- El nuevo AirTag 2 ofrece hasta un 50% más de alcance en la búsqueda de precisión y mejora notable en Bluetooth
- El altavoz integrado suena más fuerte y es más difícil de desactivar, reforzando seguridad y usabilidad
- Para aprovechar el mayor alcance hace falta un iPhone reciente con chip de banda ultraancha de segunda generación
- Se mantienen tamaño, diseño y compatibilidad con accesorios, con mejoras en privacidad y materiales reciclados

Tras varios años con el primer AirTag circulando en llaveros, mochilas y maletas, Apple ha dado el paso y ha presentado una nueva generación que pone el foco en algo muy concreto: un alcance de búsqueda mucho mayor y una localización más precisa. No es un rediseño radical, pero sí un cambio que puede marcar la diferencia en el día a día de quienes dependen de estos pequeños localizadores.
En las pruebas realizadas con ambos modelos, el AirTag original y el nuevo AirTag 2, se ve claro que el salto no está tanto en la apariencia como en el interior. El nuevo chip de banda ultraancha y las mejoras en Bluetooth permiten encontrar objetos desde más lejos, con indicaciones más fiables y con un sonido bastante más fácil de oír cuando se hace sonar el dispositivo. Muchos usuarios que ya usan estos pequeños localizadores apreciarán los cambios en la práctica.
Un AirTag 2 casi idéntico por fuera, pero muy distinto por dentro
Quien vea el AirTag 2 desde fuera apenas notará diferencias respecto al modelo que se lanzó en 2021. Mantiene el mismo formato compacto, el peso contenido y la pila de botón reemplazable que suele aguantar alrededor de un año, dependiendo del uso. A simple vista, solo un ligero brillo inicial del acabado puede delatar que es el modelo más reciente, aunque ese efecto desaparece pronto con el roce diario.
El verdadero salto está en las tripas del aparato. Apple ha sustituido el chip de banda ultraancha de primera generación por un nuevo chip U2, de segunda generación, que es el responsable de que la localización de precisión tenga ahora mucho más alcance y sea más estable, sobre todo en espacios abiertos. Este mismo chip se integra también en los últimos iPhone y en los relojes de gama alta de la marca, reforzando la comunicación entre dispositivos.
Además de la electrónica interna, la construcción del propio localizador también se ha revisado. El altavoz ahora va integrado en el cuerpo del AirTag, dificultando enormemente que se pueda desactivar de forma sencilla como ocurría antes al acceder al módulo acústico. Esto tiene implicaciones tanto en seguridad como en comodidad de uso cuando se quiere localizar un objeto haciendo sonar el dispositivo.
Otro punto que se ha reforzado es su lugar dentro del ecosistema de Apple. El AirTag 2 encaja mejor con funciones avanzadas como el rastreo visual en realidad aumentada, pensado para dispositivos como Apple Vision Pro, donde el usuario puede ver en el espacio virtual la posición aproximada del localizador, de forma más intuitiva que un simple mapa plano.
Mayor alcance en exteriores: la diferencia se nota al aire libre
Donde más se aprecia el salto generacional es, literalmente, en la calle. En una prueba comparativa con ambos modelos ocultos en un parque, la búsqueda de precisión del AirTag original empezaba a funcionar a unos seis metros del objeto, manteniendo una conexión razonablemente estable hasta alrededor de doce metros. Más allá de esa distancia, la señal se volvía inestable o desaparecía.
Con el AirTag 2, el comportamiento cambia de forma clara: la conexión con la búsqueda precisa comienza aproximadamente a los 13 metros, justo donde el modelo anterior ya había perdido por completo la referencia. A partir de ahí, el nuevo dispositivo mantiene un enlace estable que se extiende, en las pruebas realizadas, hasta un rango situado entre los 20 y los 26 metros en espacios abiertos.
En la práctica, eso implica que el AirTag 2 es capaz de seguir dando indicaciones útiles en zonas donde el anterior ya no podía funcionar. Donde el AirTag original se quedaba sin señal, el nuevo seguía guiando sin titubeos, con flechas, vibraciones y datos de distancia que permiten acercarse al objeto perdido con mucha más seguridad, incluso si está escondido en un rincón del parque o entre varios bancos.
Apple cifra esta diferencia en un aumento de hasta el 50% del alcance en la búsqueda de precisión, y lo cierto es que los resultados en uso real encajan con ese mensaje: el usuario dispone de un margen mayor para localizar el objeto antes de que la señal se desvanezca, algo especialmente útil cuando se trata de buscar maletas en estaciones o aeropuertos grandes, o mochilas en zonas amplias.
Más allá de la banda ultraancha, también se ha mejorado el módulo Bluetooth, lo que ayuda a mantener la conexión a distancias más largas cuando el rastreo preciso aún no se ha activado. Esa combinación de Bluetooth reforzado y chip U2 es la que termina marcando un salto sustancial frente al primer AirTag.
