- Japón obliga a Apple a permitir tiendas de aplicaciones de terceros y métodos de pago alternativos en iOS, en línea con el modelo europeo.
- Apple mantiene un control de seguridad mínimo mediante la Notarización y nuevas reglas para mercados alternativos y pagos externos.
- Las comisiones se reestructuran con una horquilla del 5 % al 21 % (más un 5 % opcional por procesamiento), según canal y tipo de desarrollador.
- Se refuerzan las protecciones para menores y se introducen pantallas de elección de navegador, buscador y asistentes de voz, con impacto potencial en usuarios españoles y europeos.

Apple ha empezado a abrir el ecosistema de iOS en Japón a tiendas de aplicaciones de terceros, un giro relevante que afecta directamente al iPhone y al resto de dispositivos de la marca en ese país. El cambio llega como respuesta a una nueva normativa de competencia sobre software móvil que limita el modelo de tienda única y cerrada que la compañía había defendido durante años.
Desde Europa, y muy especialmente desde España, este movimiento se observa como un espejo de lo que ya se vive con la Ley de Mercados Digitales (DMA). Japón se suma así al pequeño grupo de grandes economías que exigen a Apple más apertura en iOS, tanto en distribución de aplicaciones como en métodos de pago, lo que refuerza la idea de que el modelo regulatorio europeo empieza a exportarse.
Una ley japonesa fuerza la apertura del ecosistema de Apple
El origen de este giro está en la Mobile Software Competition Act (MSCA), la Ley de Competencia del Software Móvil de Japón. Esta norma, que ya ha entrado en vigor, busca que unas pocas plataformas no controlen por completo el acceso a las apps móviles y prohíbe que gigantes como Apple o Google bloqueen tiendas alternativas o sistemas de pago de terceros dentro de sus propios ecosistemas.
La MSCA se inspira claramente en la regulación europea de mercados y servicios digitales, que lleva tiempo poniendo bajo la lupa las posiciones dominantes de las grandes tecnológicas. Igual que en la UE, Japón quiere evitar que la tienda oficial de Apple sea la única puerta de entrada posible al iPhone y que las comisiones o reglas vengan impuestas sin margen de negociación real para los desarrolladores.
Con este nuevo marco, Japón se convierte en la segunda gran región del mundo, junto a la Unión Europea, donde iOS admite de forma oficial mercados de aplicaciones de terceros. Para autoridades y empresas europeas, la coincidencia de enfoques refuerza la sensación de que el camino marcado por Bruselas está influyendo en otras jurisdicciones clave.
Apple afirma haber trabajado mano a mano con los reguladores japoneses para diseñar un sistema que, sobre el papel, amplía la competencia sin abandonar sus señas de identidad en privacidad y seguridad. La propia compañía reconoce, no obstante, que abrir el ecosistema incrementa la exposición a riesgos como malware, estafas o contenido inadecuado, un debate que en la UE ya es bien conocido desde la aplicación de la DMA.
Además, la MSCA introduce pantallas de elección y obligaciones adicionales pensadas para que los servicios propios de las plataformas no partan siempre con ventaja. La idea es que sea el usuario, y no la configuración por defecto de Apple o Google, quien decida qué apps, navegadores o buscadores quiere utilizar.

Cómo funcionarán las tiendas de aplicaciones de terceros en iOS
En la práctica, los desarrolladores con presencia en Japón podrán crear y gestionar sus propios mercados de aplicaciones dentro de iOS. Estas tiendas de terceros deberán contar con autorización de Apple y cumplir una serie de requisitos técnicos y de protección al usuario, pero podrán distribuir apps directamente a los propietarios de iPhone y otros dispositivos de la marca.
Para evitar que la apertura se traduzca en un “todo vale”, Apple introduce la Notarización obligatoria para todas las apps de iOS, se distribuyan o no desde la App Store. Este proceso combina análisis automatizados con una revisión humana básica para comprobar que las aplicaciones hacen lo que prometen y que no contienen malware ni amenazas de seguridad conocidas.
La compañía deja claro que esta Notarización es menos exhaustiva que la clásica Revisión de Apps de la App Store, donde también se examinan contenidos, prácticas de privacidad y cumplimiento de las directrices internas. Aun así, se presenta como el filtro mínimo para que el software procedente de mercados alternativos no convierta iOS en un terreno completamente desprotegido.
Apple ha publicado una nueva documentación orientada a desarrolladores en la que detalla cómo operar desde estas tiendas de terceros, qué pasos deben seguir para obtener la autorización y qué APIs y herramientas tienen a su disposición. Para empresas europeas y españolas con apps ya adaptadas a la DMA, esta guía facilita replicar estrategias y productos en el mercado japonés con menos fricción.
Además, la compañía avisará de forma visible cuando un usuario instale aplicaciones procedentes de un mercado distinto a la App Store o cuando opte por un sistema de pago alternativo. La intención es que quede claro quién controla cada tienda, qué reglas se aplican y qué nivel de protección existe ante posibles problemas.
