual, Image Playground se beneficiará también de esta flexibilidad, permitiendo que distintos modelos generen o modifiquen imágenes directamente desde la galería o las apps de edición.
Para adaptarse a este nuevo escenario, las aplicaciones de terceros interesadas en aprovechar Apple Intelligence tendrán que actualizarse y añadir soporte para Extensions. Apple ofrecerá, como es habitual, versiones de prueba de iOS 27, iPadOS 27 y macOS 27 para desarrolladores después de la WWDC, de forma que las principales apps tengan tiempo de integrar estas novedades antes del lanzamiento oficial de otoño.
En el plano práctico, esto convierte a los dispositivos de Apple en una especie de “centro de control” donde conviven los principales modelos de IA del mercado, algo especialmente relevante en Europa, donde los usuarios suelen ser más sensibles a la privacidad y al control de datos, y valoran poder decidir con qué proveedor quieren interactuar.
Voces diferenciadas y avisos sobre la responsabilidad de cada modelo
Un detalle llamativo de la implementación de Extensions es la gestión de las voces. iOS 27 permitirá asignar voces diferentes según qué modelo de IA esté respondiendo. De este modo, si la respuesta procede del sistema propio de Apple, sonará una voz; si viene de Claude, Gemini o ChatGPT, se utilizará otra distinta.
Este sistema de voces diferenciadas busca que el usuario sepa en todo momento con quién está hablando, sin tener que revisar etiquetas en pantalla. Con el auge de los asistentes conversacionales y el posible uso de varios modelos en paralelo, tener una pista auditiva clara de qué IA está contestando puede evitar confusiones y generar más confianza.
Además, Apple tiene previsto añadir un mensaje claro indicando que no se hace responsable del contenido generado por modelos externos. La compañía dejará constancia de que, cuando se seleccione un proveedor de terceros, la responsabilidad sobre las respuestas recae en ese servicio, no en Apple.
Esta advertencia se alinea con la tendencia regulatoria europea, donde el marco del AI Act y la protección de datos obliga a informar de forma transparente sobre quién procesa la información y bajo qué condiciones. Apple se sitúa como intermediario que ofrece la plataforma y controla la experiencia, pero marca distancia respecto a lo que digan o generen los modelos que no son suyos.
Para el usuario, esto significará que podrá disfrutar de una experiencia unificada a nivel de interfaz, pero tendrá que tener en cuenta las políticas de privacidad y uso de cada proveedor de IA, especialmente cuando las consultas incluyan datos sensibles o información personal.
Cambios estratégicos para Apple y posible impacto en Europa
La apuesta por Extensions revela la estrategia de fondo: en lugar de competir únicamente por tener el “mejor modelo de IA del mercado”, Apple intenta consolidarse como la mejor plataforma donde estos modelos pueden ejecutarse. Aprovecha sus puntos fuertes clásicos: el control del hardware, el sistema operativo, la distribución vía App Store y una enorme base de dispositivos activos.
En el contexto europeo, este enfoque puede tener implicaciones relevantes. Por un lado, ofrece a los usuarios de la UE y de España más capacidad de elección sobre qué proveedor de IA quieren usar en su móvil o su ordenador. Por otro, sitúa a Apple bajo el foco de reguladores como la Comisión Europea, la CNMC o la AEPD, que vigilan de cerca a las grandes plataformas tecnológicas.
Uno de los puntos sensibles será la posición de Gemini frente a otros modelos. Aunque el usuario podrá escoger servicios alternativos mediante Extensions, el hecho de que Gemini actúe también como motor nativo bajo un acuerdo comercial potente puede interpretarse como una ventaja estructural frente al resto. Es posible que las autoridades europeas examinen si esta configuración respeta las normas de competencia y de neutralidad de plataforma.
Al mismo tiempo, el diseño de Apple Intelligence y Extensions tendrá que encajar con las exigencias en privacidad, tratamiento de datos y transparencia algorítmica fijadas por el reglamento europeo de inteligencia artificial. La compañía ya ha adelantado que parte del procesamiento se realizará con tecnologías como Private Cloud Compute, pensadas para mantener los datos bajo fuertes garantías de seguridad, pero ciertos modelos externos aún no han detallado del todo cómo encajarán en este marco.
En el mercado, se espera que la llegada de iOS 27 y su nueva capa de IA influya también en la oferta de dispositivos en Europa. Comercios como MediaMarkt, El Corte Inglés, PcComponentes o Amazon ajustarán previsiblemente su catálogo y sus campañas en torno a los iPhone, iPad y Mac compatibles con Apple Intelligence y Extensions, dado que la inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales argumentos de compra.
Con todo este movimiento, Apple pasa de tener un único socio preferente en inteligencia artificial a un esquema más abierto, donde el usuario puede escoger el modelo con el que se siente más cómodo, mientras la compañía mantiene el control de la experiencia y del acceso a través de su ecosistema. Es un cambio de rumbo que llega en un momento en el que la presión competitiva en IA es máxima y en el que Europa vigila de cerca cómo se articulan estas nuevas capas de tecnología y negocio.