Comportamiento en interiores: mejoras menos espectaculares, pero útiles
En interiores, el escenario cambia porque entran en juego paredes, puertas, muebles y todo tipo de obstáculos que atenúan la señal. Aun así, el nuevo modelo consigue cierto margen extra. En una prueba colocando el AirTag debajo de un cojín del salón, a modo de llaves olvidadas entre sofás, el modelo original solo iniciaba la búsqueda de precisión cuando se estaba prácticamente encima del sofá. Bastaban cuatro o cinco pasos hacia atrás para que la conexión se perdiera.
En la misma situación, el AirTag 2 mostró un comportamiento más favorable: empezaba a dar indicaciones desde el pasillo, incluso antes de entrar del todo en el salón. Es decir, el usuario ya sabe que el objeto está en esa estancia y en qué dirección debe moverse, sin necesidad de estar pegado al sofá para que el iPhone o el Apple Watch reaccionen.
La diferencia entre ambas generaciones no es tan llamativa como en un parque o un descampado, pero se traduce en una experiencia algo más cómoda cuando se busca algo dentro de casa, en un hotel, en una cafetería o en una oficina. Ese pequeño plus de alcance puede evitar vueltas innecesarias por el pasillo o por la habitación hasta que el sistema decide activarse.
En viviendas con muchos tabiques o en edificios con varias plantas, la mejora ayuda, aunque tampoco hace milagros. No deja de ser un dispositivo que se apoya en señales de corto alcance, y la estructura del lugar condiciona enormemente el resultado.
Un altavoz más potente y más difícil de silenciar
Otra de las áreas en las que Apple ha intervenido es el sonido. Cuando se hace sonar el AirTag 2, la alerta es claramente más aguda y potente que en el modelo anterior, algo que se percibe sobre todo en entornos ruidosos, como cafeterías, estaciones o centros comerciales, donde antes podía costar distinguir el tono del localizador.
Según los datos de la compañía, el nuevo altavoz emite un sonido hasta un 50% más fuerte, lo que permite escucharlo desde aproximadamente el doble de distancia en determinadas condiciones. No todas las situaciones serán idénticas, pero sí se nota que la señal sonora destaca más entre el ruido ambiente y facilita localizar la procedencia del pitido.
A nivel de diseño, el cambio importante es que el altavoz va ahora integrado en el propio cuerpo del AirTag. En el modelo inicial se había detectado que algunos usuarios podían acceder y manipular la parte del sonido para intentar silenciarlo, algo que en este nuevo diseño es mucho más complicado sin dañar físicamente el dispositivo. Esto tiene una lectura clara: se refuerza la seguridad ante usos no deseados.
Para el uso cotidiano en España o Europa, donde los AirTag se han popularizado en llaveros, mochilas infantiles, maletas de viaje y, en algunos casos, incluso en vehículos o bicicletas, esta subida de volumen simplifica bastante encontrar el objeto cuando está escondido. Por ejemplo, si se queda en el fondo de una mochila, bajo una chaqueta o dentro de un cajón, el nuevo tono destaca con mayor facilidad.
En definitiva, sin necesidad de grandes cambios estéticos, el salto en el apartado acústico se suma al incremento de alcance para hacer que el conjunto resulte más práctico en usos reales, no solo en especificaciones sobre el papel.
Alcance máximo y chip U2: no todos los iPhone aprovechan la mejora
Hay un punto clave que conviene tener muy en cuenta antes de plantearse la compra o la actualización: no todos los iPhone pueden exprimir el alcance extra del AirTag 2. El nuevo localizador incorpora el chip de banda ultraancha de segunda generación, pero para que la búsqueda precisa alcance ese 50% más de rango, el teléfono o el reloj también tienen que integrar ese mismo tipo de chip, y en algunos casos una actualización del sistema es necesaria.
En la práctica, esto significa que los iPhone más recientes, equipados con la segunda generación de banda ultraancha, sí podrán beneficiarse de toda la mejora en precisión y distancia, mientras que los modelos anteriores seguirán funcionando con capacidades similares a las del AirTag original. En esos casos, el dispositivo nuevo no ofrecerá un salto notable en el rango de rastreo, aunque sí mantendrá otras ventajas, como el altavoz mejorado o la integración con futuras funciones del ecosistema.
Para usuarios con teléfonos de generaciones previas, la experiencia con el AirTag 2 será muy parecida a la del modelo de 2021 en lo que respecta al alcance de la búsqueda precisa. La ubicación en el mapa seguirá funcionando sin problema, y el sistema permitirá ver en la app Encontrar dónde se encuentra el objeto de forma aproximada. La diferencia es que el guiado fino, con flechas y distancia, no ganará ese rango extra que sí aprovechan los iPhone más recientes.