Nuevos métodos de pago dentro de las apps y cambios en la facturación
Otro de los pilares de la reforma es la apertura del sistema de pagos dentro de las aplicaciones. Hasta ahora, la mayoría de compras de bienes y servicios digitales en iOS debían pasar por la pasarela de Compras In‑App de Apple, con la consiguiente comisión. La MSCA obliga a flexibilizar este modelo en Japón.
A partir de ahora, las apps distribuidas en la App Store japonesa podrán integrar métodos de pago alternativos o redirigir al usuario a una web externa para completar una transacción. Estas opciones se mostrarán siempre junto a la compra integrada de Apple, de forma que el usuario sepa en todo momento si está pagando a través de la infraestructura de la compañía o mediante un proveedor externo.
Cuando la operación se realiza a través de Compras In‑App, el usuario seguirá disfrutando de las protecciones habituales del ecosistema Apple: gestión centralizada de suscripciones, historial de pagos accesible desde la cuenta de Apple, herramientas de reembolso y mecanismos para informar de fraudes o cargos indebidos.
Si la compra se cierra mediante un sistema de pago de terceros o en una web enlazada, Apple advierte de que no podrá ofrecer el mismo nivel de soporte. En la práctica, los reembolsos, las incidencias con el cargo o la atención al cliente recaerán en el proveedor externo, y no en Apple, con lo que el usuario tendrá que tratar directamente con cada servicio.
El uso de procesadores alternativos implica además que los usuarios puedan compartir sus datos de pago con empresas ajenas al ecosistema Apple, lo que abre nuevos interrogantes en materia de privacidad y ciberseguridad. Este tipo de escenarios ya se están viendo en la UE, y ahora se reproducen en Japón con matices propios, dando más margen de maniobra a desarrolladores y plataformas de pago.
Para reflejar este nuevo entorno, Apple ha presentado una revisión en profundidad de sus términos comerciales para Japón, con nuevas categorías de comisión y una estructura pensada para diferenciar entre distribución en la App Store, mercados de terceros y pagos internos o externos.

Las nuevas tarifas para desarrolladores: de la App Store a las tiendas externas
Según explica la compañía, con el nuevo modelo la mayoría de desarrolladores que venden bienes y servicios digitales en Japón pagarán lo mismo o menos que antes, dependiendo de cómo distribuyan sus apps y de si forman parte de determinados programas. Las aplicaciones que no comercialicen contenido digital seguirán sin abonar comisiones.
En la App Store, la comisión base sobre ventas de bienes y servicios digitales se sitúa en el 10 % para la gran mayoría de desarrolladores, incluidos los adscritos al Programa para Pequeñas Empresas, al programa de socios de vídeo, al de mini apps y a las suscripciones que superan el primer año. Para el resto, la comisión estándar se eleva al 21 %.
A esta comisión de tienda puede sumarse una tarifa adicional del 5 % por procesar los pagos mediante el sistema de Compras In‑App de Apple. Es decir, quien quiera seguir usando íntegramente la pasarela de la compañía asumirá un coste extra, a cambio de mantener la integración total con las herramientas de facturación y las protecciones tradicionales del ecosistema.
Cuando una app distribuida en la App Store derive al usuario a un sitio web enlazado para completar la compra, Apple aplicará una “comisión por servicios de tienda” del 15 % sobre las ventas de bienes y servicios digitales, que se reduce hasta el 10 % para desarrolladores acogidos a programas especiales y para suscripciones con más de un año de antigüedad.
En el caso de las aplicaciones de iOS que se distribuyen fuera de la App Store, a través de mercados alternativos autorizados, entra en juego una “Comisión de Tecnología Básica” del 5 % sobre la venta de bienes y servicios digitales, incluidas las apps de pago. Con esta tasa, Apple afirma que compensa el uso de su sistema operativo, APIs, servicios en la nube y herramientas de desarrollo, aun cuando la distribución no pasa por la tienda oficial.
Protección de menores en un iOS más abierto
Una de las grandes preocupaciones de reguladores y familias es cómo afectará esta apertura a la seguridad online de niños y adolescentes. La App Store se había diseñado como un entorno comparativamente controlado, con clasificaciones por edad, filtros de contenido y controles parentales relativamente fáciles de activar.
Apple subraya que, con la llegada de tiendas alternativas y métodos de pago externos, aumenta el riesgo de que los menores se topen con aplicaciones con contenido ilícito o inapropiado, o con intentos de fraude dirigidos específicamente a ellos. En este punto, la compañía menciona lo ocurrido en algunas zonas de Europa, donde la entrada de mercados de terceros ha permitido el acceso a tipos de apps que antes no estaban disponibles en iOS, incluidas aplicaciones de contenido para adultos.
Para intentar contener estos riesgos, la empresa ha pactado con las autoridades japonesas un paquete de medidas específicas. Por ejemplo, las aplicaciones de la categoría Niños en la App Store no podrán incluir enlaces externos para completar transacciones, con el objetivo de reducir la exposición de los menores a webs y sistemas de pago menos supervisados.
Además, en el caso de usuarios menores de 18 años, cualquier app que utilice métodos de pago distintos a In‑App Purchase o que redirija a una web externa para cerrar una compra deberá incorporar una “puerta parental”. Este mecanismo obliga al adolescente a involucrar a sus padres o tutores antes de autorizar el pago, añadiendo una capa de control adicional.
La restricción es todavía mayor para menores de 13 años: las aplicaciones orientadas específicamente a este grupo no podrán enlazar a sitios externos para realizar compras. Apple también está preparando una nueva API para que los desarrolladores que opten por sistemas de pago alternativos puedan ofrecer a los padres herramientas para supervisar y aprobar operaciones fuera de la pasarela oficial.
Independientemente de si la app se distribuye por la App Store o a través de una tienda de terceros, los creadores tendrán que mantener las clasificaciones por edad y respetar las políticas relacionadas con contenido sensible. Apple recuerda que seguirá impulsando funciones como Cuentas para niños, filtros web, Tiempo de uso, Compartir en familia o límites de comunicación, que también son relevantes para familias españolas y europeas.

Cambios en iOS y Safari: elección de navegador, buscador y asistentes
La MSCA no se limita a las tiendas de aplicaciones y a los pagos. También obliga a modificar aspectos clave de la experiencia de uso de iOS, como el navegador y el motor de búsqueda por defecto. Con la llegada de iOS 26.2 en Japón, los usuarios verán una pantalla de elección inicial donde podrán decidir qué navegador quieren usar como principal y qué buscador prefieren.
De esta forma, Safari y los servicios de Apple pierden su posición predeterminada automática en los dispositivos recién configurados o tras una gran actualización. El usuario podrá escoger alternativas desde el primer minuto y cambiar esa preferencia en cualquier momento desde los ajustes, algo muy alineado con lo que ya está ocurriendo en algunos países europeos.
Para los desarrolladores de navegadores, hay un cambio técnico de calado: sus apps podrán emplear motores de renderizado diferentes a WebKit, siempre que respeten los requisitos de seguridad y privacidad fijados por Apple. Hasta ahora, incluso los navegadores que se presentaban como alternativas a Safari estaban obligados a usar el motor de Apple en iOS.
La actualización incluye también una nueva API para aplicaciones conversacionales basadas en voz, que permite iniciar este tipo de servicios utilizando el botón lateral del iPhone. Esto abre la puerta a que asistentes de terceros compitan más directamente con la propuesta propia de Apple, ampliando el abanico de opciones para los usuarios.
Además, se establece un procedimiento para que los desarrolladores puedan solicitar formas específicas de interoperar con funciones centrales de iOS, lo que podría traducirse en mayor integración de apps de mensajería, herramientas colaborativas o servicios de productividad. Para empresas europeas y españolas, esta mayor apertura técnica ofrece la oportunidad de diseñar experiencias más coherentes entre la UE y el mercado japonés.
Google también se adapta y el modelo europeo gana peso global
El impacto de la nueva ley japonesa no termina en Apple. Alphabet, matriz de Google, ha confirmado cambios en Google Play y en sus sistemas de pago para ajustarse a la MSCA. Aunque Android ya permitía instalaciones desde tiendas de terceros, la normativa obliga a introducir pantallas de elección y a abrir aún más el abanque de opciones de pago y buscador predeterminado.
Al igual que Apple, Google tendrá que mostrar opciones claras para que los usuarios definan su motor de búsqueda por defecto y aceptar pasarelas de pago alternativas a Google Pay en determinados contextos. La Comisión de Comercio Justo de Japón busca así equilibrar el poder de las grandes plataformas y favorecer la llegada de nuevos servicios y competidores.
Desde una perspectiva europea, todo este movimiento refuerza la sensación de que las normas comunitarias se están convirtiendo en referencia internacional en materia de competencia digital. La coincidencia en elementos como la apertura de tiendas de apps, la elección real de navegador y buscador o la flexibilización de los sistemas de pago apunta a una tendencia de fondo que también afecta, de rebote, a usuarios y empresas en España.
Para desarrolladores y usuarios europeos, el caso japonés funciona como un termómetro útil para anticipar próximos pasos en otros mercados. Si más países apuestan por regulaciones similares, es razonable pensar que Apple y otros actores tendrán que diseñar ecosistemas más modulares, con más opciones para el usuario, pero también con una mayor responsabilidad de cada parte a la hora de vigilar seguridad, privacidad y calidad del software.
El giro de Apple en Japón —forzado por la MSCA y en plena sintonía con la DMA europea— marca una nueva etapa en la que iOS se abre a tiendas de terceros, flexibiliza los pagos, reconfigura sus comisiones y refuerza las salvaguardas para menores. Para usuarios y desarrolladores en Japón, España y el resto de Europa, el resultado es un ecosistema de iPhone menos cerrado y más complejo, con más margen para elegir, pero también con más decisiones que tomar y una necesidad creciente de entender qué implica cada opción en términos de coste, protección y experiencia de uso.