Esto plantea un escenario distinto según cada caso. Quien cambie de iPhone con frecuencia y tenga ya un modelo compatible puede sacarle todo el partido al nuevo AirTag. Quien mantenga un iPhone más antiguo y no tenga previsto renovarlo a corto plazo quizá no note suficiente diferencia como para justificar la compra solo por el rango, más allá del volumen del altavoz o de los ajustes en seguridad y privacidad.
La compatibilidad se extiende también a otros dispositivos de Apple. Algunos relojes de gama superior incorporan el mismo chip de banda ultraancha de segunda generación, de modo que es posible usar la búsqueda precisa directamente desde el Apple Watch para localizar el AirTag 2, algo que añade comodidad para los usuarios que se mueven sin el iPhone en la mano.
Red Encontrar, uso diario y nuevas funciones para viajar
Más allá del alcance en sí, el AirTag 2 se apoya en la red Encontrar, el sistema colaborativo de Apple que utiliza millones de dispositivos para ayudar a localizar objetos. Cuando el localizador está fuera del alcance del iPhone enlazado, otros iPhone, iPad o Mac cercanos pueden detectar su señal Bluetooth y enviar discretamente la posición aproximada al propietario, de forma cifrada.
Esta red es especialmente relevante en Europa, donde muchos usuarios ya utilizan AirTag en el equipaje. El nuevo modelo mantiene esa filosofía, pero añade una integración más fina con herramientas como Compartir Ubicación del Artículo: el propietario puede compartir de forma temporal y segura la localización de un objeto con terceros de confianza, por ejemplo con el servicio de atención al cliente de una aerolínea.
En colaboración con compañías del sector, Apple ha impulsado el uso de enlaces específicos para este tipo de seguimiento, con el objetivo de que las aerolíneas puedan localizar más rápido las maletas extraviadas. Según datos de proveedores tecnológicos del ámbito aeronáutico, esta dinámica ha ayudado a reducir tanto los retrasos en la devolución de equipaje como el número de bultos que terminan considerándose irrecuperables.
En el día a día, el AirTag 2 sigue sirviendo para lo que ya se había vuelto habitual: llaves que se caen en el portal, mochilas olvidadas en una cafetería o una cartera que se ha quedado en casa de un familiar. La diferencia es que ahora la búsqueda guiada alcanza más metros y el altavoz se escucha mejor, lo que hace menos frustrante la tarea de encontrar un objeto oculto entre cojines o dentro de una maleta muy llena.
En combinación con futuros dispositivos como las gafas de realidad mixta, el localizador también se prepara para un uso más visual. El rastreo en realidad aumentada permite señalar en el espacio dónde está el objeto etiquetado, lo que puede ser especialmente intuitivo en hogares grandes o en oficinas compartidas.
Privacidad, seguridad y materiales: el lado menos visible
Un aspecto que Apple ha vuelto a destacar con el AirTag 2 es la parte de privacidad. Los datos de ubicación y el historial no se almacenan dentro del propio dispositivo, y la comunicación con la red Encontrar está cifrada de extremo a extremo. Solo el propietario del AirTag tiene acceso a la información de localización, lo que impide, según la compañía, que terceros, incluido el propio fabricante, conozcan de forma directa quién ha ayudado a encontrar el objeto.
El dispositivo está diseñado para rastrear objetos y no personas. Por ello incluye funciones de protección contra el seguimiento no consentido, como las alertas cuando un AirTag ajeno se mueve de forma prolongada junto a un usuario sin que este lo tenga en su cuenta, o los identificadores Bluetooth que cambian frecuentemente para dificultar el seguimiento persistente.
En el terreno medioambiental, el nuevo AirTag se enmarca dentro de los objetivos de la empresa de reducir su huella de carbono. La carcasa incorpora un elevado porcentaje de plástico reciclado, los imanes utilizan tierras raras recuperadas y el oro presente en los recubrimientos procede de procesos de reciclaje, según los datos oficiales. El empaquetado, por su parte, se ha diseñado con fibras de papel reciclables.
Al mantener el mismo tamaño y forma que la primera generación, el AirTag 2 sigue siendo compatible con los accesorios ya existentes, como llaveros o soportes de diferentes materiales. Esto puede resultar práctico para usuarios en España o Europa que ya habían invertido en fundas o llaveros específicos y no quieren renovarlos con cada nuevo modelo.
En conjunto, estas mejoras menos visibles acompañan al aumento de alcance y a la subida de volumen del altavoz, redondeando un producto que se mantiene muy similar en la mano, pero con un comportamiento más pulido y una orientación clara hacia la protección de datos y la sostenibilidad.
Para quienes llevan años utilizando el primer AirTag, el nuevo modelo supone una evolución que no rompe nada de lo que ya funcionaba, pero que añade ese margen extra de alcance, sonido y robustez interna que puede inclinar la balanza a favor de actualizar, especialmente si se dispone de un iPhone reciente capaz de aprovechar todo lo que ofrece el chip U2 y se hace un uso intensivo del rastreo de precisión en el día a día.